Un hombre que admira lo cotidiano

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Por @ariccobene.

 

Torcuato González Agote, de 33 años, es artista. Su trabajo es enmarcar cuadros en San Telmo. Trabaja con 5 hombres, todos pelados, con distinto volumen de panza. Algunos más redonda, otros más ancha, más rígida y más flácida. Él es alto y delgado. Tiene las uñas pintadas y dos aritos con forma de argollas, pero de distintos tamaños.

Chicas Bondi fue su primera obra. Un proyecto de fotografía en redes sociales que surgió en octubre de 2011. Eran fotos “sin pose y sin permiso” que le sacaba a distintas mujeres entre 18 y 30 años en colectivos de Buenos Aires. “La intención era desmitificar la imagen de la mujer que solo sale producida en las fotos y mostrarla como era en su vida cotidiana”, explica.

Durante mucho tiempo, Torcuato se mantuvo en el anonimato, lo hacía desde las cuentas de Chicas Bondi pero sin firmar con su nombre. “A veces esperaba dos o tres días para subir la foto. Capaz la chica se acordaba quién estaba sentado en el lugar en el que se sacó la foto y descubría quién era”.

—¿Por qué no querías que se supiera que vos estabas detrás del proyecto?

—El último tiempo me terminó gustando que sea así. No fue la idea al principio que sea anónimo. Incluso las primeras fotos las subí desde mi cuenta y la gente que me seguía lo veía. Mis amigos sabían que era yo. Después, cuando me encariñé con el proyecto y creé cuentas particulares para subir las fotos. Mucha gente se empezó a copar. Algunos preguntaban quién les había sacado la foto, tenían teorías, hacían memoria.

—¿Qué te interesa de lo cotidiano?

—Todos los días me planteo por qué me interesa. Hoy pensaba en eso, me gusta lo cotidiano que se sale de lo lindo, lo más border. Capaz me llama la atención porque es contrario a lo que conocí cuando era chico. O porque me hago preguntas acerca de realidades extremas. Lo cotidiano siempre me interesa. ¿Por qué? Es una pregunta que me hago todo el tiempo.

En marzo de 2012 la actriz Calu Rivero compartió en su cuenta de Twitter una foto de Chicas Bondi que decía: “Mi bella prima! Genial”. A partir de ahí, la cantidad de seguidores de Chicas Bondi creció exponencialmente. “Empezaron a seguir 5 mil personas y al poco tiempo llegué a los 10 mil y así cada vez más gente se sumó”, recuerda el artista.

A las pocas semanas de este despegue, el diario La Nación, la revista Brando, Inrockuptibles y el suplemento No de Página 12, publicaron distintas notas en la que destacaban la originalidad del proyecto y la calidad del arista.

“Con Chicas Bondi viajé por todo Argentina sacando fotos, expuse en la sala de arte Espacio Estudio, vino mucha gente”, dice Torcuato.

Todo cambió en poco tiempo. Las agrupaciones Hollaback Buenos Aires y Adiós barbie presentaron un denuncia a Chicas Bondi en la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires por daños a la imagen de la mujeres y cosificación. “Cosificar y dañar a la mujer nunca fue mi intención, para nada. Incluso la idea era mostrar a la mujer de una manera distinta a la que la muestran quienes realmente la cosifican. Igualmente, entiendo que haya generado molestias que lo haga sin permiso”, aclara varios años después en su taller.

En marzo de 2013, la Defensoría consideró en un dictamen, que Torcuato González Agote “debía cesar con la invasión de la privacidad” y que Chicas Bondi “violaba el derecho de imagen propia”.

Se resolvió también que Chicas Bondi podía seguir mientras pida permiso para sacar las fotos. Así fue durante algunos meses, pero el éxito se terminó disolviendo en los comentarios cada vez más agresivos que recibía. Así, Chicas Bondi, dejó de ser anónimo y para 2014 solo era una anécdota.

—¿Sentiste tristeza cuando se generó todo ese revuelo mediático?

—Tristeza no, era chocante recibir el feedback de algo que no pretendía generar esas reacciones. Después fui entendiendo que la lógica de Internet es así, la gente ve algo y reacciona más desde el enojo. Al final, entendí que tenían sentido esas inquietudes porque abrió la discusión a un montón de cosas. Incluso gente que le gustaba y se empezó a cuestionar la cosificación. Fue interesante.

—¿Te imaginaste en un momento que todo esto podía suceder?

—De antemano sabía que tenía algo potente. A mí me despertaba un montón de cosas cuando lo hice y cuando lo vi. No me imaginaba el alcance, pero sabía que era poderoso.

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