Sin SUBE no hay Buenos Aires: consejos para recién llegados

Por Malú Posada.

sube

Manejarse en la capital de Argentina no es fácil. Pero con estos tips vas a llegar a todos lados.

Muchos de los que venimos a Buenos Aires vivíamos antes en ciudades con un número limitado de avenidas y calles principales, por eso cuando pisamos suelo porteño y llegamos a la Avenida 9 de Julio (aproximadamente 140 mts de ancho, la más ancha del mundo) todo será sorpresa: Buenos Aires, señores, es un lindo monstruo con más de dos mil calles y casi 200 líneas de colectivos. Aprender todo llevará años, literalmente.

Por eso, este texto es para ti querido perdido. Debes saber que Buenos Aires parece infinita, en general todo te va a parecer igual barrio tras barrio, calle tras calle, casa tras casa. Los buses, que aquí se llaman “colectivos”,  funcionan 24 horas, pasan con mucha frecuencia y, si vienes de una ciudad loca como la mía (Barranquilla), te vas a sorprender al descubrir que hay paradas específicas para los colectivos y filas para subirse al bus, que paran cada dos o tres cuadras, a veces más a veces menos.

Moverse en Buenos Aires es tan complejo que hay un librito llamado Guía T, varias páginas de “cómo llego”, mapas en muchas partes de la ciudad e, incluso, aplicaciones para celulares. Entonces, no te sientas mal si te pasaste cuatro paradas y tienes que caminar 15 cuadras, a todos nos pasó alguna vez; no te sientas mal si no entiendes la guía T, yo la regalé porque es más difícil de entender que los argentinos; no te preocupes si tomaste el subte en el sentido que no era, me sigue pasando. Mi estrategia es poner cara de que sé a dónde voy aunque no sepa en qué sentido crece la numeración de las calles.

Acá van algunas sugerencias para llegar de un lugar a otro y no morir en el intento.

Tarjeta Sube: sirve para subirse a todos los colectivos, trenes y subtes dentro de Buenos Aires, es lo primero que debes comprar apenas te bajas del avión. La venden en kioscos, locutorios, etc. Se recarga en oficinas de Lotería Nacional, algunos kioscos y en las estaciones del subte. Sin sube no vales nada en Buenos Aires porque aunque los colectivos se pueden pagar con monedas, es probable que nunca tengas las necesarias y eso puede ser un problema.

A veces uno le dice a un chofer: “Voy a Sucre y Cabildo, ¿podría avisarme cuando me tenga que bajar, por favor?”. Y ellos responden “es una parada antes de Juramento”, como si uno supiera si eso que nombra tiene horario, se come, es un edificio o una calle. Te recomiendo quedarte cerca del chofer o preguntarle a un pasajero con cara de buena gente.

Mapa Interactivo: Este, señores, es un regalo de los dioses. Usted escribe dónde está y a dónde quiere ir. Puede elegir el medio de transporte, bici, colectivo, tren subte o a patica, y cuando dé click en “buscar” encontrará un camino detallado, opciones de colectivos, las calles donde lo debe tomar y las calles donde se debe bajar, incluso el tiempo que tardará el recorrido. Mejor imposible.

Mapa del subte: El subterráneo no funciona 24 horas, pero es una maravilla para llegar rápido de un lugar a otro. Hay que tener un mapa, a veces los regalan en las estaciones. No es importante saber cuál parada va después de otra, lo más importante es que sepas cuál es la última estación de cada línea, así sabrás en qué sentido tomar el subte, a la derecha o a la izquierda, siempre parece igual.

Guía T: este librito extraño, pequeño y económico cuesta entre 10 y 20 pesos, lo venden en los kioskos, puestos de diario, en el subte o en los trenes. Incluye mapas de la ciudad y los recorridos de todas las líneas de colectivos. Dicen que es utilísimo, práctico y sencillo, yo nunca pude comprobarlo porque resultó demasiado complejo para mi inteligencia.

Aunque Buenos Aires es un monstruo que asusta por su tamaño e innumerables calles y líneas de buses su sistema de transporte funciona bastante bien. En horas pico puede parecerte que irías más rápido a pie que en colectivo, pero comparado con otras grandes ciudades el servicio de transporte público es bueno, bonito y barato y lo mejor es que en largos o cortos recorridos en bus podrás ir conociendo poco a poco el encanto de la arquitectura porteña.

LECTURAS RELACIONADAS

1 Response

  1. Pareciera que entre extranjeros manejamos la misma jerga; o en definitiva es que, en ciudades como Buenos Aires, la desorientación es nuestro común denominador (y la manera de encauzarnos, también).

Deja un comentario