Resistir en la caverna

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Por @noediaz.
Foto: Revista Soy Rock

En los medios de comunicación siempre lo presentan como el nieto de Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, o el sobrino de Claudia Falcone, desaparecida la “Noche de los Lápices” en la ciudad de La Plata, o el percusionista de Don Osvaldo, la banda que creó Patricio Fontanet luego de Callejeros y Casi Justicia Social. En cambio, cuando le toca presentarse a él no le es fácil, le da pudor pero con calma dice que es “Juano Falcone, un chabón que busca la felicidad, que trata de cumplir sus sueños y de hacer algo por el tiempo que le ha tocado en suerte”.

En su adolescencia hizo un quiebre y decidió que quería ser parte de la cultura del rock. Así, en marzo del 2000, creó junto con su amigo Diego Fauci ‘La Caverna’, una banda que tomó al género como movimiento. “No caemos en la trampa sistemática de que hay que hacer esto, que hay que tocar acá, llenar allá y la convocatoria. Son cosas que nos importan pero entendemos que hay algo mucho más importante que nos supera a todos nosotros: es lo que la banda quiere decir y el encuentro con los chicos”.

En ‘La Caverna’ él es el baterista y letrista. Escribir le permite exorcizar ciertos dolores y comunicarse. “Lo que se produce cuando las canciones que hiciste en tu casa, cuando caminabas o una noche de insomnio y que por ahí a unos pibes les ha arrojado algo, les ha dicho algo, los ha identificado o incluso para algunos es parte de la banda sonora de sus vidas me parece que es muy importante, y se debe destacar”.

No le gusta vender humo ni prometer papel picado para que los vayan a ver. “Estarán las canciones y el amor”, dice en  referencia al tercer show que darán el 13 de noviembre en La Trastienda. Esa fecha es un punto más en el proceso de lo que es la presentación de su último disco “Posguerra”.

“Creo que va a ser un show en donde el sonido de la banda va a verse diferente al resto de las Trastiendas porque es en lo que estamos trabajando sin hacer un cambio radical. Buscamos una homogenización hacia el rock más allá de eclecticismo genérico. Una cuestión de sonido”.

Otra virtud que se nota en su hablar y actuar es que no es ventajero pero sí modesto: desde 2012 que tiene un vínculo muy cercano con José Palazzo, organizador del festival federal Cosquín Rock, y jamás le hablo sobre ‘La Caverna’. “Nunca le dije que tenía una banda, ni le di un disco, ni nada. La verdad es que siempre sentí que la cercanía que yo tenía con él me ponía en una situación de ventaja con respecto a los demás chicos que quieren tocar en el Cosquín, que no tenía que aprovechar”.

Es el propio público de la banda que le empezó a pedir para que toquen. “Una vez me preguntó ‘¿Qué es La Caverna? ¿Cómo con tantos contactos no estás en el Cosquín?’ y le comenté que quiero que sea por mérito de la banda y que creía que hablaba bien de mi”. Es así como el 29 de agosto de este año Palazzo confirmó que estarían en el festival.

“El hecho de poder estar en el Cosquín para la banda, y sobre todo de la manera que llega, es un orgullo y vamos a tratar de estar a la altura de la oportunidad. Esto es por los chicos, y es lo que a mí me enorgullece porque nunca quisimos, con el ascensor a mano, evitar la escalera. Son estas cosas que a mí me ponen orgulloso más allá de lo musical”.

En los 90’, cuando el neoliberalismo vaciaba el país, Falcone era adolescente y como otros jóvenes busco un referente en la música. El sistema excluía a toda una generación y el rock les daba un lugar. En la actualidad, la política atraviesa a la juventud y les da otro rol. “Han cambiado mucho las cosas, quizás vivimos tiempos más auspiciosos en otro sentido, donde los jóvenes no tienen la obligación de encontrar la referencia solo en el arte. Igual, yo estoy convencido de que Pato Fontanet y su obra, y el legado de Callejeros y la banda actual representan un montón de cosas sin proponérselo”.

En 2005, a meses de la tragedia de Cromañon, cuando Callejeros se reunió con León Gieco, Estela Carlotto y Jorge Bergoglio, quienes lo apoyaron para que vuelvan a tocar, comenzó el vínculo entre Fontanet y Falcone. Luego de varios años de invitaciones mutuas a recitales y tras la formación de ‘Casi Justicia Social’ (CJS), la banda subsiguiente a Callejeros, Falcone se convirtió en el percusionista. “En febrero del 2012 yo no estaba todavía en CJS, estaba a punto de entrar, pero los fui a ver al Cosquín Rock sin avisarles. Ellos me cargan, aún hoy, porque no les pedí entradas ni nada”.

Durante 2013-2014, cuando Callejeros fue condenado por la Justicia, Falcone pasó de ser el percusionista al principal vocero y militante por la liberación de los músicos. Un rol que aún mantiene. “Creo que hubo una suerte de complot tácito entre algunos sectores de la sociedad, algunos sectores políticos, jurídicos y mediáticos para poner en el kit de la cuestión a una banda de Villa Celina para exonerar a todo un entramado que opera, y operó, para que ese día por acción u omisión ocurriera lo que ocurrió y puedan con la prisión de los chicos continuar ellos sin ser cuestionados”.

El 21 de septiembre de este año la Cámara Federal de Casación Penal dictó un fallo en el que dejaba firme la condena a los integrantes de Callejeros. En 2009 los músicos habían sido absueltos pero en 2012 Casación volvió a considerar que se había tratado de un delito culposo por lo que fueron presos. “¿Qué problema se le presenta al juez que dice que Callejeros es inocente? Se le presenta el problema, no menor, de tener que buscar un responsable, un culpable que conforme al circo romano que  espera sangre, venganza. Las sociedades desde tiempos inmemorables castigan, necesitan castigar. También para auto exonerarse. Aquí nadie se le ocurrió pensar, o a muy pocos, que Cromañón también fue el resultado de la sociedad que nosotros ayudamos a crear y que en ese sentido tenemos nuestra responsabilidad, no penal, si social”.

Cuando el 30 de diciembre de 2004 se incendio República de Cromañon, la mamá de Falcone estaba frente al televisor y se puso llorar por las imágenes que se transmitían. “Siempre cuento que mi vieja se sentía culpable. Lo entendí muchos años después”.

Desde el inicio de la tragedia hubo familiares de las víctimas que responsabilizan a la banda de lo que ocurrió. La principal vocera de esta postura es Nilda Gómez, titular de la Asociación Familias por la Vida, y Falcone en una oportunidad le escribió una carta abierta por las actitudes  poco favorables que tuvo, y tiene, ella con las personas que defienden y militan la inocencia de Callejeros.

“Puede haber diferentes miradas sobre el tema pero me parece que lo de esta mujer fue un poco más allá. No estamos hablando de diferentes criterios acerca de la responsabilidad penal de la banda que se puede discutir. Estamos hablando de una persona que tuvo tribuna en todos los medios para mentir, no es que ella dijo: ‘Bueno, mi opinión al respecto es esto, esto y esto’. Creo que ha sido funcional a toda esta cuestión. No puedo descreer del dolor de una madre que perdió un hijo pero me parece que en nombre de ese dolor se ha cegado o se ha dejado cegar, y ha hecho cosas que no van a contribuir para que haya justicia por su hijo”.

Los militantes de la causa nunca la tuvieron fácil. Luchan contra un sistema político, judicial y mediático que convirtieron todo en una cacería de brujas contra la banda. “Los chicos que forman parte de esta causa y la defienden aprendieron que el camino no es el odio ni la venganza. Hemos elegido un camino más allá de los resultados y eso es lo defendible y destacable de esto. Una vía no puede estar sujeta a resultados que arroje, tiene que ser siempre la misma”.

Don Osvaldo, la nueva formación musical de Patricio Fontanet, va a tocar en noviembre en Córdoba. “La última gira, para mí en lo personal, fue muy particular y supongo que las que vienen también lo van a ser porque se da un hecho inédito. Creo que es un hecho inédito en la historia de la música: la causa Cromañón y la condena a los músicos. Es la primera vez que una banda programa una gira urgente a sabiendas que un revés judicial los puede privar de su libertad”.

Las fechas de noviembre se decidieron a ultimo momento y la banda empezó a ensayar al otro día. “Toda la peripecia que implica una gira, que debería ser pura alegría, a veces pareciera que es un camino al matadero. Eran fechas que no estaban, la banda planeaba otra cosa, planeaba presentar el disco, hacer giras en otros lugares y salió así por el deseo de seguir tocando, por el mensaje de decir ‘acá nos van a sacar de arriba del escenario’”.

Falcone no solo está ligado a la música y a la causa de Callejeros. En 2009 se recibió de psicólogo social y fue una carrera que hizo por él, por la necesidad de adquirir herramientas más que para trabajar de eso. “Me dio la posibilidad de comprender algunas cosas e instrumentar mis necesidades de hacer algo. Creo que me ayudo más a comprender desde lo inconsciente que de lo consciente, no es que se me presenta un hecho y voy a algún apunte o cito autores pero creo que en mi piel han quedado muchas enseñanzas que en el mejor de los casos las aplicare”.

Un día ese caso apareció para que él aplicara el aprendizaje que adquirió como psicólogo social, o al menos intentara. El 5 de agosto de 2014 las Abuelas de Plaza de Mayo informaron a todo un país que habían encontrado al nieto 114. Era Guido, su primo. “Parece ciencia ficción. Supongo que a medida que los años transcurran va a engrandecerse y a cobrar las dimensiones históricas que tuvo por lo menos para nuestras vidas en términos personales, y creo que también en términos sociales”.

“La verdad es que sigue siendo difícil de explicar, es bastante intransferible pero supongo que si la justicia, la verdad, si la lucha, si el amor tienen metáforas fácticas o tangibles, creo que esos días tuvieron que ver con algo así. Me parece que un montón de cosas se condensaron, tantas cosas en una sola circunstancia que era difícil caber en uno mismo, y aún lo es”, reflexiona.

Durante años para toda una sociedad, y para la propia familia siempre fue Guido, se buscaba a Guido pero el decidió que se seguiría llamando Ignacio y en una oportunidad dijo que no sentía que le hayan robado la identidad. “Creo que tiene que ver con que él forjo su propia identidad, él lucho por su identidad como ser, lucho por ser lo que quiso ser y por lo que es, y contra eso no han podido hacerle nada. Él lucho por ser músico en situaciones adversas porque era una persona destinada a trabajo de campo y sin embargo torció ese predestino”.

Falcone entiende y reivindica la decisión de su primo: “Él era muchas cosas antes de que lo encontráramos y  las sigue siendo. El término identitario al que nosotros nos referimos tiene que ver con lo nominal y con encontrar su verdad, y entender a quién corresponde su sangre. Él de alguna manera quiso defender eso que era ante las expectativas de todo un país. Así defiende lo que él había construido para que todos entendamos de que su vida no empezó el 5 de agosto del 2014 sino que la venia forjando”.

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