Versos desbordados de sexo

Pornosonetos de Paz y Bailiarini, es una obra teatral en el límite entre la performance y un recital de poesía y rock. Un fenómeno crudo de la escena independiente, al mejor estilo under, con Julieta Vallina encuerada al frente de del dúo de batería y guitarra de los hermanos Julián e Ignacio Infantino.

 

Por Julieta Benedetto (@yuke)

La ópera prima del joven Ramiro Bailiarini, se articula sobre una selección de los sonetos que Pedro Mairal publicó bajo el seudónimo de Ramón Paz, entre 2003 y 2008 –son 3 libritos editados, por uno por Eloísa Cartonera y dos por Ediciones Vox-. Decir Pornosonetos es código para un grupo de lectores fascinados luego de hallarlos así, como gemas en el mar de la literatura contemporánea. En su blog pueden leerse, y parece que en breve serán relanzados en un solo volumen.

“Es la primera vez que algo de Mairal se lleva al teatro” cuenta Bailiarini en una conversación con Anfibia. “Nunca se había llevado al teatro. Sí al cine, Sabrina Love, y ahora La uruguaya, que está trabajando como guión” y agrega que el escritor enseguida se entusiasmó con el proyecto, le pasó los cien pornosonetos y lo ayudó a definir el nombre de la obra.

Las funciones, los domingos a las 16.30, contrastan el día con la oscuridad total, que se abre a golpes de bata y distorsiones de guitarra a todo volumen a un universo SM, dark; ambientado con neones al estilo recital de sótano céntrico en plena madrugada. “El horario de la tarde es para apostar a otro grupo de gente” dice el director, “a gente que lee, que está mas metida en la literatura”.

La simulación performática en primera persona de los Pornosonetos de Paz y Bailiarini pone en relieve al humano que respira debajo del cuero, sobre el territorio de lo inconfeso. Con voz rasposa, Julieta Vallina dice versos desbordados de sexo, y también de soledad, paisajes de la ciudad, intimistas y de alto voltaje. La actriz avanza, exigida como caballo con montura pesada al escalar una montaña hasta la cumbre, donde nos entrega el cielo. Asistimos a la concreción de la fantasía y a la desilusión. La larguísima cola de caballo como crines, y la manos encueradas elevan temperatura en el público, que ante lo soez ríe y a medida que la obra avanza llora, en esta rapsodia que va y vuelve del fracaso al amor.

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Vallina es un ser alucinado, enfundado en cuero de pies a cabeza -solo sus ojos y su boca no están vedados-. La potencia y presencia de esta gran actriz genera un campo erótico superlativo sobre botas de taco aguja. Ezequiel Galeano diseñó el contundente y determinante traje para la obra, basado en referencias sadomasoquistas de la década del 50, algo de influencia del catch mexicano y un toque berreta que juega muy a favor en la puesta. Traje que opera como un personaje sobre el personaje, con el que la actriz -en una mezcla de super heroína y villano-, tiene que batallar, lidiar y aceptar. La exige al punto casi de la asfixia, pero Vallina gana porque sabe exprimirlo y sacarle todo el jugo a su favor.

Bailiarini cuenta, “a Julieta la conocí como asistente de dirección en su obra Satori -basada en textos de Mario Levrero, que está hasta agosto en el CCR -. Yo venía trabajando con los sonetos. Ahí vi su imaginario y pensé: ‘ay, le va a encantar’. Me llevó mucho tiempo hacerle la propuesta. Como con miedo le dije, ‘quiero que el personaje tenga esta ropa, que cantes, que bailes’ y todo lo que imaginaba. Enseguida me dijo que sí”. Vallina es una de las actrices argentinas más prolíficas y sólidas de la escena actual. Su extensa trayectoria teatral incluye joyas como Mujeres soñaron caballos de Veronese, Belleza Cruda de Muscari, entre muchísimas otras piezas memorables. En esta obra se luce afirmándose una vez más en el terreno del teatro bien experimental.unnamed (4)

El director, que acaba de ganar en el último BAFICI con su corto No aflojes, Miriam, es actor, bailarín, artista plástico y también tiene una banda: Chico Laser. Dedicó al proceso de obra tres años, con un equipo que define como fundamental. Junto a Ulises López Langono compusieron la música, y con los hermanos Infantino comenzaron a ensayar antes de tener definida la obra. Brenda Kreizerman colaboró en darle una forma de relato al corpus poético. La idea y diseño de escenografía estuvo a cargo de Sebastián Francia y Ezequiel Galeano, y la realización de la estructura estuvo a cargo de su papá, que la envió desde su Bolivar natal.

“El 23 de junio vamos a tocar en Naranja Verde con mi banda Chico Laser, y quiero que estén los Pornosonetos” La idea es que la obra sea realmente una performance, una propuesta itinerante, “a trasnoche, en sucuchos entre bandas de rock”. Sin embargo esta propuesta de tarde de domingo, logra intensidad e intimidad, y se convierte en un viaje espacio temporal que se revela cuando, otra vez en la calle, el día persiste. La experiencia de verla una en una sala con capacidad para sólo 25 espectadores, es un plan muy recomendable para este invierno.

 

Actúa: Julieta Vallina / Músicos: Julian Infantino, Ignacio Infantino Almeida / Diseño de vestuario: Ezequiel Galeano / Diseño de escenografía: Ramiro Bailiarini, Sebastián Francia, Ezequiel Galeano / Diseño de luces: Sebastián Francia / Realización de escenografia: Jose Bailiarini / Música original: Ulises Lopez Langono / Fotografía: Luis Sens / Diseño gráfico: Nacho Jankowski / Asistencia de dirección: Brenda Kreizerman / Producción: Lala Palermo / Colaboración artística: Josefina Gorostiza, Nadia Romina Sandrone / Dramaturgia Y Dirección: Ramiro Bailiarini

Domingo – 16:30 hs Entradas: $ 180,00 / $ 140,00 desc. Estudiantes y jubilados-
Teatro Abasto Social Club – Yatay 666 – Teléfonos: 4861-7714
http://www.abastosocialclub.com Hasta el 02/07/2017
Duración 45 minutos

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