Mona, te cagamo amando

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Por Alexis Panozzo.

La Mona tocó en un Luna Park estallado: pidió disculpas y recibió la banca de toda su gente. Alexis Panozzo cuarteteó como un culeao y cuenta el ritual en Anfibia.

“Pan y vino, pan y vino, pan y vino, pan y vino, el que no grita Jiménez para qué carajo vino”. El público se adelantó a la fiesta: antes de que empezara el show, antes de que Mona subiera por quinta vez al escenario del mítico Luna Park, la multitud ya sabía lo que había que hacer. Defender a la Mona. Bancarlo.

Sigue entrando gente por todas las puertas. Parece que no falta nada hasta que dos de las pantallas gigantes que están a los costados del escenario se encienden. Y aparece La Mona, en una pantalla, diferente, pensada para trasmitir seriedad, sobriedad y arrepentimiento. Está leyendo un comunicado. Está pidiendo disculpas.

El video que circula hace unos días obligó a realizar modificaciones en el show. Las imágenes que muestran al cantante cordobés en pleno concierto bailando con tres chicas que le tocan sus partes más íntimas, cambiaron todo.

En el Luna, mientras se suceden estas imágenes todo es silencio. “Vengo a pedir disculpas a todas las mujeres y hombres. A todos. Disculpas y perdón, especialmente a todas las mujeres si he sido ofensivo o maleducado con mi accionar (…)”, dice La Mona en ese video que se retransmite a todo el estadio y que hace que el público estalle en la primera ovación de la noche.

monajimenez3“Mona, te amamos”, gritan unas chicas que se sostienen, descaderadas, sobre un par de hombros con su bandera del ídolo cordobés. Y arranca otro video. El último antes de que Jiménez comience a dar su show. Es un audio del periodista radial Matías Barzola, que aguanta al cuartetero diciendo: “Mirá si no te voy a perdonar, Jiménez, por aquella vez en que a vos y a ellas se les fue la mano. Hay tantos hijos de puta que nos metieron la mano en el orto y los elegimos diez veces. ¿Cómo no te voy a bancar por una mano en el bulto? Si me alegraste una vida de veces. Te banco un millón de bailes, ruludo. Siga cantando Jiménez, siga cantando. Y tratemos de no darle pasto a ellos que sí se masturban con nuestras propias imperfecciones. Quisieron conocer tus lágrimas, pero yo te sigo queriendo lo mismo. Pida disculpas. Pida disculpas y siga pidiendo palmas para los que te amamos”.

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“Este tipo mete más gente en todo el año que cualquier otro cantante en el país”, dice un pibe que no llega a los veinte, mientras se toca el pecho orgulloso y baila “El León”, primer tema con que La Mona inaugura la noche. La multitud grita parejo y corea cada estrofa. Recién suena la primera canción de casi una treintena que cantará y el público está desaforado.

Los que más se arriman al escenario son de Córdoba, pero hay banderas de todo el país: Morón, Santa Fe, San Martín, José C. Paz, Salta, Chubut, Tucumán. Telones o símbolos, pibes que se desviven porque La Mona los mencione. Y La Mona los complace. Cada barrio y localidad de Córdoba, cada provincia del país, tienen su momento. Es que ese sistema de señas, aceitado con los años y la alegría de miles de bailes, funciona a la perfección. Y es divulgado y masificado a través de la web, en la página, por ejemplo, “La Mona Señas” de Facebook, en la que se pueden encontrar más de 100 ademanes para ser reconocido por el ídolo en un baile.

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Cuesta reconocer en ese esqueleto que se sacude sin pausa y a un ritmo voraz a un hombre de sesenta y cuatro años. La Mona sólo deja de moverse para ir a buscar agua a un rincón y agradecer: “Gracias a toda la gente del país que nos está acompañando hoy. Gracias porque son 48 años de música cantando cuarteto”.

A esa altura de la noche, apenas tocados tres o cuatro temas, La Mona desconoce que, más adelante, dos chicas del público subirán al escenario para bailar y cantar con él. Incluso una de ellas lo besará de prepo en la boca, y él dirá: “Bueno, basta, que no quiero salir más en la tele”.

En cambio sabe que será una noche repleta de éxitos, por eso mismo se apura y llama a cantar al primer invitado de la noche, alguien con quien comparte apodo: El Mono, de Kapanga. Cantan a dúo Agujita de Oro, uno de los éxitos más difundidos del artista cordobés y que, además, el líder de Kapanga suele hacer en sus shows: “Si estoy en las buenas, en las malas mucho más, monita”, le dijo antes de bajarse del escenario.

Durante todo el espectáculo estuvo presente la idea, ya sea por cánticos, carteles o arriba del escenario, de que a Carlos “La Mona” Jiménez se lo atacó excesivamente por el video. A través de un comunicado, dijo que no faltaron los oportunistas mediáticos que por generar noticias relacionadas al #NiUnaMenos sacaron a la luz ese video que pasó hace dos años. Igual pidió disculpas y se retractó públicamente por estos sucesos.

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Después pasarán sus hijos, Carli y Lorena. Como es habitual en sus últimas presentaciones en escenarios porteños, ellos lo acompañan en las voces. Y “el papi”, como le llaman, se deja gustoso y los agita a más, a que canten toda la letra, como si tuviera la plena certeza de que en ese código familiar que los ata están todas sus canciones.

Carli hace “Goma de mascar”, hitazo que hace sobresaltar un poco más al estadio de lo que ya está. Y Lorena, “El Terry”, en una versión pimpinelezca, a dos voces, que también estremece a todos. Los hijos de La Mona se portan bien arriba y debajo de las tablas. Ambos tienen carreras musicales en Córdoba y llevan esos rostros ineludibles: de apellido Jiménez.

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El show arrancó pasadas las nueve y media y se extendió hasta cerca de la medianoche. Con casi dos horas y media de agite, clásicos y emociones, La Mona se dio el gusto de hacer pasar a bailar al escenario a chiquitos que él mismo bautizó como “La quinta generación”. Nenes de no más de siete u ocho años que cantaban y bailaban al ritmo del tunga-tunga cordobés.

También subió un tatuador. Y un tatuado que ya tiene 15 caras de la Mona en su cuerpo. Y quiere la 16. Y se tatúa en vivo.

–¿Cómo es que tenés tantas caras mías, querido?– le preguntó La Mona.

–Mi hermano y yo te cagamo amando. Sin vos, nosotros no somos nada, monita. Esto es por vos.

Abrazos y lagrimones, siguió el baile. No faltaron clásicos como: “Quién se ha tomado todo el vino”, “El marginal”, “Tinta china”, “Ramito de violetas”, “Adrenalina”, “Un muchacho de barrio”, “El federal”; y los más nuevos como “Qué se siente” o “El profesional”.

Una de las chicas que se subió a robarle un beso y una canción a La Mona, fue también la misma que le quitó el micrófono unos segundos para decir: “¡Mona, no le des bola a los hijos de puta que te critican. ¡Aguante José C. Paz!”.

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2 Responses

  1. Qué alegría leerte por acá Alegría! Muy buena la nota. Te convido un videín de “Entre tangos y tangas” donde hago mi pequeño aporte, irrespetuoso de la música cordobesa: https://www.youtube.com/watch?v=AiMeKW1Jc3g
    La invitación es todos los miércoles a las 23 por Radio Revés.
    te esperamos! abrazo gigante!!

  2. Imagen de perfil de Vero Vero dice:

    Hola! No se si sos de Cordoba o no, pero la versión idílica del “cantante popular injustamente atacado” me parece que sería muy necesaria revisarla y tensionarla. Por qué este cantante tan “popular” gestiona entradas a sus show con aranceles no “tan populares”, asi como tamb el circuito comercial bastante oneroso, x cierto, que le impone a su “publico”. Por no hablar de su apoyo explícito a De la Sota en cuanto evento hay, siendo q ese mismo detestable sujeto es el que llena de canas las calles, y reprimen, bajo “el código de faltas” a los mismísimos fieles seguidores de la mona…Critica constructiva: Desmitifiquemos los ídolos y ahondemos en las practicas políticas de la calle q plantean como referencia. Saludos.

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