Julieta Benedetto

glosario 4

¿Qué pasa cuando el amor debe morir?

17 agosto, 2017 in Arte, Teatro

glosario 4

Por Julieta Benedetto.

Manifiesto del Glosario:
Siempre se habla del amor y de los sentimientos del amor.
¿Qué pasa cuando el amor debe morir?
Nosotros, los desamorados (o enamorados del desamor), creemos en el desamor como una parte más del amor. Le prestamos la misma atención y lo vivimos con la misma intensidad.
Nuestra era es la era de las imágenes. Necesitamos de ellas. Necesitamos hacernos de ellas. Cuando uno sufre un desamor, aparecen sensaciones que no se pueden ver ni tocar y, sin embargo, respiran. Para pararse frente al desamor hay que darle cara a los espectros. Darle nombre a los sentimientos. Necesitamos volverlos imagen para entenderlos y hacerlos reales. Corporizarlos.
Por eso, proponemos un año de recorrido. Doce meses. Doce imágenes para hacer real cada uno de los momentos del desamor.
Nos gusta el amor pero desconfiamos de él.

Las jóvenes hermanas Selva Aimé Ciai y Tam Painé Ciai inauguraron con este manifiesto la instalación de la serie sonora visual “Glosario para un año hacia el desamor” en Chien Noir, un taller de enmarcado y casa de antigüedades felizmente abierto como espacio de arte.

Este viernes es la última oportunidad para ver la intervención que deja espectadores con ganas de charlar animados sobre alguna distorsión, un cortito preferido, y también sobre ese espacio, el galpón-taller de trabajo enorme, atiborrado de maderas, estatuillas, láminas, muebles.

Chien Noire tiene una galería a cielo abierto y el taller en el fondo, que está a oscuras para la ocasión. La entrada, llena de vidrios y espejos. El interior enorme de techos muy altos, con raquetas de madera y arañas con caireles que resplandecen bajo los rayos catódicos de los televisores. El azul vibrante de los auriculares inalámbricos de los espectadores, siguen recorridos serpenteantes e igual de angostos, por los meses que conforman el calendario del año que llevó a las hermanas Ciai a hacer este glosario hacia desamor, inspirado en la forma en que Barthes presenta las  definiciones de cada título del libro “Fragmentos de un discurso amoroso”.

Durante el 2015, Selva y Tam hicieron en colaboración y subieron a internet en tiempo real, los 12 videos de esta serie -uno por mes- dentro del proyecto Editorial Audiovisual Gen que llevan adelante junto a otros artistas.

glosario 3

Selva está orientada a la experimentación sonora –forma parte del conjunto musical “América Analógica”- y Tam al audiovisual –fotógrafa, montajista, curadora, productora, con un primer largo y un libro de poesía, ambos en camino-; en este trabajo trabajaron juntas todas las instancias de creación.

El recorrido de 15, 20 minutos en la oscuridad es solitario, los auriculares dan la atmósfera sonora que lleva el pulso perceptivo de la propuesta, llena de detalles. En cada televisor, una pieza visual de poco más de un minuto, un mes, una palabra y la definición de ésta dentro del desamor. En el texto curatorial, Leandro Martinez Depetri habla de “un teatro de las fuerzas del desamor”. Después de ver la obra, tanto Adrián Villar Rojas –por “los teatros de Saturno” y su trabajo con las transmutaciones de lo orgánico- como Liliana Porter -por sus videos con objetos diminutos hiperexpresivos-, convergen con sus universos en las asociaciones electivas.

Glosario para un año hacia el desamor-05

Parte del glosario son estas redefiniciones: Quiasma: Unión de segmentos distantes entre sí. El/la desamoradx se separa de la inmediatez del mundo para dar lugar a una recombinación de las distancias. Vínculo entre las polaridades. -La imagen es un lienzo blanco y circular de una cebolla de la que brotan lágrimas tintas, que devienen en formas de seres que se besan y desbordan un mundo-. Muón: Fronteras entre el/la desamoradx y el exterior destruidas. Otras partículas encuentran cauce dentro del/la desamoradx, irrumpen la ataraxia y diluyen la parálisis. Efervescencia. -Una cáscara convertida en polvo- Qualia: Cualidades perceptivas propias. El/la desamoradx encuentra y simboliza sus vacíos. Se deja desvanecer en el espacio que lx toca. Se mezcla. – Así se llega al cielo del desamor-.

Cada quien tendrá su derrotero por estas 12 estaciones de tiempo irregular. Cada video tiene un protagonista y la transformación a la que se ve sometido: una flor libada por una abeja , el deshielo del lago argentino, una ciruela crepitando en un fuego casi invisible. Una la cuadrícula de imágenes de la cámara de seguridad que da a la puerta de un edificio, en un color semitransparente, se repite en la serie, ocupa pantalla, esa espera vacía se diluye en el año que lleva al desamor, mientras emerge como una experiencia epifánica lo vital.

Viernes 18 de agosto. De 20 a 00. En Chien Noir . Gorriti 5953 – CABA. Entrada gratuita.

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Versos desbordados de sexo

6 junio, 2017 in Cultura, Teatro

Pornosonetos de Paz y Bailiarini, es una obra teatral en el límite entre la performance y un recital de poesía y rock. Un fenómeno crudo de la escena independiente, al mejor estilo under, con Julieta Vallina encuerada al frente de del dúo de batería y guitarra de los hermanos Julián e Ignacio Infantino.

 

Por Julieta Benedetto (@yuke)

La ópera prima del joven Ramiro Bailiarini, se articula sobre una selección de los sonetos que Pedro Mairal publicó bajo el seudónimo de Ramón Paz, entre 2003 y 2008 –son 3 libritos editados, por uno por Eloísa Cartonera y dos por Ediciones Vox-. Decir Pornosonetos es código para un grupo de lectores fascinados luego de hallarlos así, como gemas en el mar de la literatura contemporánea. En su blog pueden leerse, y parece que en breve serán relanzados en un solo volumen.

“Es la primera vez que algo de Mairal se lleva al teatro” cuenta Bailiarini en una conversación con Anfibia. “Nunca se había llevado al teatro. Sí al cine, Sabrina Love, y ahora La uruguaya, que está trabajando como guión” y agrega que el escritor enseguida se entusiasmó con el proyecto, le pasó los cien pornosonetos y lo ayudó a definir el nombre de la obra.

Las funciones, los domingos a las 16.30, contrastan el día con la oscuridad total, que se abre a golpes de bata y distorsiones de guitarra a todo volumen a un universo SM, dark; ambientado con neones al estilo recital de sótano céntrico en plena madrugada. “El horario de la tarde es para apostar a otro grupo de gente” dice el director, “a gente que lee, que está mas metida en la literatura”.

La simulación performática en primera persona de los Pornosonetos de Paz y Bailiarini pone en relieve al humano que respira debajo del cuero, sobre el territorio de lo inconfeso. Con voz rasposa, Julieta Vallina dice versos desbordados de sexo, y también de soledad, paisajes de la ciudad, intimistas y de alto voltaje. La actriz avanza, exigida como caballo con montura pesada al escalar una montaña hasta la cumbre, donde nos entrega el cielo. Asistimos a la concreción de la fantasía y a la desilusión. La larguísima cola de caballo como crines, y la manos encueradas elevan temperatura en el público, que ante lo soez ríe y a medida que la obra avanza llora, en esta rapsodia que va y vuelve del fracaso al amor.

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Vallina es un ser alucinado, enfundado en cuero de pies a cabeza -solo sus ojos y su boca no están vedados-. La potencia y presencia de esta gran actriz genera un campo erótico superlativo sobre botas de taco aguja. Ezequiel Galeano diseñó el contundente y determinante traje para la obra, basado en referencias sadomasoquistas de la década del 50, algo de influencia del catch mexicano y un toque berreta que juega muy a favor en la puesta. Traje que opera como un personaje sobre el personaje, con el que la actriz -en una mezcla de super heroína y villano-, tiene que batallar, lidiar y aceptar. La exige al punto casi de la asfixia, pero Vallina gana porque sabe exprimirlo y sacarle todo el jugo a su favor.

Bailiarini cuenta, “a Julieta la conocí como asistente de dirección en su obra Satori -basada en textos de Mario Levrero, que está hasta agosto en el CCR -. Yo venía trabajando con los sonetos. Ahí vi su imaginario y pensé: ‘ay, le va a encantar’. Me llevó mucho tiempo hacerle la propuesta. Como con miedo le dije, ‘quiero que el personaje tenga esta ropa, que cantes, que bailes’ y todo lo que imaginaba. Enseguida me dijo que sí”. Vallina es una de las actrices argentinas más prolíficas y sólidas de la escena actual. Su extensa trayectoria teatral incluye joyas como Mujeres soñaron caballos de Veronese, Belleza Cruda de Muscari, entre muchísimas otras piezas memorables. En esta obra se luce afirmándose una vez más en el terreno del teatro bien experimental.unnamed (4)

El director, que acaba de ganar en el último BAFICI con su corto No aflojes, Miriam, es actor, bailarín, artista plástico y también tiene una banda: Chico Laser. Dedicó al proceso de obra tres años, con un equipo que define como fundamental. Junto a Ulises López Langono compusieron la música, y con los hermanos Infantino comenzaron a ensayar antes de tener definida la obra. Brenda Kreizerman colaboró en darle una forma de relato al corpus poético. La idea y diseño de escenografía estuvo a cargo de Sebastián Francia y Ezequiel Galeano, y la realización de la estructura estuvo a cargo de su papá, que la envió desde su Bolivar natal.

“El 23 de junio vamos a tocar en Naranja Verde con mi banda Chico Laser, y quiero que estén los Pornosonetos” La idea es que la obra sea realmente una performance, una propuesta itinerante, “a trasnoche, en sucuchos entre bandas de rock”. Sin embargo esta propuesta de tarde de domingo, logra intensidad e intimidad, y se convierte en un viaje espacio temporal que se revela cuando, otra vez en la calle, el día persiste. La experiencia de verla una en una sala con capacidad para sólo 25 espectadores, es un plan muy recomendable para este invierno.

 

Actúa: Julieta Vallina / Músicos: Julian Infantino, Ignacio Infantino Almeida / Diseño de vestuario: Ezequiel Galeano / Diseño de escenografía: Ramiro Bailiarini, Sebastián Francia, Ezequiel Galeano / Diseño de luces: Sebastián Francia / Realización de escenografia: Jose Bailiarini / Música original: Ulises Lopez Langono / Fotografía: Luis Sens / Diseño gráfico: Nacho Jankowski / Asistencia de dirección: Brenda Kreizerman / Producción: Lala Palermo / Colaboración artística: Josefina Gorostiza, Nadia Romina Sandrone / Dramaturgia Y Dirección: Ramiro Bailiarini

Domingo – 16:30 hs Entradas: $ 180,00 / $ 140,00 desc. Estudiantes y jubilados-
Teatro Abasto Social Club – Yatay 666 – Teléfonos: 4861-7714
http://www.abastosocialclub.com Hasta el 02/07/2017
Duración 45 minutos

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Haya: la transformación está en el viaje

15 mayo, 2017 in Cultura, Teatro

Haya, primera obra de teatro escrita y dirigida por Laura Santos, presenta un universo de mujeres, animales y plantas, donde la frontera entre lo femenino y masculino se diluye. En este contexto, seis personajes singulares, jóvenes y valientes apuestan a la transformación de sí mismos a partir del viaje, la aventura, las relaciones y la palabra.

unnamedPor Julieta Benedetto (@yuke)

El recuerdo de la infancia rural y el pasaje de la adolescencia a la juventud son los territorios que recorre Haya –joven interpretada por la angelical Paula Baldini–. El nombre de la obra alude a Miyazaky, el director japonés de El viaje de Chihiro y la Princesa Mononoke, entre muchas otras grandes películas de animación– cuenta la autora, en una entrevista con Anfibia. “Soy muy fanática de Miyazaky, su nombre es Hayao, y entonces me pregunté si Haya es un nombre de mujer. Y es, me pareció espectacular”.

Haya es una joven heroína, independiente, sin miedo a la naturaleza después de haber experimentado allí la crueldad por accidente. El quiebre de la inocencia por un descuido límite, rematado con un castigo para siempre, no visitar más a su abuela. La obra narra acontecimientos truculentos con humor, fantásticos –sin dejar de ser posibles–, trágicos. Como en los cuentos para niños de Clarice Lispector –casualmente “La vida íntima de Laura” (acá en portugués) hace juego con el revés de la trama de una historia que cuenta Haya-, se focaliza en las sensaciones que dejan las vivencias en los personajes. Personajes tan inocentes como crueles, curiosos y desamparados, extraños hasta para ellos mismos, con actuaciones sutiles acentuadas por detalles que se ven amplificados en formas del decir y gestos incongruentes.

La escena compuesta en tonos camperos, pasteles amarillos, marrones y celestes se divide en dos espacios que se diferencian por leves cambios lumínicos. El adentro se nutre de un afuera desbordado: animales apretados hasta la asfixia en un corral, la luna llena del tamaño de un estanque, el jardín de la infancia abandonado.

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De la mano de Santiago, conserje de hotel enamorado –interpretado con humor, tensión y ternura por Juan Castiglione–, Haya descubre que la leyenda de las Hermanas Caballo es verdad y decide conocerlas. El conserje le indica cómo llegar a la estancia donde viven, alentado por su interés en Amparo, la tía joven adoptiva de las Hermanas. Encarnada por la gran Paula Staffolani, su personaje es una joya en escena.

Mariel Fernandez y Gabriela Turano son las hurañas Hermanas Caballo, convertidas en leyenda del pueblo por una seguidilla de trágicos sucesos. Criadas a pelo por una familia adoptiva en medio del campo, las niñas devinieron en mujeres con nombres masculinos: Milton y Forestier. Educadas a la vieja usanza con herramientas de supervivencia en los márgenes de lo social, saben de matemáticas en función de la siembra; mientras que los verbos y artículos los usan por el sonido o cierta percepción. Las hermanas son tan literales que llegan al lirismo con solo describir su entorno y traen a escena a esas mujeres de las pampas, oscuras de otras épocas, por designio patriarcal. Marosa Di Giorgio, en su libro Los papeles Salvajes II, le dedica un texto a su abuela, Rosa Arresigor de Medicis, que se amalgama a la historia de Haya “¿Qué alegría tuvo? / Matar palomas y gallinas para comer, siendo ella un ángel. / Daba felicidad. Y le empezaron a llover las desdichas sobre el pelo blanco y cara de madona / Hasta sus ojos volaron una tarde hacia los altos árboles, y más allá, y la dejaron sola”.unnamed (5)

“Un poco el mundo de Haya es mi mundo”, dice la directora y cuenta, “mi abuela, mis tías, mi mamá, pasaron la infancia y la adolescencia en el campo. Cuando mi tía vio la obra me dijo, ‘las Hermanas Caballo son las tías de Daireaux, dos  solteras, dos seres de piedra, que tenían los muebles de la casa tapados. Pero los puntos autobiográficos están solapados’. Decidí que los personajes estén entre los 20 y los 40 años, para hablar de mi generación”.

Wakie talkies, una cámara de fotos con rollo enfundada en cuero, objetos y ropa pedidos por catálogo, detienen el tiempo de la escena en una época anterior, en donde las formas de comunicación y la relación con el entorno se construían con ritmos mecánicos, analógicos.

El encuentro de Haya con las Hermanas Caballo se convierte en amistad y les permite a las tres profundizar en el conocimiento de sí. Haya entonces siente el valor para avanzar en su primera relación amorosa con un joven de la ciudad, interpretado por Julián Infantino, que se inquieta ante lo desconocido, pero igual la sigue hasta encontrarla.

Laura Santos, también actriz y productora en otros proyectos, creció en Bolivar, y estudió la carrera de Teatro en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, en El Peldaño” cuaderno de Teatrología de la Facultad publicaron Haya en 2015. Acá se puede leer la obra completa.

La directora, que presentó Ester a principios de año –estrenada en Berlín en 2016– en el ciclo de obras cortas “No, gracias, estoy mirando” organizado por Librería Mi Casa; trabaja en otra obra de su autoría, “Los nadadores”, donde quiere actuar y dirigir.  También fue seleccionada para escribir una obra en residencia con el Royal Court Theatre en Latinoamérica.  Dice con una sonrisa “para ellos la figura del dramaturgo es la más importante, y no entienden cómo nosotros podemos escribir, dirigir y actuar”.

Haya , estrenada en 2014,  está en cartel 4 funciones más, a modo de despedida.

***

Actúan: Paula Baldini, Juan Manuel Castiglione, Mariel Fernández, Julian Infantino, Paula Staffolani, Gabriela Turano // Vestuario: Lara Sol Gaudini // Escenografía: Cecilia Zuvialde // Iluminación: Mariano Arrigoni // Realización de objetos: Valeria Dalmon // Música original: Juan Pablo Fernández // Fotografía: Ian Kornfeld, Victoria Schwindt // Diseño gráfico: Estudio Papier, Ian Kornfeld // Asistencia de dirección:  Julia Perette // Prensa: Marinha Villalobos

Dramaturgia y Dirección: María Laura Santos

Viernes, 21 hs – Entrada general: $160 – Desc. estudiantes y jubilados

Teatro del Abasto – Humahuaca 3549 FB /HayaTeatro  Hasta el 16 de junio

 

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manuelaraya

Fotos rompecabezas

25 abril, 2016 in Arte

Por @yuke (Julieta Benedetto).muchcahcos

Última semana para visitar “Apuntes de Maestros. Episodio 1 – Sobre la Influencia. Marcos López señala a Manuel Araya” en la Fototeca Latinoamericana (FoLa) una nueva galería destinada a la fotografía en la ciudad de Buenos Aires

La foto que abre la muestra es una versión contemporánea de  “la cautiva”. En medio de un campo amarillo, bajo el cielo argentino, una adolescente cautivada por un joven motoquero en cuero con escopeta, escoltado por otro motoquero en musculosa de morley y una mujer en una scooter.  De allí, hacia un lado y otro de la sala, se despliega a todo color el universo de Inriville -pueblo del sur cordobés- donde nació y vive Manuel Araya.

Hay otras fotos sobre el imaginario nacional: un hombre sobre una cama de antigua con la gallina de los huevos de oro; un poster de Evita colgado desde hace décadas en el mismo lugar del boliche donde toman el vermut los parroquianos. En algunas imágenes, Araya juega con las leyes de la gravedad, al montar una escena utilizando el piso como pared, o una escopeta colgada de un par de globos rojos. Y se destacan los retratos de vecinos del pueblo, que encarnan lo que son, para el registro del fotográfico de su cotidianeidad: el mecánico en el taller, el albañil con un pala, el verdulero con una ristra de ajos en la verdulería, unos policías tomando mate en la seccional.

También fotografía en una sala del caserón antiguo donde vive, que acomodó como estudio, pero donde dejó intactas las huellas del paso del tiempo, paredes descascaradas, bombitas de luz tenues, humedad. Ahí hizo una muy bella: una pareja de jóvenes, ella con tapado de piel, él detrás con un ramo de flores.  Araya me contó la historia de los personajes “Él era compañero de mi hermano. Ella es de Buenos Aires, la conoció de forma virtual. El viajó para conocerla en persona, se quedó para conquistarla y lo logró. Un día volvió para presentarnos a su novia”. Y ahí el fotógrafo del pueblo se ofreció a retratarlos.

En la charla que mantuvimos le pregunté cómo trabaja las fotos -por esa sensación que dejan las imágenes, de estar suspendidas en otros tiempos, en una composición extraña a la percepción-: “Uso un objetivo de 50 mm que no me permite distancia. Le pido a las personas que se queden quietas mucho tiempo y hago 6, 8 fotos, que componen una imagen final”. Antes las imagina, las dibuja, y luego las compone en espiral, como un rompecabezas,. El tiempo que reflejan es el mismo de las fotos antiguas, la diferencia es que el tiempo Araya lo usa para romper la perspectiva.

 

Transformación

 

En letras de molde de diferentes colores dice ARAYA. La muestra se vuelve instalación. Hay una máscara, un caballito de madera -elementos que aparecen en diferentes tomas-; en el piso un fardo, tierra. En una esquina, en una superficie redonda, el retrato de su mamá está apoyado sobre libros marcados por ella, profesora de literatura. En la otra esquina, un tv plano sobre un sillón floreado que en loop muestra a Araya en primer plano mientras habla, canta, se broncodilata y mira a cámara, cámara del maestro que lo señala: Marcos López. Las imágenes se desbordan de las fotos y ocupan terceras y cuartas dimensiones, con líneas y números que continúan pintados sobre la pared, que refuerzan la sensación tridimensional que tiene el trabajo montado.

Tanto el alumno como el maestro dedican tiempo a otras artes: López al cine, a la pintura, Araya a la música, a la escritura. Por eso en la inauguración hubo un pequeño recital en el que Manuel con su guitarra cantó milongas, tangos y valsecitos. Y López aprovechó su rol de director, y filmó plano y contra plano para una película, un videito para instagram, otro para fb, y la sala también se convirtió en un set de filmación improvisado por unos instantes.

 

Tal como le gusta al maestro

 

A fines de marzo Marcos López armó una conferencia con su alumno y convocó a Rafael Spregelburd para que vaya con su personaje de “el crítico”, de su obra “Apátrida”. Los conferencistas ensayaron la presentación vía Facebook, con posteos de ideas, consignas, y divertidos instructivos. Fue una operación a corazón abierto, que da cuenta por un lado de la generosidad de este trío genial, y por otro, de cómo las tecnologías pueden utilizarse como medios de formación riquísimos.

(extracto imperdible del post sobre el ensayo)

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De esa conferencia desopilante hay dos crónicas muy buenas que pueden leerse online, una de Diego Erlan, y otra que escribió Spregelburd en su columna semanal. También se puede leer una reseña interesante de Julia Villaro.

 

Bajo influencia

 

López y Araya comparten -más allá del imaginario y paleta de colores-,  una forma de trabajo, que es el montaje de la escena, la composición y el tiempo de la toma. Un tiempo prolongado de quietud del modelo, que impregna la imagen de algo más que lo visible. Así el registro simil cotidiano nacional clase media que ambos registran, queda impregnado de un tiempo reto.

López denomina su etapa “pop latina”, Araya podría estar en un “hiper-neorealismo argentino”. Las poéticas de maestro y alumno no se yuxtaponen, tienen fraseos diferentes, aunque ambos concuerdan en un punto: es el dolor que hace ir hacia la belleza, que a veces también es extenuante.

Como en vasos comunicantes, López juega -en imágenes subidas recientemente a Facebook- con escenas y objetos que citan a las del alumno. Y Araya también, ha comenzado a sumarle a las fotos relatos. Así los encuentros demuestran que uno solo llega hasta cierto punto, pero con otros siempre mucho más allá, hasta lo impensado, donde se encuentra la magia, el arte, el amor. Lo vital ocurre bajo influencia, y quizá es así que podemos acceder a la fuente que tiene la potencia de lo infinito.

 

Para agendar

 

“Apuntes de Maestros – Episodio 1: Sobre la Influencia. Marcos López señala a Manuel Araya” Hasta el 1 de mayo en la Sala 2 de FoLa, Godoy Cruz 2620. CABA. Todos los días -excepto los miércoles- de 12 a 20 hs. Gratis

Apuntes de Maestros proyecto de Hernán Giagante. Durante el año habrá 3 Episodios más: Episodio 2 Juan Travnik/Néstor Crovetto – Episodio 3 Luis González Palma/Pablo Boneu  – Episodio 4 Gabriel Valansi/Jasmine Bakalarz.

Las cuatro muestras se verán también en las sedes de la Alianza Francesa que se encuentran en diferentes ciudades del país. A estar atentos.

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El antirecital de Nicanor Parra

11 marzo, 2016 in Teatro

patriciocontreras

Por @yuke (Julieta Benedetto).

El comienzo es un desconcierto que va de la humorada, al bardo, y del bardo a la humorada. Ese inicio indeterminado es también el tono del final, el centro del antirecital de antipoesía que propone “Patricio Contreras dice Nicanor Parra”, un claro manifiesto a favor de la belleza y la hondura.

Es que la obra de Parra, provocativa y en las antípodas de lo que se considera corrección es una hechicería infalible. Contreras, ser sensible y estoico, salta al círculo rojo que domina el escenario como centro de carpa de circo, lugar perfecto para encantar a los espectadores con palabras sentidas, profundas y antiguas.

Si hay algo por lo que esta obra no se puede dejar pasar es porque da la posibilidad de disfrutar la obra de Nicanor Parra –poeta, matemático, físico, chileno, con 102 años cumplidos- , a través del cuerpo de un actor apasionado. Con una voz a veces quejumbrosa, a veces diáfana, siempre intensa, Contreras construye paisajes llenos de juventud, de amor, de muerte, y de “chilenismos”.

patricio-02En el corazón de esta obra se vislumbra un trabajo de orfebre sobre el decir y el estar presente en ese acto. “Es lindo trabajar las palabras. He descubierto que el teatro son las palabras” dice Contreras al hablar sobre la obra que lo tiene en el centro de la escena los viernes a las 20 en el Centro Cultural de la Cooperación.

Este “antirecital” de poesía, música y teatro, está bajo la dirección de Alejandro Tantanián. En la puesta cobra relevancia el fuerte contraste de luces y sombras, con lo que construye figuras y espacios geométricos –una fosa oscurísima, el círculo rojo- sobre el piso del escenario, el cual utiliza como un fondo. Es allí donde la vida hilarante contenida en los versos se despliega.

Tantanián incorporó a su vez en la obra  “una isla musical” compuesta por  cuatro los poemas musicalizados por Diego Penelas con estilos de estas tierras: una cumbia, un bolero, un tango y “una misa”-. Entre ellos está el bellísimo texto que Nicanor escribió para su hermana Violeta Parra: “Defensa de Violeta Parra”, cantada por Penelas. Los otros poemas canción son entonados por el actor, mientras se suman “unos hombrecitos” interpretados por jóvenes actores –Juan Gabriel Miño, Camilo Polotto y Felipe Diaz- que acompañan e intervienen la escena.

El espectáculo se basa en una selección de poemas del libro “Obra gruesa” -por el que el autor recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1969-; y otros dos poemas -“Lo que yo necesito urgentemente” y “Los poemas del papa”- de libros posteriores.

Contreras cuenta que armar este “antirecital” fue fácil gracias a la multiplicidad de voces que contiene la poesía de Nicanor. “No es el caso de Neruda que siempre es él el que habla, él le canta a la lavandera, al minero, a la cordillera. Siempre: yo te canto, yo te canto, yo, yo, es un yo enorme. Con Nicanor, no se sabe quién habla, si es el poeta… rara vez se reconoce la voz de él.”

Tzvetan Todorov, en el libro La Conquista de América, habla del el Códice Florentino, relato de la historia del pueblo azteca contado por el mismo pueblo y observa que en este “nunca sabemos quién habla o, más bien, sabemos que no se trata del relato de un individuo, sino de lo que piensa la colectividad”. Parra indaga ese registro, donde no es él quien habla, sino las voces del pueblo que pasan por él. “Es uno de los que más ha hecho por entender el hablar nuestro.  Hace un elogio de nuestro origen y de nuestra cultura”, cuenta Contreras y agrega que “el trabajo del viejo es el de fijar modos del lenguaje, chilenismos”; por eso lo llama “el chamán de la tribu” de ese “Chile que es un paisaje apenas”, tal como describe a su país Nicanor.

En el teatro y el cine

patricio-00Al terminar la función en el CCC, Patricio Contreras va hasta La Plaza, donde trabaja en la obra Tribus, dirigida por Claudio Tolcachir. También en estos días podrá verse su trabajo en diferentes películas que se estrenan y reestrenan. En Pantalla Pinamar: “Mecánica Popular” de Alejandro Agresti  y  “Los cuentos de la misteriosa Buenos Aires” (1979), episodio dirigido por Alberto Fisherman. En breve se estrenará “Operación México”, donde cuenta que hace “de milico. Es una película basada en la novela de Rafael Bielsa, sobre un episodio real que ocurrió en la quinta de Funes, en un campo que manejaba Galtieri. El tucho Valenzuela, un tipo al que lo mandan a México como infiltrado en Montoneros para darle información a los milicos. Una situación horrible porque como prenda queda acá la mujer de él embarazada de mellizos. De esos mellizos la joven recuperó su identidad hace unos años y busca a su hermano desde entonces”. A su vez, se podrá ver en el reestreno de “La historia oficial” remasterizada, el 24 de marzo.

Funciones: Viernes 20 hs. En el Centro Cultural de la Cooperación – Corrientes 1543 – Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Hasta el 29 de abril de 2016 – Entradas: $ 250

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Hipnosis para bailar

11 diciembre, 2015 in Música

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Por @yuke (Julieta Benedetto)

La experiencia de ver Antiplan, un experimento en vivo compuesto por collages animados y música electrónica, montados en sincro y tiempo real, actualiza una reflexión del poeta Hugo Padeletti sobre el dibujo y la música: “Sentí que la línea gráfica hacía en el espacio tiempo del blanco del papel lo mismo que la melodía en el espacio tiempo del silencio”.

Este sábado 12 de diciembre es la última oportunidad para ver Antiplan en el Salón Pueyrredón, donde presenta la quinta versión de la serie inaugurada en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires -MAMBA en diciembre de 2014.

La propuesta de Ian Kornfeld, artista audiovisual que experimenta en este campo desde fines de los 90, es hacer evolucionar su obra a partir de investigar y desarrollar técnicas, herramientas, sistemas para crear montajes de alta complejidad en vivo. Centenares de piezas plásticas y sonidos son ordenados y proyectados de forma improvisada. “Al ser un anti-plan, todo queda librado al devenir natural que se produzca durante el intercambio con el público” dice Kornfeld.

Quizá algunos lectores de esta comunidad hayan visto en 2015 parte de la serie Antiplan en el programa de Peter Capusotto y sus Videos. “Marcelo Iconomidis, curador del programa, fue a la tercera presentación de Antiplan en Casa Abasto, y me ofreció transmitir un fragmento de la performance. Sugirió que fuera La Orden de las Hormonitas, por considerarlo una fiel síntesis de lo que Antiplan exhibe en vivo”, explicó Kornfeld.

La duración de los sets es variable, la IV presentación el 28 de noviembre en Casa Abasto, fue de  cuarenta minutos en donde giraron varios temas en torno “al interrogante” como definió Kornfeld el concepto de Antiplan en una conversación ese día. Grafismo, evolución tech, el cuerpo, la anatomía. Gráficas antiguas, mapas, stop motion, yuxtaposiciones intervenidas, multiplicación de un motivo. El punctum o la medula central para esta espectadora fue un cráneo de cera que llora. Tambien vimos el mar argentino, los gatos, el universo.

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Al finalizar la función, en la mesa de trabajo, queda una computadora y una consola con botones azules, blancos y rojos. “Me gusta hacer uso de herramientas luminosas, de cierta novedad tecnológica y algo retrofuturistas, y usarlas para ejecutar obras compuestas con procedimientos totalmente artesanales”, dice Kornfeld y  explica que son controladores MIDI con asignaciones preprogramadas, secuencias musicales, instrumentos electrónicos, imágenes y modificadores de imágenes.

Kornfelt se formó en bellas artes y en trabajo audiovisual. Fue co-creador de los colectivos Pornois y Mongo; desarrolló la puesta de video de la performance Hombre de Piedra de Axel Kriguer 2014, entre otras piezas donde se cruzan las artes y la experimentación.

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Con esta serie, Kornfeld busca salir de la oferta y el consumo audiovisual vía web. Intercambio que carece de tiempo necesario para el despliegue de una obra. La apuesta es a la expectación en vivo y en tiempo real: “Creo firmemente en la obra audiovisual como experiencia, más aún, como experiencia colectiva, y noto que el infinito flujo de información audiovisual que estamos recibiendo actualmente proviene de una misma fuente, internet”.

Antiplan reivindica el desarrollo de las herramientas, la técnica y el trabajo artesanal en las artes plásticas y visuales, aún en el medio más difícil y hostil, que es el tecnológico. Quizá por eso las imágenes en 2d, hechas con programación básica sean las que más pregnancia dejaron por aquí.

Datos:

Sábado 12 de diciembre 22.30 Antiplan y Acorazado Potemkin en el Salón Pueyrredón. – Av Santa Fe 4560 – CABA
Entrada $100 enviando nombre y apellido a info@acorazadopotemkin.com.ar
Puertas 22.30hs

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Limbo scroll: el reciclaje virtual

29 octubre, 2015 in Teatro

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Por @yuke (Julieta Benedetto).

Una obra experimento performático que refleja el mundo de las relaciones contemporáneas, mediadas por un entorno eminentemente tecnológico. La obra es una máquina que nunca deja de funcionar. Tanto que si el espectador quiere, se puede quedar horas percibiendo imágenes, sonidos y cuerpos en situaciones repetidas. Eso hace que el final sea atípico: sin aplausos, ni oscuridad, sólo continuo maquinal.

Scroll significa en la actualidad el desplazamiento de los contenidos en la pantalla de la computadora cuando navegamos en una pagina o red social. También en ingles scroll significa papiro, el sistema de los rollos sin cortes con escritos anteriores a la imprenta. Las autoras ponen en escena un hábitat donde la tecnología todo lo atraviesa, y observan cómo el avance de la técnica se conecta con el desarrollo de herramientas e inventos antiquísimos. Así van, de los sensores al telégrafo de caracoles sin escalas.

Tres personajes en escena, vestidos de overol rojo, azul, blanco; Liza -música, actriz- una usuaria de redes sociales;  Tálata -poeta, performer- el navegador de internet corporizado; y Federico Joselevich Puiggrós -actor y performer- que es satélite, interactúan con diferentes elementos , sonidos y proyecciones de imágenes pobres, pixeladas, multiplicadas, que de forma aleatoria se presentan en escena. El núcleo orgánico está en una pecera, hábitat de caracoles que tendrán y perderán protagonismo dependiendo de la cámara, en el transcurrir de tiempos yuxtapuestos.

La puesta puede verse como una investigación de formas interiores, tanto humanas como tecnológicas, que se hacen metáfora o condensación en los caracoles. Las autoras cuentan que “desde el comienzo nos imaginamos un caracol en escena, con su propia temporalidad, paralela y ajena a todo lo pautado. Más tarde, descubrimos la teoría de la brújula pasilalínica-simpática de caracoles, conocida como telégrafo de caracoles, de Jacques Benoit”  Esta teoría, que desarrolla la usuaria frente a una cámara para compartir con una comunidad virtual de aficionados en el tema, explica cómo los caracoles que mantuvieron relaciones amorosas quedan conectados telepáticamente, y pueden funcionar como un telégrafo a miles de kilómetros de distancia. Tal como una red virtual.

Esta instalación, dicen Tálata y Liza, es el emergente de momentos compartidos, “una expedición al campo, corazones rotos, horas de scrolleo, libros en común”. Inquietudes y experiencias que fueron acumulando hasta llegar a Limbo Scroll.  Tálata aportó su investigación sobre la cantidad de texto que se produce en redes y hasta que punto eso cuenta una historia, lo que ella llama “reciclaje virtual”, y utilizaron la técnica cortar y pegar lenguaje residual de las redes. Liza junto a Federico Joselevich Puiggrós -artista visual y programador- avanzaron en experimentaciones  sonoras con “voces procesadas, samples, objetos microfoneados en vivo, pads y otros sonidos de la puesta”. El diseño de las visuales es intervenido por movimientos mecánicos corporales, que replican bailes contemporáneos que circulan viralizados en la web. Cruzaron todas estas líneas para observar el vacío y la vulnerabilidad  en la que nos encontramos frente a la capacidad de la redes de atraparnos. La expectación de la obra puede resultar por momentos incómoda, distante, pero también encantadora.

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Las autoras se preguntan sobre la alienación que produce la sociabilidad virtual, la obsesión ante la posibilidad incierta de obtener información íntima y vital de seres desconocidos y objetivados en el deseo. ¿Estamos perdiendo o haciendo tiempo? Dicen que la hicieron “como tratamiento de rehabilitación para volver a estar con personas”. Y a partir de lecturas compartidas -como Los Condenados de la pantalla, de Hito Steyerl quien propone “observar lo que el arte hace, no lo que muestra”, y Escritura no creativa, de Kenneth Goldsmith- con lo que llaman “lucidez punk”, avanzaron sobre diferentes conceptos: reeditar, reconstruir, reorganizar, destrozar, articular, alienar, liberar, acelerar, habitar, ocupar.

Liza y Tálata tienen como antecedente de primer trabajo compartido “Luz Escrita”, una pieza cinta de moebius en traducción simultánea portugués español donde recitaban junto a Arnaldo Antunes con el fondo y figura de las esculturas sonoras de León Ferrari, en el CAFF.

Ambas tienen recorridos propios como artífices de lenguajes en múltiples formatos.

Tálata Rodriguez rapea, recita poemas preciosos mientras viaja en teleférico, o en tren por las ciudades, interviene la urbanidad –pueden verse videos en youtube- también da clases de arte a niñas y niños en Belleza y Felicidad Fiorito, y fue parte del ciclo “Mis Documentos”, dirigida por Lola Arias, donde presentó Padre Postal -cartas que su papá le escribió durante años, que podrán leerse en la noche de los museos en el CCK-.

Liza Casullo, rockera, guitarrista, cantante, compositora, música intensa y adorable que cada tanto se presenta en vivo donde despliega su humor y sensualidad. También participó en el ciclo Mis documentos, Capitulo 35 -en relación con el libro y la historia de “El frutero de los ojos radiantes” de su padre Nicolás Casullo- y actuó en “Mi vida después” de la misma directora, entre otras. Pueden verse y escucharse sus canciones por la web.

En esta ópera prima conjunta toman el riesgo de ir hacia los bordes sin miedo a caer. Y permiten al abrir sus experimentos la posibilidad de percepción de diferentes intensidades en un mismo momento/movimiento.

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Elenco: Liza Casullo, Maximiliano de la Puente, Federico Joselevich Puiggrós / Dramaturgia y dirección: Liza Casullo, Tálata Rodriguez / Diseño sonoro: Liza Casullo / Técnica y visuales: Federico Joselevich Puiggrós / Asistencia general: Belén Charpentier / Objetos: Ale Baamonde

Limbo Scroll, de Liza Casullo y Talata Rodriguez, dentro del ciclo Operas Primas.  Viernes 30 de octubre y 6 de noviembre  21.30 – Sala Cancha Centro Cultural Rector Ricardo Rojas Av. Corrientes 2038 – $60

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El cubo mágico de Batato Barea

24 septiembre, 2015 in Teatro

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Por @yuke (Julieta Benedetto).

La vida de Salvador Walter Batato Barea  contada como un cubo mágico: la cara de un color, la puesta gira y compone distintos reveses de una trama que hace foco en la cotidianeidad de un ser que transformó el teatro, los géneros y las sexualidades desde la escena under porteña de los 80.

Walter hecho pedazos recorre líneas del mundo de Barea desde donde confeccionó esa fantasía de clown travesti literaria, un joven de provincia que escribe cartas a su mamá, un amante que se desespera, una bailarina que gira y gira en una danza suave, la poesía de la Pizarnik recitada en tacos con zoquete, la nariz de payaso, los vestidos de tía, hasta los días en el hospital, cuando se dio contra la peor pesadilla de esos tiempos: el sida endémico.

La obra está basada en tres libros vinculados a la vida de Batato: Te lo juro por Batato, del poeta Fernando Noy, Un pacto impostergable, una biografía escrita por su madre a pedido del artista, y Batato Barea y el Nuevo Teatro, del escritor Jorge Dubatti.

También se inspiraron con “La peli de Batato”, que se proyecta estos días- dirigida por Peter Pank. Con él y con Tino Tinto -que fueron íntimos amigos- el equipo de la obra se juntó para conversar sobre el último tiempo de Batato y completar así el prisma de relatos de su corta e intensa existencia. La obra teatral se presenta como “un pastiche tragicómico del  clow-travesti-literario del under de los 80 y 90 argentinos”.

En una entrevista  de 1990, Batato cuenta “En 1985 hicimos Arturo en el Rojas con el Clu del Claun. El Centro Cultural Rojas que estaba abandonado, lo limpiamos y los estrenamos. Nos fue muy bien”. Esto da cuenta de la importancia de Batato para nuestra cultura y todo el movimiento que el Rojas alberga desde sus inicios vinculado a la cultura queer y trans. Allí presentó 15 de sus obras entre 1985 y 1991 y la sala principal fue bautizada con su nombre.  Trabajó junto a Antonio Gasalla, Alejandra Flechner, Alejandro Urdapilleta, Fernando Noy, Klaudia con K, Guillermo Angeleli, entre tantos otros.batato1

La obra cita  algunos números de Batato,  por ejemplo, esta performace de Batato, donde danza solo y luego con unos espectadores, y recita un triste poema con un erotismo superior a cualquier idea de lo que es la poesía y la sensualidad. Esas piernas eternas de batato, esas son solo de él y la obra reversiona. También aparece la vidente que hacían junto al dioso genio Alejandro Urdapilleta y Tortonese., con quienes trabajó desde 1988. Estallan las carcajadas por detalles –una chocotorta tan vieja que es una piedra-, gestos –su obsesión por las cucarachas-, cierta manera de decir o repetir algunas palabras, y así,  cuando Pablo Palavecino hace emerger a Batato en la trans formación, da una alegría enorme.

El proyecto que devino en este unipersonal es del director, Gabriel Wolf -integrante desde 1988 del grupo los Macocos -, con dramaturgia de  Facundo Zilberberg -que tiene otra obra en cartel los domingos también en Casona Iluminada- y actuación de Pablo Palavecino -actor de teatro y varietés.

Palavecino es un actor que nació en Rosario, Santa Fe, y que vive en la ciudad de Buenos Aires desde hace muchos años. Ha trabajado con Chiqui Gonzalez y Oscar Medina en Rosario, así como con Toto Castineiras , Jorgelina Aruzzi y Gabriel Wolf en Capital. Hilarante humorista, gran artífice de personajes cotidianos, exasperantes. Pueden ver fragmentos de dos de sus personajes de varietes María Julia  y Gorda. También pueden verlo en las intervenciones Cartas a la carta en el CCNK.

En Walter hecho pedazos, el actor como un marionetista o un manipulador de objetos le da vida a otros personajes que pasan por el cuerpecito de un muñeco hecho de bolsas negras. Muñeco diseñado y realizado por Gerardo Porión con un nivel de detalle misterioso, que logra convencer y convertirse en cuerpos diferentes cada vez: la madre, el hermano muerto, un amante. Ese muñeco que va enganchado al cuerpo del actor como un lastre, es la compañía por momentos, un interlocutor, lo familiar, y el emisario de la muerte.

Batato en la entrevista citada más arriba dice “siempre busco trabajar con algo que me conmueve, cosas que tengan que ver con la vida, en el sentido de lo vital, como las clases de clown, la murga, las clases de danza, todo un mundo de diversión. Por eso yo pienso que todo teatro tiene que ser una fiesta, un espectáculo en el que la gente salga con ganas de hacer otras cosas, yo notaba eso por ejemplo con Alfonsina y el Mal”. Esta obra logra también algo de ese espíritu que deseaba Batato, esa sensación de alegría de ver una obra viva.

Ficha técnico artística

Actúa: Pablo Palavecino
Autoría: Facundo Zilberberg
Escenografía: Vanesa Yael Abramovich
Iluminación: Leandra Rodríguez
Diseño de títeres: Gerardo Porión
Realización de vestuario: Analía Morales
Realización de títeres: Gerardo Porión
Fotografía: Leandro Allochis
Diseño gráfico: Rhild2
Asistencia de dirección: Darío López
Prensa: Duche & Zarate
Producción: Bibiana Glait, Darío López, Astrogerminal Producciones
Dirección: Gabriel Wolf

Sábados 21 hs – LA CASONA ILUMINADA Av. Corrientes 1979
Entrada: $ 120 – Reservas: 49534232

critica

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Artaud, la medicina como tortura

11 septiembre, 2015 in Teatro

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Por @yuke (Julieta Benedetto).

Expulsado de la pensión donde vive, Fabio recala en el hospital donde agonizó hasta pensar morir. Aún enfermo fue externado, porque el lugar ya no presta más atención. No le presta más atención. Está con un texto que le quiere dar al médico, con el que pretende dialogar. Un texto que escribe en hojas sueltas en el excusado. En el baño tapado. En el psiquiàtrico desguazado sobre el que avanza una playa de estacionamiento. El maltrato, la violencia, la desidia. El esqueleto que da cuenta de una crisis que sucede en la realidad de esta ciudad, al mismo tiempo, unas cuadras más al sur del Centro Cultural San Martìn.

Artaud, obra teatral que dirige Sergio Boris, dentro del Ciclo Invocaciones,  tiene como punto de partida la compilación de “Las cartas desde Rodez”, que Antonin escribió en 1945 a su médico  psiquiatra Henri Parisot. De ahí la perspectiva de esta obra que aborda con sordidez, humor y encanto un campo complejo y que se encuentra en crisis -tanto antes como ahora- en nuestras sociedades: el de la salud mental, los hospitales psiquiátricos y las fronteras entre salud y enfermedad, locura y lucidez.

En Artaud hay un propuesta teatral muy contundente, que está en línea de continuidad con otra obra Boris, “Viejo solo y puto”. En ambas el lenguaje es muy rudimentario, circular, con frases que se repiten y vuelven a un mismo punto, y a la vez hay un cuerpo escénico que funciona como una máquina que va hacia un montón de otros lugares.  No es casualidad que Mercedes Halfon y Carolina Martin Ferro, que gestaron el Ciclo Invocaciones,  hayan convocado a Boris para que dirija en la IV invocación a Artaud, quien rechazaba la supremacía de la lengua sobre el gesto y buscaba que la lengua se confunda con la puesta. Que quede expresado lo dicho en lo visual. En este sentido el director dirá que “la locura lo recorre todo en la obra, es algo muy difícil. Lo que me interesa es que la locura este en el proceso, en el relato y no en un personaje”.

Son 5 personajes, y cada uno parece tener un estilo de actuación diferente. Citas, referencias, universos. Está increíble Marta, el personaje que interpreta Elvira Onetto, que aparece como un angel hollywodense, como si fuera Gina Rolands. La belleza está condenada en ese cuerpo, entre tanta oscuridad, densitud, sordidez. César, un interno convertido en ordenanza interpretado por Rafael Solano parece un personaje de un teatro costumbrista que, desacostumbrado, solo recuerda unos pocos parlamentos con los que responde a una pregunta recurrente “¿Qué pasa, César?”,  con lo que cuida su lugar que, aunque espurio, es mejor que el de Fabio.

Nacho -Pablo de Nito-, el psiquiatra que aún tiene algo de control del lugar, a las mujeres  y lentes de sol, mientras espera que alguien atienda la situación de abandono en que se encuentra la institución –aguarda que vengan a “corroborar”-, aprovecha y saca su rédito, su tajada.  La novia Moni -que también lo fue de Fabio- encarnada por Verónica Schnek trabaja en el estacionamiento y completa la escena junto a Fabio, interpretado por Diego Cremonesi- que remite a Artaud en su forma desgarbada. Fabio parece ocupar el lugar de una ausencia y la heladera, el rol de personaje principal, que interviene sonoramente, a partir de un trabajo que realizó Carmen Baliero.

Todo que ver con Artaud, la medicina como tortura, como crueldad. Esto dice el personaje de Fabio  al psiquiatra “es un dolor que me podrías haber evitado”. La sordidez tiene que ver con eso con un no lugar para el que la esta pasando fatal.  La enfermedad le permite por momentos escribir, pensar algo, hacer un poco de obra, en los intersticios de cierto recorrido en el dolor, en los momentos de alivio, que encuentra solo en el baño.  La enfermedad no está subrayada en Fabio, vuelve al hospital porque no tiene lugar en la pensión donde estaba.

La obra roza lo sexual en una pendiente de la puesta y en el escote de Marta, momentos de una fuerza de pulsión vital y amorosa como necesidad primaria, en medio de la sordidez y los malos olores. A pesar del maltrato del que es víctima y de su malestar, Fabio no pierde la entereza, cierta dignidad que tiene que ver con algo genuino. La obra logra una expresión de algo genuino.

El despojo que habita el escenario de la sala Alberdi habla de la crisis psiquiátrica. Los objetos vencidos, anacrónicos. Hay espacios clausurados, vaciados, ventanas sin vidrios.  Queda solo el esqueleto del edificio, un baño que no funciona, y una explanada donde funcionaba un pabellón que ahora está convertido en playa de estacionamiento.  El trabajo escenográfico fue realizado junto a Ariel Vaccaro y la asistencia de dirección está a cargo de Adrián Silver.

Jueves y Viernes a las 21 . En el Centro Cultural San Martín, Sala Alberdi. Sarmiento 1551.
Entradas $ 90 | Hasta el 06-11-2015

Ficha técnica

Actúan: Diego Cremonesi, Pablo De Nito, Elvira Onetto, Verónica Schneck, Rafael Solano
Vestuario: Magda Banach
Iluminación: Matías Sendón
Diseño de escenografía: Ariel Vaccaro
Diseño sonoro: Carmen Baliero
Realización escenográfica: Ariel Vaccaro
Sonido: Marcos I Zoppi
Asistencia de dirección: Adrián Silver
Producción ejecutiva: María Laura Santos
Producción general: Carolina Martin Ferro
Dirección: Sergio Boris

critica

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“El periodismo puede conjeturar sobre la verdad esquiva”

2 mayo, 2015 in Literatura

Por @yuke.

Una anfibia siguió los pasos de Javier Cercas en nuestra redacción.

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Una cartografía de los seres humanos

“La literatura es una hipérbole monstruosa de lo que somos los seres humanos”, dice el escritor español Javier Cercas en la redacción de Anfibia, en la jornada Relatos Reales.

Antes de ir al encuentro, leí que a Javier Cercas le encanta conversar. Ahora, puedo decir que es verdad, el autor se implica de lleno. Despliega su arte de forma prolífica, hace honor a su título de profesor en Literatura y nos regala relatos plagados de anécdotas, síntesis de sus libros como tesoros miniatura, y preguntas sobre el ser humano que no tienen una respuesta, sino múltiples aproximaciones a más preguntas . Fue una conversación transversal, a la deriva por su obra, acompañado por el magistral Cristian Alarcón. Y con una presentación de Martín Ale que puede leerse acá.

El título “Relatos Reales”, que se toma del libro de crónicas que Cercas publicó en el año 2000, es “una broma, porque todos los relatos son reales, pero significa relatos cosidos a la realidad, donde no hay ficción”. Sus libros anteriores son de ficción, aunque aclara: “la ficción pura no existe, la realidad es el carburante de la ficción”. La tarea de cronista, dice, fue un enorme aprendizaje que lo obligó a salir a la calle y contrastar escritura con realidad. A la vez, lo llevó a expresar cosas complejas con claridad, rapidez y síntesis.

 

El Impostor

Cristian Alarcón destaca el inmenso trabajo periodístico y de investigación que el novelista español realizó desde entonces, al recopilar testimonios y materiales documentales de hechos vinculados a la historia de su país. Cinco libros publicados que ponen en tensión incómoda los conceptos sobre realidad, ficción, historia, memoria.

Alarcón: En la investigación previa del libro, te topás con algo que será clave en El Impostor: todo testimonio es falible.

Cercas: Hay que someter todo a la crítica. No hay que dar nada por hecho. La desconfianza es básica. Hablo en el libro del chantaje del testigo; se supone que el testigo, el hombre que estaba allá, tiene la verdad. Y no es así, de ninguna manera. Esto es lo que ocurrió con Enric Marco -el protagonista- que durante años fue presidente de la asociación de los deportados españoles de los campos nazis y que se convirtió en rockstar en la eclosión del movimiento de recuperación de la llamada memoria histórica.

“Las víctimas son víctimas, pero eso no las convierte necesariamente en héroes”, explicó Cercas y agregó: “Los testimonios son fundamentales pero no alcanzan para dar cuenta de los hechos”. “Marco reunía esas dos condiciones: era testigo, por lo tanto no se dudaba de su testimonio, y víctima, es decir, un héroe. ¿Quién demonios es capaz de poner en duda el testimonio de un héroe? ¿Cómo vas a atreverte a una cosa así?.”

Cercas confiesa, entre risas, que cuando estalló el escándalo de Enric Marco algunos le dijeron que era un tema para una novela suya: él también era un impostor, aunque con licencia. Otros le decían que no debía ocuparse de escuchar y darle voz a ese ser monstruoso, abyecto y despreciable. Ocho años y tres libros después encaró el proyecto: tratar de entender por qué un hombre mintió de esa manera.

Alarcón: ¿Un periodismo conjetural te parece un periodismo posible?

Cercas: Se puede conjeturar sobre la verdad esquiva. No veo qué problema hay en hacer hipótesis. La ciencia hace sus hipótesis, no estaría mal incorporar al periodismo la imaginación de vincular cosas disímiles. Podemos reconstruir con los instrumentos de la historia y del periodismo, pero, lo cierto, es que la verdad última, al final, se nos escapa.