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La insoportable levedad del hashtag

23 julio, 2015 in Violencia

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Por @roma.

El domingo pasado, vecinos de la localidad de Glew encuentran a Melisa Tuffner tirada en la vía pública, la llevan al hospital y en la madrugada, muere.

Los días que siguen son de búsqueda de pruebas, de preguntas, de fotos de Melisa en las redes sociales, notas y muchos pero muchos hashtags.

Con o sin numeral por delante, el fenómeno hashtag nos genera un quiebre rotundo en la forma de entender el mundo que nos rodea. Etiquetamos lo que sentimos, lo encasillamos. Nos expresamos en el mismo tono (un tono virtual). La bronca y el humor se mezclan en un mismo color de fuente, los mismos símbolos. Todo suena parecido, cotidiano. Hablamos siempre de lo mismo: el numeral antecediendo el concepto. En este último año, podés haberlo usado para pedir justicia por una mujer asesinada, para hablar de Vicky Xipolitakis arrepintiéndose de sus pecados, para desearle feliz cumple a un amigo o pronunciarte acerca del posporno.

Esta multifuncionalidad del numeral, acompañada por la fugacidad de la información vomitada por las redes sociales y la mirada exitista a la que nos empuja la existencia constante de un “trending topic”, nos dejan como resultado un vacío enorme de contenidos y también, por-qué-no, de compromisos.

Todas las noticias son escandalosas siempre. Cada lunes el diariero me charla sobre el gas pimienta en el Superclásico; la semana siguiente y con el mismo tono, me habla sobre una piba muerta y un día me doy cuenta que toda esa charla no va a ningún lado. Toda esa indignación es una y la misma: la indignación de la noticia fresca.

La noticia de Melisa me conmueve personalmente, me identifica. Ella era una chica de mi edad, iba a la cancha como yo, tenía una hermana como tengo yo, sonreía como sonrío yo. Y me revuelve por dentro, porque no está más, como mañana podría no estar yo. Entonces, me pregunto si quiero que Melisa sea TT en Twitter, si quiero que cada una de nuestras vidas se mida en prefijos numerales.

Creo que esta vez no quiero comentarlo con el canillita, ni con la cajera del supermercado. O sí, pero para decirles que tenemos que romper con la conversación insensible en la que la relevancia de la muerte, las guerras, los bailes en el caño se miden por la cantidad de likes que tienen.

Salgamos a la calle, como se salió el 3 de junio, pero todos los días. Militemos, activemos, pero todos los días y en cada momento. Sintamos el dolor del femicidio y la risa de los momentos de ocio, pero no igualemos todo.

Si sabés algo, aunque no te parezca tan importante o conocés a alguien que pueda saber sobre lo que le pasó a Melisa entre las calles Ricardo Gutiérrez e Hilario Ascasubi (Glew), acercate a la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 12 del Departamento Judicial Lomas de Zamora, a cargo de la fiscal Mabel Lois.

Para la familia de Melisa, esto es más que una noticia que circula y que la semana que viene quedará en el olvido. Que el numeral no te confunda, lo que está atrás suelen ser personas.

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