Laila Pecheny

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Arlt y Walsh: La muerte a través del Paraná

9 noviembre, 2017 in Literatura

Por Laila Pecheny (@pecheny-laila)

Nadie se baña dos veces en el mismo río. Aún así, las aguas del Paraná lograron reunir a dos cronistas que no se conocieron en vida. En 1933, Roberto Arlt tenía 33 años y se encontraba navegando sus afluentes registrando las series “Aguafuertes fluviales” para el matutino El Mundo. 33 años más tarde, Rodolfo Walsh arribaría al mismo destino y transformaría su viaje en escritos que serían publicados luego por la revista Panorama. Así como el río agita los sedimentos de un lado al otro, las narrativas de ambos autores confluyen para luego bifurcarse, perderse y una vez más reencontrarse. Como en todo viaje homérico, la muerte es uno de los temas que atraviesa el recorrido.

Las particularidades de América Latina y sus contradicciones se hacen presentes en los pueblos que bordean el Paraná donde la representación del fin de la vida adquiere los más diversos matices. Como todo buen bricoleur, recomponen retazos, seccionan entramados, reciclan, recomponen lo descompuesto y lo adaptan a sus costumbres. “El cristo del Ataúd” de Arlt transcurre a tan solo seis cuadras de las orillas en la catedral de la Plaza Sargento Cabral que se bosqueja como un cementerio de arboles pelados. “San la Muerte” en cambio recorre el río sin anclaje. No tiene un espacio físico definido, sino que narra las intermitentes apariciones que el Señor de la Muerte hará a lo largo del viaje de Walsh.

Al advertir la parihuela que aloja en su superficie el féretro de aquel extraño y amarillento Cristo correntino, Roberto Arlt repite el esquema sarmientino donde la civilización convive con la barbarie. Arlt conoce a la perfección las representaciones bíblicas de la enseñanza cristiana donde Cristo aparece en la entrada de Betlem, en el huerto y en la cruz; y se extraña ante la exhibición de un Cristo listo para ser enterrado atravesando el ritual que separa la vida de la muerte en el catolicismo. Esta perspectiva occidental de extrañeza casi antropológica aparece en la crónica de Walsh, quien haciendo una suerte de observación participante se interesa por los secretos que alberga aquella extraña figura. Según el catolicismo, los santos canonizados son aquellas personas que en vida se destacaron por su férrea moral y por un vínculo con lo sagrado y lo divino. San la Muerte es lo contrario, es un santo no reconocido por las instituciones santificantes que se acuna en una larga tradición popular y pagana. Su figura, según se dice, es la de un esqueleto que porta una guadaña y se conecta con sus seguidores mediante una figurita pequeña de madera a la que se le piden deseos. Paradójicamente, Walsh dice que este santo cumple los dos requisitos de la ortodoxia: tallado en hueso de cristiano y bendecido siete veces por un sacerdote.

Arlt queda encandilado ante la imagen, preguntándose quién podría haber sido el artífice que talló el Cristo que yace en el ataúd. También se interroga por el efecto que produce la visión de aquel cuerpo en las imaginaciones de aquellos a los que él llama indígenas. Walsh, en cambio, intenta buscar respuestas entrevistándose con los fieles de la muerte y con el creador de las miniaturas. Para llegar a San la Muerte, Walsh debe descender agachándose para entrar a un rincón de uno de los ranchos que visita. En esa especie de cripta hogareña, se produce un trastrocamiento de lugares donde la muerte aparece con una valorización positiva: San la Muerte se encuentra en un altar, está arriba y no abajo, más cercano al cielo que al infierno.

Al contrario de la representación de la muerte de la crónica de Arlt, que para adquirir materialidad necesita atravesar el cuerpo de Cristo, la muerte que describe Walsh se encarna en su propia complexión, adquiriendo la forma de una figurita tallada, a su vez uno de los testimonios que recoge afirma que “el Señor de la Muerte es la imagen de la calavera de Nuestro Señor Jesucristo”.

A pesar de que el relato “El Cristo en el ataúd” se basa casi únicamente en una descripción, la introspección del final indica un movimiento de Arlt como sujeto espectador: al observar aquel Cristo, Arlt ve su propia muerte, “tan fresca y tan próxima”, que pudo haber ocurrido ayer, pero poco menos de 10 años lo separaban de la misma. Otros 10 años faltarían luego del viaje al nordeste argentino para que Walsh fuera ejecutado por los milicos del 76. Las cenizas de Arlt aún se esparcen por las fluviales del Río Paraná y el paradero del cuerpo de Walsh continúa siendo una incógnita. Lo cierto es que el legado de sus obras continúa vigente venciendo el correr del río, el paso del tiempo y la muerte.

*Originalmente publicado en Universo Epígrafe

 

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La mujer y la publicidad norteamericana

30 mayo, 2017 in Sociedad

Entre los años ‘20 – ‘30 surge la publicidad moderna bajo la hegemonía norteamericana, con la mujer como objeto y objetivo de la moda. A su vez, son años donde las mujeres consiguen varios derechos, como lo es el voto femenino, cierta independencia económica por el ingreso al mercado de trabajo y cierta libertad sexual. Hay un entramado de emancipación y cooptación por parte del sistema, con pujas constantes, donde se enfrentan distintos modelos y concepciones que quieren determinar el rol de la mujer en la sociedad. En esta lucha por apropiaciones y resignificaciones, las mujeres jugaran un rol activo negándose a que sean siempre los hombres los que decidan por ellas.

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Por Carolina Diaz y Laila Pecheny (@pecheny-laila)

Nota de las autora: Ante un nuevo aniversario del 3J, donde miles de mujeres saldremos a las calles para reclamar #NiunaMenos #Vivas nos queremos, consideramos necesario que además de una jornada de lucha sea una jornada de reflexión. Invitamos a lxs lectores a mirar atrás, a preguntarse y repreguntarse, a replantearnos y deconstruir los modelos hegemónicos de mujer establecidos.

Antecedentes – La Mujer y la Fábrica 

En el período post industrial se producen modificación en la división del trabajo y las unidades domésticas provocadas por la desestabilización del sistema anterior. Las pretensiones imperialistas de las potencias están por desembocar en la Primera Guerra Mundial, y esto provoca cambios culturales en las sociedades.

En Estados Unidos esta nueva cultura trae importantes cambios en el rol de la mujer. Comienza a hacerse invisible la importancia de lo doméstico como trabajo y se toma como un hecho natural de la maternidad, el cual no puede ser racionalizado y se explica por grandes valorizaciones sobre el rol de la mujer, que tiene como deber ser madre y brindarse íntegramente a sus hijos. También comienzan nuevos debates acerca de la moral sexual, que se ve tensionada por perspectivas biologicistas y éticas, todas enmarcadas en el positivismo. En este sentido el texto de Beatriz Sarlo, cita a José Ingenieros quien a principios del SXX en Argentina escribió varios libros sobre este tema, entre ellos “El tratado del amor”;  una crítica a las relaciones matrimoniales a las que considera posesivas y de dominio, y hace que sobre esta subordinación descanse el principio de moralidad social, funcional a la reproducción “definiéndose en contra de todo amor que no se adapte a las condiciones generales de la domesticidad” ( Sarlo, 2011, p.85).

Además la ley de aquella época otorgaba al hombre la propiedad de sus bienes matrimoniales y sobre su esposa e hijas a quienes, además las “amparaba” bajo su apellido. Pero a su vez, se dan contradicciones que van a poner en jaque la moral, y harán surgir de ello nuevas ideas: El desarrollo del capitalismo exige la entrada de las mujeres a las fábricas, teniendo que dejar sus hogares para adentrarse en el mundo del trabajo. Esta integración al mundo del trabajo muchas veces será mal vista por otros obreros, que las consideran competencia, y parte de la sociedad pensará que una mujer obrera es tan moralmente condenable como una mujer prostituta, la cultura tradicional cree que la buena mujer debe permanecer en su casa con los niños, a la sombra de sus maridos. “El mal es una marca indeleble cuando está instalado en la mujer. La prostitución no tiene retorno; representa un estigma moral corporizado e invalida el reingreso en el imperio de los sentimientos” (Sarlo, 2011, 108). Cuando la sociedad compara la prostitución con el trabajo de las mujeres, lo que hace es dotar al mismo de una carga simbólica muy fuerte, llena de prejuicios e injerencias, y de estas formas se justificaba desigualdad de paga, y de desigualdad social.

Al experimentar las desventajas frente a los hombres, las mujeres comienzan a organizarse por sus derechos, ya no se conforman con ser consideradas el “sexo débil” ya que en ese entonces, también se explicaba la superioridad masculina por factores biológicos.
Se reúnen los primeros grupos feministas que entenderán al mundo de una manera particular y crítica, cuestionando el rol que deben desempeñar en la sociedad.

A su vez, tal vez por causa o efecto, en esta época surge el primer prototipo de belleza americana.

Charles Dana Gibson, fue uno de los primeros ilustradores de la revista Life. Life era una revista estadounidense de humor e información con un gran número de tirada y leída por varios sectores de la sociedad, conocida por tener las más modernas ilustraciones en sus portadas. Los dibujos de Gibson, toma algunos de estos nuevos pensamientos de liberación femenina convirtiéndolos y adaptandolos en estética para el consumo.

La “Gibson Girl”, no es una mujer obrera, era una muchacha aristocrática, joven y blanca, alta delgada y con bocas y narices pequeñas, aún soltera y en busca del marido perfecto . Pero a la vez sofisticada, culta y lectora. De acuerdo a la teoría de Foucault sería la legitimación de la norma burguesa. La personalidad de este estereotipo era la mujer exitosa socialmente y a la moda, con vestidos pomposos, sombreros con plumas y paraguas con puntillas. Esta representación es producto de una puja entre un capitalismo de maximización de los beneficios y la organización de mujeres que ya no puede representarse con una mujer totalmente sumisa ni doméstica. Gana la imagen de la chica segura de sí misma, aunque sana y educada, y especialmente bella.

Años 20: Los años locos – La mujer entra al consumo

En la década de 1920, el mundo se encuentra muy golpeado por la Primera Guerra Mundial. Estados Unidos se encuentra en pleno crecimiento como potencia, y la Unión Soviética en pleno desarrollo del estado obrero. Europa se encuentra destrozada ya que allí se desarrollaron los enfrentamientos,y en Italia y Alemania, ascienden el fascismo y el nazismo.

Durante la Primera Guerra Mundial, los hombres habían ido a la guerra y muchos no volvían, por lo que las mujeres se ven forzadas a trabajar para mantener sus hogares. “Las mujeres incorporadas al mercado de trabajo en un gran abanico de actividades – aunque reservando su predominio en los servicios, en el comercio y en algunas ramas industriales como la textil, vestimenta, alimentación, calzados y frigoríficos- fueron alcanzadas por los nuevos aires de moralidad” ( Barrancos, 1999, p.199) Esto las hace acreedoras de un sueldo, consiguiendo así, una relativa independencia y poder de decisión, que además les hace cuestionarse su rol social así y como la manera en la que encarna sus relaciones. En cuanto a los derechos de las mujeres, en 1919, el presidente de Estados Unidos, Thomas Woodrow Wilson apoya el voto

femenino, siendo esta una importante victoria para las sufragistas. En cuanto a los derechos educativos, fueron años difíciles. Las mujeres lograron acceder a la universidad, pero formalmente no se les reconocía el título oficial, y les costaba ejercer su profesión. Además en el plano social, las nuevas sensibilidades y dilemas morales relacionados con el amor y el cuestionamiento del matrimonio va a hacer que cada vez más mujer de sectores populares encuentren un reflejo en la literatura, especialmente en los folletines del periódico.

Estados Unidos se encuentra en sus años prósperos, en su periodo de expansión económica y ha quedado instalado como potencia mundial luego de la Primer Guerra. Se genera una burbuja especulativa donde la economía crece a pasos agigantados, produciendo una nueva idealización de la felicidad y las necesidades. El consumismo se impone como forma de vida junto al confort y la estética dándole continuidad al capitalismo. Hay una idea economicista de que el consumo y el trabajo son una forma de libertad, donde yo elijo qué consumir y qué no, donde consumir es cultura supone la libertad de acción pero invisibiliza las relaciones de poder.

Todas estas ideas se resumen en el cine Hollywoodense que va a colonizar al mundo a través de sus films. Las representaciones de la vidas, ahora ficcionadas y el star system son agentes de estereotipación. Las agencias de publicidad se van a ocupar de buscar la forma de vender los productos masivamente y crear mercados. Desde los comienzos de la publicidad la mujer ha sido el objetivo por excelencia, la publicidad pasa a ser la mediación entre producto y consumo, imponiéndose la marca como simbolización de confianza. “La publicidad dejó asomar cuerpos que anunciaban módica sumas de erotismo. El desnudo insinuante aparecía en reclames de productos cuyas sugerencias no eran tan inocentes pues prometían aumentar de distintas maneras los encantos para la seducción.” (Barrancos, 1999, p.200). La publicidad convierte una nueva intimidad femenina, que en vez de ser reales, son lugares de consumo, como por ejemplo la industria de la cosmética. La moda crea la necesidad de verse hermosa, perfecta y brillante.

Registramos un cambio, no tan evidente, donde el modelo “Gibson” de mujer comienza a ser dejado de lado. El charleston, las faldas “flappers”, la nueva sexualidad, la intimidad femenina, comienzan a dar forma una nueva mujer de pensamientos confrontativos, que asiste a reuniones sociales y a fiestas.

Esta nueva feminidad, se ve ilustrada por Enoch Bolles, que con técnicas del Art Decó ilustra las portadas del popular magazine Film Fun sobre celebridades británicas que protagonizaban historietas, aunque casi nunca firmaba sus trabajos. En las tapas de las revistas , podemos ver una mujer sola, con poca ropa, riéndose, disfrutando a sí misma, y de su sensualidad conseguida por medio del consumo, que puede apreciarse en sus ropajes de abundancias, plumas, pieles, maquillajes y peinados. Aparecen almohadones como señal de comfort, el cigarrillo como señal de pertenencia. Aunque también aparecen enunciados dirigidos a un público lector masculino como “Dandy for the Torrid Business Man!” o “All in favor say AH” refiriéndose a una mujer como primer premio de una supuesta competencia.

 

Años 30: La aparición del primer prototipo de mujer americana

La especulación financiera desemboca en la crisis de los años 30 que por la globalización del capitalismo, se extiende por toda Europa y provoca la baja en el consumo y los cierres del mercado.
EEUU rápidamente puede superar la crisis. La salida de EEUU está atravesada de muchas ideas de vanguardia, como el fordismo, replanteamientos morales y nueva forma de cotidianidad, el Estado Benefactor que consiste en aumento del mercado interno y aumento de servicios.

En este momento histórico la mujer es trabajadora, madre y habita las calles, y con la invención del preservativos se dan cambios en la sexualidad de las parejas.
En esta época nacen las “Petty Girl” de George Petty que pasarán a encontrarse en lugares tan populares y de encuentro con lo masivo como los anuncios, la publicidad y los calendarios legitimando el modelo de la mujer sensual de la época, con un tinte casi pornografico. Aparecieron en la revista para hombres Esquire y en la editorial Fawcett Publications.

Los soldados utilizaban estas figuras sensuales para subir sus “morales”, adornando con las Petty Girls las armas bélicas, y la sociedad se los permitía por el servicio que estos hombres le brindaban al Estado.

Las Petty Girls tienen sonrisas sugerentes, y labios pintados. Sus piernas casi siempre desnudas, son largas y fuertes. Las posiciones que adoptan son seductoras y las pocas veces que tienen algo de ropa, esta es transparente. En este sentido, la Petty girl se vende a sí misma. La mujer es tomada como objeto, convertida en mercancía, donde el capital se beneficia con su cuerpo para poder llevar adelante una guerra imperialista y conceder placer masculino.

 

Años 40. La consolidación del modelo Pin Up

En 1945 termina la Segunda Guerra Mundial y comienza la Guerra Fría. Se consolidan dos superpotencias mundiales y a cada uno le corresponde en la lucha hegemónica un modelo de mujer diferente. “Flacas, gimnastas de américa” por un lado y “secas, austeras, soviéticas”, citando a Patricio Rey y sus redonditos de Ricota.

La Pin-Up, “flacas, gimnastas de américa” pasan a representar la mujer publicitaria norteamericana. La guerra, al necesitar propaganda para lograr consenso en la sociedad norteamericana empuja la actividad publicitaria y del marketing niveles exponenciales. Se dejan de lado las mujeres delgadas y sin curvas por las voluptuosas, jóvenes, coloridas, picaronas y divertidas.
Las Pin Ups se muestran cómodas y elegantes, mostrando una intimidad femenina que se vuelve pública e idealizada, estereotipada y bella, perfecta y brillante, plástica. Invisibilzándose de esta manera las tareas reales que una mujer tiene que pasar para lucir de esta forma ya sea la depilación, la transpiración y las interminables dietas para perder peso.

La compañía publicitaria “Brown & Bigelow” emplea a sus mejores ilustradores para producir estilos de Pin-up’s cada vez más realistas. Utilizaron la fotografía como materia prima sobre la cual se basaban para hacer un dibujo mucho más realistas, pero paradójicamente les agregaban una dosis de irrealidad: Las mujeres Pin Ups, no tenían cuerpos reales, sus figuras eran exuberantes y exageradas.

Se trabajaban los bustos, cinturas, ojos, boca y peinados. Estos dibujos legitimaban una mujer perfecta, blanca, instruida, trabajadora y consumidora, pero que también tenía tiempo para mantener un estado físico inalcanzable, maquillarse y tener la cena lista para el marido mientras cuida a los niños y las mascotas.

La mujer identificada de esta manera es paradójica, por un lado encontramos la mujer independiente, fuerte y segura de sí misma , que no necesita al hombre para arreglar autos, tuberías o cualquier trabajo de fuerza. Una mujer consciente de su sexualidad que se disfruta a sí misma y puede disfrutar a otro. Pero también encontramos la gran cooptación del mercado y al entero servicio del hombre, invisibilizando los verdadera necesidades femeninas y la desigualdad de un sistema machista y opresor donde no todas las mujeres son de clase media- alta. Por más que la mujer Pin up trabajase, aunque sea en trabajos que en la realidad son mal pagos, nunca en las imágenes se notaría esta precariedad, invisibilizando las necesidades.

Los principales promotores de estas representaciones fueron: Haddon Sundblom, Alfred Leslie Buell y Gil Elvgren.
Haddon Sundblom fue quien inventó la imagen de Papá Noel, viejo regordete, con barba larga y blanca y traje rojo de acuerdo a su cliente Coca-Cola. La imagen se popularizó tanto que hasta la actualidad es un ícono de la navidad. La novedad en sus ilustraciones era el aspecto realista que conseguía darle a sus dibujos, siendo sus técnicas retomadas por otros autores pinups.

Alfred Leslie Buell , fue un reconocido pintor estadounidense de Pinups, amigo personal de Gil Elvgren. Su producción se centra en la década del ‘40 donde trabajó para Stevens/Hall/Biondi Studio, abriendo también su propio estudio luego. Sus muchachas adornaron varias campañas publicitarias y calendarios como los de Gerlach-Barklow. Alfred se dedicó también a la pintura de numerosas pin-up’s patrióticas para Brown & Bigelow para reforzar el sentimiento americano y también contribuyó a la “Galería de Glamour” de Esquire. Sus mujeres eran atrevidas, con escotes y grandes senos. Trabajadoras, pero siempre mostrando accidentalmente parte de sus cuerpos. En posiciones sugerentes, y siempre alegres. También se retrataba en gran parte la intimidad femenina.

Gil Elvgren, influenciado por Charles Dana Gibson, Andrew Loomis, Howard Chandler Christy, Habdon Sunblom y la escuela de Brandywine fundada por Howard Pyle, consiguió plasmar el ideal de belleza femenino de su época y estar en cientos de publicaciones y calendarios. Elvgren utilizaba como modelos a chicas jóvenes desconocidas que intentaban arrancar sus carreras en el modelaje. Elvgren les sacaba fotos y luego las pasaba a dibujos retocando sus cuerpos y caras. Les construía el busto, les alargaba las piernas y les achicaba la cintura. Se las maquillaba y se les aclaraban los rostros. También se les agregaba pelo y pestañas. En cuanto a las actitudes, las Pin Ups de Elvgren eran buenas muchachas, que no podían ser condenadas moralmente por ser “apetecibles sexualmente” ya que su sensualidad se basaba en una supuesta inocencia, donde el viento, sus mascotas o las actividades de trabajo que realizaban sin quererlo las hacían parecer sensuales. Sus clientes van desde Brown y Bigelow y Coca-Cola a General Electric y Sealy Mattress Company. Además, durante los años 1940 y 1950 ilustró cuentos para una gran cantidad de revistas, como The Saturday Evening Post y Good Housekeeping. Durante más de treinta años, desde 1940 hasta la década de 1960, este sería el modelo de mujer ideal en los Estados Unidos.


 

Creemos que para hablar de la historia de la publicidad y la hegemonía, la mujer no puede estar ausente. La mujer fue objeto- sujeto fundamental de la constitución de la publicidad tal y como hoy la conocemos. En este trabajo analizamos el desarrollo de la publicidad y cómo el mismo fue tomando algunos elementos objetivos de la realidad política y construyendo la imagen de la mujer publicitaria.Cabe destacar que en estas ilustraciones las mujeres nunca aparecen en grupo. Casi siempre están solas o con alguna silueta masculina o con los niños. Hay un borramiento de la organización de las mujeres, como así también, , de los ejes de etnia y clase social. La mujer representada en la publicidad norteamericana de comienzos del siglo XX es blanca y de clase media alta, si es trabajadora no sufre la explotación ni la desigualdad, ya que la misma es borrada de los dibujos, pasando a utilizarse como objeto de las fantasías masculinas.

 

*Artículo publicado originalmente en Universo Epígrafe.

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Ilustración de Valentín de las Casas.

El cómic no murió

22 mayo, 2017 in Cultura, Destacados

“La historieta es sagrada”, dicen. Están dispuestos a defenderla. Tienen sus propios clubs y sus propios eventos. Sus propios circuitos de circulación y distribución. Son historietistas y guionistas argentinos que a falta de una industria del cómic nacional, abierta e innovadora, deciden publicar ellos mismos.

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Por Laila Pecheny (@pecheny-laila)

“Acá la movida es chica. Te metés un rato y ya conoces a casi todos los que hacen algo. ¡Ojo! hay que meterse…Acá se autoedita casi todo”, dice Areka Sadaro , cofundador y guionista de la revista de cómics online, Viñeta Uno. Son autores que lo hacen por amor a la historieta, que tienen que rebuscarse con otros trabajos y, si tienen suerte, son contratados para el mercado de afuera.

Los lectores coinciden en que las editoriales más exitosas y que gozan de mayor prestigio en la Argentina son las extranjeras como Marvel y DC, que se dedican principalmente a la temática de superhéroes y  que aunque vienen facturando de antaño, hoy por hoy siguen asegurándose el nicho del mercado gracias a las producciones cinematográficas sobre sus productos. Pero  también son populares las tiras cómicas cuyos personajes ya están consagrados por la cultura popular como Mafalda o Macanudo, y las tiras de humor político que suelen aparecer en la última página de los diarios de mayor tirada. Después coinciden que también está el manga japonés, que goza del apoyo de las series animes que tuvieron su auge en los ‘90  y acompañaron a toda una generación durante su juventud, pero que es para un público diferente que el que prefiere a los superhéroes norteamericanos y está ligado a una cultura más oriental.

El mercado es cerrado y consolidado, matemático, toma lo que funciona y lo que no lo descarta.  No hay espacio en la difusión por los canales tradicionales para la historieta de autor, la historieta que innova y  deja atrás las viejas fórmulas para adentrarse en nuevas mezclas y combinaciones estéticas y literarias.  “Existe una gran brecha entre estas mega-hiper-empresas que monopolizan todo y las editoriales independientes nuevas de acá, está todo muy dividido” afirma Valentín de Las Casas dibujante de Los Límites y Super Roboto YA! en Viñeta Uno. “El cómic se enseña desde los modelos norteamericanos o desde el manga, hay que enseñar a ser originales y a romper con eso, hay que dejar que surja una nueva historieta, con nuevos lenguajes y nuevos estilos, con otros colores y figuras, con otros diálogos,y que deje de ser una sombra”.

Ilustración de Valentín de las Casas.

Ilustración de Valentín de las Casas.

“La movida se estuvo expandiendo; en estos años hubo como un renacimiento, pero todo a pulmón.  Los autoeditores se juntan y arman colectivos editoriales”, informa Areka Sadaro. “ En Argentina hay una fuerte tradición en la historieta, fuimos potencia allí a los lejos en los 90’s. Pero la apertura al extranjero terminó de rematar la industria. Los que son grosos hoy son los fanzineros de esa época que la remaron hasta acá. Nosotros somos segunda generación ya que estudiamos de ellos”.

Este fenómeno cargado de nuevos proyectos e ideas, se materializa en  editoriales independientes y la producción en formato digital. Al digitalizarse, las historietas se renuevan en soporte pero también en temática.“Una página de webcómic es una forma fácil, de relativo bajo costo (en mantenimiento de la misma, distribución o llegada al lector) y accesible para mostrar las historias que uno hace, por eso nos decidimos por empezar así”, comenta Federico Sartori guionista de Alquimia Comics, que ya tiene 5 series que se actualizan semanalmente.

Internet socializa los contenidos y genera nuevas posibilidades para estos autores, generando nuevas relaciones entre historietistas y contactándolos directamente con la comunidad lectora de la que ellos mismos forman parte. Las plataformas más elegidas de difusión son las redes sociales como Facebook y Twitter, otros como Jesús Duque (@Je_Duke) prefieren Instagram. Para la historieta que propone Duque, Instagram se transforma en la plataforma ideal por  ser cada historia autoconclusiva en la misma imagen. “Me gustó Instagram porque en su momento, estaba en pleno boom, ya que había sido abierta para Android además de IOS. Me daba lo que necesitaba, espacio para una imagen, y un poco de texto para explicarla”, explica.

A pesar de la difusión que se alcanza con Internet, la mayoría de los lectores de cómics arraigados en las costumbres tradicionales, no abandonan el papel. Expresan sentirse más cómodos teniendo la historieta en la mano que leyéndola por computadora, ya que eso les permite dispersarse menos. Otros creen que a pesar de que formato digital es gratis y práctico, una de las ventajas del papel es su durabilidad y la calidad de las ilustraciones. También hablan del olor a la tinta, el tacto de las hojas y la sensación que produce poseer el cómic en sus manos  De hecho son los mismos guionistas y dibujantes, también lectores, los que se esfuerzan por pasar a este formato.

“Nuestra idea desde Alquimia es partir de un contenido digital, accesible y gratuito para todos, en el cual mostrar al público qué es lo que hacemos y generar una “base de lectores”, para el día de mañana poder publicar en papel” dice Sartori.Pero para llegar al punto de la edición en papel, es necesario tener material de calidad, plata para poder editarlo (que no siempre es posible por los elevados costos) y público dispuesto o deseoso de comprar lo que vos vendés”.

Pero al llegar al papel se abren nuevas problemáticas: la de vender y distribuir el producto. Como los costos de producción e impresión son elevados, muchas veces se hace necesaria la unión de varias editoriales en colectivos que suelen funcionar como cooperativas, que además facilita la presencia de los distintos cómics en los eventos de historietas a lo largo y ancho del país.

Los eventos de historietas son parte del circuito en el que se mueven las editoriales independientes. Son ferias con stands de venta de cómics y stand de venta de productos novedosos ligados a los mismos, como pins, parches y camisetas que muchas veces busca la fandom como forma de identificación con sus consumos culturales. También suele haber charlas de los autores respondiendo preguntas y  se pasa la música de las bandas sonoras de los cómics que tuvieron series animadas en la TV. En los eventos más ligados a la cultura del manga, suelen haber también concursos de Cosplay, donde los fans tienen la oportunidad de disfrazarse como su personaje favorito.  Las editoriales nuevas, necesitan de estos eventos para poder vender, ya que en las grandes librerías su venta es prácticamente nula.

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La Crack Bang Boom en Rosario es uno de los eventos más grandes y reconocidos del país, que ya va por su 7ma edición. El ambiente que se vive es muy familiar y comiquero. Se convocan a editoriales de todo el país y muchas veces también extranjeras y se muestran las principales novedades. También está la Comic Con Argentina, más marketinera que la anterior y que se organiza en Costa Salguero en Buenos Aires, contando con grandes sponsors como Hoyts y Cinemark. Es una convención internacional de cine, cómics y televisión que se realiza en varias partes del mundo, las entradas son más caras y suelen promocionarse los productos que ya están posicionados y consolidados en el mercado mundial como Superman, Pokemon o Harry Potter.  Viñetas sueltas, en cambio, es un festival de historieta de Culto, este año se realizó en la Ciudad de Buenos Aires en el Palais de Glace de Recoleta. Según su fanpage en Facebook su misión es “promover otra idea de lo que es la historieta y ofrecer un panorama diferente de este arte tan rico y diverso”.

“El problema principal en esto de ser una página de webcomic es que, paradójicamente a la situación del país, está de alguna forma asociado socialmente a cierto “amateurismo” en cuanto a nivel de producción, cuando hoy por hoy se encuentra material de altísima calidad” dice Federico Sartori “Además, al utilizar la misma red social (Facebook) que otras actividades e intereses de lo más diverso, se “pierde” un poco en la maraña de publicaciones diversas. Muchas veces siguen de largo y no prestan atención a los links que subimos, porque está en una cadena de mil otros posteos a los que tampoco le prestan atención”. Por otra parte Jesús Duque comenta que en Venezuela, la situación tampoco es mejor  “es  imposible vivir como historietista, precisamente porque no hay editoriales que se aventuren a sacar cómics, ni siquiera independientes. la mayoría de los historietistas que conozco acá, trabajan como diseñadores gráficos, o dibujantes arquitectónicos… y si tienen suerte, consiguen trabajos independientes para el extranjero”.  Según Valentín de las Casas, estas nuevas historietas son necesarias  “para que evolucione el arte, se descubran cosas nuevas, se investigue, y así se alcance a más gente. La historieta no está explotada al máximo, cada persona tiene algo para contar, pero si los artistas usan todo su tiempo y práctica para dibujar igual que otro o que un modelo establecido, todo eso único que tiene el arte se va perdiendo”

Los artistas están, el talento está y sobra, estas nuevas historietas existen y circulan también está el público. Lo que parecería faltar son oportunidades.


 

Algunas Experiencias


Alquimia Cómics es una página de webcomics. El proyecto surgió de un intercambio de ideas con Gastón Flores que, como yo, es guionista y de Rosario. Con él nos conocíamos porque hice durante dos o tres años el taller de guión que él dicta acá en Rosario, y con los años fuimos formando una amistad. Además, ambos participamos varias veces en la antología nacional Revista Términus.”

“Para nosotros Alquimia nace como una posibilidad de mostrar lo que veníamos haciendo y de darle un espacio a lo que nos gusta hacer, que es contar historias “de autor”, que no siguen un mandato editorial específico como podría ser “quiero que escribas una historia de ciencia ficción de tal y cual cosa”.”

-Federico Sartori de “Alquimia Comics”

https://alquimiacomics.wordpress.com/

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“Mi comic trata de la vida de Nikki, junto a sus “humanos”. En realidad es una tira cómica autobiográfica, desde el punto de vista de mi perro.”
“El público al que me dirijo es bastante amplio, porque trata mucho sobre la familia, pero creo que el público meta, son los amantes de los animales, de las mascotas, y de todas las edades.  Trato de hacer el comic apta para niños,  es decir sin groserías o temas muy adultos. Según las estadísticas de instagram el grueso de mi público son mujeres de 18 a 35 años.”

-Jesús Duque de @Je_Duque (instagram)

“El proyecto surgió de darle continuidad a nuestra carrera como guionistas y dibujantes. En nuestros cursos, ya nos anticiparon que para seguir activos teníamos que seguir produciendo.  Las primeras cuatros historietas con las que arrancamos fueron 2 antologias con dibujantes que cambian capítulo a capítulo y 2 historias con dibujante fijo. Le decimos antológicas porque consisten en historietas cortas autoconclusivas pero que juntas narran un arco mayor, es decir cuenta una historia mayor en conjunto.  Nuestra idea, era invitar a participar a guionistas y dibujantes que hagan una historieta corta en el sitio, porque con algo largo es mucho laburo, y al ser todos de distintas partes del país se complica.”

“Cada historieta tiene un público diferente, pero generalizando es un público de adolescente a adulto.  Los targets varían de historieta a historieta. Los Límites apunta a alguien que le interese el vuelo, el costado espiritual/místico, algo más poético que lineal. Super Roboto Ya, va más en joda y es mas para gente que creció viendo series de robots gigantes. Aunque tenemos una línea editorial no pensamos en un público acotado, cada obra encuentra su público pero apuntamos a una historieta de género y personal, sin zarparon en los experimental, pero evitando el  típico género de superhéroes o el humor gráfico.”


-Areka Sadaro de “Viñeta Uno”
www.vinetauno.com


Resultado de encuesta a lectores de Cómics

  • El 50% lee historietas alguna vez por semana, mientras que el 30% lo hace varias veces en el mes. La minoría (10%) lo hace en un extremo muy cada tanto y en el otro todos los días.
  • El 52,4% de los encuestados manifiesta no leer cómics de editoriales independientes, mientra el 47,6% sí lo hace, siendo bastante parejo el resultado.
  • El 60% de los lectores encuestados dice preferir el papel antes que el formato online, mientras que el 40% ha decidido optar por las historietas web.
  • Los géneros más elegido por los encuestados fueron el humorístico y el de superhéroes. Luego los lectores prefieren el terror y las policiales.  A lo que le siguen las Historietas Alternativas, y pisándole los talones, las historietas de suspenso.  A un lado quedan las románticas, que son las menos elegidas.

 

*Artículo publicado originalmente en Universo Epígrafe.

 

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