Sabrina Macri

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Todo arte es político

15 noviembre, 2017 in Arte

Por Sabrina Macri (@mercedes)

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A una semana de una nueva edición del Mutek y quince minutos pasadas las cinco de la tarde, la VJ artivista Milena Pafundi sube las escalinatas del Centro Cultural Kirchner (CCK) acompañada de dos personas que se presentan como Mariana y Diego, quienes están haciendo un documental sobre artistas autodidactas y autogestivos. Hoy es el día en el cual hará la prueba de imagen y sonido para su presentación en el festival internacional de creatividad digital.

Tal vez Milena no tenga un nombre reconocido en lo popular, pero seguramente todo aquel que haya asistido a una marcha a favor de los derechos humanos habrá visto su arte. Por ejemplo, en las marchas Ni Una Menos, en las cuales se vieron proyectadas varias imágenes en edificios históricos como el Cabildo gracias al articiclo. Las mismas iban desde una Evita pidiendo por el aborto legal hasta líneas de ayuda para las mujeres que quieran abortar. Su objetivo es que las personas reflexionen acerca de las diferentes realidades de los colectivos que conforman la sociedad.

“Está buenísimo el festival pero soy crítica con los realizadores porque el timeline está lleno de hombres y somos pocas mujeres las que exponemos. Esas son cosas que si no las decís vos, no las dice nadie”, comenta mientras sube las escaleras mecánicas para llegar a destino.

En el quinto piso hay una sala con tres puertas de vidrio gigantes, que es el lugar de la prueba. Todos entran por la del medio y dejan sus cosas en las mesas largas de madera rústica. En el lugar hay dos hombres más, los artistas Lucas Gutiérrez y Martín Borini, que también serán parte de la muestra. Se abrazan con la VJ y le hacen bromas sobre su pelo corto y su trajecito negro. Mientras tanto, Diego y Mariana sacan fotos.

Con la computadora arriba de la mesa y frente a la pantalla gigante creada por un proyector, Milena comienza a trabajar de manera callada. En la pantalla empiezan a aparecer líneas horizontales en violeta y blanco con el fondo negro. Luego la imagen se transforma en cuadros negros delineados con blanco. Milena se para, pasa una pierna y después la otra para salir del banco, mira lo proyectado con sus lentes negros y se vuelve a sentar. “Está gigante, nunca lo había visto así”, dice sorprendida.

Martín se sienta al lado de Milena y le empieza a contar cómo estarán puestas las luces el día del festival. Ella lo escucha atentamente mientras las líneas comienzan a convertirse en la cara de Evita frente al micrófono y con un fondo rosa. Seguido, aparece la cara de Milena formada por letras y números.

- Tenés que pegarte vos acá y sacarte una foto- le señala Diego.

- Ahí va, tengo que esperar a que venga Joaco.

La imagen se va y es reemplazada por la palabra World con un fondo rosa, violeta y negro. Llega el sonidista Joaquín Gutiérrez Hadid, quien se presenta como artista del sonido.

-Son como los expedientes X, están todos de negro- comenta Martín.

-Así todos muy noventosos- acota Milena.

Ahora sí están listos para la foto. Milena y Joaquín se ponen frente la pantalla y, de espaldas a la cámara, posan. Mientras Martín les da directivas, Diego saca las fotos y Milena aprovecha para bromear: “che ¿sale bien mi cola?”. Se sacan tres fotos juntos y después hacen individuales.

Una vez terminada la sesión, Milena y Joaquín se despiden del resto del grupo y bajan las escaleras hablando de los últimos retoques de la muestra. El sonidista sugiere que podría haber algunos silencios pero a la VJ no le convence la idea. “Lo vemos mañana ¿te parece?”.

El dúo artístico trabaja en conjunto desde 2003, cuando presentaron Instante Bony, una reinterpretación de la exhibición del artista y curador Andrés Denegri sobre el pintor Oscar Bony. Mientras Milena manipulaba el material fílmico, Joaquín utilizaba un grabador de cinta junto con algunas piedras para tocar en vivo a partir del material sonoro de los disparos del arma que Bony utilizó para balear sus autorretratos de la serie El triunfo de la muerte.

Una de las últimas presentaciones que hicieron fue Tóxica, un trabajo donde cuestionaron la cultura patriarcal. La muestra consistía en meterse dentro de un cilindro que tenía una máquina que expendía tickets con mensajes misóginos o estadísticas que reflejaban el daño del machismo. El planteo tuvo éxito ya que tanto mujeres como varones se vieron interpelados por una obra estética y combativa ya que contenía un mensaje fuerte. En su momento, Milena contó que “la idea fue hablar un poco de todas las mujeres incluyendo a las trans, y por el por qué padecemos de maltratos”, y agregó: “Para mí la razón de ese maltrato tiene que ver con la masculinidad tóxica que es la responsable de que exista, y el objetivo es deconstruirla, tanto varones como mujeres, porque hace mucho daño a la sociedad”.

***

Milena Pafundi nació el 11 de agosto de 1983 en Vicente López; la menor de los tres hijos del fotógrafo Antonio Pafundi y la socióloga Analía Del Franco. A los pocos meses se separaron y la niña se fue a vivir con su madre y su padrastro, Luis Sthulman, el reconocido consultor que le dio consejos a Raúl Alfonsín y que murió en enero de 2002. Este último suceso tuvo mucho impacto para Milena, quien en ese momento tenía 19 años, porque vivía con él.

-A mí me gustaba mucho salir a jugar a la calle y a los 8 ya fumaba. Siempre fui muy de romper las reglas… de romper con todo.

-Muy independiente.

-Sí, como mi vieja laburaba todo el día y qué sé yo, tuve una infancia solitaria. Entonces, salía mucho de mi casa y jugaba mucho con los pibes del barrio y se armaba mucho bardo. Era un barrio que, si bien era de zona norte, era Florida más cerca de la General Paz y entonces como que también era una vida de situaciones intensas, con pibes chorros y yo me metía ahí. Igual era de las más calladitas, no de las que hacían lío.

Además de la calle, a temprana edad se enganchó con los jueguitos del Sega y también era de jugar bruto con sus hermanos. En el colegio, solo jugaba con los varones y, aunque la directora le llamó la atención en reiteradas ocasiones, su mamá nunca le dijo nada.

A sus seis años, la familia se mudó a Capital y la niña se plantó ante su madre y le dijo que quería cambiarse de la escuela privada a una pública. “Eran gente de más plata tal vez, bastante más acomodada que la clase de mi vieja, y me sentí un poco excluida pero también era yo la que se quería alejar de la situación”.

A medida que iba creciendo, su mirada de lo social también lo hacía. La curiosa pre adolescente de 14 años pidió una videocámara como regalo de cumpleaños y así comenzó a grabar lo que sucedía a su alrededor. “Siempre me gustó registrar la realidad misma, era la idea de verla a través de un emisor, una cámara y de hacer autorretratos para conocerme a mí misma a través de la cámara”.

Era cantado que la joven se iba a inclinar por el arte y, cuando egresó de la secundaria, comenzó a estudiar cine. No fue ninguna sorpresa para sus padres, quienes le dieron total libertad. En un festival de arte que se realizó en Canadá en 2003, Milena ganó un premio por la presentación de un videoarte. En el mismo, se la puede ver a ella como principal protagonista sin hablar y escribiendo mensajes en una pizarra. “En esa época era muy muy tímida y pensaba que todo lo que pudiera llegar a decir iba a estar mal”. Ella atribuye ese malestar al sistema patriarcal en el cual “no hay mucho lugar para la voz de las mujeres aunque haya muchas mujeres que hablen y eso es algo que hay que laburar porque la voz de las mujeres, y de cualquier identidad que no sea binaria, se tiene que escuchar”.

Podría decirse que Milena en la adultez refleja lo que tomó de cada uno de sus padres, incluido su padrastro. Para cada intervención artística, la joven se basa en datos de la realidad. “En alguna parte creo que terminé heredando un poco del trabajo de mi vieja con los focus groups y las encuestas con las divisiones de los barrios y las divisiones sociales, de esto me di cuenta hace poco”, recuerda. “Además mi viejo es fotógrafo, tengo ahí como una mezcla. Y después estoy yo que soy auténtica”, suelta relajada y sentada en uno de los sillones de su casa de Almagro.

Como VJ, Milena tiene como objetivo principal interpelar a todo aquel que se le cruce en el camino pero también se cuestiona a ella misma. “Hablando con mis amigas sobre la serie Sense8, me dijeron que el actor afro cambia en la segunda temporada y yo no me había dado cuenta de eso. Ahí me di cuenta de que si hubiera pasado con otro actor, me hubiera dado cuenta enseguida de que era otro”. Por eso la artivista prefiere no prejuzgar sino que cree que las personas tienen que deconstruirse para poder “reconstruirnos en otras formas que no sean tan tóxicas ni nocivas como se vive actualmente en el mundo”.

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BoJack Horseman: la realidad animada

1 noviembre, 2017 in Series

BoJack Horseman volvió con su cuarta temporada y fue más allá de las expectativas de los fanáticos. Un golpe directo al corazón que será difícil de superar si es que hay una próxima temporada. Sabrina Macri (@mercedes) te cuenta sobre una serie que está más cerca de la realidad que de la ficción.

Allá por 2014, arrancaba un nuevo proyecto animado que contenía humanos y animales que podían hablar y sentir. BoJack tiene la voz seductora de Will Arnett (Arrested Development) y es un caballo que no puede encontrarle sentido a la vida luego de protagonizar Horsin’ Around, un show exitoso de los noventa. En su presente, está ahogado en drogas y alcohol y pareciera que lo único que le importan son las fiestas. Pero esta serie es mucho más profunda que eso, la melancolía atraviesa a este caballo de manera tal que el espectador se puede sentir identificado más de una vez con las situaciones que le ocurren. Sufre por (des)amor, la soledad y otras cuestiones no resueltas.

En el camino tiene la compañía del distraído Todd Chavez (Aaron Paul- Breaking Bad), la manager y ex pareja Princess Carolyn (Amy Sedaris) y de la Ghostwriter Diane (Alison Brie- Mad Men), quienes también aportan otros temas y puntos de vista. Por ejemplo, con Todd se trata la asexulidad ya que es un joven a quien no le atrae tener relaciones sexuales y es un tópico más que interesante teniendo en cuenta que hay estudios que definen a los millenials como “la generación asexuada”.

Además y en los tiempos que corren, es muy difícil no detectar la inclusión del feminismo en una serie. En este caso, Princess Carolyn y Diane son los personajes elegidos para tratar diferentes reclamos de este movimiento. Desde el aborto, las mujeres y el éxito hasta las desigualdades entre hombres y mujeres en los medios de comunicación. Ambas son mujeres que se destacan en distintos ámbitos y tienen que lidiar con los prejuicios de sus profesiones.

En la primera temporada se representó la depresión de BoJack, en la segunda se ahondó en la búsqueda del amor, la tercera se enfocó en el reconocimiento de sus pares y podría decirse que en la cuarta se dedicó a explorar de lleno la tortuosa infancia del caballo. Así y una vez más, la serie vuelve a tocar una de las fibras íntimas del personaje de una manera tragicómica.

En la nueva temporada, lo más acertado es la incorporación de Hollyhock (Aparna Nancherla) que es la hija de BoJack y quien lo acerca a su madre Beatrice (Wendie Malick). Las escenas en las que participan ellas son las más emotivas de la serie ya que se puede ver la tensa relación del caballo con su madre y el deseo por tener un acercamiento a su hija que hacen que el espectador se olvide del BoJack autodestructivo y narcisista del principio.

En 12 episodios, la comedia dramática creada por Raphael Bob-Waksberg sin dudas hará reflexionar al espectador sobre muchos aspectos de su vida y es casi imposible que no se sienta identificado con alguno de los personajes. BoJack Horseman abarca una amplia cantidad de temáticas y las expone mediante escenas y diálogos que combinan el absurdo con la profundidad de los pensamientos.

*Esta nota fue publicada en el número 25 de Revista Cine Fantástico y Bizarro.

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1986

Para volver a festejar

3 mayo, 2016 in Deportes

1986

Por @mercedes.

El estreno mundial de la serie documental 1986: La historia detrás de la copa fue el domingo pasado en el Village Recoleta y para mediados de año será parte de algún canal de televisión.  Está basado en la aparición de un vídeo inédito con la voz del principal relator del Mundial ´86 Victor Hugo Morales que oficia de narrador de lo que tuvo que pasar el seleccionado argentino desde el cambio de director técnico hasta la victoria de la copa.

Consta de ocho capítulos y con una duración aproximada de 3 horas recrea el contexto histórico a través de dibujos en sepia, imágenes de archivo e inéditas  y las combina con entrevistas a los exjugadores, periodistas y quienes los acompañaron en el proceso. Comienza con el cambio de director técnico César Menotti por Carlos Bilardo y cuenta como desde se conspiraba contra él desde diferentes ámbitos como el gubernamental, Raúl Alfonsín era el Presidente; la prensa con los diarios Clarín y El Gráfico y los mismos jugadores como Diego Maradona y Jorge Valdano.

El director de la película es el periodista Christian Rémoli. Nació en 1973 y estudió periodismo en Deportea. Uno de sus documentales más relevantes es Mundial 78. Mentira o verdad, en donde retrata como vivieron los presos ese mundial que al igual que en este nuevo documental recrea el contexto histórico.

Los protagonistas de esta historia son los mismos jugadores a los que se los muestra contando diferentes situaciones y reviviendo algunas de las jugadas. Al que más emocionado se lo nota es a Daniel Passarella que en dos intervenciones está a punto de quebrarse. Una es cuando cuenta el pase de la cinta de capitán a Diego Maradona y otra es el momento en que queda fuera del Mundial por una gastroenteritis.

A lo largo del film hay varios momentos que pueden generar emoción en el espectador. Uno muy especial es cuando muestra el gol de Maradona con la mano a los ingleses que todos los espectadores aplauden y se pueden escuchar gritos de: “Vamos Diego”. Y otro de ese mismo partido es cuando se mezcla el testimonio de diferentes exjugadores con el de dos veteranos de Malvinas y se une el sentimiento de los dos lados respecto a la “obligación” de ganar ese partido por el honor del país.

En las imágenes inéditas aparecen entrevistas que hizo el exjugador Julio Olarticoechea el día antes de jugar la final del Mundial contra Alemania. Aquí es la parte donde se ven a los distintos jugadores hablando de que hubiesen sido de ellos sin el fútbol y de cómo vivieron esa instancia.

El documental se filmó el año pasado y este año se cumplen 30 años de aquel Mundial. En ese momento la democracia recién estaba volviendo con las libertades que eso implicaba. Con el rock nacional en auge y las personas que sentían ese cambio de aire después de la brutal dictadura cívico militar. Es importante poder ver el contexto en el que se dio ese Mundial y entender que a pesar de las diferencias entre el técnico y los jugadores, su victoria era primordial para el país que buscaba dejar atrás el Mundial del ´78.

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Un devoto de San Perón

25 octubre, 2015 in Personajes

foto-PeruginoPor @mercedes.

En Llavallol, muy cerca de una parada del colectivo 318, a mitad de cuadra hay una casa chica con unas rejas negras, sus persianas bajas y un jardín con flores custodiadas por unos dinosaurios de juguete, los cuales están ahí porque a los chicos que salen del colegio “les gusta verlos”. Al tocar el timbre sale Santiago Eusebio Perugino, de 82 años, vestido con una camisa cuadrille, roja y negra, y un pantalón negro.

Lo primero que se ve al entrar son tres lugares: a la izquierda está el living y como hay poca luz, sólo  se puede distinguir un sillón negro y un modular con un espejo al frente. En el centro hay un pasillo que conduce a las habitaciones y por último, del lado derecho está la cocina,  que tiene sus paredes pintadas de verde agua. En una esquina está la mesa con sus sillas marrones, detrás hay una radio, de los años ’30, sobre una mesita del mismo color, marrón, y por delante tiene la televisión, de esas que estaban en todas las casas en los noventa. Por último está la heladera que en su costado tiene fotos del matrimonio Kirchner. Este es el lugar donde hasta hace un rato Perugino estaba almorzando, después de levantar los restos, empieza a contar su primer encuentro con el peronismo.

Fue a sus 12 años, cuando estuvo presente en la Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945, conocido desde ese día como el “Día de la Lealtad Peronista”. Pero no fue solamente a la plaza sino que empezó a marchar desde antes. Eran las 2 de la tarde, en el barrio de Floresta, y él jugaba con sus amigos a la pelota  en la calle, según recuerda en Álvarez Jonte y Pasaje Mercedes, cuando, a unas cuadras, sintieron el grito “Perón, Perón” e inmediatamente fueron para allá. “Eran unos 6 muchachos y con ellos entramos a la fábrica de hielo, la gente trabajaba bajo el agua en zapatillas y los sacamos de ahí”, así  decide Perugino empezar su  relato de cómo entraron en las fábricas para hablar con los empleados y “comentarles” que el Coronel Juan Domingo Perón estaba preso en la isla Martín García y que la manifestación tenía el fin de liberarlo, por este motivo debían acompañarlos.

A eso de las seis de la tarde y luego de pasar por otras dos fábricas más, la de curtiembre y la de cigarrillos, fueron a la intersección de Indio y Segurola, que era el punto de encuentro que tenían pactado con los otros barrios, Villa del Parque, Villa Devoto y Villa Luro, para ir con los colectivos hasta Plaza de Mayo. Ese día, a excepción de los que vendrían después, cuando Perugino llegó a la plaza, uno de sus vecinos lo agarró y le dijo que era muy chico para estar ahí y que sus padres debían estar preocupados. Por eso, decidió volverse a su casa, les contó a sus padres lo que había hecho y ellos le explicaron que Perón en ese momento ocupaba el cargo en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, que fue creada por pedido suyo y que desde ahí promovió los derechos de los obreros, como el aguinaldo y las vacaciones. Esos fueron los motivos que lo “enamoraron” del discurso peronista y que años después le daría más valor en su trabajo de obrero.

Alrededor de las 23, Perón llega a la casa de Gobierno y Edelmiro Farrell, el presidente en ese momento, es quien le pide  que le hable a la gente que estaba  en la plaza para que se desconcentren. “Cuando Perón salió al balcón la gente se quedó tranquila porque si no hablaba, eran capaces de prender fuego la casa de Gobierno”, recuerda Perugino, que en ese momento ya estaba en su casa pegado a la radio, la misma que conserva en su cocina, listo para escuchar el discurso.

Ese fue el primer y el último discurso que escuchó desde su casa porque después iría a la plaza cada 1º de mayo y cada 17 de octubre a escuchar los discursos que Perón daba a las cinco de la tarde y estaría en primera fila, con su bandera Argentina que tenía dos imágenes entre laureles, de un lado la de Perón y del otro la de Evita.  Para Perugino, ellos fueron “lo más grande que le pasó a la política en este país”. “Todos los primeros de mayo íbamos a la plaza y cantábamos “Mañana es san Perón” y yo fui uno de los que invente la continuación: “que trabaje el patrón” y ahí toda la plaza empezó a cantar eso”, recuerda Perugino sobre la primer discurso de Perón en el día del trabajador.

En el presente solo le quedan los recuerdos de todos los momentos que vivió en esa época y dice que cada vez que un evangelista le toca timbre, él los atiende y les contesta: “Yo creo en Dios, pero al único Dios que he visto fue a Perón porque le dio la dignidad a los trabajadores”. Y este 17 de octubre, a 70 años de ese primer encuentro con su “Dios”, salió por las calles para contar su historia a los más jóvenes que no tuvieron la posibilidad de conocerlo, pero que a través de su relato busca que sientan su mismo amor, su mismo fanatismo.