Lo que se impone

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Por @leandrobc.

El transcurso de las últimas semanas fue para la Argentina en el nivel político una situación semejante a un mix de ingredientes que se conjugan para la realización de una emulsión culinaria. Revoltosa en sus comienzos y sin una dirección específica la amalgama de ilusiones líquidas de un grupo político fue convirtiéndose en un cargado y espeso gobierno de gestión nacional, provincial y municipal.

El candidato de cambiemos y su equipo de trabajo interpretaron a la sociedad. Desde allí plantearon sus esquemas y estrategias para obtener las plazas gubernamentales en sus diferentes niveles escalares. El gurú D.B. terminó haciendo mejor sociología que varios colegas. Con innumerables técnicas materializadas en focus group, encuestas representativas y entrevistas en profundidad interpretó los matices de los grupos sociales que conforman la sociedad y a partir de allí estableció un programa que se ajustó a las necesidades del pos-modernismo argentino. Asumió el desinterés hacia la política y la ideología de una gran mayoría. Para el caso propuso entonces un candidato sin formación política (léase nota en diario La Nación del 11/04/2015).

Con el objetivo de conquistar los espacios de gestión institucional-públicos optó por la venta de ilusiones y promesas en el corto plazo sin hablar siquiera de política. El asesor recibió el cheque y en breve pasará por ventanilla. Sin antes bosquejar el gran interrogante de cómo mantener la ilusión vendida en gestión gubernamental.

La contraposición de ideas en la arena de conflicto permitió visualizar una situación social que avanza y se impone independientemente de la voluntad de los individuos tal como sostenían los filósofos Michel Foucault y Enrique Marí. Más allá de los juicios valorativos en grandes términos las convicciones del kirchnerismo a lo largo de su gestión se empeñaron en politizar una sociedad que según las mediciones y los resultados electorales no estaba preparada para su realización. La apuesta fue intensa y a fondo pero a fin de cuentas lo que se impuso fue la lectura inicial del gurú: en términos generales existe un desinterés por la política. Numerosos grupos desconfían del sistema democrático. No creen que sea la herramienta transformadora de la sociedad que proclamaba la gestión anterior. Sino más bien lo asocian como el medio indicado para el presunto enriquecimiento de los sujetos que están inmersos allí.

La reiteración del fastidio sobre el instrumento de la cadena nacional viene a dar cuenta de ello. Una parte significativa de la sociedad no deseaba escuchar más a la investidura máxima explicar las medidas tomadas desde el ejecutivo y su gestión. Esta situación se condice con los bajos niveles de participación social y política, barnizada por una situación pos-moderna donde triunfa la importancia por las formas de gestión gubernamentales, los valores solidarios escasean cada vez más y vuelve a tomar vigor la idea de la meritocracia como el medio oportuno para el éxito y la diferenciación intra-clase (más info). La imposición de la libertad individual como principio ordenador se impuso levemente sobre la pretensión igualitaria como horizonte social.

La clave de la victoria se basó en que la propuesta de cambiemos se mimetizó más adecuadamente con los aires de época. Un candidato que le proponía a su votante la promesa de no hablar de política fue llamativamente la novedad. Frente a las formas tradicionales el candidato de  let’s change, con el estilo propio de un evangelista de la avenida Corrientes, propuso consignas que apelaban a la emoción sin profundizar la explicación de sus contenidos y repartió felicidades futuras sin asegurar todavía los pertinentes pagarés.

Esta razón evidencia lo que cuesta asumir. La última contienda electoral no debe comprenderse exclusivamente por las dimensiones económicas. Los argumentos de la acción racional diseminados por Max Weber hace un siglo perdieron relevancia a la hora de comprender la situación actual. Las argumentaciones sobre la devaluación y la baja de retenciones no tienen el usual lugar primordial en la presente argumentación.

La pretensión sobre la ampliación de derechos de la gestión anterior que tenía como horizonte el valor de la igualdad chocó en grandes términos con los valores diferenciales ajustados al orden del esfuerzo personal y la importancia sobre las formas de gestión. La posible pérdida en la capacidad del propio salario real fue el costo que varios asumieron en forma consciente e inconsciente para dilapidar la situación anterior. La convicción igualitaria kirchnerista chocó de manera más intensa que otras veces con el paradigma meritocrático de la diferenciación y logro personal.

La disputa se desplegó en el escenario cultural y let’s  change personificó una tendencia social mayor.  Doce años de neo-peronismo parecen ser poco tiempo cuando se lo compara con la sedimentación centenaria mitrista. ¿Qué deberá hacer el kirchnerismo?

Los encuentros catárquicos y la irritación por las medidas del actual gobierno nacional son el reflejo de una pasividad cuya única manifestación es la indignación. La revisión de los mecanismos que llevaron a la derrota deben realizarse con una vocación de participación e interpelación heterogénea sin descartar los valores de fondo. La propuesta es transformar indignación en acción institucional desde la pluralidad. Si es que la pretensión es traducir vocación en  poder hacia el 2017.

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1 Response

  1. Imagen de perfil de Delia Crespo Delia Crespo dice:

    “Lo que se impone”. Muy buen articulo.

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