Historias mínimas de un gran Festival

Por Ulises Rodríguez (desde el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata)

¡Vamos los pibes!

Los colectivos “Matanza vamos a filmar”, “Cine con Vecinos”, el taller de la unidad de Marcos Paz, “La Casita de los pibes de La Plata”, “Cine en Movimiento” y el “Taller de la Casa de la Cultura de la Villa 21 de Barracas” mostraron sus trabajos dentro del programa “El Cortometraje como herramienta de inclusión social”.

Las obras manejan los códigos y el lenguaje de sus lugares. Con guiones salidos de las historias que a diarios suceden en las barriadas o puertas adentro, según los casos.

Al terminar la función los chicos y los talleristas se fueron a cenar todos juntos. “Era un restaurante re cheto y en muchos platos sobraba un montón de comida”, dice Alan de Barracas.

 

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Uno de los pibes le preguntó al mozo si a esa comida la podían llevar. Algo que pocos se animan a hacer. Salieron del restaurante con varias bolsas y bandejitas con milanesas, papas, ravioles y asado que se fueron repartiendo a lo largo de la Peatonal San Martín a la gente que está pidiendo una moneda tirada en el piso.

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Un colombiano a dedo

Diego, colombiano, estudiante de la carrera de comunicación audiovisual en Universidad de La Plata quería estar como fuese en el único festival de cine Clase A de Latinoamérica.

 

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Con el dinero que juntó apenas si le alcanzaba para un boleto de ida. El sabado pasado, día de la inauguración, Diego se calzó una mochilita y se plantó en la Ruta 2 camino a Mar del Plata.

Habían pasado 3 horas y nada hasta que una familia lo levantó y lo dejó Dolores. Compró un sándwich, una gaseosa y volvió a la ruta. A las 2 horas un grupo de amigos que venían al Festival le dieron el empujón final a Mardel.

Grande fue la sorpresa y alegría de sus amigos de la facultad cuando lo vieron entrar a la fiesta de inauguración con su mochilita al hombro.

Fue feliz. Ahora volverá a hacer dedo.

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El ingeniero que viajó y volvió cineasta

Damián es lo que se dice un bocho. Estudió Ingeniería Electrónica, primero, y después Ingeniería Industrial. Se recibió de ambas carreras. Empezó a trabajar y ganaba un dinero acorde a su formación. Pero no se sentía completo.

Dejó el trabajo, armó la mochila y salió a recorrer Latinoamérica. Necesitaba saber qué le pasaba dejándolo todo y andar libre por el continente. Llegó hasta México y de ahí a Cuba.

Volvió al país tras más de un año de andar y se metió a estudiar Realización de Cine en la ENERC. Por supuesto que se recibió. Lleva varios trabajos realizados hasta que este año ganó un Premio Gleyzer por su proyecto “El escuerzo”.

 

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Estuvo en Mar del Plata la primera mitad del Festival y, como no pudo con su genio, filmó un cortometraje junto a los amigos con los que estaba parando en estos dias de cine y mar.

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Nekro: el dj vampiro

Los que andan por el Festival y nacieron en el 90 y pico no les suena el nombre de Nekro. Los treintañeros que se le animaron al hardcore y al punk lo recuerdan por Fun People y Boom Boom Kid.

El eterno joven de las rastas anda con sus discos para todos lados en el Festival de Cine. El jueves por la noche pinchó sus discos en una fiesta (donde una fan enamorada lo abrazó con locura) y viernes por la noche le puso música a la Velada de Vampiros.

En la proyección de “El Mundos de los Vampiros” (México, 1961) y “Drácula en Campana” (Argentina, 1972) el dj Nekro se divirtió con sus discos más sangrientos y vampirescos.

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