Faro verde en América Latina

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Por @crisgarciacasado. Fotos: @akarinadelgadod.

La cronista española Cristina García Casado y la fotógrafa Ana Karina Delgado estuvieron en Buenos Aires el 8A. En esta crónica cuentan cómo la lucha feminista local inspira los movimientos de mujeres de América Latina y España.

“Alerta, alerta, alerta que camina. La lucha feminista por América Latina. Se cuidan, se cuidan, se cuidan los machistas, América Latina va a ser toda feminista.”

Agostina Guerra, una activista de pelo verde y bailarina por la legalización, lidera los cantos reivindicativos en uno de los techos que sirven de refugio en este miércoles 8 de agosto de lluvia, viento y calle. Nos hace un hueco. Somos una fotógrafa colombiana, Karina, y una periodista española, Cristina. Estamos de paso por Buenos Aires y nos acercamos a la vigilia porque queremos contar el eco del verde argentino en la región. “Qué lindo, siéntense.” El lema prende mecha enseguida. La siguen lxs amigxs, algunxs recién hechos, con los que compartimos resguardo. También prenden los cantos que se oyen por las calles aledañas a Callao. En la arteria porteña, la “alerta feminista” es uno de los temas más bailados en un boliche al aire libre con o sin paraguas. La zona pañuelo verde es la mejor fiesta que hay este miércoles en Buenos Aires.

Luca Hardmeier, “feminista y actor”, corre a sentarse al lado de Agostina. “Esta ley y el hecho de que haya tanta movilización es absolutamente necesario para generar el despertar de la militancia tanto en este país como en otros”, dice. “Por ejemplo, en Brasil se está volviendo a activar el tema, se empezó a mover la militancia, las marchas en las calles para legalizar el aborto, eso a lo que le decimos la ola verde, el faro verde, activar el movimiento del feminismo latinoamericano”, explica. La marea verde argentina se ha sentido en toda la región, con especial fuerza en Brasil y Chile, donde el aborto solo está permitido en caso de violación, riesgo en la salud de la madre y otras causales como inviabilidad del feto. Como en Argentina, que tras el NO del Senado, se queda con una ley de 1921.

El impulso verde en Argentina salta las fronteras y copa las luchas en otras partes de América Latina. En las tertulias debajo del “techito”, una sentada popular entre mate y fernet, se habla también de la violación grupal de “la manada” en España y de las dificultades para conseguir movilizaciones masivas como las porteñas en Colombia.

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– Yo creo que es más difícil militar el aborto en Colombia que en Argentina, ¿no?

- La autoconvocatoria es más complicada. Tenemos una lectura negativa de la actividad política, por eso que estas cosas se movilicen cuesta más. Pero lo que pasa en Argentina genera impactos en colectivos e individuos.

- ¿Influye la Iglesia como acá?

- Posiblemente más. Los mandatos morales sobre el aborto están más instalados, aunque la ley es similar a la argentina.

Karina Delgado, fotógrafa y cronista colombiana, ha encontrado un perfil poderoso de una de las amigas de Hardmeier, el actor feminista. Dejan el diálogo ahí. Yo, una periodista española nacida dos años después de la despenalización del aborto (1985, Ley de Supuestos), quiero contarles que no se puede dar nada por hecho, ni siquiera en mi país guardamos el pañuelo. En 2010, el gobierno socialista español hizo posible la situación actual: el aborto inducido está despenalizado en cualquier circunstancia durante las primeras 14 semanas de embarazo y, en los casos donde corra peligro la vida de la madre o el hijo, hasta las 22. Los conservadores del Partido Popular movieron cielo y tierra para modificar esta ley, pendiente aún del recurso que presentaron ese año ante el Tribunal Supremo. Esa formación tiene ahora un líder ultraconservador, Pablo Casado. Pero el Gobierno es de nuevo socialista. Y el que tiene más ministras (y feministas) del mundo.

De este lado del charco, en América Latina y el Caribe, alrededor del 90 por ciento de las mujeres en edad reproductiva vive en países con leyes de aborto restrictivas. En El Salvador, Honduras, Nicaragua y Haití está prohibida sin excepciones la interrupción voluntaria del embarazo. Las mujeres son víctimas tres veces: las violan, les prohíben abortar y las meten en la cárcel por agarrarse al único clavo ardiendo, el aborto clandestino. En Venezuela, Paraguay, República Dominicana, Costa Rica y Belice el aborto solo es legal cuando la vida o la salud de la embarazada corre peligro. Solo Uruguay, Cuba, Puerto Rico, Guyana y Guayana Francesa permiten abortar sin condiciones en las primeras semanas de gestación, con distintos plazos según sus leyes.

En el brote de virus del Zika de 2015 y 2016, una crisis que sacudió sobre todo a América Latina, hubo un debate intenso sobre el aborto, los anticonceptivos y el derecho de la mujer a que nadie planee por ella cuándo tener hijos. O no tenerlos. Puerto Rico, Ecuador, Colombia, República Dominicana, Jamaica, Honduras, Panamá y El Salvador pidieron a sus ciudadanas no quedarse embarazadas mientras hubiera zika. El Salvador exigió no tener hijos por dos años. El 56 por ciento de las gestaciones latinoamericanas no son planificadas ni deseadas, según la cifra con la que trabajan las organizaciones internacionales. El acceso a los anticonceptivos puede variar tanto como de entre un 47 % y un 7 % según zonas y barrios, indica la OPS (Organización Panamericana de la Salud).

Iglesia celeste e Iglesia verde

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Nos costó, pero finalmente llegamos a la zona celeste. Este miércoles Argentina estuvo dividida por una valla que cercó la plaza del Congreso en Buenos Aires. Las defensoras del aborto legal del lado norte de la ciudad, los antiderechos desde la zona sur.

– Cris, quita la pegatina del “Gracias Martha” de Anfibia del celular. Yo tengo otra en casa, te la doy luego. No la vayan a ver y tengamos problemas.

Le dije a Karina que sí, pero no lo hice. Bastante me había dolido tener que dejar el pañuelo verde en el balcón de casa. Tanto, que antes de dejar la zona pro ley de aborto legal me compré una remera feminista de Frida Kahlo. Con el pañuelo puesto pide “Abandoná a tu Diego Rivera”. Me cambié en un baño y la puse debajo de las mil capas de ropa que llevaba. Karina tenía razón, una psicóloga celeste nos miró con odio total cuando vio mi celular: le pedimos que nos tomara una foto entrevistando a Génesis.

A Génesis le pusieron droga en su bebida. Burundanga. Era la fiesta de una amiga. La primera a la que iba poco tiempo después de llegar a Argentina. Se pasa el día trabajando en un “chino”. Se lo pasaba, ahora está embarazada de dos meses y la han despedido. Es venezolana y está sola en Buenos Aires. Hoy se hizo una ecografía por primera vez. “Será niño -fantasea- y será un genio”. Génesis estaba confundida hasta este miércoles, siempre había tenido la idea de que el aborto era “algo que las mujeres hacían para tener una vida mejor”. Tras hablar con las psicólogas de Catedral de la fe, en un rinconcito de su puesto médico en la zona celeste, Génesis hasta cree en un Dios por el que nunca antes se interesó. “No soy de ninguna religión pero, ahora que me pasó esto a mí, siento que tengo que tenerlo”, dice.

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La Iglesia que estaba en la zona celeste era muy distinta a la del sector verde. La jovencísima monja Ana Laura Aranguiz, entre rap católico y canciones de misa, cuenta que está ahí para “defender las dos vidas”. ¿Y si a una niña la viola su padre o padrastro? -como a Mainumby en Paraguay-. “A una niña violada por su papá hay maneras de acompañarla, el aborto nunca es la solución”, defiende.

Al otro lado de la plaza del Congreso están las activistas de Católicas por el derecho a decidir, fundadoras de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. En su puestecillo, donde huele a bife de chorizo y perfume, regalan pines con mensajes como “No es aborto sí o no, es aborto legal o aborto clandestino”.

“Nuestra organización nace a principios de los noventa. Tenemos asociaciones hermanas en diferentes países de Latinoamérica: Colombia, México, Brasil, El Salvador, Ecuador, Perú. Reivindicamos la teología feminista”, explica Angélica Peñas Defago, activista católica y docente en la Universidad Nacional de Córdoba. “Estamos en momentos diferentes, tengamos en cuenta la historia de Argentina pero también de otros países de América Latina. En los noventa seguíamos consolidando nuestros derechos después de la vuelta democrática, estábamos fortaleciendo nuestra lucha en los barrios y también dentro de las iglesias Hemos madurado. Pero las marchas de hoy también son producto de lo que pasó en los noventa y los 2000”, dice.

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El Código Canónico, en su última versión de 1983 respecto al aborto, “tiene permisiones más amplias que la mayoría de nuestras leyes en América Latina”. “El aborto –dice la activista- es una cuestión de conciencia entre la mujer y Dios. Si la mujer está en situación de miedo extremo y siente amenazada su vida y su salud, no corre el riesgo de excomulgación. No se conoce esto y es un texto oficial de la Iglesia”. Y no es casual, “la jerarquía católica se encarga de ello”.

Himnos panamericanos

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En un “minitechito” de Callao, cuando quedan solo minutos para el NO del Senado, la veinteañera Malena García enseña el “Alerta feminista” a un grupo de brasileñas llegadas desde Sao Paulo. Se conocieron unas horas antes caminando por Corrientes y ya la pronuncian con musicalidad porteña. Ahora es el turno de Malena (y nuestro). “Legaliza, é o nosso corpo, é a nossa escolha, é pela vida das mulheres”, cantan.

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“En Brasil, el movimiento es muy inferior a lo que ustedes tienen en Argentina. No hay un movimiento de masas, está restringido a un pequeño sector feminista. La gran mayoría de brasileños está aún en contra de legalizar el aborto, pero el número de oponentes es menor después de esta pauta marcada por Argentina”, dice la candidata al Senado brasileño Silvia Ferraro, adalid del aborto legal y seguro en su país.

Las Silvia, Malena, Angélica, Luca, Agostina, Karina, Cristina que soportaron el miércoles bajo la lluvia y el viento una derrota anunciada, se niegan a guardar el pañuelo verde. Alerta, alerta, alerta que camina. América Latina seguirá luchando. El revés del Senado es solo es un revulsivo: “se cuidan, se cuidan, se cuidan los machistas. América Latina será toda feminista”.

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