Exposiciones raciales

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Por @juanmh.

La clase es de Mejoramiento Genético, en el quinto año de Medicina Veterinaria. El docente hace una breve interrupción en lo que venía explicando y deja en claro algo: las exposiciones feriales de animales no sirven para nada.

Hace unos días, la Sociedad Rural Argentina realizó su centenaria muestra en el predio ferial de Palermo. Esa que pretende dar a conocer lo mejor del campo al país, en la que uno de sus mayores shows -es un show, está claro- es la exposición de animales, con su “tradicional” festejo del primer animal en llegar, y las juras correspondientes. Vacas lecheras, toros de todas las razas, caballos, gallinas y gallos, entre otros. Todas las razas desfilan en los pabellones y las pistas de La Rural: son la élite. (Recuerdo el libro “Granja Animal”, cuando los cerdos imponen el mandamiento “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”). Ser Gran Campeón es el mayor honor. Aunque esto no es tanto para los animales, más allá del bienestar y cuidados de lujo que les brindan, sino para el ego de los dueños expositores -y la alegría de sus billeteras-.

Las juras de animales persisten en los circuitos feriales con la premisa de exponer lo mejor que pare (o eclosiona, en caso de las aves) el campo (o los criaderos, en el caso de caninos, felinos, animales pilíferos y otros). Podemos encontrarlas desde en ferias de pueblos del interior, donde la gente celebra los productos de sus tierras, hasta en la exposición de la SRA en pleno suelo porteño, territorio que lo único de campo que tiene son las oficinas de las empresas que manejan las grandes tierras de nuestro país. Supieron imponer la lógica de que el animal más “lindo” a los ojos de quien juzga es aquel que los interesados deberían comprar: supuestamente con ese animal su ganado ganaría presencia. Una cuestión de establishment rural. Pero, ¿qué hay de ganar productividad?

Los jurados realizan las evaluaciones de animales en base al fenotipo, es decir, a lo que se ve. Tienen en cuenta una cierta cantidad de puntos ya definidos: tamaño y forma de la cabeza, musculatura y engrasamiento, tamaño testicular o mamario, ancho o profundidad del pecho, etc. Pero la calificación es meramente subjetiva. Ese toro tiene una altura que me gusta y creo que va bien con la raza; tal gallo tiene una imponente cresta y, brillantes y alargadas plumas en su cola; este perro tiene la postura que deseo; esta vaca Holando Argentino tiene grandes ubres; ese caballo es armonioso. Por dar algunos ejemplos rápidos, simples.

Las asociaciones de razas establecen estándares que tienen que cumplir los animales reconocidos en sus registros. Al pasar el tiempo se notan las diferencias en esos estándares, por ejemplo en una época se buscan bovinos altos, en otra se los desea bajos. Muchas veces los requerimientos llevaron a patologías que se repiten en animales de determinada raza, tal como la displasia de cadera en los perros Pastor Alemán. Esto se debe a que históricamente los estándares fueron estéticos, fenotípicos, sin atender la parte más importante del mejoramiento racial. La selección fenotípica dejaba de lado la genética.

Pero, especialmente en animales de producción, el fenotipo no sirve de nada si no está acompañado de un estudio genético del animal. Que te muestren que tal toro tiene un desarrollo muscular inconmensurable no es prueba suficiente para decir que es mejor que otro toro que a la vista no es tan deseable, ya que puede suceder que este último tenga un potencial genético superior.

El mejoramiento genético se centra en destacar características en pos del beneficio económico del productor. . Aportando datos fenotípicos y de pedigrí, sumado a las nuevas tecnologías en genómica, se obtienen los valores genéticos estimados de los animales, números que representan la tendencia de aumentar la frecuencia de genes favorables en los animales, mejorando realmente las características productivas en los rodeos.

Así, las exposiciones terminan siendo un mero desfile de moda, donde la paquetería es más importante que la productividad.

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