“El periodismo puede conjeturar sobre la verdad esquiva”

Por @yuke.

Una anfibia siguió los pasos de Javier Cercas en nuestra redacción.

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Una cartografía de los seres humanos

“La literatura es una hipérbole monstruosa de lo que somos los seres humanos”, dice el escritor español Javier Cercas en la redacción de Anfibia, en la jornada Relatos Reales.

Antes de ir al encuentro, leí que a Javier Cercas le encanta conversar. Ahora, puedo decir que es verdad, el autor se implica de lleno. Despliega su arte de forma prolífica, hace honor a su título de profesor en Literatura y nos regala relatos plagados de anécdotas, síntesis de sus libros como tesoros miniatura, y preguntas sobre el ser humano que no tienen una respuesta, sino múltiples aproximaciones a más preguntas . Fue una conversación transversal, a la deriva por su obra, acompañado por el magistral Cristian Alarcón. Y con una presentación de Martín Ale que puede leerse acá.

El título “Relatos Reales”, que se toma del libro de crónicas que Cercas publicó en el año 2000, es “una broma, porque todos los relatos son reales, pero significa relatos cosidos a la realidad, donde no hay ficción”. Sus libros anteriores son de ficción, aunque aclara: “la ficción pura no existe, la realidad es el carburante de la ficción”. La tarea de cronista, dice, fue un enorme aprendizaje que lo obligó a salir a la calle y contrastar escritura con realidad. A la vez, lo llevó a expresar cosas complejas con claridad, rapidez y síntesis.

 

El Impostor

Cristian Alarcón destaca el inmenso trabajo periodístico y de investigación que el novelista español realizó desde entonces, al recopilar testimonios y materiales documentales de hechos vinculados a la historia de su país. Cinco libros publicados que ponen en tensión incómoda los conceptos sobre realidad, ficción, historia, memoria.

Alarcón: En la investigación previa del libro, te topás con algo que será clave en El Impostor: todo testimonio es falible.

Cercas: Hay que someter todo a la crítica. No hay que dar nada por hecho. La desconfianza es básica. Hablo en el libro del chantaje del testigo; se supone que el testigo, el hombre que estaba allá, tiene la verdad. Y no es así, de ninguna manera. Esto es lo que ocurrió con Enric Marco -el protagonista- que durante años fue presidente de la asociación de los deportados españoles de los campos nazis y que se convirtió en rockstar en la eclosión del movimiento de recuperación de la llamada memoria histórica.

“Las víctimas son víctimas, pero eso no las convierte necesariamente en héroes”, explicó Cercas y agregó: “Los testimonios son fundamentales pero no alcanzan para dar cuenta de los hechos”. “Marco reunía esas dos condiciones: era testigo, por lo tanto no se dudaba de su testimonio, y víctima, es decir, un héroe. ¿Quién demonios es capaz de poner en duda el testimonio de un héroe? ¿Cómo vas a atreverte a una cosa así?.”

Cercas confiesa, entre risas, que cuando estalló el escándalo de Enric Marco algunos le dijeron que era un tema para una novela suya: él también era un impostor, aunque con licencia. Otros le decían que no debía ocuparse de escuchar y darle voz a ese ser monstruoso, abyecto y despreciable. Ocho años y tres libros después encaró el proyecto: tratar de entender por qué un hombre mintió de esa manera.

Alarcón: ¿Un periodismo conjetural te parece un periodismo posible?

Cercas: Se puede conjeturar sobre la verdad esquiva. No veo qué problema hay en hacer hipótesis. La ciencia hace sus hipótesis, no estaría mal incorporar al periodismo la imaginación de vincular cosas disímiles. Podemos reconstruir con los instrumentos de la historia y del periodismo, pero, lo cierto, es que la verdad última, al final, se nos escapa.

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