El pasado como un grito que perturba

Por Dolores Blasco.

Lejos
Reseña de Lejos, el unipersonal que dirige Mariana Sarmiento en el Beckett.

Una imagen borrosa de un cuerpo sin rostro está pegada en la puerta del Teatro Beckett. Esta fotografía es el afiche de Lejos, unipersonal que dirige Mariana Sarmiento y protagoniza Florencia Bergallo. Dentro del teatro vemos más fotos, vemos a la actriz interpretando diferentes papeles. Hay algo perturbador en esas imágenes. Una vez dentro de la sala, una gran tela blanca cae desde el techo llenando todo el espacio y esperando a ser completada. Tres luces verticales, la gran tela y el sonido. De repente vemos a la actriz que aparece. Traza una diagonal, se para en una esquina y se viste con un traje blanco que roza lo futurista- que en cierto punto también parece un traje de esgrima-, zapatillas y una toalla. Florencia Bergallo empieza a recorrer ese espacio blanco delimitado por el gran lienzo blanco. El ritmo lo da su cuerpo, su respiración.

Como cuentan las autoras, “Lejos se inició a partir de una investigación con una actriz (Florencia Bergallo), una fotógrafa (Mariana Roveda) y una coreógrafa/directora (Mariana Sarmiento). Es una búsqueda artística en la que el pasado, como conjunto de legados personales y generacionales, se presenta como un ruido. Se desarrolla de acuerdo a una relación temporal no lineal entre pasado/presente que pone en tensión el vínculo cuerpo, memoria y representación”.

El pasado como un ruido. Volvemos a esa imagen borrosa de la entrada del teatro que intentamos descifrar. Borrosa como los retratos de la memoria que se superponen y donde la lógica temporal desaparece. Imágenes espectrales, fugaces y perturbadoras que nos inquietan. No hay linealidad, sino el devenir de un cuerpo que se agota y carga cada vez más. De allí van a aparecer una escala de sonidos que van del aullido al susurro, del francés a grito sin sentido.

La respiración- movimiento involuntario del cuerpo- aparece completamente controlada, marcando los ritmos y tiempos de la obra. La misma respiración llena de sonoridad el espacio: existe como música, cuerpo, presencia. Es un personaje más- como abstracción – que nos cuenta su propia historia. Entre el orden de la sensibilidad y el orden físico, ocupa un lugar central para llevar adelante la puesta. Y al mismo tiempo, funciona como uno de los elementos fisiológicos que dinamiza los recorridos: la circulación, la energía en cualquier sujeto.

En toda la obra, el cuerpo de la protagonista queda implicado como conjunto, desde lo vocal hasta las miradas. Florencia Bergallo camina por el espacio, se mueve, lo habita. Pareciera que en escena no hay una actriz, sino muchas. No es ella sola: el escenario se llena de presencias que invaden todo ese espacio blanco. Con sus movimientos, acompañados por imágenes que se proyectan en su cuerpo y en su rostro, la actriz crea un lenguaje independiente de su discurso. Son pocas las palabras que se pronuncia. Y sin embargo, Lejos grita, perturba y desde este acto catártico conmueve a los espectadores. Su cuerpo – junto con los elementos lumínicos, de escenografía, sonoros, plásticos –hace que comencemos a pensar de qué modo el vínculo y la comunicación entre ella y los espectadores ya no sean del orden racional sino físico, sensorial: es inevitable no sentir su agotamiento, el cansancio de su cuerpo.

La investigación realizada por este equipo logra que la mezcla de danza contemporánea, fotografía, sonido, dé como resultado una puesta muy interesante, difícil abordar desde un único punto de vista. Al finalizar la obra el sentido no cierra: siguen disparándose interpretaciones una vez pasadas las horas.

En este unipersonal, “La actriz (re)presenta las imágenes y acciones de su pasado, con un cuerpo ficcional-biográfico. Lejos se pregunta cómo habitar un espacio vacío y desterrar físicamente cierta memoria. Es un intento por transformar los mecanismos de la representación en busca de un pequeño gesto de autonomía.” La historia deja sus marcas en el cuerpo construyendo una memoria física. En Lejos esa memoria se vuelve presente. Las situaciones pasadas están ahí, conviviendo unas con otras. Todo aquello que estaba en la mente se vuelve materia presente en el cuerpo de Florencia Bergallo. Sin que necesariamente nada se resuelva, pone en escena las contradicciones.

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Lejos es la segunda obra que forma parte de una trilogía (EIR / Lejos / Sarmiento) en la cual la autora y directora busca reflexionar sobre la relación presente/pasado.A no perder de vista esta obra a la que le quedan solo tres jueves: 16, 23 y 30 de Abril.

¿Dónde la podemos ver? En el teatro Beckett (Guardia vieja 3556). Reservas por Alternativa Teatral.

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