El mundo de la niña Teresa

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Por: Soledad Castellano (@soledad)

Foto: Nora Lezano

Corrientes, Argentina. Año 1956-1957.

Emilia era una profesora jubilada que sentía placer al consentir, dentro de lo que podía, a sus nietas. En uno de esos actos de cariño le regaló una guitarra a Teresa.

Es muy probable que esta abuela nunca se hubiera imaginado que con ese gesto abriría puertas dentro del propio seno de la familia. Ni que, años más tarde, sería honrada a través de una canción titulada “La abuela Emilia” o que en esta nota periodística surgiera, hablando de un show y repasando la historia musical, poner énfasis en el linaje femenino que antecede a una de las máximas figuras de la música popular argentina: Teresa Parodi.

Teresa cuenta que afinó la guitarra de oído porque nadie le había enseñado a hacerlo. Fue pura intuición.

“Cuando mi abuela me regaló la guitarra aún mis padres no estaban convencidos pero ella me creyó”, comenta. “Ahí ya empecé a escribir canciones. Sentía la necesidad de decir cosas con la guitarra. Comencé a sacar de oído algunos temas. Lo primero que toqué fue ‘El Arriero’”.

Ya desde su infancia Teresa sabía cuál era su vocación. Según explica, siempre se mostró segura y definida respecto a lo que sentía que era y quería ejercer el resto de su vida.

“Mamá contaba que cuando yo era niña le preguntaban qué quería ser yo de grande y dijo música. Yo me di vuelta y le dije -No mamá. Yo no quiero ser, yo soy música-”.

Teresa contó siempre con el apoyo de su familia. La primera en creer en ella fue su abuela y luego fue incentivada por sus padres, que la mandaron a estudiar con un maestro particular. Aquel maestro, en su primera clase, le dijo: “Teresa, la música es toda tuya siempre que toque tu corazón”.

Hoy, seis décadas más tarde, no duda en afirmar que esa enseñanza le abrió todas las puertas. “Me lancé a escuchar de todo y hacer mis melodías. Ese era mi mundo desde muy niña y nunca dejó de serlo ni cuando tuve mis cinco hijos, ni cuando estuve de maestra en el Monte, ni cuando vine a Buenos Aires a vivir en épocas muy difíciles. Ése es mi mundo y es todo lo que tengo. Siempre las canciones están dentro de esa guitarra”.

Actualmente, luego de tres años desde su último disco, Teresa Parodi está haciendo una gira para presentar su flamante álbum de poesía cantada, “Todo lo que tengo”. Se trata de un material que grabó junto a artistas de la talla de Liliana Herrero, Pedro Aznar, Chango Spasiuk, Luciana Jury, Nadia Larcher, Miss Bolivia, Juan Quintero y el Negro Aguirre.

“La idea es mostrar ese disco que grabé el año pasado. Consta de once temas y tiene la particularidad que nueve de esos temas son poemas musicalizados, siete con música mía, uno de Víctor Heredia y Pablo Neruda y otro de Pedro Aznar y Jorge Luis Borges.”

Además de los nueve poemas, hay dos canciones: “Todo lo que tengo” (que da nombre al disco) y “La angelita Rosales” con letra de Parodi y música de Juan Falú.

“Hay un porcentaje muy alto de musicalización de la poesía en este disco. Siempre hice ese trabajo a lo largo de mi vida como forma de aprendizaje, de investigación, de búsqueda de otras formas de la misma música, porque el lenguaje que usan los poetas cuando no están pensados para música me permite tener libertad. Es volar de otro modo, sin encadenamiento. Es dejar que las palabras hagan lo suyo con la música y eso es una tarea fascinante. La misma sonoridad de las palabras propone climas especiales. Cada uno siente una música diferente al poema”, asegura la cantautora.

Parodi cuenta que algunos de estos poemas ya fueron musicalizados hace muchos años, como es el caso de “Canciones para D.H.Lawrence” del poeta Francisco Madariaga.

Teresa cuenta que “estos poetas atravesaron mi vida como la de todos y deberán seguir haciéndolo. No tienen que desaparecer, tienen que estar a mano y ser imprescindibles a la hora de pensar nuestro país y latinoamérica. Esos poetas son como amigos míos. Fui amiga de Madariaga, de Armando pero va más allá de las circunstancias, uno se reconoce en sus palabras, los necesito en mi vida, son familiares, frecuentados, por eso me arrimo a ellos a través de mi propia música”.

-Teresa, ¿Qué es “todo lo que tiene”?

“Siempre la guitarra y en la guitarra las infinitas canciones. La música y la poesía. Este disco es casi como una declaración de bienes. El título ‘Todo lo que tengo’ es la poesía y la canción. Es la música, en el sentido del capital más entrañable, lo intransferible que es ese capital porque es absolutamente personal. Ese vínculo y esa necesidad de decir y expresarme a través de esas dos herramientas maravillosas que son la palabra y la música. La canción ‘Todo lo que tengo’ dice -para quererte solo tengo el canto-, para decir que sí o decir que no, para decir las cosas que uno dice, para pensar lo que piensa, para soñar, enojarse, ser feliz, llorar. Para mi esas dos herramientas son todo, por eso le puse así a este disco.

 

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