El dinero es lo de menos, a propósito del público del BAFICI

Este 2017, como suele hacerse hace 19 años, se llevó a cabo durante dos semanas el BAFICI, el Festival de Cine independiente de Buenos Aires. El precio por ver una de sus películas es inferior al de cualquier entrada de cine. Desde este interrogante, se realizó una encuesta a 300 personas del público para dar cuenta de su edad, estudios alcanzados y situación económica. 

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Por Carlos De Angelis y Ana Wortman (@awort), profesores e investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

En el BAFICI se pueden ver alrededor de 400 filmes de los más diversos orígenes y estilos, documentales, tener contacto con directores, asistir a eventos –algunos pagos, otros gratuitos– en espacios convencionales, así como más recientemente en plazas y una amplia gama de lugares habilitados para tal fin. Asimismo, hace poco más de un par de años, el evento se ha trasladado de la sede del shopping Abasto  hacia otros espacios cinematográficos: Village Recoleta, Caballito, Artemultiplex de Belgrano, el Centro Cultural San Martín incluyendo a la sala Gaumont (INCAA),  entre muchos otros centros culturales del Centro y de barrios alejados a él.

Este año se habilitaron  32 sedes, ampliación que buscó “llevar cultura a los barrios”. Los lugares donde se desarrollaron proyecciones gratuitas fueron Plaza Francia, en el anfiteatro de Parque Centenario, en Plaza Martín Fierro y en el Patio Salguero. También en los siguientes espacios culturales: Julián Centeya en Boedo, Carlos Gardel en Chacarita, Adán Buenosayres en Chacabuco, Resurgimiento en Paternal, Homero Manzi en Nueva Pompeya, Julio Cortázar en Núñez, Sebastián Piana en Caballito y Nicolás Olivari en Boedo. Y en los barrios Rodrigo Bueno y Saldías Fraga, en el Polideportivo Los Piletones, en el Galpón Piedrabuena y en la Cancha Plaza Portal de la Villa 21–24 en Barracas.

A pesar de la cantidad de gente que asiste al Festival –alrededor de 400.000 personas, aún no hay datos oficiales–, de su continuidad año tras año y de la centralidad que asume en el marco de las políticas culturales del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, prácticamente no hemos leído ningún artículo que de cuenta del porqué de su éxito en términos de cantidad de filmes que entran en competencia por un lado, tanto internacionales como del cine argentino. Y menos aún, comprender cuáles son los públicos del BAFICI. Sabemos que el precio de la entrada es inferior a la entrada habitual de cine:  sale $45 la general y $30 la diferenciada para estudiantes y jubilados. También sabemos que el año pasado en su 18ª edición convocó a 380 mil espectadores. Pero lo que no sabemos es quiénes son.Sin título

Desde este interrogante, hueco o espacio vacío, hemos decidido salir al ruedo y hacer una encuesta de 300 casos al público de los distintos espacios donde se proyectaron películas en esos días. Porque cuando pensamos que ya sabemos todo sobre algún fenómeno, nos damos cuenta que a través de la investigación se desnaturalizan nuestras creencias.  Así es como en primer lugar observamos que el BAFICI no es un necesariamente un fenómeno juvenil, ya que el 37% del público tiene entre 36 y 45 años. En todo caso se observa una fragmentación etárea del público. No se observa mayoría de una edad determinada, aunque se debe señalar la casi ausencia de personas mayores.

En general, el nivel educativo es muy alto. Capta a la población universitaria que además está vinculada al quehacer artístico y asiste con regularidad a los Festivales para descubrir películas, lo cual supone la conformación de una cierta cinefilia. El Festival entonces es prácticamente igual que ir a una librería, un lugar donde se accede a las novedades, situación que supone la posesión de cierto capital cultural.

Sin embargo, en este punto también se desnaturaliza otra creencia, que solía asociar el público del BAFICI a la actividad cinematográfica.  Esta creencia se sostendría en el crecimiento sostenido de estudiantes en escuelas de cine tanto públicas como privadas en la última década en la Argentina. Lo que aparece es que sí realizan,  en un porcentaje elevado (51%), alguna actividad artística. Además, podríamos asociar al público del Festival con el tipo de público que habitualmente iba y va al cine arte o a cineclubs. No es otro público: es el público que sigue yendo al cine, en una frecuencia mensual alta.

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Otra creencia que se desnaturaliza a través de esta encuesta, es que el estar asociado a NETFLIX (88,5%) no impide la asistencia a cines en sala, que en nuestros encuestados es la más alta. Es decir que ambas prácticas conviven, no se excluyen.

Un dato significativo es que en un alto porcentaje viven en la zona norte de la ciudad, zona que históricamente atrae a los sectores de más altos recursos, si bien podemos encontrar grandes contrastes con el crecimiento de algunas villas ( Retiro, Zona Chacarita, Barrio Mitre en Saavedra) pero en líneas generales el precio del metro cuadrado es el doble que en la zona sur de la ciudad. Con lo cual podemos saber de manera general de qué sectores sociales estamos hablando. Debe señalarse que esta encuesta se concentró en los espacios de exhibición emblemáticos del Festival, quedan para otro estudio analizar los nuevos públicos convocados de zonas alejadas del centro de la ciudad.

Por último, se puede advertir a este público cinéfilo, que disfruta de documentales y de películas que están en competencia, como un público que valora la producción reciente del llamado Nuevo cine argentino. Este es un dato importante porque durante muchos años el cine argentino era descalificado por los mismos argentinos, pasada su época de gloria hace más de 60 años. También es de destacar que el 70% del público de este Festival considera fundamental el apoyo del Estado a la producción de cine argentino, aún cuando su público no siempre sea masivo.

En síntesis, el consumo de cine independiente no está determinado por el costo, ya que el precio de la entrada es inferior al ticket habitual al cine. Se trata de la exclusiva posesión de un capital cultural, que parece estar vinculado a la pertenencia a cierto ámbito económico. Pero el determinante del éxito está en la combinación de uno y otro.

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