El alma de la máquina

Metropolis

Por: Verónica Pellejero (@veronicapellejero)

Desde la polea hasta los celulares, las máquinas han sido el medio de desarrollo humano fundamental. En la realización de la máquina la humanidad halló su verdadera diferencia con los animales: la posibilidad de transformar la materia mediante la técnica, en función de sus necesidades. Sin embargo las máquinas hoy parecen convertirse poco a poco en un ente independiente, o incluso alojar a la propia humanidad. La ciencia ficción ha retratado y proyectado esa relación a un futuro cercano en la tierra. La vida, la muerte, el alma y la esclavitud de robots, Cyborgs, inteligencias artificiales y humanos bio diseñados son problematizadas y nos dejan muchas preguntas sin respuesta. Aunque como la Ciencia ficción sabe hacer muy bien, también juegan a imaginar un mundo futuro posible.

La ciencia ficción se ha encargado ampliamente de problematizar la relación de los humanos/as y las máquinas e imaginar en un futuro lejano, la proyección de esa obsesión de antaño. Ya en 1927 la película Metrópolis de Fritz Lang y su esposa Thea Von Harbou no escatimaba predicciones sobre el siglo XXI.  Una sociedad dividida en una clase obrera subterránea y una clase explotadora e intelectual que vive en rascacielos es lo que se imaginaron. Son varios los elementos que abordan la cuestión de los y las seres humanas con la máquina en la película. Un robot antropomorfo es creado a pedido del director de la ciudad, con el fin de generar una revuelta violenta entre los trabajadores para luego reprimirla. El autómata es además la copia idéntica de María, líder carismática de los trabajadores. María es suplantada con el fin de desestabilizar la organización de los obreros. El robot-María tiene dentro de sí el alma de la esposa del científico que la creó y que en realidad tiene el objetivo de destruir la ciudad en busca de venganza hacia el director. Es así que cerrando un círculo perfecto la mujer es sustituida por un robot que dentro de sí aloja un alma humana y que convence a hombres y mujeres de destruir la máquina-corazón que hace funcionar su civilización. Una máquina en busca de venganza humana incita a destruir la máquina.

En Ghost in the Shell encontramos por lo menos un símil con Métropolis, que en la primera constituye poco menos que el nudo de la cuestión y en la segunda es un elemento secundario: se trata del alma de la máquina. La serie de animación japonesa basada en el manga fue realizada por Mamoru Oshii y es en occidente más conocida que la obra en papel, constituye además una película de culto.

El subgénero de la ciencia ficción Cyberpunk se hace presente estética y conceptualmente en Ghost in the shell. La ciudad alta y oscura está sumida en lo artificial, las luces de neón y anuncios que se proyectan en dos y tres dimensiones en el espacio de la metrópoli contrastan con la decadente calidad de vida de los seres humanos. El cable es tan necesario como las manos o los pies, forma parte de la carne de las personas, siendo difícil distinguir entre una cosa y otra.

Hay en el juego narrativo Cyberpunk actores sociales en disputa que se repiten siendo principales el estado, la inteligencia artificial y una mega corporación que tiene el monopolio de la tecnología, y cómo forma parte inseparable de la vida, un poco es dueña de todo, por eso la rivalidad entre estados represivos y omnipresentes y las corporaciones, que a su vez están enfrentados a las agencias secretas del estado, de su desarrollo de inteligencia artificial y del desarrollo independiente, cibercriminal, que crea virus y controla personas y cyborgs. El Cyberpunk es por definición eso: el uso y abuso de la tecnología en un futuro cercano en la tierra, en una civilización post-capitalista. Los valores son el producto de la profundización de la distribución de poder asimétrica sumada al avance tecnológico. Si tenemos en cuenta que las seis megacorporaciones agroquímicas del planeta se fusionaron o planean hacerlo en tres (Bayer-Monsanto, Dow-DuPont y ChemChina-Sygenta) no nos parece tan ajeno este futuro distópico post-capitalista, donde el control sobre la bigdata genética de humanos, animales y plantas para transformarlo y experimentar no tiene límites ni control por parte de los estados, porque las corporaciones poseen el monopolio de las patentes y la propiedad intelectual.

La tensión política en Ghost in the shell no es más importante que la reflexión psicológica y filosófica de la relación que existe entre el hombre y la máquina que realizan constantemente sus personajes, envueltos en terribles dilemas éticos y existencialistas. La figura del cyborg en ese sentido es centro de todo tipo de problematizaciones. Este a diferencia del androide o ginoide (que tiene apariencia humana pero su organismo es sintético y emula un número limitado de conductas humanas) no es completamente ser humano ni máquina. Puede ser un humano mejorado con partes robóticas o un robot con cualidades humanas. Por su etimología cyb- viene de cyber y -org corresponde a organismo, es decir organismo cibernético.

La Mayor Motoko Kusanagi agente de la sección 9 del gobierno japonés es un cuerpo completamente sintético aunque alguna vez fue humana. Cuando la mente se puede conectar a la red, cuando los recuerdos son implantados o modificados y el límite privado de los pensamientos es hackeable surgen las preguntas: ¿Qué es lo real? ¿Cuál es la diferencia entre orgánico e inorgánico; entre lo natural y lo artificial? ¿Cómo se define lo vivo? ¿Puede considerarse persona un cyborg? Por lo tanto una inteligencia artificial ¿tendría derechos humanos? Y sobre todo ¿Qué es verdaderamente humano cuando todo un cuerpo es asimilable a la tecnología? Estas preguntas se van a reiterar en muchas novelas y películas de cyberpunk y de ciencia ficción en general. Sin ir más lejos Matrix de las hermanas Wachowski encierra muchas similitudes con Ghost in the Shell (por ejemplo en la red global de control cybernético o el cable que se conecta a la nuca para entrar en ese espacio inmaterial que es la Matrix) aunque el argumento es diferente ya que las máquinas no se fundieron con los humanos, sino que se apropiaron del mundo y mantienen a los humanos presos en una realidad virtual.

El cyborg plantea también una fuerte crítica a la tesis darwiniana de la selección natural ya que la mejora humana e incluso su posible inmortalidad no son en función del “más fuerte o más apto” sino en las mejoras cibernéticas creadas por los mismos humanos. Así se afirma la importancia del contexto sobre el determinismo biológico, que encontró su máxime en la eugenesia. Los avances tecnológicos pueden mejorar la evolución humana o fulminar toda cosa humana a partir de quién sea el que tiene el poder sobre la misma, pero la naturaleza queda relegada a un segundo plano en la evolución.

En la serie japonesa se aborda qué es lo que diferencia ontológicamente al ser humano de las máquinas en un contexto de total asimilación de unos y otros. Allí aparece la figura del ghost, el alma que sobrevive a la degradación de la carne, a un simple tejido sintético y el cerebro a una computadora receptora y transmisora de datos. En el distopismo cyberpunk todo puede ser corrompido, incluso la conciencia y los recuerdos allí surge las preguntas ¿Qué es lo verdadero en un mundo artificial? y ¿Las máquinas pueden tener conciencia? ¿Pueden desear, pueden no querer morir o no ser explotadas por los humanos?

Cine en 360, lentes de realidad virtual, sexbots, varios perfiles virtuales de nuestra persona concentran nuestra información en las redes sociales. Podemos modificar nuestra imagen mediante aplicaciones que nos ofrecen en las mismas redes y aparentar algo que no somos pero que deseamos mostrar a los demás. El siglo XXI será la era del “autodiseño” en contraposición a la del narcisismo del s. XX, la búsqueda del yo en el s. XIX y el amor propio del s. XVIII, en ese principio de autoelogio de los y las humanas que abordó Peter Sloterdijk. Queremos que nuestra experiencia con la máquina, con el objeto, con la ficción sea cada vez más intensa y sensual hasta fundirnos con él, despreciando aquello que nos hace humanos, especialmente nuestras imperfecciones y debilidades, nuestra imprevisibilidad y lo arbitrario e involuntario de nuestra existencia. Las nociones de autoconstrucción, modificación genética y creación in vitro de vida nos acercan a ese mundo de Aldous Huxley “Un mundo felíz” donde los humanos son hechos en incubadoras y seleccionados para ocupar un determinado lugar social, donde ser madre es considerado algo obsceno e innecesario y ser padre una cosa de verdadera risa. Hoy nuestros datos se encuentran desperdigados voluntariamete en la bigdata de la red global. Las empresas los utilizan y crean categorías de personas, les ofrecen lo que quieren comprar, crean discursos políticos sobre lo que evalúan que quieren escuchar según los datos personales que dejan aquí y allá. Los mecanismos de control, manipulación y categorización de los seres humanos se han perfeccionado y profesionalizado, lo que aún no han podido es crear personas.

Humanos dioses

Blade Runner (película dirigida por Ridley Scott, que se basa en la novela de Phillip Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”) Se considera un antecedente de Ghost in the Shell. El diseño de la ciudad futurista es casi igual y los dilemas filosóficos también son parecidos. En el futuro distópico de la película, la corporación Tyrell diseña humanos artificiales llamados “replicantes” con el lema “más humanos que los humanos” Los emplean para la realización de trabajos de riesgo y como esclavos en las colonias espaciales de la tierra. A raíz de una violenta rebelión en una colonia marciana del modelo Nexus 6 son prohibidos y cazados. En la escena final de la película uno de los replicantes le espetará a quien quiere darle caza “¿Es toda una experiencia vivir con miedo no es verdad? En eso consiste ser un esclavo”

¿Por qué el Dios cristiano temía que Adán y Eva adquirieran el conocimiento del bien y el mal, a la vez que lo que los separaba de la sabiduría, era su simple voluntad de transgredir? El problema central del mito cristiano es  la desobediencia del hombre y la mujer ante la autoridad suprema: el creador. El mito del titán Prometeo, quien robó el fuego para la humanidad, que había sido prohibido por Zeus encierra la misma idea. Podríamos retomar la afirmación de Friedrich Nietzsche “Dios ha muerto” con el propósito de explicar en la ciencia ficción cyberpunk el miedo humano a ser dominado por sus esclavos, terroríficamente creados a su imagen y semejanza, con potenciales facultades de ser como nosotros y con nuestra potencial impotencia de no poder evitarlo ¿Dios ha muerto porque somos los nuevos dioses de creaciones hechas por nosotros a nuestra imagen y semejanza? Hemos penetrado dentro de la materia de la naturaleza, la hemos fragmentado y modificado en lo más diminuto e íntimo de su ser ¿Qué nos separa de modificar genéticamente a los humanos o de crearlos? Y allí la paradoja de reemplazo del barco de Teseo que plantea ¿Si todas las partes de una cosa son modificadas cuando deja de ser lo que era y pasa a ser otra cosa?

Muerte de la máquina

En Blade Runner los replicantes se rebelan contra los humanos porque los esclavizan, los programan para que se desactiven a los cuatro años, antes de que puedan tener sentimientos. La civilización humana desde que abandonó la organización primitiva parece necesitar esclavos, seres inferiores, sin más valor que su capacidad de ser explotados hasta el límite de sus capacidades por una élite gobernante. Y si algo acompaña en muchos casos esa condición de esclavos es su degradación a no-humanos así fue con los negros y con los aborígenes. En el cyberpunk está planteado que así sea con los humanos bio diseñados. Se perpetúa en toda la ciencia ficción (la que se desarrolla en el espacio exterior y/o de extraterrestres también) el nudo de quién domina y quién es dominado. Dando por sentado que es el único sistema posible de existencia, como si evolucionar no pudiera consistir en la no dominación de un grupo sobre otro.

Pero si no quisiéramos dominar y esclavizar a los robots ¿para qué los crearíamos? Dios, si existiese, podría haberse preguntado lo mismo sobre nosotros. En otra película de ciencia ficción Chappie de Neill Blomkarp un robot adquiere conciencia. La película es simplona en materia de dilemas éticos y filosóficos pero hay un pasaje interesante cuando el robot se entera de que sus baterías se están por agotar y que va a dejar de existir, entonces plantea con desolación “No puede ser ¿Por qué mi creador me crearía para luego dejarme morir?”

El asunto de la muerte de la máquina está planteado como central en la primera película de Blade Runner cuando algunos replicantes Nexus 6 cazados y “retirados” por el gobierno buscan llegar hasta su creador para que prolongue su vida. Uno de los replicantes llamado Roy Batty logra estar cara a cara con su creador. Este le dice que no es posible lo que pide, montado en cólera lo asesina. Ya antes de morir en una dramática escena bajo la lluvia Roy Batty le plantea a Deckard el Blade Runner que debía cazarlo “Yo he visto cosas que ustedes no creerían. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir” Y es interesante los términos ya que no se habla de desactivación, o fin de la vida útil sino de “muerte” En Ghost in the Shell: Innocence se plantea la misma discusión cuando la doctora Haraway dice que una ginoide “se suicidó” y Tugusa (el único miembro de la sección que no posee ninguna modificación cibernética y es por tanto completamente humano) le replica “Querrás decir que se autodestruyó” señalando que la muerte es una característica orgánica y la voluntad de morir una práctica casi exclusivamente humana. Mientras en el Hombre bicentenario de Isaac Asimov el personaje opta por envejecer y morir como su compañera, como único medio de ser verdaderamente humano, Roy Batty desea evitar la muerte como de hecho desean los humanos.

Vida de la máquina

Silvia Federici afirmó en una entrevista que el útero es la última frontera del capitalismo. El sistema puede esclavizar a la mujer en las funciones reproductivas pero no puede sustituirla. Ese es su enorme poder y la gran barrera del sistema capitalista. Esto se plantea y es el nudo de Blade Runner 2049 la secuela. La compañía que creaba los Nexus 6 creó una replicante con la capacidad de procrear 30 años antes. El nuevo dueño de la compañía Wallace desea emular la experiencia para generar más replicantes fuera del mundo, procreados por ellos mismos, para ser esclavos de los humanos. Allí es donde se producen una serie de problematizaciones éticas ¿Si algo nace es necesariamente humano, aunque nazca de una vida vinculada a la bioingeniería? Si por definición cada existencia humana es única, la posibilidad de crear reproducciones infinitas de modelos prediseñados y que a su vez estos se puedan aparear con seres humanos ¿Constituye la aniquilación de lo verdaderamente humano o es solo un paso más hacia la evolución? ¿Se podrá hablar dentro de cientos de años del como el homocyborg sustituyó finalmente al homosapiens sapiens? Se creía de manera ingenua que la evolución de los y las humanas era algo así como la muerte de una especie y la elevación de otra. Luego se demostró que tuvieron que darse terribles genocidios y guerras entre distintos tipos de especies humanas que coexistieron, y por último surgió la pregunta que abría un abismo ¿distintas especies humanas habrán sentido atracción sexual entre sí y procreado? Los científicos tenían miedo de que la respuesta generara una guerra racial. Finalmente la curiosidad pudo más que el miedo, como suele sucedernos. Se encontraron decenas de genes que heredamos de los humanos y humanas prehistóricos, en particular del hombre de Denisova y del Neanderthal. De esta forma el planteo de Blade Runner de una procreación humana y cibernética pone en el centro de la cuestión la posibilidad de una nueva especie humano-cibernética como un camino hacia la evolución. La pregunta ética es ¿un humano creado artificialmente por los humanos es humano? Si pueden estos desarrollarse independientemente a partir de los elementos que les entregamos que no son más que nuestro conocimiento acumulado, si pueden decidir, desear, amar, sentir temor, decidir… Si pueden equivocarse y ser imprevisibles. Y allí se encuentra el miedo de Dios, que su creación se vuelva en su contra. Que la máquina al final arremeta contra nuestros errores y se crea mejor que nosotros.

Nuestra existencia como especie en la historia del universo no es más que un nano segmento. Es imposible pensar que dentro de mil años seamos la misma especie que somos hoy, aquí. Nos dejaría sin aliento la maravilla de enumerar todas las circunstancias sucesivas que se tuvieron que dar durante millones de años para que hoy yo les esté escribiendo en un ordenador estas palabras, y aún así saber que toda la creación humana es dialécticamente diminuta e insignificante, magnánima y maravillosa. Hoy no hay dudas de que el futuro depende cada vez más de nuestra creación, porque ya no somos aquel humano que se dejaba hacer ahora nosotros transformamos cada vez más la naturaleza, lo que está dado. Hemos espiado el gran cosmos y la constitución más diminuta de las cosas. Y no solo transformamos la vida ajena, también estamos modificando nuestra propia constitución biológica, mejorándola. Ese es el principio en Ghost in the Shell: mejoras cibernéticas. Pero luego de las mejoras, de alcanzar la perfección e inmortalidad empiezan los pseudo-humanos a añorar aquello que dejaron atrás: el tacto, su imperfección, la certeza de lo verdadero y lo real, la muerte. Vemos nuestra debilidad con aversión, pero quizás sea en el fondo lo que nos hace humanos. En un pasaje de la película Stalker de Andrej Tarkovski plantea “la debilidad es grande y la fuerza sutil. Cuando el hombre nace su cuerpo es débill y ligero. Cuando muere es fornido y duro. Cuando un árbol crece es tierno y mimbreño, pero cuando su tronco está seco y rígido, se está muriendo. La dureza y la fuerza son satélites de la muerte. La flexibilidad y la debilidad expresan la lozanía de la existencia.. Por eso lo que se ha endurecido no vence”.

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1 Response

  1. Muy buen artículo, me encantó.
    Actualmente estoy trabajando con Ghost in th Shell y su adaptación Hollywoodense para mi tesis de grado y me alegra ver que hay más gente interesada en este tipo de temáticas.
    Saludos

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