Decálogo Chejov para el buen reportero

chejov

Elaborado por los estudiantes de Seminario de Reportaje, del pregrado de Periodismo, Universidad de Antioquia. Basado en el libro Unos buenos zapatos y un cuaderno de notas, editado por Piero Brunello, sobre observaciones de Anton Chejov a su trabajo La isla de Sajalín.

  1. No se desanime. Huya de la pereza. Obsesiónese o, al menos, obstínese. Aférrese al objetivo, no sea fatalista y confíe en el trabajo propio. Tendrá que llegar a un punto personal de saturación.
  2. Mantenga un cuaderno y un lápiz consigo: un lápiz corto es mejor que una memoria larga. Haga un diario de campo. Escriba allí las impresiones todavía frescas. No deje pasar los recuerdos. Registre los diálogos con la mayor realidad posible; los necesitará en la redacción. Acérquese y aléjese; aléjese y acérquese: así puede obtener mejores descripciones para después vertirlas en un texto. Recuerde que todo esto se compone de personas, lugares, sonidos, palabras, olores, sensaciones… y, sobre todo, acciones. Confeccione fichas o cree un método propio de registro.
  3. Reaccione ante la indiferencia: sepa ver lo que a nadie le interesa.
  4. Busque que alguien o algo le permita crear un nexo o una introducción. Invente excusas para entrar en contacto con las personas. Observe con los cinco sentidos, pero no confíe del todo en ellos. Sumérjase en la comunidad, haga inmersión, pero no pierda de vista que usted es el otro para los demás. Vaya a la fiesta y pruebe la comida. No pase por alto el nombre de lugares y calles, pues contienen ideologías e historias. Recuerde que a partir de la vista se puede inferir y concluir para tener nuevas preguntas. También aguce el oído: escuche, tenga paciencia, siga escuchando y cambie el oído de plano para reconocer el sonido de fondo.
  5. Descubra y atienda a las peculiaridades. Esté atento. Lo que deje pasar puede llevarse la respuesta que busca. Evite los lugares comunes, no solo en el lenguaje sino en la geografía: vaya hasta donde otros no llegan.
  6. Haga preguntas no siempre en el papel del entrevistador. O mejor, no haga entrevistas, hable, converse. Recoja la mayor cantidad y variedad de puntos de vista. Conversar con los habitantes, sus fuentes, de temas banales y de temas delicados genera empatía. Pregúnteles a las personas por sus gustos, pasatiempos, obsesiones, y trate de ponerlas en un contexto definido. No hable solamente con quienes considera son o pueden ser los protagonistas de su historia.
  7. En lo más simple se puede encontrar valor. Preste atención a objetos y situaciones repetitivas, insistentes, cotidianas, especiales, que pueden convertirse en símbolos a la hora de escribir el texto y presentarlo a un lector. Los imprevistos, lo espontáneo, le dan brillo al reportaje.
  8. Tenga una actitud abierta al cambio. Sea consciente de sus prejuicios, minimícelos y contrástelos con nuevas posibilidades. Tome una posición ética.
  9. Haga una juiciosa búsqueda de lo que se ha dicho o escrito sobre su tema. Lea, lea. Compare los datos que obtenga; estos son fundamentales. Para hacerlo, complemente la información recolectada con fuentes escritas. Confronte el pasado y el presente de las personas, de los lugares, de las historias.
  10. Piense en un lector, en quien estará al otro lado del texto. Hágalo sentir que él podría estar allí. Busque la sencillez y lo concreto de las palabras; recuerde que usted es un reportero, no un ser omnisciente ni un recolector de conceptos.

banner-02

LECTURAS RELACIONADAS

1 Response

  1. Muy buen decálogo. Gracias por compartirlo.

Deja un comentario