¿De quién es este movimiento?

Por Inés Armas | Colectivo Dominio Público. Próximamente presentarán Sinfonía Big Data en el marco del Laboratorio de Periodismo Performático

Esta pregunta es el núcleo central de la investigación que llevamos a cabo con el Colectivo Dominio Público para la obra Copia Original: la muerte del autor o el éxtasis de las influencias (*). El colectivo actualmente se encuentra en la realización de su próximo trabajo Sinfonía Big Data que hace parte de la plataforma Periodismo Performático junto a Revista Anfibia y Casa Sofía. Nos interesa preguntarnos por la creación de movimiento, si es que ella surge de alguien, que es su creador, o es un resultado de infinitos procesos que incluyen patrones físicos, psicológicos, culturales, modas, formas de vida, intereses, estudios, prácticas, costumbres, las que nos llevan a realizar tal o cuál movimiento.

La coreografía es el arte de reunir movimientos en forma de secuencias, generando un material expresivo. ¿Cómo puede este material guardarse? Esa fue la gran cuestión de la danza desde sus inicios en el mundo del arte. La danza no podía anotarse como la música o escribirse como el teatro, lo que la dejaba en una posición más endeble jurídicamente frente a las otras disciplinas artísticas. Entonces aparecieron sistemas que intentaron solucionar esta debilidad. El más acabado fue el conocido como Labanotation, ideado por el coreógrafo e investigador húngaro Rudolf von Laban. Este sistema registraba todas las posiciones del cuerpo humano y las expresaba en una especie de partitura en donde además de la posición espacial se podían anotar otros factores como ritmo, fuerza, y calidad de movimiento. Este sistema se utiliza aún en las grandes compañías de danza para proteger las obras de los coreógrafos más importantes y claramente sus derechos autorales. Pero es tan complejo que existen muy pocos expertos en este sistema, y con la llegada del video su uso ha quedado muy limitado. ¿Pero es el video el registro de la obra coreográfica o es una interpretación de un bailarín? ¿Ese bailarín ejecuta la obra del coreógrafo o le agrega algo propio de su cuerpo, de su calidad de movimiento, de su historia física y psíquica?

copia original

Acá entramos en otra encrucijada que tiene que ver con cómo se crea una coreografía. Teniendo experiencia de más de 20 años como bailarina profesional y habiendo trabajado con gran cantidad de coreógrafos puedo afirmar que el “creador” de los movimientos no es solamente el coreógrafo, sino que la creación se da en el 99 por ciento de los casos en una relación entre el coreógrafo que propone consignas, pautas, imágenes, y el bailarín o grupo de bailarines, que con sus cuerpos prueban movimientos llegando a definir una secuencia que luego será ese material que llamamos “coreografía”. Pero lo que sucede es que quien “firma” la obra habitualmente es el coreógrafo, acreditándose sus derechos autorales, mientras que los bailarines quedan como meros intérpretes. Como ejemplo podemos ver a la genial coreógrafa Pina Bausch en la famosa película de Wim Wenders trabajando con sus bailarines, ella casi ni salía de su silla, guiando a los bailarines con imágenes, consignas, citas.

¿Cómo es la práctica de derechos autorales sobre coreografías en Argentina? No hay ninguna legislación diferenciada para obras de danza que para obras teatrales. Es decir, la obra de danza se considera una obra de teatro. Si tiene coreografía ésta debe registrarse en Argentores a través de un “video de ensayo”. Este video se entrega en un DVD a Argentores y se llena una planilla indicando quién es el autor o autores de esa coreografía. Si se trata de danza improvisada, se debe registrar también un video de una improvisación que tenga la misma idea de base o pauta (esto es curiosísimo, porque en este caso no se entiende cuál sería la coreografía registrada, ya que en la improvisación los movimientos varían entre una y otra presentación). Habiendo registrado la obra, los autores de la misma tienen derechos autorales protegidos. En la práctica esto implica un porcentaje de el 7,5 sobre la venta de entradas, del cual se deduce un aporte para sostener la institución Argentores. No existe legislación acerca de cuántos movimientos se consideran una coreografía que tiene propietario en el caso de un hipotético plagio (en la música son 8 compases idénticos) entonces si existiera una demanda por plagio en una coreografía sería una tarea ardua para el juez determinar si existió o no, dado que no sabría si mirar un movimiento, una serie o un minuto de movimientos.

Copia Original-31

En realidad pienso que toda esta cuestión de los derechos de autor empieza a tener sentido cuando hay mucho dinero, como en el caso de Fortnite. (El video-juego Fortnite fue demandado por usar movimientos “creados” por diversas figuras del rap o actores.

Como la danza no suele mover millones, todavía no se han ocupado de detallar su legislación.

Volviendo a la pregunta que abre este texto: ¿puede ser propiedad algo que no puede tenerse, guardarse, registrarse, tocarse? La danza se escapa a las formas, se escapa a las leyes, la danza es evanescencia, porque cada vez que se realiza es otra, porque cada cuerpo le da una nueva existencia.

(*) Copia Original. La muerte del autor o el éxtasis de las influencias es una obra interdisciplinaria del Colectivo Dominio Público con dirección de Fagner Pavan y actuación de Gabriel Urbani, Laura Peña e Inés Armas. Estrenada en diciembre de 2017, participó en el Festival Buenos Aires Danza 2018 y en el Festival Cuerpos de San Martín de los Andes. Se repone el 22 de febrero de 2019 en su tercera temporada y estará los sábados y domingos a las 21hs en Galpón FACE, Deán Funes 2142, Barrio Parque Patricios.

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