Cercas, lo que usted escribe ¿pasó o no?

Por Martín Ale.

Un análisis de la obra de Javier Cercas. La tensa y porosa relación entre realidad y ficción.

cercas

Javier Cercas ya había escrito un libro de cuentos, dos novelas y dos libros que recopilaban crónicas y artículos de opinión, cuando publicó Soldados de Salamina, en 2001. Si bien en los libros anteriores la narrativa de Cercas ya presentaba algunos rasgos que luego tomaron cuerpo, la lectura de Soldados lo ponía por primera vez al autor a hablar de los cruces entre ficción y no ficción.

¿Javier Cercas, usted escribe ficción o no ficción? ¿Es verdad todo lo que cuenta o le inventa algunas cosas? ¿Si hay invención es novela y si es novela es necesariamente ficción? ¿Si es real, entonces es “no ficción”, historia, biografía, crónica, autobiografía o ensayo? ¿Si el narrador es Javier Cercas entonces Cercas es usted, el autor?

Desde entonces, estas preguntas, mejor formuladas con más sofisticación y delicadeza, responde Cercas cada vez que aparece un libro suyo, como el que acaba de publicar, El Impostor.

Cercas es, ante todo, un novelista pero sus novelas no tienen un estatus estético definido. No responden al modelo de la novela decimonónica, no hay linealidad en el relato, el realismo liso y llano da paso a la construcción de una realidad compleja, no hay finales cerrados. ¿Alcanza la novela clásica para contar realidades complejas, y a veces caóticas? Quizás sí. Con varios de sus libros Cercas viene a decirnos que no es suficiente y también parece decir: no seamos conservadores, si rechazamos los cuestionamientos sobre la novela como género (y esta idea podemos traspolarla a la crónica) corremos el riesgo abrazarnos a fórmulas y repetirlas mecánicamente, con un riesgo aún mayor: las fórmulas, repetidas hasta el hartazgo, impiden expresar la realidad en toda su complejidad.

En Soldados de Salamina, en La velocidad de la luz, en Anatomía de instante, en El impostor (y en menos medida en Las leyes de la frontera), Cercas metaboliza los géneros: biografía, autobiografía, crónica, ensayo, policial. Todo cabe en sus libros. Y con todas esas herramientas va edificando personajes y tramas, sosteniendo siempre el tono y el verosímil. Cercas le dice al lector: es imposible captar con total precisión la realidad, pero usaré todo lo que esté a mi alcance para acercarme a la esencia.

En sus libros el narrador reflexiona sobre el propio proceso de escritura. En Soldados…, por ejemplo, puede leerse: “decidí que el libro que iba a escribir no sería una novela, sino sólo un relato real, un relato cosido a la realidad, amasado con hechos y personajes reales, un relato que estaría centrado en el fusilamiento de Sánchez Mazas y en las circunstancias que lo precedieron y lo siguieron”.

A pesar de estar cosidas a la realidad, amasadas con hechos y personajes reales, las novelas de Cercas no buscan verdades taxativas; buscan comprender, entender. ¿Por qué Enric Marco se convirtió en un impostor? ¿Por qué Adolfo Suárez, durante el Tejerazo, se quedó sentado en su banca? ¿Por qué el soldado republicano no fusila a Sánchez Masas? Sus libros son la búsqueda de esas respuestas, sin llegar a respuestas únicas. No hay verdad histórica. No es periodismo, no es expediente judicial, no es historiografía, suponiendo que los tres fueran géneros donde prima la verdad histórica. Cercas escribe novelas. Y la verdad de la historia y la verdad de la literatura son verdades distintas. La historia busca una verdad concreta, precisa. La literatura bucea en la verdad moral, abstracta, universal. La literatura llega adonde la historia no llega, se aproxima a la esencia de los hechos y los personajes.

Su literatura, sus libros, son mecanismos de comprensión del otro. Porqué hizo lo que hizo es la pregunta-motor de sus libros. “Cada novela comienza con una gran pregunta”, suele explicar el autor. Cercas busca comprender a sus personajes, explicarlos. Nunca crucificarlos. Y mucho menos, patearlos cuando están caídos. ¿Quiénes somos para juzgar al otro?, interpela Cercas a los lectores. Sea el otro un fascista, un psicópata o un impostor.

En los títulos de sus tres libros puede rastrearse el “estilo Cercas”:

Las leyes de la frontera: ya se ha dicho, las novelas de Cercas cruzan los géneros. “Es autor de cinco novelas, su obra también incluye un libro inclasificable…”, puede leerse incluso en la solapa de uno de sus libros. Hay fronteras, las fronteras son permeables, y es el mismo narrador quien va revelando al lector cuáles son las leyes, las reglas. No hay puñalada por la espalda.

Anatomía de un instante: Cercas disecciona los instantes decisivos en la vida de sus personajes y de la historia. Parte de esos instantes y va hacia atrás y hacia adelante, todo lo que precede a esos momentos dramáticos y todo lo que vino después. Va quitando capas. Desarma esos instantes como se desarma un automóvil que necesita ser restaurado, pieza por pieza.

El impostor: Javier Cercas autor construye al Javier Cercas narrador. Lo hace, esto es evidente, con elementos de su biografía personal. El Cercas real, ¿está completamente dentro del relato? No. El Javier Cercas narrador es un personaje, como el resto de los personajes. Es a través del Cercas narrador que accedemos a los mecanismos de la escritura del Cercas autor. El arte de contar, los procedimientos de documentación y escritura, forman parte de la narración, la exploración del proceso creativo, la llamada “metaficción”.

El heroísmo, la impostura, la memoria son temas de Cercas. “Los temas eligen al autor”, ha dicho el escritor español, que también escribe sobre la aventura de escribir libros.

Cercas plantó buena parte de su obra en la tensa y porosa relación entre realidad y ficción.  ¿Existe la realidad sin ficción? ¿Podemos soportar la realidad sin ficción? ¿Es la literatura más efectiva que la historia para narrar la realidad? ¿La realidad es una suma de relatos? Hacia el final de Soldados de Salamina, el personaje Bolaño dice: “Todos los buenos relatos son relatos reales, por lo menos para quien los lee, que es el único que cuenta”.

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1 Response

  1. 6 mayo, 2015

    […] Antes de ir al encuentro, leí que a Javier Cercas le encanta conversar. Ahora, puedo decir que es verdad, el autor se implica de lleno. Despliega su arte de forma prolífica, hace honor a su título de profesor en Literatura y nos regala relatos plagados de anécdotas, síntesis de sus libros como tesoros miniatura, y preguntas sobre el ser humano que no tienen una respuesta, sino múltiples aproximaciones a más preguntas . Fue una conversación transversal, a la deriva por su obra, acompañado por el magistral Cristian Alarcón. Y con una presentación de Martín Ale que puede leerse acá. […]

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