Carne propia: no hay asado sin trabajo

Por Ulises Rodríguez @ulisesroman Si en algo estamos de acuerdo los argentinos es en el asado. Eso no se discute. Está en los genes. Seco, jugoso, a punto, a la leña, a la estaca. Como sea, el asado es folklore: está en el Martín Fierro, en la chacarera, en el rock, en la cumbia y hasta en una revista: Asado.

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Un trabajador del frigorífico Subpga en plena faena.

 

El asado se comparte con la familia, con amigos porque un asado es celebración. Cómo será de importante el asado que Stella, mi peluquera, cobra el corte de pelo lo mismo que un kilo de asado. Y cuando hablamos de asado pensamos en la costilla, en la tira de asado. El chorizo, la morcilla, la bondiola y el vacío acompañan pero el asado es el Diego de la parrilla.

Para los que viven en las grandes ciudades el asado siempre estuvo y va a estar en la carnicería o en las góndolas de los supermercados. Pocos se preguntan cómo llegó ese cacho de carne hasta ahí.

Partiendo de esa base el director de cine Alberto Romero filmó el documental “Carne propia” que no cuenta la historia del asado solamente sino que va en busca del animal -en este caso de un toro- que se transformará en el alimento del argentino ávido de comer carne.

Con la voz de Arnaldo André ese Abardeen Angus va relatando sus días como campeón en la Rural, la paz del campo y la angustia de saber que su final no será otro que la parrilla de un argentino devorador de vacunos.

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Rodaje del documental durante una asamblea de los trabajadores.

 

En el trayecto en que el camión jaula conduce al toro al mercado -y luego al matadero- nos va adentrando en el origen de esa costumbre de comer carne. En la historia del país exportador por excelencia, en los años dorados del Swift y el Armour de Berisso que con su lucha dieron el puntapié inicial al 17 de octubre de 1945 hasta llegar a un siglo XXI en crisis.

Es ahí cuando la carne se hace lucha. El documental se enfoca en la vida de los trabajadores del frigorífico Subpga de Berazategui, recuperado en agosto de 2006 por sus trabajadores y trabajadoras y convertido en una cooperativa.

Más de 350 operarios que resistieron el desalojo, los golpes de la policía y detenciones por defender sus puestos de trabajo. El toro llega hasta ese frigorífico para cumplir con su destino final pero a pesar de que terminará su vida en ese sitio no deja de sentir cierta admiración por esos hombres y mujeres que se la jugaron por permanecer en el lugar que les permitía alimentar a sus familias.

El toro que va narrando, en la voz de Arnaldo André, su vida hasta llegar al frigorífico.

El toro que va narrando, en la voz de Arnaldo André, su vida hasta llegar al frigorífico.

En el balance de estos 10 años como cooperativa los obreros coincidieron en que este “fue el peor año”. Los aumentos en electricidad, gas y agua los dejó en la cuerda floja. Pasaron a de pagar $100.000 a $800.000 en servicio de energía. Imposible para una cooperativa.

Así y todo no bajan los brazos y el viernes realizaron el brindis de fin de año con la proyección de la película “Carne propia”, junto al grupo de realizadores de la productora Puente Films, en el salón comedor del frigorífico.

Proyección de "Carne propia" con los trabajadores de Subpga.

Proyección de “Carne propia” con los trabajadores de Subpga.

Muchos de ellos, por primera vez, tuvieron la oportunidad de ver el documental que los tiene como protagonistas. Con sus hijos, con sus parejas. No podían creer verse en la pantalla, reconocer a sus compañeros y reflejarse en esa lucha que aún no termina porque cada mañana hay que levantarse para poner el hombro en una empresa sin patrones.

La carne propia es de los que trabajan; de los que se la ganaron en la semana, de los que lucharon para que esté en la parrilla el domingo y sentirse parte de una argentinidad que no sería lo que es sin ese asado nuestro.

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