Booktubers: los jóvenes también leen

Por @enigmagenes y Joaquín Moreno

“¿Es cierto que ahorran dinero todo el año para gastarlo en la FILSa?”Antes de esta pregunta, Laura y Sergio caminaban por los pasillos de la Estación Mapocho y se sorprendían de lo caro que se han puesto los libros este año. Ahora, con la compra del día bajo sus manos, sonríen al escucharla. “La verdad que sí”, responde Sergio. “Incluso, en la FILSa anterior, fue el boom de los booktubers. Muchos canales nacieron allí”, agrega. “Booktube”, explican ellos, es una jerga gringa que se desprende de los vocablos: “libro” (Book) y “tube” (Youtuber). Así lo repiten al inicio de cada evento al que han asistido desde su fundación en el 2013: “Somos personas que usan el youtube para difundir libros”.

Solo necesitan una cámara, ni siquiera un trípode o iluminación profesional. Eso sí, mantener un ritmo de lectura constante, es imperativo. Es su esencia. En el 2013, varios de ellos decidieron organizarse, definir objetivos comunes y darse a conocer con mayor claridad. Booktube Chile, se denominaron. Una comunidad primigenia de booktubers chilenos que, sin tener 600 mil suscriptores como en México, tuvo claro desde el inicio su mayor meta: lograr más adeptos al hábito de la lectura.

¿Cómo lo hacen? Cada quién tiene un estilo particular y en sus programas de Youtube hay, desde las clásicas reseñas de libros, hasta stand up íntimos sobre sus diversos hábitos lectores, en un país donde según un estudio publicado por la Unesco en el 2012, solo el 7% de los lectores lo hace por placer. Tres de ellos, pertenecientes a este porcentaje, narran al detalle su lucha contra un 20% de chilenos, que según señala el estudio, aún se niegan a leer.

Laura, una muchacha ojos de papel

El año pasado, poco antes del inicio de la FILSa, Laura Mera encontró de casualidad en Youtube, un canal donde se hablaba de literatura. Quedó tan prendada que animó a una amiga suya para juntas poder hacer uno más o menos similar. Con el tiempo, a diferencia suya, el interés de su compañera mermó y desde entonces -sola- lo ha administrado con destreza.

“En conjunto con el Plan Nacional de Lectura, hemos organizado un concurso de booktube. Los ganadores podrán conocer personalmente a la escritora danesa, Janne Teller, que viene este año a la FILSa”, comenta. Soledad Camponovo, coordinadora de dicho programa, dice que esto ha permitido poder acercar la lectura a la comunidad juvenil. “Los jóvenes han recibido muy bien estas acciones, pero como son relativamente nuevas aún no tenemos un seguimiento sobre los resultados”, afirma.

Camponovo también comenta que desde el 2012 se vienen realizando actividades en conjunto con las comunidades de jóvenes lectores. Este año, gracias al Consejo de Cultura y la Dibam, se han abierto talleres regionales con booktubers como Laura. Por su parte, ella también ha podido conseguir el auspicio de la página de ventas online, Linio.cl. “No recibimos remuneración”, recalca; sin embargo, las editoriales con las que colabora, le hacen entrega de cierta cantidad de libros mensuales para que los comparta en su canal.

Ahora, trae en sus manos sus adquisiciones de la FILSa 2015. “Se ha puesto de moda en Chile la literatura sobre ficción histórica”, dice mientras muestra los dos libros que ha comprado de Jorge Baradit.  Sergio, que está a su costado, interviene en la conversación. “A la gente le gusta leer sobre cosas secretas de personajes conocidos, es casi como leer farándula”, opina y las risas estallan.

Sergio, la energía en la literatura

Sergio Bertolla era capaz de gastarse 70 mil pesos mensuales comprando libros. Se autodefine como un peligro para ellas. Ahora, gracias al apoyo de las editoriales, ese presupuesto ha disminuido. Hace un año comenzó con su canal de Youtube llamado “El Sesooo”, donde en cada video, es usual ver comentarios que hacen referencia a la energía que irradia al comentar un libro.

Desde que se integró al colectivo Booktube Chile, se ha dedicado a la administración de la cuenta de Twitter. Sabe que hoy muchos de los fundadores de la organización han decidido abandonarla y abrirse por su cuenta a la audiencia. “Booktube Chile funciona como un trampolín”, comenta. Así le pasó a él. Hoy, con casi 1.200 suscriptores, es consciente de la influencia de un booktuber en las decisiones de la audiencia. “Si tú le dices a la gente, este libro es bueno, lo van a comprar” afirma.

A pesar de esto, en Chile, esta comunidad aún se encuentra en pañales. Menciona enfático que, por ejemplo -en México-, un booktuber debe ir acompañado de guardias y que incluso son capaces de autografiar libros de autores ajenos.

No le gusta cuando se denosta a la literatura juvenil. Su crítica frente al contacto de la literatura en los colegios, es similar a la de muchos booktubers del país: “Un adolescente no tiene la madurez mental para leer el Mio Cid o el Quijote, pero no puedes decir que la literatura juvenil no es literatura o es literatura de segunda… los clásicos en su momento también fueron novelas de moda”, comenta.

Hoy ha logrado comprarse un trípode, que dista de la improvisada torre de libros que armó para grabar su primer video, y un set de iluminación profesional. El año pasado, dice que mientras estaba en la FILSa, una niña se le acercó y le dijo en un tono casi macabro: “Te amo”. “Siempre vas a encontrar gente que te va a decir esas cosas a través de la pantalla”, agrega Laura. “Lo bueno es que, a diferencia de los youtubers, en el booktube lo peor que te pueden decir: es fome tu video”.

Stephanie, una precursora del booktube chileno

Stephanie Veas dice tener una obsesión por Jane Austen. Una profesora de colegio, a quien apodaba “La chascona”, se la presentó junto con otro clásico, Gabriel García Márquez. El año pasado, decidió releer “Orgullo y prejuicio” y pensó cuán pertinente sería comentarlo en su canal. Decidida, se sentó sobre la cama, tomó la cámara con la que alguna vez se inició en esto y comenzó a grabarse. El resultado: Casi 700 visitas.

Su habitación no es un prodigio del orden. En el video, se dejan ver algunos cuadernos, peluches y uno que otro afiche pegado en la pared. Su voz es sosegada y mantiene un ligero acento, sus seguidores suelen confundirla con extranjera. “En mi casa siempre se preocuparon por la buena pronunciación y en el colegio algunos se burlan porque estás hablando bien” comenta intrigada. Sus comentarios siempre terminan lejos del análisis sesudo, se acercan más a una declaración de amor por unos amantes que asegura, jamás son suficientes: Los libros.

Para explicar la existencia de los booktubers, se toma su tiempo. “Leer siempre ha sido una actividad solitaria, muchas veces las personas leen y no tienen con quién comentarlo”, dispara. “Pero, en Youtube puedes hacer lo que quieras”. Su formación como publicista la ha convencido de que un producto tiene mejores oportunidades mercantiles si está basado en el concepto de crear comunidad. Ella lo ha venido haciendo muy bien, primero en el sitio web Cinebooom.cl y ahora en su canal de Youtube, Bitácora de lectura. “Para mí solo significó un cambio de formato”, agrega.

Han pasado algunos años desde que fue parte de la camada que fundó el colectivo Booktube Chile. Ahora, Stephanie trabaja su canal de forma independiente. Sabe que debido al boom de los booktubers en Chile, debe lograr mostrar algo diferente al resto. Es por eso que ahora se ha interesado en comentar libros de ilustración. Dice tener una versión especial de Nuestra señora de París de Víctor Hugo, ilustrada por el artista francés Benjamín Lacombe. “Lo pude conocer en una editorial el año pasado y me firmó el libro con una ilustración solo para mí”, asegura.

Después, tomará el metro hacia su casa en Puente Alto, y se adentrará en viajes de aproximadamente dos horas. Ellas, afirma, son sus mejores aliadas a la hora de leer.

Especialistas y editoriales

Gustavo Hernández, asistente de marketing de la editorial Penguin Random House, es consciente del fenómeno que están creando los booktubers. Él mismo ha recibido a muchos de ellos y los ha hecho parte de su comunidad de difusión. “Son jóvenes que les gusta leer y lo demuestran. De esa forma motivan a más jóvenes a descubrir lo lindo del mundo de las letras”, afirma. Booktubers como Sthephanie, entienden que editoriales como Penguin Random House, les pasen por lo general libros juveniles, sin embargo afirma que lo recaudado en esto debería ser utilizado en la publicación de otros tipos de libros.

Ciel Chile, es un centro de investigación abocado a los estudios sobre la literatura juvenil en el país. Su fundadora es Camila Valenzuela, autora también de una exitosa saga juvenil llamada Zahorí. Dicho centro, si bien es cierto sabe de la existencia de los booktubers en Chile, aún no le han dedicado estudios especializados a su investigación. Sin embargo, ellos mismos han sido promotores de diversos encuentros que han tenido como expositores a más de un booktuber chileno. Laura Mera, lo sabe, y aun así tiene la esperanza de que poco a poco pueda despegar con más fuerza esta corriente en Chile. “En España se realizan encuentros grandes donde juntan a blogueros y youtubers”, dice como anhelando que algo así suceda aquí. Por el momento, como dice Stephanie, su grito de guerra será lo único que deberán mantener en alto: “Los jovenes sí leemos”.

LECTURAS RELACIONADAS

Deja un comentario