América en colores

Coricancha- Cuzco- Encáustica sobre tela-Nicolás Ramón Boschi  1280

Coricancha- Cuzco- Encáustica sobre tela-Nicolás Ramón Boschi 1280

Por @kariu.

Todo nació con una pregunta.

Analía Romero y Nicolás Boschi eran compañeros en La Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. En una clase de Historia del Arte un profesor planteó si existía el “arte argentino” y la pregunta generó debate. Algunos referentes de nuestro país como Berni, Spilimbergo y Castagnino, inspirados en los impresionistas franceses, habían tenido viajes iniciáticos por Europa que les había transformado la mirada y resignificado su obra.

Una respuesta que surgió entre el grupo de alumnos fue que para que existiera, tenía que ser realizado en tierra argentina. De ahí a viajar y dibujar, un solo paso. Del grupo quedaron Analía y Nicolás, que en 2005 hicieron una prueba en Sierra de la Ventana para ver cuáles eran los mejores materiales para usar al aire libre. Y en 2006 se lanzaron a recorrer los colores del Norte Argentino. Hoy llevan una caja, una especie de taller portátil donde ponen los óleos y la madera sobre la que pintan, aunque haya temperaturas extremas o vientos andinos.

Docentes de artes plásticas en la escuela de Bellas Artes Lola Mora, viajan durante el mes de enero pero el trabajo dura todo el año. Después de recorrer parte del país, el proyecto los llevo hasta Venezuela, pasando por decenas de pueblos y ciudades donde desplegaron su arte y conocieron las diferentes culturas de América.

Nicolás: Cuando volvemos hacemos las pinturas de evocación, que este año hicimos en cera. A partir de las pinturas, hay un montón de cosas que nos suceden, personas que pasan, situaciones, festejos populares. El formato es más grande y nos permitimos usar escritos de soporte, documentos fotográficos, de ahí surgen otras pinturas.

Noches de Ciudadela- Buenos Aires- Encáustica sobre tela- Analía Romero

Noches de Ciudadela- Buenos Aires- Encáustica sobre tela- Analía Romero

Analía: Es una reconstrucción poética. Incorporamos todo lo que queda por fuera de la pintura. Se dio naturalmente como una necesidad. Conocer desde la vivencia era ponerse a pintar. Después nos dábamos cuenta de que ahí estaba condensado una potencia que se tenía que desarrollar, hasta que caímos que se desprendía de otra manera. Son viajes continuos.

Nicolás: No hubiera sido lo mismo sin viajar, por ahí te quedás una semana y formás parte de un sistema cotidiano, es muy diferente al viaje turístico. Nos damos el permiso de demorarnos, en las conversaciones, en los paseos. Es parte de la pintura.

-Y desde que comenzaron a viajar, cambio en algo la mirada?

Analía: Los perros nos siguen permanentemente, nos eligen. Hay gente que se sorprende, porque ellos nos buscan. Una vez hubo un corte de luz general en el pueblo y nosotros nos quedamos en la plaza central, y no sabíamos cómo volver. En Cachi, Salta, un perro nos guió, con los relámpagos se iluminaba el cielo, él nos esperaba y nos guiaba, lo cómico es que él solía entrar por un tubo interno de desagüe, pero se dio cuenta de que no podíamos seguirlo, volvió, dio toda la vuelta y nos hizo entrar por la parte principal. El tema me tomó, yo no lo elegí, no podía no retratarlos, ahí se abrió un mundo a partir de la imagen icónica del perro y todo lo que simboliza, la fidelidad, el compañerismo. Después festejos del sincretismo, la tierra, la iglesia. En los Nevados, Venezuela, es el festejo del niño, te invitan a sus casas. Hay una entrega humana que pasa en los pequeños pueblos, esa comunicación emocional y desinteresada, eso de dar por la gratitud de dar, es lo que los caracteriza. A mí me cambió la manera de ver.

-Algo que no pasa tanto en las ciudades grandes.

Nicolás: Acá nos pasa en el barrio con los murales, estamos pintando y nos regalan desde tortas fritas, el cafecito los días de frío. Valoran el trabajo que estás haciendo en el barrio, porque valoran que se va modificando por los murales.

Los murales fueron consecuencia natural de su necesidad de expresión, pintaron uno en el taller, los vecinos lo recibieron muy bien y desde el programa Embellecimiento Urbano del Municipio de 3 de Febrero, les propuso hacer otros en el barrio. Ellos presentaron la idea de plasmar en los muros los Pueblos y Ciudades de América.

Analía: Nuestra idea es que el arte no sea elitista, sólo en las galerías de arte, que esté a disposición de todos. Y si tenemos el taller en el barrio, que se hagan las muestras en el barrio. Los vecinos ofrecen la pared, se comprometen a cuidar la obra de su muro. A nosotros nos pagan los materiales y los honorarios. Empieza a ser un compromiso de todos. La idea es armar un recorrido coherente, que haya un hilo conductor. Lo laburamos en función de la arquitectura, hacemos un estudio de las dimensiones, de la circulación del espectador, si conviene abrir un punto de fuga. Se genera una magia, hay un diálogo.

Nicolás: Donde están los murales ya no se acumula la basura en el lugar. Ellos cuidan el espacio.

Los años de viajes generaron muchas historias, como por ejemplo la que cuenta Nicolás, que en Cuzco les costaba encontrar un lugar para instalarse a dibujar, ya que es un sitio muy turístico y hay mucho movimiento. Hasta que al quinto día de recorrer la zona se le ocurrió que podrían ir para el lado de los cerros. Ahí se encontraron con una fiesta que iba incrementando su intensidad a medida que se acercaba la noche. Una gran celebración en honor al dios Viracocha, con sus costumbres incaicas de bailes, instrumentos de viento y trajes pesados, bien de la tierra.

Nicolás: Vivenciamos esa fiesta gracias a que no nos quedamos en la ciudad. Es una parte que no es turística, se llama la cuesta de Santa Ana. En América Profunda de Rodolfo Kusch (un filósofo que nosotros venimos siguiendo desde la época de estudiantes), comienza el libro subiendo esa cuesta, eso nos enteramos después.

Relacionado con esa cadena de sincronías y sorpresas, que suceden cuando se está en movimiento, la tesis de Analía Romero tiene que ver con los viajes, desde el de “descubrimiento” de América, los exóticos, hasta llegar a los turísticos.

La Banda- Argentina- Encáustica sobre madera- Analía RomeroAnalía: Hasta qué punto te moviliza o no esa experiencia. Nosotros vivimos algunas, como quedarnos en medio de la oscuridad. Estábamos en La Quebrada de las Conchas, Salta, y le pedimos al señor del micro que nos dejara en un lugar antes de que amaneciera. Y cuando se fue su luz se despertaron los miedos, sentimos los ruidos de los animales. La experiencia de la intemperie, la categoría en el arte se usa mucho en el romanticismo, es la categoría de lo sublime. La atracción hacia esa belleza inconmensurable, y a la vez el terror de sentirte vulnerable. Y la cabeza que gira alrededor de eso. Después se empezaron a ver las siluetas, y después la luz absoluta. Ahí te ponés en un lugar donde sos una partícula minúscula y la naturaleza empieza a tener su magnificencia y entendés la escala real del hombre en su contexto. Eso te genera un cambio.

Una muestra en el barrio

El 7 de noviembre se inaugura la muestra gratuita “De Fuego y de Cera”, que incluye cuadros realizados con pintura a base de cera virgen de abeja, una técnica que se llama “encáustica” y que tiene como principal referente al artista Antonio Pujia. A partir de una clase especial, el reveló los secretos para que otros artistas la consideren como una posibilidad, y en ellos prendió la semilla. Aunque su temperatura y su tiempo de secado se modifica de acuerdo a variables del clima y del soporte, trabajar con ella puede ser un placer absorbente. También darán un seminario durante ese mes, para compartir sus conocimientos y experiencias con esta técnica que fue usada por egipcios y por mayas, y de la que todavía quedan obras que perduraron en el tiempo. En Podestá 3047, a media cuadra de la Avenida General Paz, en el barrio de Ciudadela, las obras descansan y se preparan para la muestra, a la que fue invitado el admirado Pujia para dar una charla.

Nicolás: Trabajamos en dimensión o en relieve pero nos centramos en lo pictórico. Es un material noble, se adapta a muchos soportes. Papel, vidrio, se puede hacer de todo. Antonio nos fue animando. La muestra tiene el corazón de las pinturas hechas en viaje, las de evocación que son las de cera, y los pequeños formatos, que van a estar en un paño.

Analía: Queremos que el conocimiento siga rodando, que sea una técnica que se utilice. La idea es abrir los seminarios, para dar esa experiencia de la temporalidad que es fundamental.

La muestra promete ser una fiesta para el barrio, donde también se podrá hacer un recorrido por los murales.

Gracias a su inquietud, hoy Analía y Nicolás componen una pareja que puede vivir de su trabajo, que ama lo que hace y lo comparte con todos los que quieran. A la pregunta inicial sobre el arte argentino no la respondieron, y para ellos dejó de importar. Si existe, se encuentra dentro de un estilo americano, y cada viaje abre nuevas exploraciones hacia culturas distintas pero con rasgos similares. Las obras que surgen hallan coherencia cuando usan técnicas ligadas a la tierra.

Lo que importa, dicen los dos, es el camino de esa pregunta.

Pueden seguir sus viajes y ver más pinturas y fotos en Andina América.

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