Todo arte es político

A una semana de una nueva edición del Mutek y quince minutos pasadas las cinco de la tarde, la VJ artivista Milena Pafundi sube las escalinatas del Centro Cultural Kirchner (CCK) acompañada de dos personas que se presentan como Mariana y Diego, quienes están haciendo un documental sobre artistas autodidactas y autogestivos Hoy es el día en el cual hará la prueba de imagen y sonido para su presentación en el festival internacional de creatividad digital.

-¿Por qué haces esto?- Pregunta Milena.

- Quiero mostrar que las feministas pueden hacer más que lo que se refleja en algunos medios.

- ¿Ponerse en tetas y pintar patrulleros? Sí, somos mucho más que eso.

Tal vez Milena no tenga un nombre reconocido en lo popular, pero seguramente todo aquel que haya asistido a una marcha a favor de los derechos humanos, habrá visto su arte. Por ejemplo, en las marchas Ni Una Menos, en las cuales se vieron proyectadas varias imágenes en edificios históricos como el cabildo gracias al articiclo. Las mismas iban desde una Evita pidiendo por el aborto legal hasta líneas de ayuda para las mujeres que quieran abortar. Su objetivo es que las personas reflexionen acerca de las diferentes realidades de los colectivos que conforman la sociedad.

“Está buenísimo el festival pero soy crítica con los realizadores porque el timeline está lleno de hombres y somos pocas mujeres las que exponemos. Esas son cosas que si no las decís vos, no las dice nadie”, comenta mientras sube las escaleras mecánicas para llegar a destino.

En el quinto piso hay una sala con tres puertas de vidrio gigantes que es el lugar de la prueba. Todos entran por la del medio y dejan sus cosas en las mesas largas de madera rústica. En el lugar hay dos hombres más, los artistas Lucas Gutiérrez y Martín Borini, que también serán parte de la muestra. Se abrazan con la VJ y le hacen bromas sobre su pelo corto y su trajecito negro. Mientras tanto, Diego y Mariana sacan fotos.

Con la computadora arriba de la mesa y frente a la pantalla gigante creada por un proyector, Milena comienza a trabajar de manera callada. En la pantalla comienzan a aparecer líneas horizontales en violeta y blanco con el fondo negro. Luego la imagen se transforma en cuadros negros delineados con blanco . Milena se para, pasa una pierna y después la otra para salir del banco, mira lo proyectado con sus lentes negros y se vuelve a sentar. “Está gigante, nunca lo había visto así”, dice sorprendida.

Martín se sienta al lado de Milena y le empieza a contar cómo estarán puestas las luces el día del festival. Ella lo escucha atentamente mientras las líneas comienzan a convertirse en la cara de Evita frente al micrófono y con un fondo rosa. Seguido, aparece la cara de Milena formada por letras y números.

- Tenés que pegarte vos acá y sacarte una foto- le señala Diego

- Ahí va, tengo que esperar que venga Joaco.

La imagen se va y es reemplazada por la palabra World con un fondo rosa, violeta y negro. Llega el sonidista Joaquín Gutiérrez Hadid quien se presenta como artista del sonido.

-Son como los expedientes x, están todos de negro- comenta Martín

-Así todos muy noventosos- acota Milena.

Ahora sí están listos para la foto, Milena y Joaquín se ponen frente la pantalla y, de espaldas a la cámara, posan. Mientras Martin les da directivas, Diego saca las fotos y Milena aprovecha para bromear: “che ¿sale bien mi cola?”. Se sacan tres fotos juntos y después hacen individuales.

Una vez terminada la sesión, Milena y Joaquín se despiden del resto del grupo y bajan las escaleras hablando de los últimos retoques de la muestra. El sonidista sugiere que podría haber algunos silencios pero a la VJ no le convence la idea: “lo vemos mañana ¿te parece?”.

El dúo artístico trabaja en conjunto desde 2003, cuando presentaron Instante Bony, una reinterpretación de la exhibición del artista y curador Andrés Denegri sobre el pintor Oscar Bony. Mientras Milena manipulaba el material fílmico, Joaquín utilizaba un grabador de cinta junto con algunas piedras para tocar en vivo a partir del material sonoro de los disparos del arma que Bony utilizó para balear sus autorretratos de la serie El triunfo de la muerte.

Una de las últimas presentaciones que hicieron fue Tóxica, un trabajo donde cuestionaron la cultura patriarcal. La muestra consistía en meterse dentro de un cilindro que tenía una máquina que expendía tickets con mensajes misóginos o estadísticas que reflejaban el daño del machismo. El planteo tuvo éxito ya que tanto mujeres como varones se vieron interpelados por una obra estética y combativa ya que contenía un mensaje fuerte. En su momento, milena la definió: “La idea fue hablar un poco de todas las mujeres incluyendo a las trans, y por el por qué padecemos de maltratos”, y agregó: “Para mí la razón de ese maltrato tiene que ver con la masculinidad tóxica que es la responsable de que exista, y el objetivo es deconstruirla, tanto varones como mujeres, porque hace mucho daño a la sociedad”.


Milena Pafundi nació el11 de agosto de 1983 en Vicente López; la menor de los tres hijos del fotógrafo Antonio Pafundi y la socióloga Analía Del Franco. A los pocos meses se separaron y la niña se fue a vivir con su madre y su padrastro, Luis Sthulman, el reconocido consultor que le dio consejos a Raúl Alfonsín y que murió en enero de 2002. Este último suceso tuvo mucho impacto para Milena, quien en ese momento tenía 19 años, porque vivía con él.

-A mí me gustaba mucho salir a jugar a la calle y a los 8 ya fumaba. Siempre fui muy de romper las reglas… de romper con todo, va.

-Muy independiente.

-Sí, como mi vieja laburaba todo el día y qué sé yo, tuve una infancia solitaria. Entonces, salía mucho de mi casa y jugaba mucho con los pibes del barrio y se armaba mucho bardo. Era un barrio que si bien era de zona norte, era Florida más cerca de la General Paz y entonces como que también era una vida de situaciones intensas, con pibes chorros y yo me metía ahí. Igual era de las más calladitas, no de las que hacían lío.

Además de la calle, a temprana edad se enganchó con los jueguitos del Sega y también era de jugar bruto con sus hermanos. En el colegio, solo jugaba con los varones y aunque la directora le llamó la atención en reiteradas ocasiones, su mamá nunca le dijo nada.

A sus seis años, la familia se mudó a Capital y la niña se plantó ante su madre y le dijo que quería cambiarse de la escuela privada a una pública: “Eran gente de más plata tal vez, bastante más acomodada que la clase de mi vieja, y me sentí un poco excluida pero también era yo la que se quería alejar de la situación”.

A medida que iba creciendo, su mirada de lo social también lo hacía. La curiosa pre adolescente de 14 años pidió una videocámara como regalo de cumpleaños y así comenzó a grabar lo que sucedía a su alrededor: “Siempre me gustó registrar la realidad misma, era la idea de verla a través de un emisor, una cámara y de hacer autorretratos para conocerme a mí misma a través de la cámara”.

Era cantado que la joven se iba a inclinar por el arte y cuando egresó de la secundaria, comenzó a estudiar cine. Lo cual no fue ninguna sorpresa para sus padres quienes le dieron total libertad. En un festival de arte que se realizó en Canadá en 2003, la joven ganó un premio por la presentación de un videoarte. En el mismo, se la puede ver a ella como principal protagonista sin hablar y escribiendo mensajes en una pizarra: “en esa época era muy muy tímida y pensaba que todo lo que pudiera llegar a decir iba a estar mal”. Ella atribuye ese malestar al sistema patriarcal en el cual “no hay mucho lugar para la voz de las mujeres aunque haya muchas mujeres que hablen y eso es algo que hay que laburar porque la voz de las mujeres, y de cualquier identidad que no sea binaria, se tiene que escuchar”.

Podria decirse que Milena en la adultez refleja lo que tomó de cada uno de sus padres, incluído su padrastro. Para cada intervención artística, la joven se basa en datos de la realidad: “En alguna parte creo que terminé heredando un poco del trabajo de mi vieja con los focus groups y las encuestas con las divisiones de los barrios y las divisiones sociales”, recuerda, “de esto me di cuenta hace poco, además mi viejo es fotógrafo tengo ahí como una mezcla. “Y después estoy yo que soy autentica”, suelta relajada y sentada en uno de los sillones de su casa de Almagro.

Como VJ, Milena tiene como objetivo principal interpelar a todo aquel que se le cruce en el camino pero también se cuestiona a ella misma. “Hablando con mis amigas sobre la serie Sense8, me dijeron que el actor afro cambia en la segunda temporada y yo no me había dado cuenta de eso. Ahí me di cuenta de que si hubiera pasado con otro actor, me hubiera dado cuenta enseguida de que era otro”. Por eso la artivista prefiere no prejuzgar sino que cree que las personas tienen que deconstruirse para poder “reconstruirnos en otras formas que no sean tan tóxicas ni nocivas como se vive actualmente en el mundo”.

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