Sueños clausurados

Ojalá que aprenda a ser más elegante en mi derrota decían “Los Caballeros de la Quema” desde radio junto a los goles del “Pampa” Sosa y “el Caio” Enría mientras Jeremías, dentro de la panza de Andrea, pateaba y se movía. Hoy es el baterista de “Pos Empíreo”. A días de su debut musical en “Pura Vida”, la Municipalidad de La Plata clausuró el bar y también el sueño de cinco adolescentes que se quedaron sin la chance de poder mostrar su arte que tanto trabajo y horas de ensayo le costó.

Jeremías Iván González. Su nombre fue elegido en a honor “Jeremy” el tema que más le gusta a su padre de la banda Pearl Jam. “Los Caballeros de la Quema” también formaron parte de su crecimiento, marcaron sus primeros años de vida y por Iván Noble, él es Iván. Es hincha fanático de Gimnasia y Esgrima La Plata. A pocos días de nacer, su papá lo llevó al estadio del Bosque para que sienta el amor y la pasión por “la azul y blanca”, llevaba puesto un enterito que decía: “soy del lobo como mi papá”. Ese momento fue registrado por el emblemático programa “Fútbol de primera”. Desde chico le marcaron el camino y hoy es así: un apasionado por el rock y por el “Lobo”.  

“Pura Vida” es un bar creado en 2008 por Diego Cabanas con el fin de darle espacio a nuevas bandas, las que no cuentan con el sustento económico de un sello discográfico. Le dio un espacio tan grande al artista que el bar fue creciendo de manera inesperada y hoy se lo considera “la cuna del rock platense”.

 

Está ubicado en diagonal 78 entre 8 y 61, frente a la plazoleta “La Noche de los Lápices”, a metros de la facultad de Bellas Artes y a una cuadra de Plaza Rocha. La fachada es como la de una casa antigua, pintada de negra y grafiteada con varias firmas incomprensibles a la vista de aquellos que no somos lo que pintamos; sólo se pueden distinguir dos calaveras mexicanas y animales, uno de ellos se parece a un elefante.

 

Tiene dos entradas: una con el mismo estilo de casa antigua, la otra con dos portones negros que abren hacia afuera y sobre éstos, un banner luminoso con otra calavera mexicana, la dirección de la web del bar, la radio de Pura Vida y el nombre del escenario “Federico José Moura”; y al costado, dos ventanas blancas. De noche cuando abre sus puertas, se prenden dos luces rojas ubicadas en la parte superior de la fachada.

 

Frente de la entrada principal, puertas adentro, se encuentra el escenario; arriba un cartel que le da nombre a las tablas y el nombre de la banda; a la derecha hay una barra y frente a ésta, la salida de emergencia. El espacio liberado para los espectadores está obstaculizado por columnas. Arriba, la radio. 

Jeremías tiene 16 años y  está en el quinto año del colegio Nacional. Vive en el mismo barrio que la cancha de Gimnasia, el Mondongo. Es hijo de Andrea y Ariel, y hermano de  Hilaria. Mide cerca de un metro ochenta, tiene varias pecas en su nariz y parte de sus pómulos, que combinan con la tez blanca, su pelo negro ondulado va de izquierda a derecha. Tiene los brazos largos al igual que sus piernas. Encaja en el estereotipo de “el flaco alto”.

 

El rock lo trajo en sus genes. Ariel González tiene una boca parecida al logo de los Rolling Stones, pero no fue esto lo que pensaron sus amigos cuando lo bautizaron “Lagar”, por su parecido con un lagarto. Lagarto que lleva tatuado en su brazo izquierdo en colores brillantes. En la década del 90 fue el bajista de bandas como “Monasterio Punk Rock” y  “FAV: Fútbol, Asado y Vino”.

 

El amor de Jeremías por la batería floreció cuando vio sus primeros recitales en DVD de “Nirvana” y supo que lo suyo era la percusión. Fue aprendiendo con profesores y se compró una batería marca Tama ImperialStar azul oscura ubicada en su habitación.

 

Hace dos años su vida cambió, fue cuando su vecino lo invitó a jugar al fútbol con los compañeros del colegio, lo cual se hizo una rutina semanal. Sólo tuvieron que enterarse que Jeremías tocaba la batería para proponerle ser parte de “Pos Empíreo”. 

Antes de ser el dueño de Pura Vida, Diego Cabanas fue el DJ de “Flamingo” durante ocho años y al cerrar se quedó con el fondo de comercio. Su voz es grave y su pelo castaño y  revoltoso, tiene una barba crecida pero no espesa. Es robusto pero no alto y su piel color canela está curtida por el pasar de los años.

 

—Yo antes pasaba muchos temas de las bandas locales y bandas independientes. Con ese concepto nació el Pura, como un niño que crece feliz —dice Diego.

 

Pura vida se transformó en el referente del rock platense.

 

—Nunca pensamos en ser referentes, sí sentimos que somos respetados y es muy lindo.

 

“El altillo del under” es un bar donde la cultura del rock platense es lo que más importa, se convirtió en el principal escenario que promueve este tipo de bandas y además, en ser el impulsor de los sueños. Las bandas no sólo buscan al Pura por ser gratis sino que, el prestigio y emoción de tocar en el “Federico José Mouras” no lo consiguen en ningún otro lado.

 

—El año pasado debutaron más de 200 bandas en vivo —afirma Diego y agrega— este es el semillero de artistas, del rock underground.

 

Más allá del prestigio, la esencia y la mística, Pura Vida ofrece otras posibilidades para las bandas amateurs: tocar sin tener que pagar como sucede en otros bares, quedarse con la recaudación de las entradas y poder difundir su música a través de la radio del bar.

 

No solamente es rock. Durante la tarde, se transforma en un espacio de arte integral donde se le da lugar a varias intervenciones artísticas como la fotografía, la pintura y hasta obras teatrales. 

“Pos Empíreo” nació en el corazón del colegio Bellas Artes. Una tarde de agosto de 2014, cuatro pibes decidieron que la música dejaría de ser un hobby para pasar a ser lo que ellos querían que sea: su futuro.

 

—La idea de formar una banda surgió a partir de querer plasmar nuestra pasión en un proyecto profesional, queremos ser músicos, respiramos música, amamos la música y queremos trabajar de esto cuando seamos grandes —dice  Federico Conzonno, la voz.

 

El principio del camino musical siempre es difícil  y más cuando las condiciones no están dadas.

 

—Nosotros, por ahora, ensayamos los sábados de tres a siete de la tarde, no tenemos otra posibilidad que no sea esa. Cuando quisimos tocar en Pura, lo clausuraron y la verdad que es un bajón, teníamos el sueño de empezar a tocar pero no se pudo dar —agrega Lucio Maggiori, el guitarrista.

 

La banda tiene tres temas propios: “Tigre de la lluvia”, “Invencibles” y “Teatro de cartón”.

 

—No queremos hacer covers, queremos decir los que nos pasa, contar nuestras historias, sentirnos representados —completó Alejo Rubert, el bajista.

 

Así como “Pos Empíreo” existen miles de bandas que por el momento se conforman con ensayar o tocar para sus amigos, las clausuras a los bares y centros culturales les pone una faja a sus sueños, sueños que con el esfuerzo diario van creciendo.

Victoria Iseas tiene 24 años, es de la localidad bonaerense de Lobos y es la conductora de “Rin Raye”, programa que transmite por el aire de la radio de Pura Vida.

 

—En Pura Vida somos todos una gran familia, es mi segunda casa.

 

Tiene dos piercings, uno en la ceja y otro en la nariz que, además, está decorada por un lunar a milímetros de la misma. Sus labios son gruesos y están pintados de rojo fuerte; sus ojos delineados de negro. Es alta, morocha y su flequillo corto, un poco más arriba de la mitad, la frente.

 

—Encontré contención humana y artística donde puedo ver el arte crudo, además de formarme como profesional y humana —explica Victoria.

 

Desde el 2011 el bar sumó una nueva herramienta en la difusión de sus ideas, una radio. Está ubicada en el segundo piso y funciona en relación directa con el bar, acompaña la difusión del under, de las bandas independientes y transmite recitales en vivo. Busca mostrar la cultura platense que va por afuera de los medios hegemónicos. Desde marzo del 2016 cuenta con su propio dial, el FM 100.7.

Desde que asumió la nueva gestión en la ciudad de La Plata, el Intendente Julio Garro comenzó una persecución a la cultura popular por medio de clausuras a centros culturales y bares platenses. La Municipalidad justifica su accionar al decir que los mismos no cuentan con la habilitación necesaria.

 

La ciudad de La Plata es reconocida como “la ciudad del rock”, miles de bandas hicieron sus primeros acordes y letras entre diagonales, no solamente están clausurando un bar clausuran la posibilidad de tocar y cantar opiniones y otros puntos de vista.

 

—Te afecta en el sentido que va limitando la cantidad de espacios que hay, son muy pocos para la cantidad de artistas que existe —explicó el dueño de Pura Vida.

 

Desde el Gobierno no hay una política cultural que contenga a las minorías o a los que piensan diferente, de esta forma cerraron el Centro Cultural Kirchner, Tecnópolis, fiestas electrónicas y puntualmente en la ciudad, Casa Zaragoza, Jacarandá, Rey Lagarto y Pamplona, entre otros. Se está recortando la cultura popular.

 

—Es volver un montón de pasos atrás y retroceder en un montón de derechos que se habían adquirido para la cultura, ahora no hay lugares habilitados para que toquen las bandas y van a seguir sin poder tocar en los escenarios de la Municipalidad. Es una persecución ideológica a la cultura en si —afirmó Victoria Iseas.

 

Para el dueño de Pura Vida no existe una política cultural, porque la cultura no está en la agenda del gobierno de Cambiemos.

 

—No curten el rock, no lo entienden, la cultura en la ciudad está en la esquina del barrio ahí donde están los pibes, no en el centro. No les interesa —sostuvo.

 

La última clausura que recibió Diego fue porque no tenía las habilitaciones correspondientes para tener “manifestaciones artísticas en vivo”. Hace tres meses presentaron la documentación pertinente, y desde el municipio argumentan que falta la firma del Director de Planeamiento. Pero hace un mes que se está esperando en el “altillo del under”.

 

A raíz de esta última clausura, desde el bar informaron que de no revertirse la situación junio será el último mes en el que permanecerá abierto Pura Vida, ya que sin contar con las habilitaciones que permiten la apertura legal corren el riesgo de que la policía irrumpa en el lugar.

María Laura Urcola es arquitecta y docente de la Facultad de Arquitectura de La Plata, vive a 80 metros de Pura Vida. Tiene 54 años, es rubia, tiene los ojos celestes y la piel maquillada de un tono más oscuro que su piel blanca.

 

Pertenece a la Asamblea de Autoconvocados por Problemáticas de la Nocturnidad, un grupo de vecinos creado en el 2013 con el fin de resolver la problemática que aquejan a quienes que viven cerca de lugares de encuentro como boliches, centros culturales y bares.

 

—Nosotros fuimos a agotar toda instancia administrativa con la Municipalidad durante la gestión de (Pablo) Bruera y no tuvimos respuestas, entonces accedimos a una demanda judicial

 

María Laura señala que Pura Vida no respondió ni para acceder a las mediaciones previas al juicio. Pero Diego Cabanas responde.

 

—Miente. Nosotros en varias oportunidades le escribimos para organizar una reunión y nunca aceptó, también se la pedimos al Subsecretario de Convivencia y Control Ciudadano, Di Grazia y tampoco accedió.

 

Se presentó una demanda, que tuvo un fallo favorable para los vecinos en primera instancia y en segunda en la Cámara de Apelaciones y finalmente, llegó a la Suprema Corte de la provincia con un fallo, otra vez, a favor de los demandantes.

 

—Nosotros no tenemos nada en contra del bar, ni de los músicos, ni de los asistentes. Queremos que todos puedan seguir desarrollando la actividad, el tema es que se tiene que relocalizar porque no se puede seguir viviendo en estas condiciones —sentenció María Laura. 

Es martes y son casi las seis de la tarde, Jeremías está sentado frente a la batería, lleva puestos unos auriculares Sony color turquesa, una campera arremangada celeste y un pantalón a rombos que suele usar de pijama. Además de la batería, tiene una cama y un escritorio con papeles arriba, una lámpara, mochila, una campera y un portalápices. Un cuadro de la primera parte de la saga de “El Padrino”. Una ventana con dos cortinas color maíz. Las paredes blancas hacen contraste con el piso de madera oscuro.

 

Practica para su ensayo de los sábados, está tocando Flourescent Adolescent de Artic Monkeys. Suena parecido, le sale bastante bien. Frena y toma agua del pico de una botella.

 

—Para mí la música es una forma de expresar los sentimientos, es una combinación de las letras. Cuando estoy tocando siento que soy yo, siento cierta comodidad y me hace sentir bien.

 

La clausura del bar no solo lo dejó sin poder cumplir su sueño, también destruyó los planes que tenían para su futuro.

 

—Nos quitó la posibilidad de comenzar a tocar, además ser gratis, el lugar es bastante conocido, suena bien, concurre bastante gente y la difusión que ofrece no es la misma que los otros bares. Ahora tenemos que rebuscárnosla bastante para encontrar otro lugar donde nos dejen tocar.

 

No solo están clausurando Pura Vida, sino a la cultura y a las miles de voces que se realzan con la música

 

—Siento que estoy perdiendo mi poder de expresión ya que no puedo tocar y la música se trata de eso, de expresarte. 

En seis meses destruyeron con fajas de clausura el sueño de los pibes que tanto lucharon para hacerse escuchar, es por eso que ante el atropello municipal se pusieron de pie, lucharon y lucharán para que esa voz no se pierda. Los sueños y la música independiente van a seguir existiendo mientras que no se bajen las guitarras y silencien los micrófonos.

 

—Como decía Iván Noble: Como un caballo de ajedrez gastado, salto entre las sombras, vuelvo más piantado —dice Jeremías mientras guarda la batería en el auto de su padre que lo llevará a un nuevo ensayo, camino a su sueño.

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