Silvana Trotta: “El amor romántico es el caldo de cultivo para que la mujer no pueda salir del círculo de la violencia”

¿Cómo comenzar a cuestionar y resignificar situaciones, vivencias, actos que encierran violencia y fueron naturalizados? ¿Cómo mantener entrenada la mirada crítica sobre el patriarcado? Sumar voces, romper el silencio, es un inicio necesario, indispensable. Y en el país que se unió bajo el grito #NiUnaMenos, son cada día más quienes alzan la voz y suman desde su espacio, su conocimiento, su experiencia. Las redes sociales y el mayor acceso a la tecnología son un gran aliado a la hora de exponer situaciones de abuso y demandar respuestas.

“Expulsada del Edén” germinó en este mundo virtual, en formato de blog. Allí, su autora, la psicóloga social Silvana Trotta, denunciaba a través de relatos las experiencias de violencias con las que tomaba contacto en los distintos talleres que iba dictando. Y años después llegó el paso de lo intangible a la estructura perdurable que ofrecen las páginas.

El libro “intenta desnaturalizar esas violencias que se presentan como normalizadoras y muchas veces moralizadoras. Muestra también con crudeza que la realidad no es como la pintan las publicidades. Pero también interpela desde el humor aquellos mandatos que nos han impuesto desde hace siglos”, cuenta la escritora en la charla a través de mail con LA PERINOLA. Sobre el título que da nombre a la obra, que lleva a remitir a la historia bíblica de Eva al morder el fruto prohibido, dirá: “Siempre se expulsa o se aparta a la mujer que quiere ser libre o autónoma”.

-Trabajás en talleres, capacitaciones, y formás parte del equipo interdisciplinario de la ONG Decir Basta y La Casita Don Bosco en la localidad de Berisso ¿Cómo surgió el libro y cuánto de tu experiencia en estos espacios se ve reflejada en él?

El libro comienza a gestarse allá por 2009, en formato de blog, que era una herramienta novedosa para compartir por redes sociales, a aquellos que nos gusta escribir y relatar experiencias cotidianas. En mi caso, al estar en contacto con mujeres y adolescentes en situación de violencia siempre digo que es mi manera de denunciar, con mis palabras como herramienta. Herramienta que también sigo utilizando en los talleres, como “Voces de chicas” y “Taller de cuentos”, (tanto en La Casita, como en Decir Basta), en dónde las pibas escriben, relatan y comparten sus vivencias, muchas de ellas de profundo dolor y desamor. Vivencias donde hay mucha violencia familiar, o de carencias de insumos básicos para subsistir, tanto desde la vulneración de sus derechos, y violencia institucional, de aquellos que se arrogan “expulsarlas” de los lugares cuando ellas reclaman por lo que les corresponde, anticonceptivos, leche para sus hijos, medidas cautelares que no se cumplen cuando hay denuncias y viven a merced del victimario.

-¿Podría decirse que “Expulsada del Edén” intenta desnaturalizar actos, reacciones, palabras, que en una relación de violencia se tienden a volver “normal”?

“Expulsada del Edén”, tiene en su tapa a la Expulsadita, una hija que parí, llena de cuentos e historias políticamente incorrectas. Ella habla e invita a pasear y hacer un recorrido por los microrrelatos, donde todo lo cuestiona y lo resignifica, poniéndole límites al señor patriarcado: `Ey, basta de tanto atropello, de tanta perversión. Aquí estamos somos visibles´. “Expulsada del Edén”, intenta desnaturalizar esas violencias que se presentan como normalizadoras y muchas veces moralizadoras. Muestra también con crudeza que la realidad no es como la pintan las publicidades. Pero también interpela desde el humor aquellos mandatos que nos han impuesto desde hace siglos, depilarnos, ser bellas, ser autómatas en vez de ser autónomas.

-En un primer contacto con el título, se infiere que tiene relación con la historia bíblica de Eva tras comer del fruto prohibido ¿Cómo se relaciona esta figura femenina con tu obra?

Si, siempre jugué en relación a mi ateísmo D.C. (después de la 1° comunión impuesta a mis 9 años). Y también con la contradicción de una madre (la mía) que adhería a cierto catolicismo que castigaba si pecaba portándome mal, obviamente. Porque la tarea escolar la hacía y también me lavaba los dientes sin oponer resistencia.

En verdad, el misterio más prohibido, fue para mí: -¿Por qué cornos, morder un fruto convertía a Eva en pecadora?- Eva en realidad fue expulsada por querer saber de qué iba la cosa. De ahí hasta este momento, las mujeres somos expulsadas por no encajar muchas veces, al orden establecido, por transgredir, por subvertir y por subversivas. Siempre se expulsa o se aparta a la mujer que quiere ser libre o autónoma. No somos bien vistas, aunque nos digan: “¡chicas ya son libres, trabajan, estudian, tienen anticonceptivos!, ¿Qué más quieren?”.

Al final, resultó ser el hilo conductor de muchos relatos, aunque no la nombre, Expulsadita está implícitamente y recorre el libro junto a los lectores.

-El libro trata de mirorrelatos sobre, entre otros puntos, los micromachismos, quizá uno de los aspectos menos problematizados en lo que atañe a la violencia de género. ¿Cómo se debe trabajar para comenzar a detectarlos, exponerlos y que no se acepten como natural?

Creo que se trata simplemente de problematizar y cuestionar aquello que se dice como verdad absoluta. Tiene que ver con desterrar mitos y mandatos, es un combo peligroso, porque los micromachismos tienen varios componentes que no se asocian a la violencia explícita.

Micromachismo puede ser la imagen de Homero Simpson, desparramado en su sillón, viendo tele, atendido por Marge, por ejemplo. Y muchos se preguntarán: “¿Y?”. Bueno, ahí hay un uso del espacio doméstico para el pleno descanso masculino, para la comodidad corporal, para el despliegue de un dominio invisible. Y con esa foto, trabajamos con las y los pibes y ahí reconocen que su pareja, su papá, sus hijos, ellos como varones hacen lo mismo y lo cuestionan cuando pregunto –“¿qué sienten al ver eso?”-: Bueno, ahí está la parte interesante: como no nos han educado en poner en palabras las emociones. Entonces, en un primer momento describen la imagen de Homero, simpática por cierto. Pero cuando empezamos a trabajar desde el sentir, aparecen cosas, como bronca, enojo, “como no me di cuenta”, “yo quería ver mi programa favorito y no pude”. “a mi me pasa algo parecido y encima tengo que levantar la ropa que va dejando en el camino”.

Es interesante, pero cuando se puede trabajar en talleres. Escuchar y escucharse.

-¿Cómo se inscribe el amor romántico, abordado en el libro, dentro de la violencia de género?

En “Expulsada de Edén” el tema del amor romántico es otra parte importante a la hora de pensar las violencias contra las mujeres. Nos han educado en un solo modo de amar de manera posesiva, con celos, con humillaciones y con aguantar por amor. Esto también viene del catolicismo con su prédica de un amor que todo lo puede y salva. Cuando en realidad es el caldo de cultivo para que la mujer no pueda salir del círculo de la violencia. Es muy notorio cuando después de una agresión la mujer perdona. Cree que no volverá a suceder. Dice amar a ese hombre que la violenta. Y cree firmemente que “lo va a cambiar”. Y el ciclo se repite y ella elabora estrategias de supervivencia. Desde allí algunos relatos, en donde explícitamente digo que el amor romántico es perjudicial para la salud.

-Liliana Hendel, quien prologó el libro, dijo de él que se “puede trabajar con jóvenes y docentes en el ámbito escolar y/u otros espacios”. ¿El formato de cuentos y microrrelatos fue pensado también con ese fin, de ser una herramienta para trabajar en el tema a partir de varias historias?

Si, claro, si bien yo escribo cuentos, microrrelatos y poesía, se me ocurría que este tipo de formato podría ser muy útil para trabajar dentro de los ámbitos escolares. Digamos que no fue pensando como un objetivo en sí mismo. Pero creo que vale probar. De hecho, muchxs adolescentes se han acercado por distintas vías a preguntarme por el libro y una franja de adquirentes fueron ellos.

-Estuviste presentando el libro en el Encuentro Nacional de Mujeres en Chaco. ¿Cómo fue la experiencia y cuál fue la recepción del libro?

El sábado 14 de octubre presenté el libro en el Museo de Medios. Fue una bella experiencia ya que la presentación se hizo en conjunto con la presentación de material de las chicas de Católicas por el Derecho a Decidir. Fue un evento, donde se conjugaba “Expulsada del Edén” y lo católico, eso sobre lo cual venimos charlando en este reportaje. Y salió algo súper interesante en donde la gente quedó muy contenta por el mix del contexto.

Entre las presentes había mujeres de los más diversos lugares del país, de países vecinos y Sheena, una piba de EEUU, que vino especialmente al encuentro. Entre tanto material que llevaban, también estaba mi libro. Tengo que agradecer a Keka, presidenta de Católicas, la generosidad y amorosidad de proponer una presentación conjunta porque se pudo debatir algo muy positivo, como estas diferencias que parecen irreconciliables, pero que desde la perspectiva de un catolicismo respetuoso de los derechos de las mujeres y los distintos sentipensares dejó abierta la puerta para muchísimas preguntas, las que se hicieron y las que quedaron flotando.

-Sos psicóloga social y diplomada en estudios de género, ¿cómo se dio tu interés y el trabajo enfocado a la temática de género?

Creo que esto se fue dando. Así como Simone (de Bovuair), decía que no se nace mujer, bueno, tampoco se nace feminista. Se nace y punto. La cultura, la familia se encargará del resto. Y es muy loco, porque algunas transgresiones cuando era adolescente me mandaba: elegir una escuela secundaria técnica (ENET N° 1 Albert Thomas de La Plata), dónde las mujeres éramos numéricamente pocas. En mi división y especialidad, Construcciones, fuimos Nora Avila y yo. Promoción 82. Un año muy significativo, la guerra de Malvinas, los cien años de La Plata, los últimos momentos de la dictadura. Creo que todo eso me hizo pensar que quería y deseaba otro mundo posible. En el año `77 fui expulsada de Bellas Artes, en el contexto de la Noche de los Lápices. No padecí persecución a modo personal, pero sabemos que el contexto era bastante fulero. Y primero llegó la facultad de arquitectura, y las ganas de irnos con mi compañero al sur, Rio Negro, a presentar un proyecto de viviendas autosustentables para formar albañiles y albañilas. Algo que no se dio por diversos motivos. Y acá nos quedamos. Yo sentí que era otra cosa lo que quería. Así que rumbeé para el lado de la Psicología Social, que la conocí en Historia I de la facu y siempre me hizo un hermoso ruido.

La psicología social me llenó el alma y las preguntas en mi cabeza eran: ¿Qué hago con todo esto?, porque la psicología social, cuando la encarnás, cuando la interiorizás, se queda a vivir con vos. Te cambia la cabeza, el mundo interno, que le decimos. Y luego vinieron los estudios de género y la posibilidad de trabajar con adolescentes en algo que también me gustó desde siempre: la lectoescritura. Ya a los 16 años gané una mención especial de la Sociedad Argentina de Escritores, con un relato corto: “Es estúpido morir en primavera”. Luego vinieron otros premios, sobre cuentos contra las violencias de género. Antes que Expulsada, tengo publicados varios relatos en las antologías BLA y COMA de Ediciones Artilugios (www.edicionesartilugios.com.ar). Y en simultáneo fui trabajando con pibas y mujeres en situación de violencia familiar y de género. En la actualidad doy capacitaciones sobre relaciones tóxicas en jóvenes y adolescentes en distintos lugares del país. Y por fortuna sigo presentado el libro.

-Dónde

El libro está a la venta en: La Plata (Rayuela Libros; Librería la Campana; Malisia libros); en Ensenada (Librería CyF); en CABA (Librería de las Mujeres); Mar de Ajó (Librería Los siete locos) y Villa Gesell (Azul Marina Libros). O pueden contactarse con la autora al mail silvanatrotta@hotmail.com o por WhatsApp al 221 525 1758

 

Foto: Gentileza Silvana Trotta.

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