Realmente ficción

La Casa del mar es una serie que se encuentra en Contenidos Digitales Abiertos (CDA) y en OnDirectTv. Su éxito en Argentina y Latinoamérica tal vez se explica porque se muestra una historia ya contada muchas veces pero desde un lugar distinto. Su director Juan Laplace eligió narrar la historia de la desaparición de una chica desde el suspenso condimentado con hechos parecidos a la realidad argentina. Su valor más importante es que no necesita escenas crudas para impactar sino que con un juego de planos y una mezcla de escenas, entre pasado y presente, le da al espectador todo lo que necesita para que arme la historia por si solo.

La serie tiene cuatro episodios de una hora llenos de intriga porque todos los personajes se construyen a través de pequeñas, pero profundas, escenas. No se sabe bien quién es quién hasta el final. En principio, se muestra al inspector Pelazas (Darío Grandinetti) declarando ante un Ministro (Antonio Birabent) sobre la desaparición de Laura Ramos (Delfina Chaves), que a su vez es nieta de un senador  Rogelio Ramos (Salo Pasik). Todo transcurre en Mar del Pinar, donde se encuentra la última persona que la vio con vida, Daniel Johnson (Juan Gil Navarro).

En principio, se puede ver que la desaparición de Laura tiene muchas coincidencias con la de María Cash, porque se toma un micro y la última vez que la ven es en un peaje en el norte argentino. Otra de las similitudes es que también se especula con haberla visto en un hospital en el que ella da su nombre pero no llegan a atenderla. Aunque la serie se filmó en 2014, también se podría hacer un paralelo con la desaparición de Lola Chomnalez en una ciudad balnearia que revoluciona a las personas que viven allí. En el caso de la serie, se nota en el comisario que quiere que los medios se vayan para poder volver a la tranquilidad y se empeña en resolver rápido el caso.

Suele decirse que “la realidad supera a la ficción” , pero en este caso parece que se nutre de ella de manera constante en busca de un golpe de efecto más grande del que daría solo contar una buena historia. Esta serie no es solo eso sino que también está bien contada a través de su único recurso, los detalles. Basado en esto, se podría decir que las series, cuando se lo proponen, pueden hacer mucho más que entretener. Pueden hacer pensar y transportar al televidente hacia otra realidad, aunque ésta sea muy parecida a la que vive. Así este tipo de producciones podría equipararse con la lectura de un buen libro.

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