Realidad animada*

BoJack Horseman volvió con su cuarta temporada y fue más allá de las expectativas de los fanáticos. Un golpe directo al corazón que será difícil de superar si es que hay una próxima temporada. Sabrina Macri te cuenta sobre una serie que está más cerca de la realidad que de la ficción.

Allá por 2014, arrancaba un nuevo proyecto animado que contenía humanos y animales que podían hablar y sentir. BoJack tiene la voz seductora de Will Arnett (Arrested Development) y es un caballo que no puede encontrarle sentido a la vida luego de protagonizar Horsin’ Around, un show exitoso de los noventa. En su presente, está ahogado en drogas y alcohol y pareciera que lo único que le importan son las fiestas. Pero esta serie es mucho más profunda que eso, la melancolía atraviesa a este caballo de manera tal que el espectador se puede sentir identificado más de una vez con las situaciones que le ocurren. Sufre por (des)amor, la soledad y otras cuestiones no resueltas.

En el camino tiene la compañía del distraído Todd Chavez (Aaron Paul- Breaking Bad), la manager y ex pareja Princess Carolyn (Amy Sedaris) y de la Ghostwriter Diane (Alison Brie- Mad Men), quienes también aportan otros temas y puntos de vista. Por ejemplo, con Todd se trata la asexulidad ya que es un joven a quien no le atrae tener relaciones sexuales y es un tópico más que interesante teniendo en cuenta que hay estudios que definen a los millenials como “la generación asexuada”.

Además y en los tiempos que corren, es muy difícil no detectar la inclusión del feminismo en una serie. En este caso, Princess Carolyn y Diane son los personajes elegidos para tratar diferentes reclamos de este movimiento.Desde el aborto, las mujeres y el éxito hasta las desigualdades entre hombres y mujeres en los medios de comunicación. Ambas son mujeres que se destacan en distintos ámbitos y tienen que lidiar con los prejuicios de sus profesiones.

En la primera temporada se representó la depresión de BoJack, en la segunda se ahondó en la búsqueda del amor, la tercera se enfocó en el reconocimiento de sus pares y podría decirse que en la cuarta se dedicó a explorar de lleno la tortuosa infancia del caballo. Así y una vez más, la serie vuelve a tocar una de las fibras íntimas del personaje de una manera tragicómica.

En la nueva temporada, lo más acertado es la incorporación de Hollyhock (Aparna Nancherla) que es la hija de BoJack y quien lo acerca a su madre Beatrice (Wendie Malick). Las escenas en las que participan ellas son las más emotivas de la serie ya que se puede ver la tensa relación del caballo con su madre y el deseo por tener un acercamiento a su hija que hacen que el espectador se olvide del BoJack autodestructivo y narcisista del principio.

En 12 episodios, la comedia dramática creada por Raphael Bob-Waksberg sin dudas hará reflexionar al espectador sobre muchos aspectos de su vida y es casi imposible que no se sienta identificado con alguno de los personajes. BoJack Horseman abarca una amplia cantidad de temáticas y las expone mediante escenas y diálogos que combina el absurdo con la profundidad de los pensamientos.

*Esta nota fue publicada en el número 25 de Revista Cine Fantástico y Bizarro.

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