Princesa Bacana ( Que fin de semana)

Desde el obelisco me tomo el subte a tu casa. En el subte un bebé gordito me mira fijo todo el viaje. Apoyado en un pecho caliente, escuchando con un oído un latir y con el otro un morir de domingo, con olor a culo, lejos de su casa. Siento lástima por él, que la vida lo mandó a nacer en un lugar tan monstruoso. Le tardó dos paradas más darse cuenta que yo también tenía miedo y ahora nos miramos tratando de darnos calma. Ahora devuelta en la superficie y esta vez más perdido, cruzó la calle. Te veo venir despeinada y en pijama. Te esforzas por hacerme un tour de dos cuadras hasta tu departamento pero para mi todo el paisaje es lo mismo. Nos acostamos y nos escurrimos como un repasador mojado. Dos cuerpos nunca estuvieron tan cerca. Me pedís que me quede, pero no hace falta responder porque ya sabíamos la respuesta.Me esfuerzo por registrar el olor de tu cama, de tu pelo, pero fue en vano. También me gusta mirar el techo y imaginarme a los 50 años acordándome de este momento, de lo joven que era, de lo que te amaba. Y ahora que ya es la madrugada, me vuelvo al lugar donde me esperan algunos amigos y amores de semana de por medio. Es lunes de mañana y como sabes cualquiera se separa de una princesa bacana.

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