Postiglione viaja en bondi

De  sus filmes había visto  El asadito y La peli. Sabía que era rosarino e infant terrible del cine nacional; poco más. La casualidad me sentó a su lado en un micro. Comienza el viaje.

Es como un molino, como un vikingo enorme que no sabe qué hacer. Pone una mochila en el buche, la abre, la revuelve, mueve los brazos como aspas enormes. Llega la última pasajera, el gigante parado a mi lado espera que pase al asiento que da a la ventanilla. Él y yo quedamos a la par, pasillo de por medio.  

A las 16.23, el colectivo parte de la terminal santafesina. Dos horas y veinte nos separan de Rosario. Preparo los auriculares para escuchar música. El rubio de al lado comienza con un monólogo que se extenderá a  lo largo de, al menos, 100 kilómetros. “Hoy me mandaron un email los tipos del concurso, tengo que presentar trece capítulos, pero me aseguraron que el jurado lee sólo los tres primeros”, le dice a su compañera y logra captar mi curiosidad.

¿Será escritor?, pienso. Lo escruto disimuladamente. Tiene una polera color negro, jean de adolescente y botas de cuero largas como esquíes. Sigue hablando: “Justo tengo tres capítulos fuertes, el resto ya está ,pero, los tres primeros están bien”. Sus palabras llegan a mis oídos claramente. El pasajero habla con voz de trueno y a borbotones. La curiosidad me venció: ¿Será director de teatro? ¿Será guionista? ¿Será Postiglione?

 

Llegamos al peaje de Santo Tomé. Mi compañero de viaje me desconcierta. Desde hace varios minutos, habla de su trabajo como docente, de su familia, suena como un padre abnegado, comenta algo de su ex pareja, del médico que comparte con su madre “que lo conozco desde que jugábamos al  rugby”.

¿Al rugby? Se me pinchó la nota, pienso. Éste muchacho no puede ser Postiglione. Las entrevistas que leí sobre él lo describían como a un joven vehemente http://www.otroscines.com/debates_detalle.php?idnota=2924&idsubseccion=42., pero de ahí a ser rugbier.

Además, los directores de cine son tipos bohemios, hablan de artistas, de cuestiones intelectuales, no sé, de Kiarostami. Y lo fundamental: los cineastas no viajan en bondi.

70 kilómetros recorridos. El pasajero se revuelve en el asiento, hace enormes esfuerzos para levantarse, va  al baño. Cuando vuelve, nuevamente revisa la mochila. Saca la última Rolling Stone ,http://rollingstone.com.ar/1394140-rolling-stone-161un diario (Tiempo Argentino) y un estuche con anteojos. Se sienta y continúa hablando: -Sabes cómo la elegí a Celia-Laura, para que trabaje en “La nieta de Gardel”, http://gustavopostiglione.blogspot.com/search?q=grandes+actuaciones dice y me vuelven las esperanzas.

Cuando me preguntaron quién iba a ser la actriz que faltaba yo dije: tengo una que es buena, pero no es de las más lindas. La nombré y el productor me contestó que era hermosa. Una noche la vi en un estreno. Tenía puesto  un vestido verde, largo, con unos tacos,  altísima. Y sí, era hermosa.”, concluyó ¿Postiglione?

Confirmé que él era él 24 horas después de aquel viaje. Me sumergí en su blog personal. Al ingresar, una gran foto suya disipó toda duda y comencé a ordenar el rompecabezas. Me enteré que volvió a dirigir teatro, Que es una máquina de hacer proyectos, que aquel día estaba en Santa Fe porque es docente del Instituto de Cine.

También descubrí que escribe habitualmente. Y que uno de sus textos era un buen cierre para describir el encuentro; ése fugaz encuentro del cual él jamás se enteró: “Hay palabras que llegan a los oídos de manera clara y que pueden modificarnos. A veces el derrotero de un artista tiene eso que yo creo que no debería tener, un camino en que por momentos se hace complicado lo sencillo, en que la angustia aparece cuando no debería hacerlo, como la aplicación de una teoría cristiana a la creación artística, el sufrimiento que es necesario para poder avanzar, sufrimiento que nos imponemos por la culpa que siempre aparece aunque no tenga sentido o generamos un hecho en donde somos efectivamente culpables para no poder disfrutar de lo que hay que disfrutar. Todo esto está ahora en un futuro papel. Quizás sean la divagaciones de un director o de un autor que no se conforma con que la vida y la ficción vayan por caminos separados”.

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