Pichón

La cosa es que estoy en el canil de la Plaza Noruega en Belgrano viendo como Ángeles Balbiani (actriz de Rebelde Way y amiga de Pampita Ardohain) trata de agarrar a su perra Sasha que la dejó suelta al salir del encierro arenoso.

Mi perro Ñoño está en otra, juega a la Dama y el Vagabundo con una perrita pero con una rama no con fideos; y escucho una señora que grita: “¿Qué hacemos con esto?”.

La miro y dudo en acercarme. Está pegada a la reja con las dos manos encerrando algo. Camino a ella con recelo. Es de mediana estatura, con bastón de tres patas, pelo castaño oscuro y usa un piloto amarillo pastel que combina con las sandalias.

Tiene un pajarito.

-¿Qué hacemos con este pichoncito? Hay que ayudarlo. No sé de dónde se cayó. – dice y me pasa el animalito a mis manos. -Si no lo sacamos del piso se lo van a comer.

Nunca había sostenido uno. Improvisé dónde ponerlo para que los padres u otros de la misma especie lo vieran pero en el enrejado del canil no hay ni nido ni aves.

Ñoño sigue en esa de antes y los dueños de los perros que están adentro sólo miran. La señora está en silencio ahora. Salgo del canil entonces.

Pruebo con dos árboles pero no me da el ángulo para dejarlo en una rama y el ave está aferrada a mi brazo, atemorizada.

Escucho después del segundo intento: “¡Tenemos que hacer algo!”. Es la señora que ahora está lejos mío pero no la puedo ver.

Me acerco a otro árbol y si bien, no hay ni nido ni aves, es mejor que el suelo. Intento sacarlo de mi buzo, de mi brazo, pero tiene la idea de hacer caca. Me deja excremento en el buzo y en la mano y como sentí que estaba por hacerlo sacudo la mano de tal manera que el pichoncito cae al piso.

Etiquetas: árbol, ave, ayuda, señora

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