Pedagogía de la Rabia

Indignación, bronca, rabia, dolor.
Una vez más (como tantas otras) se expone en espacios virtuales y medios masivos de comunicación (prensa escrita en papel, internet en todas sus posibles variables como ser: foros, páginas web y portales de noticas y redes sociales, televisión y radio) un hecho de aparente rápida y efectiva solución cuyo resultado general brindaría cierto consenso colectivo.

http://www.subrayado.com.uy/noticias/67865/a-la-carcel-una-madre-porexplotacion-sexual-de-sus-hijas-de-10-y-17-anos

Un sujeto equis, extranjero (que en un análisis sobre migrantes se tomaría en cuenta por la descripción tanto de su procedencia, como posible empleo y lugar de residencia hasta el momento de su detención rozando la xenofobia colectiva) pagaba un monto tal de dinero para “satisfacer su deseo sexual” con una persona menor de edad, de un pueblo del interior de Uruguay, cuyo nexo para realizar tales conexiones con la adolescente era la propia madre. Ambos adultos fueron procesados con prisión, la adolescente bajo los
cuidados de dependencias institucionales del Estado.
Hasta ahí, con la información brindada, no aporta mucho más que una reflexión sobre la desprotección de Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) y por donde se podría proyectar la tan deseada Protección Integral de Derechos, ello a su vez en el marco de una estrategia interinstitucional de trabajo en torno al fortalecimiento de las capacidades de funciones parentales, de cuidado, promoción y protección de Derechos en cada Comunidad.
Desde un lugar de responsabilidad institucional, pero sobretodo humano, elaboro este documento, solo con el fin de amplificar las voces de los que nos indignamos pero trabajamos; fuera del escenario de los mercaderes de la infancia, un lugar institucional estatal; pero en esta reflexión totalmente personal despegado de las responsabilidades como funcionario público.

Un paso más cerca de la rabia. La protección como entelequia.
Ahora bien, quienes nos encontramos en el lugar de trabajar con NNA y familias desde un lugar de garante de Derechos tenemos la responsabilidad de contextualizar, expresar y pensarnos; y en la medida de lo posible cuidando el derechos de “los otros” en su identidad y nuestras responsabilidades institucionales, difundir lo que pensamos, para anestesiar la rabia y canalizar las fuerzas en los verdaderos Sujetos de Derecho.
Tanto las situaciones de encierro como de vulneración extrema de derechos (como la relatada al comienzo de este texto y en el link que se acompaña), son los extremos más duros del trabajo con otros, el cual exige pensar y crear constantemente nuevos modelos de praxis socio-educativa y de mediación (la cultura puesta en juego en dicha mediación), a su vez de análisis y formación constante (responsabilidad compartida entre uno mismo y la institución a la que pertenecemos como trabajadores/as). La experiencia (como eso que “me pasa” o “nos pasa”) en colectivo, desde un nosotros radical, generaría las condiciones para hacer situación. De esta forma se buscan ciertos parámetros para el análisis los que generan un grado de “perplejidad” y cierta “desolación” en cada
contecimiento que debe ser puesto en juego para establecer un punto de conexión entre las posibilidades reales de acción, nuestra estrategia de acción socioeducativa y las posibilidades del otro, el Sujeto de Derecho por el cual trabajamos, sus redes familiares y comunitarias.
Es ahí donde entra en juego lo más rancio del ser humano, expresado en imágenes, comentarios, foros e informes pseudoperiodísticos de dudosa procedencia donde se
violenta a nuestros gurises. Violencia hacia los NNA, violencia hacia el “ser educador” metiendo todo lo que encuentra en la misma bolsa. Violencia hacia las familias. Todo un gran aparato con el mismo engranaje.
Que se coloque nombre, lugar y tipo de violencia ejercida en la información, posiciona al Sujeto en clara desventaja. Teniendo en cuenta, a su vez, que en esta situación la persona involucrada está en una etapa evolutiva de desarrollo donde la construcción de su identidad es un elemento clave. En una nota publicada en abril de 2016 en el semanario Brecha, la periodista Mónica Robaina da cuenta de una situación similar a la presentada, con aportes de técnicos que nos ayudan a seguir pensando el abordaje, crítica y reflexión sobre el tratamiento de la temática y la mirada hacia la niñez, adolescencia y familias http://brecha.com.uy/en-sus-zapatos/.
¿Cómo defenderse de un forista en un portal de noticias? ¿Cómo y qué responder a cada comentario de cada usuario de alguna red social que postea la información y la comenta? ¿Cómo mirar a la cara a sus pares? ¿Cómo proyectarse en un devenir separado del lugar de objeto sexual?

El camino hacia la reflexión y trabajo colectivo
Luego del dolor, la bronca y las horas de trabajo cuerpo a cuerpo llega el momento de planificar la estrategia de trabajo. En principio la escucha, el acompañar y generar un espacio de pienso para el día después.
Un equipo devastado tanto por el tipo de violencia a la cual fue sometida por tanto tiempo, un pienso y propuesta para intentar subsanar ciertas falencias institucionales. Ni hablar de dar una vuelta de turca a las atrocidades que se leen, escuchan y ven a diario en noticias como la compartida.
Sabido está que sin alteridad, sin cuidado de uno mismo y del otro no hay posibilidades que concibamos la experiencia y la emancipación de los sujetos en forma plena, en ese pasaje del “yo” al “nosotros”; el otro irrumpe en mi generando un nuevo “yo” en el diálogo, en la puesta a punto de una situación (esa actitud dialógica que nos enseñó Rebellato).
En ese encuadre entre el “otro” y “yo” se encuentra la autoridad, la autoridad como cualidad conferida y construida con otro, puesta en el respeto, en la hospitalidad, en el acto de inicio, de nacimiento; no sobre una persona u otra, sino en el acto en sí.
La complejidad de la acción, está en ese hacer intencionado, que en cierta forma recrea el acto educativo en sí, donde “el después” es inesperado, tiene un destino incierto. Está en nosotros en esa función civilizadora, posibilitar parte de la visualización de su propia experiencia y generar ciertos grados de cuestionamiento del sistema – mundo que vivimos, como sujetos críticos – reflexivos.
Entre libertad y autoridad, contemplado con la presencia del “otro” como Sujeto de Derecho, en un proceso de emancipación solidaria puede generar en cada sujeto en su experiencia del vivir, un grado mayor de entendimiento de su proceso personal. Esta visión se despega de los paternalismos y empodera (palabra de difícil concenso) a los sujetos, por ello su complejidad de abordaje (construcción crítica reflexiva de los procesos sociales).
Por su parte los procesos de institucionalización y subjetivación se entrelazan en dinámicas donde los sujetos en cierta medida quedan sujetados a los intereses y desafíos de las organizaciones y establecimientos, siendo visibles en el intento de ruptura de las lógicas imperantes, en el sometimiento (disciplinamiento) o en el proceso emancipatorio dentro de un colectivo.
Parte del pienso de nuestras prácticas se encuentran en esa bisagra, propiciando instancias de diálogo con la realidad, para que cada sujeto con su situación particular busque la posibilidad de trazar su propio camino en el devenir social. Que deje de ser espectador pasivo (la idea de espectador emancipado que plantea Rancière (2010) nos ilustra parte de esta visión) para ser protagonista de sus trayectos sociales-vitales.
En cierta forma comprendiendo estas lógicas para poder hacer el intento de “elegir” siendo un sujeto político que transita por lo público social donde su relacionamiento con un otro no pase por mecanismos de ejercicio de poder en forma violenta, ni de sometimiento. Este complejo entramado construye formas de concebir la ciudadanía y las libertades sociales e individuales con desafíos, tensiones e intereses en algunas ocasiones antagónicos. Sumado a esto, las posibilidades de discusión en materia de derechos, con sujetos donde su trayecto vital y la de sus antecesores, estuvieron marcados por la vulneración de derechos esenciales y reducción de posibilidades de oportunidades, dificulta aún más el pensar un proyecto de vida marcado por libertades en toda su construcción.

Pedagogía del Zombie
En este escenario donde las adolescencias se sumergen en la paranoia de la vida en una sociedad posmoderna con instituciones y modelos de crianza y protección arcaicas se vuelve fundamental erradicar y derribar la “Pedagogía del Zombie”. Esta es concebida como la apuesta al trabajo con los otros cuasi objetos. Estos espacios sociales, educativos, sanitarios y culturales amplios donde los semi-muertos y semi-vivos transitan sin un fin en sí mismo, solo eso deambula como “zombie”. Desde esta perspectiva el “zombie” deja de ser sujeto para ser objeto de intervención y manipulación de la maquinaria institucional (y consigo los diversos operadores de los sistemas). Todo lo que trae es negativo para sí y para los otros, no se visualizan posibilidades de cambio, solamente aniquilando su “self” se podría “construir un monstruo nuevo” (parafraseando a Meirieu, 1998, en “Frankenstein el educador”).
“En una entrevista concedida a Jonathan Rutherford el 3 de febrero de 1999, Urlich Beck (…) habla de ‘categorías zombis’ y de ‘instituciones zombis’, que están ‘muertas y todavía vivas’. Nombra la familia, la clase y el vecindario como ejemplos ilustrativos de este nuevo fenómeno”. (Bauman, 2002:12)
En este contexto el compromiso está en crear un encuadre de trabajo con el otro, el cual le ‘devuelva la voz’ a los sujetos. Proyectándolo, en un sentido figurado, corriéndose de los paternalismos clásicos y dándole peso a la categoría Sujeto de Derecho. De alguna manera que el sujeto pueda dejar de ser pasivos (zombies) y que suceda lo imprevisto, aquello que da a llamarse “antidestino”.
“Dejar que entre en juego lo imprevisto, que pueda suceder lo que sea. (…) Deligny, poco amigo de las grandes programaciones, y en cambio, firme defensor del ‘dejar fluir’, acabará afirmando que el educador es un profesional de ‘presencia ligera’” (Planella, 2009:179).
Nuestra tarea no es fácil. Puede ser hermosa incluso, porque no hay nada más gratificante para los que estamos de este lado de la trinchera el ver en la mirada del otro algo que nos dice: somos habitantes de este mundo, y este es mi mundo también.

BIBLIOGRAFÍA
● AA. VV. (2015) 1er. Coloquio Regional ¿Familias Contemporáneas – Intervenciones Contemporáneas? (Coord. Dra. Mónica de Martino) Documento de trabajo cienciassociales.edu.uy/…/wp-content/uploads/…/Coloquio-Familia-documento-1.pdf
● Agamben, G (2011) [2007] ¿Qué es un dispositivo? Traducción al español en Sociológica, número 73, pp. 249-264. Recuperado de http://www.revistasociologica.com.mx/pdf/7310.pdf
● Aguirre, I (2010) El mercado mediático y la configuración de los criterios y experiencias estéticas de los adolescentes. MIMEO: Pamplona, España.
● Bárcena, F; Mèlich, J (2000) La educación como acontecimiento ético. Natalidad, narración y hospitalidad. Paidós: Buenos Aires, Argentina.
● Bauman, Z (2002) Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica: México.
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● Derrida, J (2006). La Hospitalidad. Ediciones de la Flor: Buenos Aires, Argentina.
● Freire, P (1972) La educación como práctica de la libertad. Tierra Nueva. Montevideo, Uruguay.
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● Frigerio, G; Diker, G (comp.) (2008) Educar: posiciones sobre lo común. Del estante editorial: Buenos Aires, Argentina.
● Grupo doce (2001) Del fragmento a la situación. Grupo doce. Buenos Aires, Argentina.
● Larrosa, J (2000) Pedagogía profana. Estudios sobre lenguaje, subjetividad, formación. Ediciones Novedades Educativas. Argentina – México.
● Merieu, P (2001) La Opción de educar. Ética y pedagogía. Editorial Octaedro: Barcelona, España.
● Planella, J. (2009) Ser Educador. Entre Pedagogía y Nomadismo. Editorial UOC: Barcelona, España.
● Rancière, J (2002) El maestro ignorante. Editorial Alertes: Barcelona, España.
● Páginas Web de consulta: semanario Brecha http://brecha.com.uy/en-sus-zapatos/ ; Portal de noticias de subrayado http://www.subrayado.com.uy/noticias/67865/a-la-carcel-una-madre-por-explotacion-sexual-de-sus-hijas-de-10-y-17-anos

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