Papelito

Tengo que caminar por las cinco esquinas en Colegiales. Para llegar a la parada del colectivo, debo cruzar tres que desde mi punto de vista son las más peligrosas.

Avenida Álvarez Thomas primero que es mano y contramano para después cruzar Elcano. Cruzo entonces. En la esquina se me vuela un papel que debo guardar en la mochila. Cae en la calle e inconscientemente avanzo para cruzar luego de agarrarlo.

-Nena, ¿te vas a matar por un papelito? -pregunta un señor canoso y cincuentón mientras me agarra el brazo derecho al mismo tiempo que me tira para la vereda otra vez.
-No me dí cuenta. -respondo. Me siento avergonzada.- Gracias.

Me mira de reojo, suspira y dice: “A que adivino qué te pasa. Venís apurada, te vas a trabajar y no tenés tiempo ni de mirar los semáforos”. “Algo así”, murmuro y cruzamos juntos a la otra esquina de Avenida Forest.

-Mirá, piba. No sé qué hacés y poco me interesa pero sos joven y no podés andar así. Toda la vida apurada.

Escucho pero no tengo ganas de hablar.

-Yo veo que todos ustedes ahora andan preocupados porque sus trabajos no son lo que quieren ni tienen que ver con lo que estudiaron pero si me dejás decirte algo más, te digo que estudies idiomas. Saber eso te lleva a muchos lugares. – continúa.
-Estoy de acuerdo. No le dí mucha bola pero se Inglés aunque hablo como Tarzán y entiendo Francés. – hablo entrecortada.
-No importa lo que ya sabes, importa que lo sigas haciendo.- interrumpe mientras hurga en sus bolsillos.

Me da una tarjeta cuadrada azul y se despide: “Cuando necesites volar, ya sabes. Que estés bien.”

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