Otra realidad dentro de la realidad misma

Los medios de comunicación masiva, tema central de nuestra rutina diaria. ¿Cómo nos influyen? ¿Qué es lo que construyen? ¿En quiénes confiamos? ¿Cuál es la realidad que nos venden? ¿Estamos en condiciones de afirmar que una de las primeras teorías de la comunicación sigue vigente a través de la manipulación?

Si bien todos, o mejor dicho, la mayoría sabemos que los medios masivos de comunicación tienen el papel de informar, ¿es lo que verdaderamente hacen? Podríamos plantearnos si es necesario llegar al límite de tener el deber de escribir un artículo respecto al tema. Hay muchas situaciones en las que los medios son protagonistas (por no decir en todas). Existen temas que pretenden un análisis en su conjunto, pero tomaremos sólo parte de ellos, enfocados en lo que respecta a la construcción de la realidad y a la manipulación ejercida por los medias.
La película titulada Wag the dog, dirigida por Barry Levinson y protagonizada por los grandes de Dustin Hoffman y Robert De Niro, muestra directamente las distintas estrategias que se utilizan en los medios de comunicación masiva con el fin de generar cambios en la opinión pública en épocas de elecciones presidenciales. En el caso cinematográfico, se soslaya la noticia de un supuesto abuso sexual cometido por el presidente a una joven, siendo reemplazada por una inminente e inventada guerra contra un país insignificante para Estados Unidos; logrando que la sociedad norteamericana se adhiera a la lucha por su patria. Este es sólo un ejemplo de cómo los medios pueden construir algo primordial en nuestro desarrollo: la realidad. O también la “construcción del acontecimiento”, conceptualización que le otorgó el semiólogo y sociólogo Eliseo Verón a este tipo de estrategia comunicativa, quien sostiene la existencia de una “industria de la información”, la cual tiene como producto final a la noticia y afirma:“esta idea de fabricación, aplicada a los objetos culturales, era la hipótesis fuerte contenida en la noción de Industria Cultural”.

Somos conscientes del poder que tuvieron y tienen actualmente los diversos medios sobre la opinión pública, pero hay que tener en cuenta que poca parte de la sociedad conoce lo que hacen y cuál es la verdadera construcción, proceso y producto final de la noticia tocada y manipulada por los medios, tal es así que en una escena de la película analizada, el personaje de Robert De Niro constantemente dice: “Hay una guerra, yo lo ví por televisión”. Aquí podemos dar cuenta del grado de confianza y credibilidad que los ciudadanos le otorgan a la información emitida, en este caso, por un objeto con colores que nos encandila y nos deja cubiertos de noticias, falsas o no, depende de cada uno. Al respecto, el periodista y actor Jorge Gómez, tras una entrevista opina:
“El poder que tienen es el de poder construir ciertas realidades pero también está el poder del oyente, del lector, del televidente de apagar o no comprar ese medio. Es una frontera muy delgada que tiene que existir por parte del público, que debe tener una mirada crítica de los medios. Si uno lo mira con cierta inocencia probablemente la construcción que intenta crear ese medio va a generar su efecto.”

A partir de este análisis, no se puede dejar de lado una de las frases más significativas en el ámbito comunicacional: la acuñada por el filósofo Marshall McLuhan al expresar que “el medio es el mensaje”, definición que da cuenta de una característica primordial de los medios que no podemos dejar de lado, la que juega el rol del poder ideológico, de intereses y más que nada de influencia y manipulación del pensamiento de la sociedad. Toda acción tiene una estrategia previa y un fin determinado. La acción para los medios, es la noticia, la estrategia es su construcción (y todo lo que conlleva) y tiene como fin dominar el pensamiento colectivo. Sobre esto, Gómez sostiene: “la construcción de la realidad depende de las intenciones ideológicas, políticas y económicas de los medios de comunicación”, agregando luego en otra respuesta, que es aquello “que desvirtúa las cuestiones que tiene que ver con el periodismo”. En la misma línea de pensamiento, la investigadora Stella Martini afirma que “los medios masivos de comunicación tienen una gran responsabilidad social porque son el espacio de acceso a la información de interés público”.

Volviendo a las primeras líneas del artículo, en donde hacíamos referencia a la película Wag the Dog y al concepto de Industria Cultural que citaba en otro sentido Verón, nos ubicaremos en una escena del film en el momento del “armado” o de la puesta en escena de la “dramatización” de la guerra inventada, utilizando a una joven desesperada y triste en medio de la desolación. ¿Con qué fin fue transmitida toda esa mentira? Con el de generar efectos, respuestas y acciones en los ciudadanos para que actúen en consecuencia salvaguardando su patria. Así, el hombre, se convierte en un receptor pasivo de la información, es decir, carente de imaginación, libertad y elección. No nos alejaríamos demasiado en decir que en algunos aspectos, la primer teoría de la comunicación (Teoría de la Aguja Hipodérmica), sigue vigente hasta nuestros días. Adorno, citado por Wolf, confirma que “el consumidor no es soberano, como la industria cultural desearía hacer creer, no es su sujeto sino su objeto”. Jorge Gómez concluye la entrevista con una gran razón: “Como seres humanos, ya no estamos desligados de los medios, o sea, están inmersos en nosotros y nosotros en ellos”.

Esto continuará, ya que los medios son una porción importantísima y fundante de la opinión pública. Sucederá mientras los medias sigan teniendo poder sobre la sociedad, y ésta deposite en ellos toda su confianza.

 

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