Ni de aquí ni de allá

Lejos de los nacionalismos impuestos a ultranza por la clase dirigente, o el interés permanente de los medios por publicar el caos; en la frontera colombo-venezolana vivimos de una manera muy especial. Nuestra visión va mucho más allá de una delimitación territorial porque distintas costumbres, creencias y culturas, convergen en un mismo suelo.

Hemos creado una región dinámica que comienza en Pamplona y termina en San Cristóbal. Como consecuencia de ello, la estructura familiar de la zona viene mezclándose por años, dejando a muchos hogares con doble nacionalidad.

Muchos cucuteños, por ejemplo, decidieron establecerse en San Antonio o Ureña porque allí encontraban fuentes de trabajo (principalmente en establecimientos comerciales o en fábricas de textiles), mejores condiciones de vida, o un refugio para escapar de la violencia visceral del conflicto armado colombiano.

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Buena parte de la ciudadanía no veía en la cédula un problema para desplazarse puesto que muchos de los controles de la guardia fronteriza (sobre todo la venezolana) se enfocaban en combatir el contrabando de productos de consumo de primera necesidad.

Pero ahora la situación está cambiando. La más reciente decisión tomada desde Caracas, que decreta el Estado de excepción por casi dos meses y el cierre indefinido de la frontera, es ante todo un atropello contra la integración fronteriza. Es romper con una tradición de convivencia pacífica entre tachirenses y norte santandereanos. Es, ante todo, desgarrar las relaciones sociales forjadas desde hace décadas.

Son más de 1000 colombianos repatriados que en su mayoría no tienen dónde vivir. Esto demuestra también la inoperancia del Estado colombiano, hay una oficina de migraciones que no cuenta con suficientes insumos para atender a todos los deportados. No existe un plan de contingencia para ayudar a las personas y muchos han tenido que dormir en el suelo y mendigar alimentos. Algunos voluntarios recurrieron mensajes en Facebook para recaudar provisiones.

Mientras tanto, los mandatarios locales y regionales hacen llamados al gobierno nacional para que actúe con prontitud. Esto demuestra que sus mensajes sobre la descentralización solo forman parte de una retórica barata. Nunca procede, siempre esperan a que “papá gobierno” venga a crear el Comité del Comité del Comité, para discutir temas que por lo general, nunca involucran directamente a la comunidad.

Amanecerá y veremos qué dicen aquí y lo que responden allá.

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Etiquetas: Colombia, frontera, paz, Venezuela

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