Le decían Ringo

A 40 años de la muerte de Oscar Bonavena, Ezequiel Fernández Moores cuenta cómo fue escribir Diganme Ringo, una biografía del boxeador que lo pinta de cuerpo entero.

“Las editoriales Planeta y Sudamericana, que en ese momento estaban fusionadas, me ofrecieron hacer una biografía de un deportista popular que estuviese fallecido, y yo elegí a Bonavena porque me resultó atractivo el personaje, porque veía de pibe las peleas de él por televisión, con mi viejo y mis hermanos”, cuenta el periodista Ezequiel Fernández Moores sobre su libro Díganme Ringo, una biografía del boxeador argentino Oscar Bonavena, quien supo destacarse en las décadas del 60 y del 70, no sólo arriba del ring, sino también en el mundo del espectáculo.

Fernández Moores, autor también de Breve Historia del Deporte Argentino, en 1988 estaba trabajando en la Agencia Diarios y Noticias (DYN), cuando recibió la oferta para escribir la historia de un deportista popular, la cual formaría parte de una colección. “En principio hice una biografía cortita, pero la colección se fue al tacho porque las editoriales justo se separaron. Dos años después me llamaron de Planeta y me comentaron que habían encontrado, en los talleres, el manuscrito que yo había entregado, a punto de inundarse. Me dijeron: ‘Nos gustaría que esto sea un libro ya más grueso, más importante, con identidad propia’, y ahí retomé ese trabajo”, relata el escritor sobre su primera obra, que finalmente salió a flote en 1992 y no quedó perdida entre papeles en algún taller.

El libro se divide en 29 capítulos, a través de los cuales el autor va contando detalladamente la vida del púgil argentino, y para eso tuvo que realizar más de 40 entrevistas a periodistas, familiares, amigos y colegas de Bonavena. “Primero fui al archivo, porque no podía ir a las entrevistas a ciegas. El archivo y las lecturas previas me permitieron ir elaborando algunas hipótesis, que después fui confirmando o no, a medida que fueron avanzando las entrevistas”, comenta el periodista y además afirma  que, a pesar de la gran cantidad de entrevistados que tuvo, se quedó con ganas de hablar con algunas personas: “Yo quise ir a Estados Unidos a averiguar el expediente, y a entrevistar gente que tuvo que ver más con el asesinato de Ringo allá. Y lo planteé en la editorial pero me dijeron que si viajaba, al final el libro iba a ser sobre la muerte de Ringo, porque iba a encontrar mucho material, y ellos querían que sea sobre él como personaje”.

El asesinato del boxeador, el 22 de mayo de 1976 en Reno, la capital del estado norteamericano de Nevada, ocupa un lugar importante en la obra de Fernández Moores, ya que los dos primeros capítulos, El día Final y Mataron a Ringo, están dedicados a este hecho. “Desde que comencé con el periodismo, entendí que es bueno atrapar al lector de entrada, engancharlo de entrada, ya sea en un artículo periodístico como en un libro. Entonces decidí que ese era un buen gancho para el inicio”, explica.

El resto de los 27 apartados, que componen las 269 páginas, van contando cronológicamente la vida de Ringo, con testimonios de varias personas allegadas al boxeador, que buscan ir describiendo la personalidad del protagonista. “Yo conocía más o menos las facetas del tipo extrovertido, bocón, fanfarrón, pero no tenía el detalle de las anécdotas que me contaban. Las fui agregando a lo largo del texto porque yo sabía que, al tratarse de un libro, hay un largo aliento y hay que tener una estructura fuerte para que el lector no abandone en las primeras páginas o en la mitad. Hay que  mantenerlo enganchado, tirándole siempre cosas que le permitan reírse, sorprenderse, emocionarse, enojarse, pero que la lectura lo atrape”, sostiene el autor.

Pero el proceso de escritura de cada uno de los capítulos, luego de recolectar la información necesaria a través de archivo y de entrevistas, no fue fácil para el escritor. “Yo necesito un tiempo largo para esa tarea. Recuerdo que los últimos días antes de terminarlo, me encerré como una semana entera, dedicada pura y exclusivamente a terminar el libro, escribiendo nada más. Ya tenía toda la investigación hecha, entonces me dedicaba sólo a escribir y escribir. Pero no fue sólo una semana, obviamente me llevó más tiempo plasmar todo en el papel”, cuenta Fernández Moores. En la dedicatoria del libro, ya aparece algo de esto: “A Graciela y a Tomás, Manuela y Paloma que soportaron estoicamente los encierros”.

Más de una década de la muerte de Bonavena había pasado cuando el periodista, que actualmente es columnista del diario La Nación y que en aquel entonces tenía 31 años, se dispuso a realizar esta investigación. Pero él no ve ninguna dificultad en esto, al contrario, afirma que hay cosas positivas en haber reconstruído la historia tantos años después: “Fue una ventaja, porque cuando pasa el tiempo la gente se anima a contar más cosas. En cambio, cuando la situación está muy caliente, hay personas que prefieren no hablar, por mil razones. Con el transcurso de los años se curan heridas, se cicatrizan malos recuerdos, y ahí la gente se anima a hablar”.

Diganme Ringo es el primero de dos libros escritos por el periodista. Cómo tal,  ocupa un lugar importante en su carrera y así lo cuenta: “No fue un libro fugaz, y eso me agrada, saber que escribí algo que se puede leer hoy, mañana o dentro de 20 años. Me parece que entonces está escrito como para que sea una historia. Justamente, a mí me encanta el periodismo por la posibilidad que te da de contar historias y creo que con esa biografía lo logré. Y la conté no sólo para mí, sino para que muchos otros puedan disfrutarla del mismo modo que la disfruté yo al armarla”. Esto quedó plasmado el año pasado, cuando en octubre, 23 años después de su primer lanzamiento, el libro volvió a editarse y fue presentado en Huracán, por el fuerte vínculo que el boxeador tenía con el club.

El peso pesado argentino, que nunca fue campeón mundial, “era un tipo muy desnudo, muy crudo, decía exactamente lo que le salía sin mediatizarlo. Tal vez él lo acentuaba para hacer el personaje más grotesco aun y llamar más la atención”, según lo define el periodista. Esa “crudeza” queda reflejada en el capítulo ¿Cómo era Ringo Bonavena?, en el que se citan algunas frases del púgil, como su opinión en cuanto a  las mujeres: “A veces necesitan un poco de rigor. Si te hace algo y no le demostrás la bronca, te lo hace dos veces. A veces una agarrada de los pelos viene bien, un decirle ‘mirá que te mato’, mientras se la zamarrea”. El escritor asegura no estar de acuerdo con el personaje, pero indica: “Me terminé encariñando con él. De hecho, cuando escribía ese capítulo pensaba: ‘Que bestia, cómo puede decir esto este tipo’, pero bueno, era la persona. A mí no me gusta contar las cosas como me gustaría que fueran, sino como las cosas creo que pueden llegar a ser, por cómo me lo relatan, y a la vida de Ringo me la relataron así”.

Por su profesión de periodista deportivo, Fernández Moores antes de escribir el libro tenía una mirada más crítica hacia el boxeo: “Yo había ido al Borda a ver las consecuencias de los golpes que recibían los boxeadores en el cerebro, y entonces eso me impactó mucho. Pensaba si dañar el físico era un deporte realmente”. Un vez que la investigación estaba terminada, sus pensamientos cambiaron. “No dejé de tener ese análisis, pero si acepté que hay gente que va encontrando su personalidad y su camino en la vida a partir del boxeo, y que conciben a esta disciplina como un arte de inteligencia, de expresarse de otra manera a través del cuerpo. Así fui entendiendo que todo era mucho más amplio que aquella posición inicial, porque el libro me ayudó a tener una mirada más abarcativa sobre este deporte”, concluye el escritor sobre esta obra que casi se pierde en los talleres inundados de alguna editorial.

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