La situación de lxs que informan

El título encierra una pequeña trampa: ¿quiénes son lxs que informan? Cualquiera podría responder TN, Clarín, La Nación, Continental, AM750, Telefé, Página12, C5N, Crónica, A24 u otro medio de llegada nacional –incluso local– sea gráfico o audiovisual, y no estaría completamente errado. Otrxs, podrían responder con nombres de lxs periodistas o comunicadorxs que integran esos medios, y tampoco estaría mal. Sin embargo, y aunque haya quienes lo tomen como obvio, lxs periodistas o comunicadorxs no son lo mismo que las empresas para las que trabajan.

Si bien es cierto que existen quienes defienden a la empresa para la cual trabajan sosteniendo la línea editorial como propia, son cuantiosos los casos de trabajadorxs encada medio que intentan desarrollar el oficio entre diversas luchas gremiales que van desde reclamos salariales hasta el intento de frenar los despidos que se multiplican por miles, en un contexto en el que se profundiza la debilidad en las relaciones laborales y se fortalece la concentración económica y geográfica de los medios.

Cierres, despidos, ajuste

Según afirma el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), sólo en medios de Capital Federal, que son la mayoría de los que se ven, se escuchan y se leen de Jujuy a Tierra del Fuego y que a su vez tienen plantas más numerosas que los medios del resto del país, desde que asumió la nueva gestión de gobierno nacional en diciembre de 2015 hasta la actualidad se produjeron más de 1500 despidos, de los cuales 800 fueron por el cierre del Grupo 23 de Sergio Szpolski y Matias Garfunkel.

El Grupo Índalo, también se incluye en el podio de despidos por los cierres del diario Buenos Aires Herald y el canal CN23 (con casi un centenar de trabajadorxs en la calle), al que sumaron el cierre del diario El Argentino en Rosario el año pasado. Otro cierre fue el de la Revista23 con sus despidos correspondientes. Los diarios Crónica y BAE, pertenecientes al Grupo Crónica, despidieron a delegadxs gremiales y unificaron ambas redacciones con un régimen interno que prohíbe el diálogo entre lxs trabajadorxs para que no vuelvan a formarse las Comisiones Internas como en cualquier ámbito laboral. En los diarios Clarín, La Nación y Página12se promueven hasta hoy jubilaciones anticipadas y “despidos voluntarios”,que de voluntarios no tienen casi nada: en caso de no aceptarlo, llegan los telegramas. Otra noticia reciente que pone en riesgo más puestos de trabajo es el fallo judicial a favor de la quiebra en Radio Rivadavia y Radio Uno, donde sus trabajadorxs se declararon en estado de alerta por los puestos de trabajo. Esto, en un repaso ajustado por medios porteños.

Según la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPren), para mayo de 2016 los despidos a nivel nacional ya superaban los 2500. Después, se agregaron cuatro despidos en Canal 9 Litoral de Entre Ríos, ocho en el diario Los Andes (Grupo Clarín) de Mendoza, donde también hubo despidos en radio El Libertador, 14 en el diario Noticias de la Costa de Viedma, otros tantos en el diario El Patagónico de Comodoro Rivadavia y en emisoras de Avellaneda, Santa Fe, Córdoba, El Calafate, Mendoza, Corrientes, Bahía Blanca, Ingeniero Jacobacci, entre otras, como los 10 despidos que se sumaron en Radio Tandil. Es necesario agregar que las condiciones laborales también sufrieron cambios con pagos de salarios en cuotas o meses sin cobrarlos, además de aumentos muy por debajo de la inflación.

A este repaso hay que agregar lo sucedido en medios estatales.Una de las primeras medidas fue el cierre del portal Infojus (que dependía del Ministerio de Justicia), a la vez se achicaron las plantas de Radio Nacional por todo el territorio (y aún se sigue achicando: en Mendoza, este mes echaron a la trabajadora delegada Mariana Olguín) y de Télam, como así también de la TV Pública donde se levantaron programas históricos como Visión7 Internacional, con lxs periodistas Pedro Brieger y Telma Luzzani.

La persecución o la prohibición de la actividad sindical que defiende los puestos de trabajo o reclama el pago de salarios (en Radio Del Plata recién ahora están cobrando los sueldos de mayo, en Página12 recién se pagó este mes un aumento del 12 por ciento firmado hace más de cinco meses, en Editorial Perfil anunciaron que en octubre el pago salarial será en cuotas y la primera será solo de la mitad, igual que en el diario y el portal Ámbito Financiero que se acostumbró a pagar en partes…), es también una afrenta cotidiana. No sólo es en Crónica y en BAE que no se permite la sindicalización, sino también en el Grupo Índalo que despidió a los delegadxs del portal minutouno.com o en Ámbito Financiero que no permitió realizar las elecciones gremiales adentro por lo que se hicieron en el estacionamiento. Perfil fue un paso más allá: el 30 de octubre y 1 de noviembre se llevará a cabo un juicio ¡penal! contra lxs delegadxs que hicieron un paro de actividades contra medidas de flexibilización que pretendía realizar la empresa. Las penas podrían alcanzar entre uno y seis meses de prisión.

A todo esto se le suma la precarización en los contratos laborales cada vez menos existentes. En los medios gráficos, se promueven las colaboraciones más que la ratificación como redactorxs o columnistas. Además, la enorme mayoría no está en condiciones formales sino que cobra como monotributista, con los impuestos correspondientes por esa condición de “trabajo independiente”. Existen diferencias en los salarios de quienes hacen los medios en papel y los digitales, como también por género y por edad, según detalló la Comisión Interna de Clarín/TN luego de una encuesta que realizó entre sus compañerxs.

Lxs trabajadorxs de prensa tienen la costumbre de que los conflictos gremiales dentro de cada empresa no sean parte de la agenda informativa como sí lo son los reclamos sectoriales de otras ramas de trabajadorxs. Ningún medio empresarial suele informar lo que sucede dentro de los otros medios empresariales, aunque en su línea editorial sean opuestos. En pocas palabras, ni Clarín cuenta lo que sucede en Página12 ni Página12 cuenta lo que pasa dentro de Clarín. Ese corporativismo mediático encuentra eco en el actual Ministerio de Trabajo de la Nación conducido por Jorge Triaca, que no promovió prácticamente ninguna conciliación obligatoria en defensa de ningún puesto de trabajo, desde un gobierno que cuestiona como “mafiosos” a jueces laboralistas que sí defendieron el trabajo ante los atropellos patronales.

Sin embargo, el propio secretario general de SiPreBA y a su vez trabajador de Página12, Tato Dondero, diferenció al diario al que pertenece por las presiones y el ahogo financiero que sufre por parte del gobierno nacional que, en parte, son la causa del ajuste que la empresa descarga sobre sus trabajadorxs. El Grupo Octubre, encabezado por Víctor Santa María, a su vez dirigente gremial en el SUTERH, sufre las presiones tanto en el diario como en la emisora AM750 (entre otros, allí trabaja Víctor Hugo Morales) por los contenidos y las investigaciones que difunde, siendo de los pocos medios de ese alcance que contradicen el discurso hegemónico favorable a las medidas gubernamentales.

Que hable uno

O que muchos digan lo mismo, con el mismo sentido. Ese parece ser el objetivo del gobierno que, por diferentes vías, persigue o ahoga voces opositoras. El caso reciente más resonante tal vez fuera el levantamiento del programa Economía Política que conducía Roberto Navarro en C5N, luego de que sumara al plantel al periodista Horacio Verbitsky para que compartiera las investigaciones publicadas también en su columna dominical en el diario Página12. Este último domingo, se agregó a ese hecho la solicitada firmada por lxs periodistas Nelson Castro, Jorge Fontevecchia, María O’Donnell, Edi Zunino, Mónica González, entre otrxs, en defensa de la libertad de expresión para el conjunto y en particular para Verbitsky, bajo el título “La información no puede ser silenciada”.

Además de los mencionados despidos de Pedro Brieger y Telma Luzzani de Visión 7 Internacional de la TV Pública a principios de 2016, ambos con voces contrarias a la línea política del gobierno en cuestiones internacionales, también recordamos el despido sorpresivo de Víctor Hugo Morales de la mañana de la AM Continental que meses después logró emprender su programa en la AM750.

Esos casos, recogidos entre tantos otros, acompañaron las medidas favorables a la concentración mediática en pocas manos y en Capital Federal a partir de los Decretos de Necesidad y Urgencia firmados por Mauricio Macri a pocos días de haber asumido, para dar por tierra el espíritu de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual liberando a las posibilidades empresariales la concentración de más y más medios en su poder, el intercambio sin mediación ni control estatal y avalando que quienes tienen canales y radios puedan ser prestadores de servicio de cable, internet y telefonía. La circulación de la información por sus diferentes vías ahora puede estar en el mismo par de manos. El gran beneficiario fue el Grupo Clarín, el segundo grupo de medios de Latinoamérica después de la Red O Globo de Brasil, aunque también otros grupos más pequeños aprovecharon la ocasión en una escala menor.

La pluralidad de voces es parte inherente del proceso democrático.Pretender y llevar a cabo lo contrario es reducir la democracia que casi alcanza los 34 años de forma ininterrumpida. El Estado, como entidad organizadora de la sociedad a través de sus instituciones, debe garantizar esa pluralidad no sólo desde su legislación sino también en la distribución de la pauta oficial de manera equitativa, que es una de las deudas históricas en la relación gobierno-medios. En la actualidad, a partir de las presiones señaladas y las modificaciones legales decretadas, el Estado promueve lo contrario y se hace más palpable uno de los lemas de la campaña que desembocó en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual: “Si unos pocos controlan la información, no es posible la democracia”.

¿No hay salida?

Incluso en contextos más adversos para el libre ejercicio de la comunicación y el periodismo, como en la dictadura, existieron periodistas que apostaron a difundir la información que más molestaba al régimen, como es el caso de la Agencia Clandestina dirigida en principio por Rodolfo Walsh, desaparecido en marzo de 1977.

Los medios comunitarios, perseguidos por lo que fuera el COMFER hasta 2005, en la actualidad sufren el recorte o ahogo presupuestario en el Fondo de Fomento que el ENACOM ajustó desde que se formó, a partir de los DNU que modificaron la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. A su vez, son varios las emisoras sin fines de lucro que denunciaron amenazas, decomisos o persecuciones a sus integrantes. Sin embargo, sostenidos en buena medida por militancia de la comunicación y teniendo una historia profunda de resistencia, sobreviven como voces dentro del espectro radioeléctrico.

En este contexto, se vuelve necesario resaltar el proceso más destacable en cuanto a la autogestión de un medio promovida a partir del abandono empresarial como son los casos del periódico Tiempo Argentino y el portal Infonews. Hace más de un año que lxstrabajadorxs quedaron en la calle por decisión de los empresarios Garfunkel y Szpolski, y decidieron mantener los medios buscando la sostenibilidad en la solidaridad de lxs lectores en la venta por suscripción y en el compromiso con la información.

La búsqueda de un nuevo paradigma en la comunicación y en el periodismo, que promueva la información como un derecho y un servicio, como un bien de interés público y no empresarial, es el trabajo cotidiano de un importante número de trabajadorxs de medios en la actualidad, que resisten y reclaman contra cada medida de ajuste y de censura. Y a su vez, también deberá serlo para lxs más de 4000 mil estudiantes que se inscriben año a año en las carreras universitarias y terciarias con el objetivo de contar la realidad en la que vivimos a diario.

Será tarea de muchxs construir esas nuevas formas de relato sin operaciones, sin intereses privados, sin mentiras ni inventos, sin el cinismo y el odio que se consumen a diario. Ayer, en la conferencia de prensa de la familia Maldonado, Sergio dijo una frase que sirve como base: “Si no saben qué decir, pasen música, pero no mientan”. Porque el respeto por lxs otrxs, también debe ser esencial a la hora de comunicar e informar.

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