La resistencia Trans

La dificultad de escribir sobre la problemática trans en Argentina es la contradicción que surge al historizar las trayectorias del colectivo. Por un lado, me encontré con avances relacionados a lo jurídico-legal que se inician con la Ley de Identidad de Género en 2012, pero por otro lado al formar parte del informe sobre la Situación de los derechos humanos de las travestis y trans en la Argentina en el marco de la evaluación sobre el cumplimiento de la convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDAW) me encontré con realidades diversas, complejas de abordar y sintetizar. Parte del desafío de esta producción tiene que ver con cómo se imbrican estas contradicciones a partir de la resistencia, es decir desde donde las personas transtravestis cuentan la historia.

La idea del amor como eje transversal dentro de esta crónica tiene que ver precisamente con lo que mencionaba anteriormente. La primera conclusión que me atrevo a llegar luego de haber realizado este trabajo y de haberme adentrado en la problemática es que el amor y la furia se sintetizan de algun modo en estas resistencias al discurso hegemónico sobre las personas trans-travestis en Argentina. A raíz de esto la pregunta inicial ¿Cómo resignificar una historia invisibilizada? Ese es uno de los objetivos que se plantean las organizaciones de la diversidad sexual en el marco de la reconfiguración histórica que atraviesan actualmente.

El 11 de noviembre de este mismo año se realizó el I Congreso de Organizaciones TLGBI de la provincia de Buenos Aires. Traigo a colación este evento ya que su consiga era “escribamos la historia entre todxs”. El amor como perspectiva de las narrativas colectivas TLGBI (Trans, travestis, lesbianas, gays, bisexuales e intersexuales). La furia compartida como forma de protesta ante este cerco mediático, político y legal que recae sobre las trans y travestis. Este fue el resultado:

La resistencia Trans

Estoy convencida de que el motor de cambio es el amor. El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo (Berkins, 2016) 

A casi un año de la asunción de la derecha al poder y en un contexto de recrudecimiento de políticas represivas, las organizaciones de la diversidad sexual atraviesan una profunda reconfiguración. Está regresión arrasadora en materia de derechos humanos representa para el colectivo transtravesti el retorno a las políticas de los años 90’ donde mediante códigos de falta y contravenciones eran detenidxs por causas completamente arbitrarias. Hoy se enciende un fuego que arde día a día con más fuerza: las historias de los cuerpos trans, la de los cuerpos disidentes, la de aquellos y aquellas que no han sido ni vistas, ni vistos en la historia como representaciones de la imaginación, de la lucha, del tiempo o de la identidad. ¿Cómo resignificar una historia invisibilizada?
Tras el imaginario de las siliconas, los tacos y los vestidos ajustados, brotan las miradas más irrisorias sobre las trabas. La prostitución, las drogas, la inseguridad, son puntos sobre los que el colectivo es asociado en el sentido común argentino. En este momento, donde la mano dura se transforma en política de estado, este sentido común se materializa en las prácticas violentas de una sociedad atravesada por la heteronorma y la represión de los cuerpos disidentes. Y ya no es necesario remitirse a ciertos actores sociales dedicados a la industrialización, a la distribución y a la promoción de las lógicas del patriarcado moderno, sino que esta matriz cultural viene acompañada de un proyecto económico y político profundamente arrasador de los derechos y las libertades de las personas trans, travestis y transgéneros.
La restauración neoliberal, término acuñado para referir a este momento político, transforma lo que antes podía representar una minoría favorecida, en un gigante que emerge de la furia de un amor negado. Una furia que hace temblar la tierra, la furia travesti con la que gritaba Diana Sacayán al aprobarse la ley de Identidad de Género, allá en 2012, cuando el horizonte portaba igualdad y esperanza: Gracias a todas y todos por acompañarnos en este proceso tan importante. Esta conquista es para aquellas personas que fueron detenidas ilegalmente o perseguidas, y que tuvieron que pasar horas y horas y días y años en calabozos por la persecución que el estado ejercía contra nuestra comunidad por el solo hecho de ser quienes éramos. Hoy este parlamento vino a restituir esos derechos que ha vulnerados. Por eso esta felicidad, por eso estas lagrimas compañeros, porque esto es un triunfo de la lucha, de la resistencia. ¡Aquí está la resistencia trans! (Sacayán 2012). Amor y furia, la pasión con lx otrx, la compasión que nada tiene que ver con la lástima, tiene que ver con compartir la misma noción por un mundo más justo. La necesidad de organizarse ante este cambio tan radical de políticas de estado entonces, no surge si no es de esa furia compartida, de ese amor compartido.
Es oportuno señalar que en este momento histórico hay una reconfiguración de los movimientos de la diversidad sexual. En la ciudad de La Plata, en función del cambio de gobierno, hace ya más de 8 meses, se vive una fuerte investida de la violencia institucional. A partir de esto se conforma el Frente de Organizaciones TLGBI (Trans-travestis, lesbianas, Gays, bisexuales e intersexuales) de las ciudades de La Plata, Berisso y Ensenada. El caso de Claudia Córdoba Guerra, quien actualmente se encuentra en prisión domiciliaria bajo la ley 23.737 con el agravante de ser migrante peruana, fue la gota que colmó el vaso. Contemporáneo a este hecho, el travesticidio de Amancay Diana Sacayán, seguido de la muerte de la comandanta de las mariposas, Lohana Berkins, movilizó la furia de los sectores disidentes. Una furia que Lohana había dejado en claro: En un mundo de gusanos capitalistas, hay que tener coraje para ser mariposa (Berkins 2009) De ese coraje se trataba la furia de aquellos sectores que habían decidido dar la espalda a las negociaciones turbias de la derecha. Porque esa misma derecha mientras organiza encuentros nacionales de diversidad sexual o se sienta a hablar de derechos humanos con algunos sectores, tiene la voluntad para que las prácticas violentas aumentan, para que la policía se dé rienda suelta, para que la justicia mire hacia el costado y para que los números se oculten.
Lo que ayer representaban los edictos policiales y códigos se falta, hoy en día puede traducirse en la Ley 23.737 de Tenencia y Tráfico de estupefacientes. Y esto no implica defender la venta ilegal de drogas, sólo que es necesario evidenciar que cuando la Sala IV de la Cámara de Garantías de La Plata se vio en vistas de entregar un informe sobre la situación de las personas trans-travestis privadas de su libertad bajo la ley 23.737, la cifra fue alarmante: el 91% de las trans-travestis se encuentran presas bajo esta ley. De este porcentaje el 100% son migrantes. No existe otro grupo poblacional que esté preso en su totalidad bajo la misma calificación.
El marco normativo de Argentina por otro lado representa un desafío para estos movimientos de diversidad sexual que hoy por hoy se enfrentan también a estas situaciones de vulneración y criminalización. Es decir, estas problemáticas van de la mano: por un lado, existe una contraposición entre leyes que se plantean en términos de avanzada a lo que son los Derechos Humanos, con leyes que permanecen incluso desde la última dictadura cívico-militar. Por otro lado, los mecanismos de persecución, criminalización y tortura se agravan con la voluntad política de avanzar sobre los cuerpos e identidades divergentes. Como consecuencia las personas trans-travestis son perfiladas como peligrosas haciéndolas vulnerables al acoso policial y la encarcelación (además de la cosificación y re significación mediática). En la primer y única encuesta realizada por el INDEC en 2012 sobre estas poblaciones, el 83% de lxs participantes declararon haber sido víctimas de delitos graves de violencia y discriminación. Aún así, además de los obstáculos que existen para denunciar a los agentes del Estado, la falta de adecuación de los registros para este colectivo imposibilita saber si las denuncias realizadas por violencia institucional fueron formuladas por personas trans sin cambio registral.
Todo lo expuesto anteriormente se ve reflejado en la cantidad de casos de violencia y travesticidios ocurridos: Laura Elena Moyano –golpeada y apuñalada en diciembre de 2015, hecho calificado como lesiones graves-, Brigitte Nieto –baleada a quemarropa en enero de 2016, hecho calificado como intento de robo-, Bella Inostroza –asesinada con un disparo en la cabeza, hecho calificado como HOMIcidio simple-, José Zalazar Maturano –cuerpo encontrado con signos de violación en febrero de 2016, hecho calificado como HOMIcidio simple-, Erika Rojas –encontrada con la mitad de cuerpo incinerado en abril de 2016, la justicia sostuvo que no hay imputados por el crimen-, Zoe Quispe –torturada y asesinada en septiembre de 2016, hecho calificado como HOMIcidio doblemente calificado por el vínculo y ensañamiento o alevosía-. La lista continúa. En la mayoría de estos casos no hay imputados, y como si fuera poco en donde los hubo, hoy por hoy se encuentran libres. La Justicia no contempla la caratula de FEMIcidio para estos casos, figura vigente desde 2013 en el Código Penal, para este aparato estatal la muerte de una trava se considera un HOMIcidio. Por otro lado, las medidas de prevención contra la violencia de género parecen quedar relegadas a una serie de manifestaciones y ayuda económica a aquellas personas que se  consideran en un marco de vulnerabilidad: Mientras que este año en la Ciudad de La Plata se creó un grupo de Policía Local especializado en Violencia de Género, el estado nacional aprobó el protocolo de actuación para la realización de allanamientos y requisas personas, habilitando a las fuerzas armadas y a detener y revisar sin orden judicial previa, justificando y convalidando el sentido común del efectivo, o en otras palabras lo que se denomina “olfato policial”.
La reconfiguración de los movimientos de diversidad sexual hoy se plantean la necesidad de establecer una agenda de trabajo que haga frente a las problemáticas que el colectivo TransTravesti atraviesa con este recrudecimiento de la violencia y la persecución. Claudia Vasquez Haro explica: “Siempre con la T adelante por esta cuestión de la vulnerabilidad, es una decisión política, nosotrxs somos lxs más vulnerables, no podemos cerrarnos solamente en un grupo de travestis. Acá no podemos cerrarnos porque la estrategia es otra, esta derecha sabemos que viene con otro modo más perverso, porque utiliza al establishment de la diversidad sexual para tomarse la foto mientras todos los días nos cagan a palos a las compañeras en la calle”. Desde su lugar de militancia, pero también académico, Claudia tiene una mirada crítica sobre aquellos grupos y organizaciones que permanecen en silencio a cambio de ciertos privilegios y comodidades, pero que ayer habían luchado por leyes como las de Matrimonio Igualitario, Identidad de Género, Fertilización Asistida, entre otras. Como presidenta de la Organización Trans Argentina (OTRANS Argentina), luego de haberse recibido como Licenciada en Periodismo y Comunicación Social y a punto de finalizar el doctorado en Comunicación Social, presentó en el marco de la CEDAW –Comité para la eliminación de la Discriminación contra la Mujer, sus cifras están en inglés- el primer informe sobre la situación de los Derechos Humanos de las personas trans-travestis en Argentina. Hoy día forma parte de la mesa directiva del Frente de Organizaciones TLGBI de la Provincia de Buenos Aires, conjunto a otras organizaciones del Conurbano, Bahía Blanca, Malvinas Argentinas y Mar del Plata.
Otra de las organizaciones que impulsan este cambio de paradigma en la militancia por los derechos humanos y la diversidad sexual es Conurbanos por la Diversidad. Dividida en tres secciones –sur, oeste y norte- se extienden a lo largo y ancho de todo el conurbano bonaerense. Junto al MAL (Movimiento antidiscriminatorio por la liberación), organización a la que pertenecía Amancay Diana Sacayán, impulsó la Ley 14.783 de Cupo Laboral Trans en la Provincia de Buenos Aires. Esta ley establece el que el 1% de la administración pública sea ocupado por personas trans-travestis. La ley fue aprobada en septiembre de 2015, un mes antes de la muerte de su impulsora (Sacayán) y dos meses antes de la asunción de la gestión encabezada por Maria Eugenia Vidal. Aún hoy esta ley no se encuentra vigente dados los obstáculos que plantea el proceso de reglamentación y la falta de voluntad política que tiende a cerrar espacios en vez de abrir. Darío Arias, coordinador general de Conurbanos por la Diversidad explica: “para mí lo más importante es el derecho al trabajo para las compañeras, y así fue que hace ocho años empezamos a caminar juntos y juntas para que se dé este proceso tan rico que fue el de la ley de cupo laboral. Cuando estuvimos en el senado de la provincia de Buenos Aires con Diana, con las compañeras de MAL y con otras compañeras y compañeras celebrando esta sanción de la ley, ella sostuvo que fue uno de los momentos más importantes de su vida. Diana trascendió una lucha sectorial no fue solo una militante travesti, fue una militante de los derechos humanos, una militante social y política por sobre todas las cosas. La lucha por la implementación del cupo, hoy por hoy, también tiene que ver con visibilizar su legado. Esta ley no es solamente generar o garantizar un derecho, sino que también es hacer honor y memoria por la compañera, es hacer justicia por Diana”.
Tanto el asesinato de Diana Sacayan en octubre de 2015, como la muerte de Lohana Berkins unos meses después, sentaron un antes y un después en las organizaciones que se venían debatiendo las problemáticas de los colectivos que representaban. La conformación de nuevas organizaciones en el campo de la diversidad sexual no es casual, es consecuencia de los legados de estas comandantes. La historia de la militancia trans-travesti en Argentina ha sido ponderada por otros países del mundo que incluso han tomado como ejemplos las leyes de avanzadas en materia de Derechos Humanos. Hoy la actualidad supone desafío para aquellas organizaciones que han decidido no abandonar la lucha por ese amor históricamente negado y relegado al asistencialismo económico y emocional. El objetivo es claro: rediseñar nuevas estrategias y tácticas para enfrentar lo que hoy se considera un “cambio” y se traduce en una clara violación a los cuerpos y vidas de las personas transexuales, travestis y transgénero. Como dijo Lohana, comandanta de las mariposas: El tiempo de la revolución es ahora a la cárcel no volvemos más. Furia travesti (y trans).

Bibliografía.

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