La Famiglia Unita

En una entrevista, para el dvd que contiene la restauración de las tres partes de El Padrino, Francis Ford Coppola explica claramente que la historia de esta familia habla de la historia y evolución del capitalismo.Desde lo salvaje hasta lo institucionalizado, el dinero corre por las venas de aquellos hombres que lo hacen motivo de vida.

La figura del padrino juega el rol de padre de muchos en toda la familia y organización.

Todos tenemos una familia. Algunos más aceptada que otros. Muchas de las familias conviven continuamente con secretos, con desamores y odios profundos.También con mucha lealtad. Todos tenemos padres y madres. La rama paterna es visible, se lleva con uno con la portación del apellido. Todos venimos de algún lugar, las raíces se inscriben fácilmente en nuestros cuerpos.

Mauricio Macri también tiene un padre. En su historia residen las características que hoy nos agobian como país que busca cierta transparencia democrática y dignidad para los habitantes del suelo argentino.

Macri padre, Francesco o Franco, coqueteó desde muy temprano con el kirchnerismo. Un empresario astuto no duda demasiado cuando se trata de alianzas estratégicas. Si el gobierno está cómodo, todos están cómodos y los negocios van bien. Todos y todas comen del mismo pastel.

Así fueron las relaciones en los distintos momentos, tanto con gobiernos cívicos como militares. Mientras, se daba la oportunidad a este italiano que llegó a hacerse la américa para que continúe haciendo crecer su patrimonio. Logró en poco tiempo tener un imperio llamado SOCMA y Grupo Macri. Construcción, automóviles, correo, alimentos y basura conviven plenamente para abastecer las arcas del “negocio familiar”. Sus vínculos durante la última dictadura militar le permitieron acceder con su constructora a efectuar numerosas obras estatales. Así el vínculo entre lo privado y lo público comenzó con las relaciones carnales.

La democracia volvió y había que seguir. Obtuvo la administración del correo argentino desde finales de 1990, premio no menor para aquel empresario siempre dispuesto a colaborar.

A diferencia del narcotráfico y las prostitución, estos negocios estaban limpios, solamente se parecían en la riqueza que le proporcionan a quienes los regentean.

Mientras, la familia seguía unida. Su primogénito Mauricio, quien ahora es Presidente de la Nación, era la promesa de ser una gran empresario; bajo el ala protectora de su padre, avanzó en los “negocios” hasta que voló por sus propios medios, cometiendo la traición de irse lejos de la mano que le dió de comer, llegó hasta el Club Boca Juniors, y luego promover que se remueva su dirección de la mega empresa por la que había trabajado tanto.

Un hijo cargado de expectativas y deseos de su padre, hombre poderoso, sólo puede aspirar a llegar a lo más alto de la cima. Un padre de familia siempre quiere que todo funcione bien. Si para que el negocio prospere se trata de ceder, como lo hizo al perder el control del correo argentino por decisión de Néstor Kirchner, ceder es lo que es. Alineado luego a los gobiernos K, viene acomodándose desde hace rato, aún con las tensiones que eso implica.

Mauricio, por su parte, sabía que, para relacionarse de igual a igual con él, debía conseguir la presidencia y convertirse en la otra parte de las negociaciones con las que lidiaba desde hace años; algo así como amantes que van desde el desencuentro, al odio y al amor.

La familia es la familia. Aún cuando Franco confesó, por convicción o conveniencia (que para el caso son lo mismo), que el kirchnerismo debía continuar en la conducción del gobierno nacional, ahora no puede dejar de acercarse a su hijo presidente, será por filiación o por negocios (que para el caso son lo mismo).

Será el momento de devolver favores, no sabemos aún claramente a quien. Mientras se vacía el estado de todas sus riquezas, también simbólicas, Franco sigue representando a china en las mesas de negocios. El padre, que apadrina, logró, sin quererlo como dice, que su hijo sea el presidente. Ahora los negocios sí están en la familia. Limpios, perfumados, bien vestidos y con ojos claros. No sos negocios negros, son de nuestra raíz más blanca y civilizada, que no dejan ensuciarse, o se lavan bien, del dinero sucio, que como muestran las pelis de El Padrino, viene siempre del mismo lugar, los “negocios”.

 

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