La chispa de la transformación social

The Sparkke Change, una empresa australiana fundada y llevada adelante por mujeres, imprime en sus latas frases para hacer visibles problemáticas sociales y promover debates. ¿Podría hacerse en Argentina?

Antes que nada, esto es no es una publinota. Anfibia no recibe un peso por esto sino que me pareció interesante contar sobre esta empresa australiana para que alguien recoja el guante y pueda adaptar la idea a la Argentina. Sin dudas hay lugar para algo así en el creciente mercado de la cerveza.
¿De qué se trata? The Sparkke Change, una compañía australiana de bebidas alcohólicas, incluye en sus latas frases para visibilizar distintos problemas sociales y dona el 10% de sus ingresos a organizaciones que luchan por esas causas. Cada frase corresponde a una bebida distinta y está impresa en letras bien grandes en cada lata.
La empresa vio la luz a finales de 2016 con una venta inaugural a través de la plataforma online Pozible. Allí ofrecían cuatro variedades de bebidas y se presentaban como un grupo de mujeres compuesto por jóvenes activistas sociales de diversas orientaciones, orígenes e historias. Trabajan de manera horizontal, en contraposición al atomizado mercado cervecero australiano, dominado por unas pocas grandes compañías y con una abrumadora mayoría masculina.

Actualmente, las bebidas que venden son seis:
“Consent Can’t Come After You Do” (El consentimiento no puede venir después de que lo hacés), una sidra que refiere al consentimiento sexual y busca poner freno a distintas excusas que intentan maquillar una violación.

“Change the Date” (Cambien la fecha), cerveza pilsener que apoya el reclamo de los pueblos aborígenes australianos sobre la fecha del Día de Australia, celebrado cada 26 de enero por la llegada en 1788 de los primeros colonos ingleses a lo que hoy es Sidney. Sin embargo, de manera similar al 12 de octubre en Hispanoamérica, la fecha es considerada por los aborígenes como el comienzo del exterminio de su pueblo y cada año crece el número de manifestaciones en contra de esta celebración.

“Nipples are Nipples” (Pezones son pezones), una limonada alcohólica que pone sobre la mesa la problemática de la desigualdad de género. En las redes sociales, los pezones femeninos son censurados mientras que no sucede lo mismo con los masculinos, como una forma entre tantas de discriminación. En ese aspecto se apoya la bebida para denunciar las enormes desigualdades que persisten entre hombres y mujeres.

“Boundless Plains to Share” (Ilimitadas planicies para compartir), una cerveza de jengibre con alcohol que cita a uno de los versos del himno nacional australiano, que hace referencia a la apertura del país a la inmigración. Sin embargo, la ironía que pone de relieve el producto es la enorme cantidad de trabas que el gobierno pone a la llegada de refugiados.

“Say I Do” (Decí acepto), vino espumante que apoya la causa del matrimonio entre personas del mismo sexo, una conquista alcanzada en Argentina pero que sigue siendo una deuda en la mayoría de los países del mundo.

“What’s Planet B?” (¿Cuál es el planeta B?), cerveza IPA que mediante un pequeño juego de palabras intenta concientizar sobre el cambio climático: recordar que sólo tenemos un planeta y es deber de todos cuidarlo, además de exigir a las grandes potencias que lo hagan.

Sparkke

Ideas nuevas, problemas viejos
Kari Allen, una de las cofundadoras, es una mujer de amplia sonrisa y ojos brillantes, que refulgen aún más cuando habla de The Sparkke Change, su creación. Sin embargo, no se adjudica ningún logro y siempre habla en plural.
“El nombre del emprendimiento viene de la palabra spark (chispa) y la frase ‘spark a conversation’ (iniciar una conversación)” explica y agrega que “ya que el alcohol siempre está presente en reuniones y charlas, queríamos buscar una forma de poner temas sociales sobre la mesa y que formen parte de las conversaciones”.
“Sentíamos que la industria cervecera no estaba llegando a cierto grupo de jóvenes, gente con ideas nuevas y mente abierta que buscan nuevos valores en las marcas que consumen: autenticidad, igualdad, inclusividad. Además, también quieren bebidas de calidad. Vimos la oportunidad en el mercado y decidimos crear una compañía ética sobre una plataforma de cambio social positivo para llegar a esos jóvenes. Esto nos permite alinear lo que hacemos con nuestros valores, de manera que podamos ser el disparador de conversaciones sobre ciertos temas y al mismo tiempo apoyar esas causas”, dice Kari con entusiasmo.
Parte de sus ingresos se destinan a organizaciones que luchan por las causas que apoyan en sus latas. ¿Cómo eligen a quién darle el dinero?
El 10% de nuestras ventas directas y el 4% de las ventas a través de terceros van a distintas organizaciones. Lleva tiempo elegirlas porque hacemos una investigación exhaustiva y largos debates en el equipo para saber si estamos alineados en nuestras ideas y valores.
¿Y cómo seleccionan las causas a apoyar?
Uf, hay tantos problemas sociales a los que queremos poner atención… lo que hicimos en un principio fue sentarnos y compartir los conflictos que nos afectaban mayormente. Nos preguntamos: ¿qué nos gustaría cambiar? Así, surgieron la desigualdad de género en todas sus manifestaciones, el tema del Día de Australia, la deportación de refugiados y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Básicamente, todo lo que vaya en contra de una sociedad igualitaria. La lista sigue, y a medida que vayan saliendo nuevos productos van a ir viendo la luz nuevos temas. Hace poco sacamos una cerveza con un mensaje sobre el cambio climático. Cada causa tiene una investigación atrás que resumimos en un documento. Queremos iniciar conversaciones desde una posición informada así que revisamos todos los hechos antes de decidir dar nuestro apoyo. Muchas veces, estos documentos son producidos junto a la organización a la que donamos un porcentaje, porque después de todo son los expertos en cada tema.

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Mujeres y disrupción
Son un equipo de mujeres. ¿Esto es una decisión política/corporativa o simple coincidencia? ¿Aceptan hombres en sus filas?
Somos un equipo de mujeres tratando de irrumpir en una industria dominada por hombres, así que tiene sentido que sea un grupo enteramente femenino. Pero tenemos importantes colaboradores masculinos y nunca diríamos que no a alguien simplemente por su género si son lo que buscamos para nuestro emprendimiento. Como vayamos creciendo, gente de todos los géneros, orientaciones sexuales, etnias y culturas es bienvenida a ser parte de nuestra familia.
En esto de irrumpir, ¿qué reacciones vieron en la gente por lo que hacen?
Usamos alcohol para promover igualdad en diversas facetas de la sociedad y eso atrajo atención, tanto de manera positiva como negativa. Tenemos que aceptar que siempre va a haber una audiencia que se maneja con negatividad en las redes sociales: los famosos trolls y haters. Pero la mayoría son personas genuinas expresando su apoyo o transmitiendo distintas miradas. De nuestro lado promovemos este debate y nos encanta, siendo que nuestro objetivo es iniciar conversaciones sobre temas sociales en el contexto que sea. En cuanto a las bebidas, la gente está sorprendida de que podamos ofrecer un producto serio y de calidad y al mismo tiempo generar conciencia y fondos para causas sociales. Es algo que estamos felices de probar que es posible.
¿A qué dificultades se enfrentaron?
Probablemente la mayor barrera sea el sistema del negocio cervecero. Los distribuidores y proveedores a veces parecen tenerle miedo a nuestra marca. Pero con el tiempo vamos a ir creciendo y a aumentar la demanda de los consumidores, porque el tema es que lo que ofrecemos es bueno y merecemos verdadera consideración. Sabemos que no vamos a poder convencer a todo el mundo y que no siempre vamos a estar en lo correcto. Pero somos transparentes y estamos irrumpiendo en una industria blanca y masculina como la cervecera, que mueve cuatro mil millones de dólares australianos (tres mil millones de dólares estadounidenses) al año pero que a nuestro parecer necesita nuevos puntos de vista y acercarse de manera más responsable al público. Así que estamos en eso.

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Mientras despedía a Kari, pensaba que en Argentina no está muy extendida esa cultura de la latita o el porrón que vemos en tantas series y películas. Sin embargo, me imaginé yendo a una cervecería donde las pintas tengan escritas consignas como Ni una menos o Educación sexual en las escuelas. Eso solo no va a cambiar el mundo, pero sí puede ser el disparador de charlas que ayuden a cambiar las realidades de esos temas. ¿No sería interesante?

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