Juan Falú: “Me siento muy recompensado por la vida”

 

Son las doce del mediodía de un miércoles caluroso. Momento cúlmine para el tránsito vehicular. Las ventanas están cerradas para evitar que se filtren ruidos externos durante la charla telefónica. La voz de este hombre que hace menos de un mes acaba de cumplir 69 años, sonará pausada, amena y cálida. Juan Falú, referente de la música argentina, contará cómo fueron sus primeros pasos de formación autodidacta. Valorado como un gran compositor e intérprete, se definirá como un músico ‘muy orejero’ desde su temprana infancia.

 
-¿Cómo fue el descubrir de su pasión por la música? ¿Cómo son esos primeros recuerdos de cuando su padre le enseñó a tocar la guitarra?

Le agradezco profundamente a mi padre que me haya transmitido no solo la música sino la pasión por ella. La música se metió adentro mío de una manera completamente sensible, o sea alejada de todo tipo de especulación racional. Nunca tuve que pensar para hacer música o por qué hago música. Fue algo natural.

La verdad es que a veces trato de imaginarme a mí mismo como un niño y es muy enternecedor porque me refugiaba horas con la guitarra. Ya a los 9 o 10 años me pasaba horas tratando de buscar sonidos, de jugar con el instrumento. Se dio así. Por eso soy un músico muy orejero porque estuve buscando en el instrumento lo que podía salir. No me conformaba con la idea de rasguearla. De entrada empecé a construir melodías, después me interesé por ponerle una armonía a esas melodías. El camino siempre fue el mismo, solo que fui incorporando conocimientos. En algunos tramos tuve mayor disciplina que en otros. En general nunca fui muy disciplinado para el estudio. Pero tengo muchas horas recorridas por el gusto de tocar.

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Tucumano de origen, Falú no solo tiene horas sino también acumula kilómetros recorridos con la guitarra como compañía. Ha ofrecido conciertos en prestigiosas salas de más de treinta países de las Américas, Europa, Asia y África, durante más de tres décadas ininterrumpidas. Parte de su obra musical se editó en Argentina, Francia, Bélgica, México y Costa Rica.

-Suele decirse que la vocación se va afianzando con las pruebas y escollos que aparecen durante la vida. Usted ha tenido una vida intensa en ese aspecto ¿Nunca abandonó la música?

En algún momento de mi vida la guitarra pasó a un segundo plano. Esa fue la época en que, como tantos de mi generación, asumí un compromiso político e ideológico. Fue el lapso en que estuvo la dictadura militar y parte de un periodo posterior. Ahí la guitarra estaba presente pero no en una perspectiva artística o laboral sino solamente cuando tenía ganas de tocarla.

Después, cuando tuve que pensar en proyectar mi vida tras esa etapa tan difícil, retomé la idea de la música como una herramienta de trabajo. Empecé a componer y tocar viviendo en San Pablo (Brasil) y ya no me detuve más.

De todas maneras, antes de entrar en la Universidad yo tenía una intensa vida artística en Tucumán. Luego vino ese período difícil y después cuando regresé al país se alinearon los astros en mi camino. Y hoy me siento muy recompensado por la vida.

-¿Le influenció la cultura brasileña en lo que es su vínculo con la música?

Cuando uno toca con otros músicos, siempre recibe algo. Eso es natural. Y, como mi escuela de aprendizaje fue la guitarreada, la reunión con amigos músicos, todo eso también lo hice en San Pablo. Además trabajé con un grupo de músicos brasileños. Siempre miré las manos de los guitarristas, me llamaba la atención ver cómo construían las armonías. Sí, he tenido influencias, sin dudas.

-Hablando de influencias, ¿Cómo recuerda a su tío Eduardo Falú?

Como un extraordinario artista. Es el artista mayor. Más allá de las idas y vueltas de los vínculos emocionales, él está siempre presente, muy querido y admirado.

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La charla seguirá por el terreno de análisis de la situación de la música popular actual. Y Falú será contundente en su respuesta: “La veo muy bien”. Pero aclara “yo cuando opino de la música no me refiero a la música mediática. Sobre eso no opino porque, para mí, todo lo que se está haciendo desde los sistemas mediáticos para el consumo popular es una de las causas fundamentales de la degradación de las conciencias colectivas”.

No obstante, evalúa “de la música que sí me interesa, puedo decir que está muy bien en lo que respecta a todos los lenguajes y géneros. Yo conozco más del folclore y allí hay un talento a lo largo y ancho del país que es increíble”.

Sobre el acercamiento de las nuevas generaciones hacia el folclore, dice “Lo veo sólido. Es un acercamiento genuino. Ya no es ese acercamiento desde una búsqueda experimental ni de una búsqueda casi desesperada de identidad sino que ya se sabe transitar ese lenguaje, ya se lo conoce, entonces se acercan músicos que ya lo llevan consigo. Eso, sumado a que tienen muy buena base teórica y técnica, más mucho talento, da como resultado un momento espléndido”.

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-Se estará presentando el próximo 17 de noviembre junto a Liliana Herrero en el Teatro de Cámara Lumen Artis de City Bell ¿Cuáles son las expectativas para esta jornada y cómo podría definir la conexión que usted tiene con ella?

Es un gusto regresar a ese Teatro. Con Liliana ya hemos estado allí un par de veces. Vamos con la propuesta de siempre: Una trama de la voz con la guitarra, ida y vuelta, a modo de conversación sobre un repertorio que para nosotros es muy valorado. Tenemos la convicción de que en algunos repertorios de nuestra música se encuentran muchas de las preguntas y respuestas de las cuestiones esenciales de la historia, la memoria y la cultura. Se trata de andar y desandar esos temas. Eso es, para nosotros, un paseo fundamental en nuestras vidas personales y artísticas. Es un repertorio que incluye materiales de los dos discos que hicimos juntos: Uno es sobre la dupla Leguizamón- Castilla y el otro es sobre la dupla Falú- Dávalos. Además hemos incorporado nuevos temas así que, de acuerdo a la situación, porque eso nos está ocurriendo últimamente, vamos sacando de esa mochila de canciones las que nos parecen apropiadas.

-Previa a esta presentación, el sábado 11 de noviembre en La Plata hay un encuentro que lo emociona mucho, ¿Qué nos puede contar?

“Voces a la obra de Juan Falú”, es una iniciativa de músicos, liderada por Betiana Charny. Se hizo en Buenos Aires, Tucumán, Córdoba, Rosario, Santa Fe y Paraná. En total ya participaron más de 150 músicos haciendo versiones de canciones mías. Esto es de lo mejor que me ha pasado, lo vivo como un gran abrazo. Además se trata de un repertorio que es lo opuesto a lo mediático y lo dan a luz, por eso me siento muy bien con ello.

-Por último, ¿Cómo ve hoy al país?

Lo veo mal en dos sentidos: No coincido para nada con las propuestas del neoliberalismo y por otro lado estoy preocupado por la recomposición del campo popular. Es un periodo muy preocupante pero no hay que dejarse ganar por la desazón. Hay que confiar en que tras las crisis, alumbrarán nuevos horizontes. No pierdo las esperanzas de regresar con un campo popular recompuesto y superador de lo que se vino haciendo hasta ahora. La garantía de las conquistas sociales es con el pueblo organizado. Hay que cuidar mucho esas consignas.

 

Entrevista realizada para www.laperinola.net

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