Jorge Julio López: La desaparición que sigue sucediendo

El libro que a tres años de su publicación no pìerde vigencia porque le ofrece al lector un recorrido por tres hipòtesis extraídas de la causa judicial y que en parte tuvieron que ver los abogados querellantes, quienes fueron un pilar fundamental para elaborarlas con el objetivo de saber qué pasó con el testigo.

“La desaparición de un sobreviviente de la dictadura es un hecho inédito, que no puede quedar como un simple caso policial inconcluso. Como sociedad necesitamos saber quiénes fueron los autores. Los días sin López se siguen sucediendo”,  escribieron los periodistas Luciana Rosende y Werner Pertot en su libro Los días sin López.  Posiblemente esta cita ayude al lector a entender la importancia y la vigencia de la segunda desaparición de López más allá de que este año se cumplan diez años de la misma. Es el testigo que nunca llegó a declarar el 18 de septiembre de 2006 y que su desaparición no es la única de la democracia sino que comparte un lugar con las desapariciones por la violencia policial, como el caso de Luciano Arruga, y la trata de personas, que también desaparece mujeres y niñas todos los días.

Otros de los hechos que pone en agenda a López es que el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata le otorgó el beneficio de prisión perpetua al represor y ex jefe policial Miguel Osvaldo Etchecolatz, quien está condenado en cuatro causas por delitos de lesa humanidad y está sospechado de haber tenido una participación en la segunda desaparición de López. De hecho, las tres líneas de investigación que se desarrollan en el libro relacionan de una forma u otra al represor con la desaparición del testigo.

 

“Su desaparición no es algo que pasó: es algo que continúa. Es un delito que se sigue cometiendo”

 

En ese entramado, el lector se encuentra primero con la falta de voluntad política, cuando el tema ya no tiene resonancia en los medios, y después con la justicia que ordena allanamientos tardíos e investiga hechos que no llevan a ningún lugar. En medio, también están las internas de las fuerzas de seguridad que ayudan a que el testigo siga desaparecido. “La Bonaerense había perdido suficiente tiempo investigando a la familia de López, en allanamientos clandestinos a otros sobrevivientes y siguiendo a videntes. Ya era hora de plantar una buena pista falsa”,  esta parte del capítulo cuatro del libro seguramente es el por qué López sigue desaparecido. En las primeras horas de su desaparición, la policía fue tras sus allegados y no tras Etchecolatz, quien debería haber sido el primer sospechoso ya que no le convenía que se supiese lo que en verdad había pasado en el denominado circuito Camps.

En el libro, en principio, el lector se va a encontrar con un análisis de la importancia del caso y su tratamiento tanto a nivel político como en los medios. A medida que la lectura avanza, el relato vislumbra detalles de la causa judicial mezclados con testimonios de algunos políticos, como León Carlos Arlasnian, quien en ese momento era ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, y de allegados a López, que solo incluyen a las personas relacionadas con los derechos humanos y a sus amigos de la infancia en Elordi porque el núcleo familiar decidió mantenerse fuera del libro.

La estructura podría compararse con una mezcla entre los libros La misa del diablo (2013) de Miguel Prenz y Maten al rugbier (2015) de Claudio Gómez. El primer libro es sobre el crimen de Ramoncito y está escrito en forma de crónica con capítulos que contienen información de la causa judicial. Si se lo compara con el libro en cuestión, es posible que se encuentren similitudes en cuanto a que también se presentan capítulos en los cuales se perfila al testigo y donde también hay detalles de la causa judicial narrados como crónicas. El libro de Gómez reconstruye la desaparición de veinte jugadores del La Plata Rugby Club. Aquí se puede encontrar una diferencia en la narración ya que este libro presenta testimonios de los familiares de los desaparecidos y cuenta las historias de una manera más cruda que el libro de Rosende y Pertot.

Este libro igualmente tiene sus particularidades. Por un lado, hay un apartado de imágenes, de cartas y archivos que sirven al lector para adentrarse un poco más en la historia. Por el otro, los autores eligen comenzar cada capítulo con un cita a un autor, que van desde Sherlock Holmes hasta Hanna Arent, para adelantar de qué va a tratarse ese capítulo. Por último, otra decisión que toman es la de destacar los avances que hacen los abogados querellantes Guadalupe Godoy, de Justicia Ya!, y  Aníbal Hnatiuk, del CIAJ (Colectivo de Investigación y Acción Jurídica), que terminan siendo una especie de detectives tratando de guiar a la justicia en su investigación.

En conclusión, este no es un libro más que revela las internas de la policía y la falta de voluntades tanto políticas como judiciales para resolver un caso que rememora la oscuridad que alguna vez se vivió en el país. Sino que es la oportunidad de conocer un poco más acerca de López y entender por qué su desaparición es algo cotidiano y que afecta a toda la sociedad en general, no solo a su familia ni a sus allegados. No es en su aniversario que hay que salir a la calle sino todos los días porque si López no apareció es responsabilidad de la misma justicia que tiene que velar por derechos de todos los ciudadanos.  Y es esa la razón por la cual los autores dicen que el final de los días sin López no está escrito, porque todavía no se sabe qué le pasó y eso es algo que la justicia le debe a la democracia.

 

Ficha técnica

Título: Los días sin López. El testigo desaparecido en democracia.

Autores: Luciana Rosende y Werner Pertot

Cantidad de páginas: 344

Editorial: Planeta

Año: 2013

 

 

 

 

Luciana Rosende nació en Buenos Aires en 1983. Es periodista egresada de TEA (Taller Escuela Agencia) y está elaborando su tesis de Licenciatura en Historia (Facultad de Filosofía y Letras, UBA).

Actualmente colabora en medios como Revista Acción y Revista Brando, entre otros. También es editora de El Argentino Zona Norte y da clases en la escuela de comunicación  ETER.

 

Werner Pertot nació en Buenos Aires en 1981. Es periodista egresado en TEA (Taller Escuela Agencia) y licenciado en Letras (UBA).

Actualmente trabaja en la sección de Política Nacional del diario Página/12 y conduce A los botes por la radio on-line Futurock. También es docente en TEA.

Junto con Santiago Garaño escribió dos libros. El primero es La otra juvenilia. Militancia y represión en el Colegio Nacional de Buenos Aires 1971-1986 que se publicó en 2002 y el segundo es  Detenidos-aparecidos. Presas y presos políticos desde Trelew a la dictadura, que se publicó en 2007.

 

 

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