Famatina: "un corte que cierra el paso pero abre el camino"

Un pueblo de tan sólo 2466 habitantes encabeza, desde hace más de ocho años, la lucha contra la minería a cielo abierto en nuestro país. En ese lapso de tiempo, la Asamblea de Vecinos de Famatina logró echar a cuatro empresas con firmeza y determinación. Crónica de un pueblo, que con su ejemplo, nos recuerda que el agua, la vida y la historia, no se negocian.

Sobre una de las paredes de la terminal de micros de Famatina, se dibuja el contorno del distrito. Cinco viñetas sirven como un muestrario de los principales atractivos de la región. Allí pueden verse un par nueces, un cristo, un parapente, una hilera de vagonetas, el relieve de las sierras. Y apenas asomando cada vagoneta, se dibuja el contorno de mineros y calaveras; trazando así un breve resumen de la muerte que trae la montaña, cuando la ambición comanda.

Y es que bajo la belleza del valle del Famatina, se esconde una historia de saqueo y destrucción. Una historia que tiene, por lo menos, un siglo; pero cuyo origen se remonta a la llegada de los españoles a esta parte del mundo. Una historia cuyo combustible es la codicia. Una historia cuyo síntoma es la fiebre por el oro.

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Las torres se pierden a lo lejos, en un camino que se dirige casi en línea recta hacia las Sierras. Tres cables de acero unen cada torre. En algunos tramos, suspendidas en el tiempo, las vagonetas cuelgan de los cables. Estamos en La Rioja, a 1100 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Un cartel informa al turista sobre la faraónica obra que tiene frente a sí. “Cable Carril Chilecito – La Mejicana, Monumento Histórico Nacional”.

A un par de metros de la base, en donde antiguamente funcionaba la estación del ferrocarril, se encuentra el Museo Santiago Bazán. Allí se conservan algunos elementos que sirvieron para la explotación del Cable. Herramientas, motores, indumentaria. La información se completa con mapas, esquemas y papeles de la época.

Allí nos enteramos que el promotor de la obra fue el Dr. Joaquín V. González quién, durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca, se desempeñaba como Ministro de Interior. González conocía bien la región, ya que se había criado en Nonogasta, pueblo vecino a Chilecito. Conocía, de primera mano, los relatos de los criollos y los nativos que sabían de la metálica riqueza de las sierras del Famatina.

Allí nos enteramos que la empresa alemana Adolf Bleichert & Co., de Leipzing, fue la encargada de la construcción de la obra. Allí nos enteramos que, con un presupuesto de 217.988 pesos oro, la obra comenzó en febrero de 1903 y concluyó el 29 de julio de 1904. así, con una longitud de 35 km, 262 torres, 9 estaciones y una capacidad de transporte de 400 toneladas diarias, el Cable Carril Chilecito es el más importante en su tipo, único en el mundo.

Allí nos encontramos con un libro de fotografías firmado por Max Cooper, uno de los ingenieros supervisores de la obra. Las imágenes ratifican la proeza: pesadas vigas (similares a las vías de un tren) fueron transportadas a lomo de mula hasta los 4000 metros de altura sobre el nivel del mar. Remaches, motores, tuberías; cemento, provisiones, dinamita. El paisaje es hermoso, pero el relieve es difícil. El costo humano (y animal) de la obra es inmenso. El objetivo: La Mejicana, una mina de oro, ubicada en el Cerro General Belgrano a 4.600 msnm, una obra maestra de la ingeniería, motorizada por la codicia.

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La camioneta avanza lentamente por un camino de ripio.

– A esto, lo hacen volar en dos o tres explosiones – dice Carlos preocupado, mientras señala con su pulgar, las sierras que dejamos atrás.

Pero por suerte, su preocupación no se transformó en quietud y resignación. Carlos integra, desde el principio, la Asamblea de Vecinos de Famatina.

– Antes se trabajaba con zocabón – nos explica sobre la época del Cable Carril – El zocabón es un sistema de galerías, de pasadizos que siguen la veta del material. Esto no sería tan dañino, como el sistema que usan actualmente.

Sus palabras, certeras pero pausadas, tienen fundamento y dolor. Su preocupación tiene fundamentos sólidos. El sistema, al que se refiere, es la técnica de minería a cielo abierto; técnica que es utilizada por varias empresas mineras en la actualidad.

Los estudios realizados sobre esta práctica, son claros y casi no dejan lugar a dudas. Científicos de todo el mundo, están de acuerdo de que se trata de una actividad de alto impacto ambiental, social y cultural; una actividad criminal que todo lo destruye.

“Es también insostenible por definición, en la medida en que la explotación del recurso supone su agotamiento – aclara el sitio – La minería a cielo abierto utiliza, de manera intensiva, grandes cantidades de cianuro, una sustancia muy tóxica, que permite recuperar el oro del resto del material removido […] Como parte del proceso, se cavan cráteres gigantescos, que pueden llegar a tener más de 150 hectáreas de extensión y más de 500 metros de profundidad”.

Los daños que ocasiona la minería a cielo abierto son catastróficos. Según la Asociación Ecologista Costarricense – Amigos de la Tierra (AECO-AT), el cianuro utilizado por las mineras puede seguir filtrándose en el medio ambiente. “Tanto el cianuro como los metales pesados liberados por él (entre ellos se encuentran arsénico, antimonio, cadmio, cromo, plomo, níquel, selenio, talio) y otras sustancias tóxicas que se encuentran en el cúmulo y los lixiviados (por ejemplo sulfuros), son una amenaza para las quebradas, ríos o lagos, para las fuentes subterráneas de agua y para los peces, la vida silvestre y a las plantas”.

A largo plazo, en humanos, la exposición al tóxico ocasiona dolores de cabeza, pérdida del apetito, debilidad, náuseas, vértigo e irritación de los ojos y del sistema respiratorio. Para pensar en la carga mortal del cianuro, basta con pensar que una porción más pequeña que un grano de arroz, es suficiente para matar a un adulto.

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– El corte viene de antes – aclara Carlos – Mira: yo creo que tenía 18 años cuando comenzó. Imaginate: tengo 64. En ese tiempo se anunció que iba a venir una empresa inglesa. Estando en el gobierno los militares, fuimos hasta La Rioja a protestar. Nos llamaron subversivos.

Su añeja voz, nos permite trazar una línea de tiempo imaginaria. Nos permite, además, entender procesos de mediano plano. Procesos que la prensa porteña, por incapacidad y soberbia, no nos deja ver.

– Cuando vino la empresa (Barrick Gold), prácticamente ya se nos había pasado. Había chicos, que eran de Famatina, que comenzaron a trabajar en la minera.

“Hay que reunirse”, fue la consigna. “Hay que empezar a formarse”.

– Pero ahora, lo que iniciamos hace ocho años atrás, es distinto gracias al famoso Internet. Que te da todas las posibilidades de comunicarte con otros países, de saber que efecto hace el cianuro. Entonces, empezamos a estudiar. Algunos compañeros de lucha se dedicaron a esto y luego nos llamaban para decirnos: esto es lo que puede suceder, esto es lo que se viene. Hubo jóvenes que se destacaron en este sentido. Nos decían: entrá en Internet, en tal cosa: esto es lo que dice.

El nexo generacional, permitió que las asambleas fueran creciendo paulatinamente. En los momentos más álgidos, mil personas eligieron el rumbo a seguir, participando por la expulsión de las mineras. Mil personas no es poco en un pueblo de apenas dos mil quinientos.

– En un momento dado, dijimos “no”. Pusimos plazo entre nosotros. Es decir: en tantos días estamos y armamos el corte. Hemos venido con algunos, hemos puesto la barrera. Después, no había gente para que viniera al corte. Algunos planteaban que primero había hablar con el cura, con el intendente. Yo voy, dije. No quiero ser el número uno. Pero necesito de por lo menos diez que me acompañen. Había miedo, por supuesto.

Pero entre todos, lograron vencer el miedo.

El único acceso a la mina por tierra, quedó bloqueado por una guardia fue sostenida por los vecinos. Jóvenes, adultos mayores, niños. No fueron pocos los que se turnaron en los puestos de Alto Carrizal. No fueron pocas las adversidades que sufrieron. Muchas veces sin agua y sin luz, con frío o calor, asumieron la misión de no dejar pasar a las mineras.

– Yo voy – dijo Carlos – pero no quiero ser el único.

Y así, lentamente, se fue formando un grupo. Primero, los turnos eran de 24 horas. Después, de 12 horas. Con el tiempo, se fue puliendo el sistema, mientras se juntaban datos sobre las mineras.

Como se dijo, primero fue la Barrick Gold, de capitales canadienses, que había comenzado las obras, pero no consiguieron terminarlas. Luego, le llegó el turno a la Shandong Gold. Después, a la Osisko Mining Corporation (ambas, de capitales chinos). La Midais, empresa minera salteña, fue la última en desistir en su intento de instalarse, forzada por la voluntad popular.

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– Beder Herrera ha cobrado la mitad de la plata – nos explican Érica y Daniel, vecinos de Chilecito.

Para ellos, y para varios vecinos en el pueblo, la trama de poder es visible.

– En los noventa, cuando Maza era el gobernador, hacen un trato con la Barrick Gold. Paga mil millones de dólares, de los cuales cincuenta eran para Beder.
– ¿Beder que era por entonces?
– El vicegobernador.
– ¿El fue el de la famosa frase: el agua vale más que el oro?
– Claro. El ya sabía que le iban a hacer un boicot a Maza. Maza es ingeniero en minas y dijo públicamente que quería explotarlas. Entonces Beder, sabiendo que la gente no quería eso, comenzó su campaña en contra.

El triunfo de Luis Beder Herrera, en 2007, fue posible a la derrota de quién había sido su principal aliado político. En aquel entonces, Maza fue destituido de su cargo, “cuando más de los dos tercios de la Sala de Sentencia de la Legislatura lo encontró culpable del delito de ‘mal desempeño de sus funciones’” [Clarín, 12/04/07]. “Le habían iniciado juicio político por haber pagado por un terreno que supuestamente ya pertenecía al Estado”, informó Página/12 el 13 de abril de aquel año. “El conflicto se disparó cuando el gobernador anunció su intención de ser reelecto. Su vice, Beder Herrera, que controlaba la Legislatura, no se lo permitió”.

Una vez designado por el voto, todos recuerdan cómo cambió el tono discursivo tras realizar una visita a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández.

– Cuando volvió de Buenos Aires, era otro tipo – dijo Érica.

Los suculentos beneficios y la política minera del kirchnerismo, lo habían hecho pensar.

Dato de color: ¿dónde nació Luis Beder Herrera? En la localidad de Campanas, en el departamento de Famatina.

SI: al mismo lugar a dónde envió, en más de una ocasión, a las fuerzas policiales de la provincia, para amedrentar la conciencia de un pueblo que no quiere morir envenenado.

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El 14 de septiembre de 2015, los diarios de la capital se hicieron eco de un incidente que involucraba a la Barrick Gold, una de las empresas expulsadas por los Vecinos de Famatina.

“Una cadena de Whatsapp alertó a los vecinos de San José de Jachal, una pequeña localidad ubicada a 160 kilómetros de la capital de San Juan”, publicó La Nación el 13 de septiembre de 2016. “En el mensaje aseguraban que se habían derramado 15 mil litros de cianuro ‘directamente al río’, proveniente de la mina de oro Veladero”.

La Asamblea de Vecinos de Jachal se puso en estado de alerta. El mensaje era claro: “los empleados de la mina no pueden decir nada, pero ya sabe el gobernador, la policía minera pero seguramente la población será la última en enterarse”. El cerco mediático era sorteado gracias a la organización. La advertencia se transformó en suplicio. “Por favor: no usar agua de la canilla para tomar, cocinar, etc”. La vida de todos estaba en peligro.

El cinismo de la Barrick Gold se dio a conocer al día siguiente, a través de un comunicado. Allí reconocían que se había producido “‘un incidente derivado de la rotura de una cañería que conduce solución cianurada’ […], a más de 4000 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera sanjuanina”. Inclusive Miguel Gimenez Zapiola, director de asuntos corporativos de la compañía, aseguró que no existía ningún riesgo para la población. “No hubo contaminación en la cuenca del Río Jachel ni se afectó la salud de los trabajadores y la comunidad”.

El 23 de septiembre, la empresa le acercó al juez Pablo Oritja el dato de la cantidad exacta del tóxico derramado. “Es aproximadamente de un millón de litros”, informó el magistrado a La Nación. Una serie de pericias fueron ordenadas para aclarar la situación. Oritja, igualmente reiteró que la población debía estar tranquila porque el agua no estaría contaminada: “Los muestreos que se han hecho posteriores han dado todas negativas de contaminación por cianuro […] No hay cianuro en el agua que pueda afectar a la salud de las personas, lo que no quiere decir que no pueda haber producido un daño ambiental en la cuenca”.

El 17 de octubre, el portal Infobae difundió un informe realizado por la Universidad Nacional de Cuyo, cuyas muestras fueron tomadas el 14 de septiembre. Sí: el mismo día en el que la Barrick Gold anunciaba que la contaminación y el riesgo para la población no existían. El estudio reveló la presencia de bacterias coliformes. Además, se detectó Eschericia coli y sobre todo el grupo Citrobacter-Enterobacter-Kiebsiella, que producen infecciones importantes, sobre todo meningitis. Para los asambleístas, los resultados estarían indicando que además del derrame de cianuro, la empresa está vertiendo residuos cloacales al río y poniendo en peligro la salud aguas abajo. También se encontraron metales en el agua que hacen que ese líquido ya no sea apto para el consumo de los habitantes del lugar. De acuerdo con el informe, el agua allí tiene boro, cloruros, sulfatos y arsénico [Infobae, 17/10/15].

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– Cuando la minera estaba por empezar a trabajar, nosotros alertamos a los vecinos de Jacha – nos comenta Carlos – Ellos decían que no pasaba nada, que la mina significaba el despegue, el progreso. Por supuesto, la minera puso la denominación de la empresa en autos de carrera, en un estadio. Les han hecho a ellos lo mismo que le hicieron los españoles a los indios: les vendieron espejitos de colores.

La posibilidad de un empleo bien remunerado, confunde y tensiona a los habitantes del pueblo.

– El trabajo grueso, el principal, lo hace el trabajador del pueblo, de los alrededores.

Las empresas usan esto claramente a su favor. El tan mentado “progreso”, no es más que un señuelo para desprevenidos.

– En Jacha comenzaron a sospechar cuando comenzar a ver que las casas, en donde vivía el personal, estaban hechas con un sentido contrario. Entonces, se preguntaron: ¿por qué? ¡Cómo será la contaminación, que ninguna ventana apuntaba a la mina!

Pero la heroica resistencia de Famatina, le costó empleos, presupuesto, posibilidades.

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“Junto a gobernadores del PJ, Macri anunció el fin de las retenciones mineras”, publicó La Nación el 13 de febrero de 2016. Con la Codillera de fondo, Juan Manzur (gobernador de Tucumán), Juan Manuel Urtubey (Salta) y el radical Gerardo Morales (Jujuy), compartieron la novedad. Se eliminarían las las retenciones para la actividad minera metalífera y no metalífera, que hoy tributan un 5% sobre las ventas. El Estado Nacional se quedó, automáticamente, con 2,5 millones de pesos menos.

Tres días después, la Asamblea de Famatina emitió un comunicado. “El gobierno nacional ha tomado decisiones políticas en torno a la actividad minera frente a las cuales no somos indiferentes: primero fue la quita a las retenciones y ahora el Ministro del Interior Rogelio Frigerio anunció públicamente el impulso a la minería en la provincia de La Rioja”.

En la proclama, los vecinos fueron tajantes: “Solicitamos al gobierno nacional y provincial desistir en su intento de instalar la minería como actividad económica y sancionar una Ley que Prohiba la Mega Mineria en todo el territorio Nacional”. Todo parece indicar que varias batallas quedan por librar.

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En Chilecito y Famatina, las paredes hablan. Las consignas, que se multiplican febrilemente por las calles, no están para decorar o embellecer. Son el recuerdo de una lucha que se sostiene, aunque por el momento gocen de una victoria transitoria.

“Los pueblos que pierden sus raíces, pierden las conciencia de sus destinos”, se escucha por ahí. Un cartel blanco, de letras verdes, aclara: “Aquí defendemos nuestro medio ambiente y la vida sin prisa”. Otro, pintado a mano, deja las cosas en claro: “Defender el agua, es defender la vida”.

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Emiliano Zerbini (tal vez, la voz folklórica local de mayor proyección nacional), compuso una canción para las sierras. Repleta de amor y valentía, su canción no solo es una advertencia: es, además, una toma de posición individual y colectiva. El sentimiento de todos, en Chilecito y Famatina, se transforman en palabras para la resistencia.

“Quiero que entiendas que hay ciertas cosas
que no se venden, que no se compran.
La libertad, la sangre y la historia
son simples cosas que no se tocan, no señor,
¡El Famatina no se toca, no se toca!”.

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