Estuve todo el día mirando tu facebook.

Uno:

Cuando un chico me gusta comienzo una investigación sobre su vida virtual.

El primer paso es agregarlo a facebook, una vez aceptada la amistad, leo desde la primera publicación que realizó en su vida, hasta la última. Reviso links, escucho música, leo comentarios. Investigo quiénes son sus mejores amigos, entro a sus facebooks, miro todas las fotografías en las que él aparece, si tengo acceso a los álbumes los miro completos, aparezca en primer plano él o no (muchas veces la persona puede aparecer de espaldas o no ser etiquetada), repaso rápidamente la biografía de sus amigos, para tener un panorama de las personas con las que se rodea. También investigo cualquier tipo de romance, primero selecciono una serie de sospechosas, que en todos los casos están presentes con “me gusta” recurrentes, comentarios, publicaciones y demás. Las investigo una a una y descarto sus nombres en caso de no encontrar nada relevante.

Parece un trabajo muy pesado, pero en realidad es sólo clickear.

Una vez finalizada la investigación sobre sus amistades, romances, novias y/o exnovias, continuo con sus gustos y preferencias: cine – música – libros – comida – programas de televisión – dibujos animados – arte en general – deportes.

También se puede saber quiénes de su familia murieron, si tiene hermanos, hermanas o mascotas, lugar de trabajo y relación con sus compañeros.

En la investigación se puede llegar a ciertas conclusiones acerca del universo personal del investigado, incluso rasgos de su personalidad, aunque esto se corrobora cuando se realiza un encuentro cara a cara.

Una vez finalizada la lectura entera de su biografía, el siguiente paso es poner su nombre en google, en el caso de que la persona utilice algún tipo de seudónimo, también se escribe en el buscador. Repaso todas las páginas donde sale y cada uno de sus usuarios: tumblr, flickr, youtube, instagram, grooveshark, twitter, soundcloud, blogspot, incluso fotolog. Escucho listas de reproducción, favoritos, leo twitts y re-twitts, miro videos, leo todas las entradas de su blog, galerias de fotos y tumblr completo. En algunos casos, sobre todo si la persona pertenece a cualquier tipo de universo artístico, político o del medio: leo entrevistas escritas y escucho programas de radio.

Esto puede llevar días e incluso semanas, dependiendo de la actividad virtual del investigado y la cantidad de años que lleve de vida en la red.

El fin de la investigación depende de la relación con él y del grado de interés que genere en mi. En algunos casos tomo nota. Esto sirve para que en el momento que se realice alguna cita, sepa los temas que puedo tocar y los que no. Aunque muchas veces hablo a propósito de ciertas cosas. También hay ocasiones en las que la persona comenta algo que ya he leído en las redes en el transcurso de la investigación, por lo que tengo que estar preparada para fingir ignorancia y sorpresa.

De mi última investigación puedo contar algunas cosas:

En 2009 lo vio en vivo al Papa Benedicto XVI y subió una foto. Se compró dos pizzetas esperando que le regalen la tercera. Elogió a Tangalanga. También felicitó a la república de Colombia por la telenovela “Los Victorinos”.

En 2010 recordó que cuando tenía 6 años le cortó el cuello con una regla a un compañerito del colegio, el mismo día que fue el atentado en la embajada de Israel. No lo llevaron a la dirección.

En 2011 viajó a Córdoba y un perro le hizo pis encima. Ese mismo año en Buenos Aires, viajó en subte con un cochecito de bebé en el pie durante 8 estaciones. También le dio caspa y declaró que no le gusta la gente que no come pizza de anchoas.

En 2012 cambió su wallpaper y se le pegó el hit del verano. Un sábado a la noche escribió que no tenía novia pero tenía una botella de gaseosa y una cinta con música mezclada. También se quedó encerrado adentro de su casa, porque se olvidó la llave afuera y la puerta no tenía picaporte. En junio se hizo socio de un videoclub.

En 2013 tuvo fiebre y se hizo nebulizaciones. Se confundió a Cecilia Pando con Victoria Donda. Compró figuritas de Snoopy y la 164 le vino repetida, además 4 de las 5 eran de Lucy. Se ganó una pistola tira-sopapas.

En 2014 encontró una persona que se llama igual que él en el facebook. Empezó a leer un libro de autoayuda escrito por el ex director técnico de los Chicago Bulls y los Angeles laker. Escribió “qué triste es comprar prepizzas”.

En 2015 se compró un paragüas. Pasó tres días en la cama mirando los Power Rangers Megaforce. Le cobraron 40 pesos un café con leche. Se hizo amigo del kioskero del puesto de revistas de su trabajo.

En muy pocas ocaciones comparte música y cuando hubo mundiales sólo hablaba de eso. Nunca nombra a sus novias ni están presentes de manera explícita en su biografía, sólo en dos entrevistas: en una aparece su nombre “Laura” y en otra sólo “mi novia”. Tiene voz nasal, a veces habla como si estuviese dormido. Mira muchos dibujos animados y le gusta mucho el bascket. En varias ocaciones tuve que googlear personas, películas y animaciones porque no tenía idea de lo que estaba hablando.

Dos:

Nos encontramos un día de marzo en la esquina de Santa Fe y Pueyrredón 23:30 horas. Empezamos a caminar y nos dimos un beso, íbamos a ir a tomar algo pero el propuso ir a un telo. El número de la habitación era el mismo número del colectivo que lo había llevado hasta la cita. Una chica en un cuarto cercano gritaba mucho. Parecía que la estaban matando. Pero no. El tomó una Pepsi que me pidió que sacara de las heladeras que siempre están en los telos. Yo tomé agua de la canilla. Es igual en la vida real y la virtual. Habla más que por chat. Cuando nos fuimos me dijo algo de que se estaba separando y de que estaba pasando por un momento complicado. Nada de eso estaba escrito en internet.

Tres:

Nos volvimos a ver. Una, dos, tres veces. Siempre en mi casa. Después dije algo que no debía, porque siempre digo cosas que no tengo que decir. Lo hice llorar. “No me hables nunca más” me dijo por chat. Le dije que esas cosas se decían en la cara. Salió antes del trabajo, vino a mi casa, abrí la puerta, repitió: “No me hables nunca más” y me eliminó de sus amigos.

Cuatro:

Estuve más tiempo en su facebook que con él.

Cinco:

Un día mientras revolvía los libros en una feria de Cáritas, encontré uno de historietas. Cuando lo empecé a hojear en el medio había un papelito. El papelito era un poema chiquitito, de esos poemas que vienen en los chocolates Dos Corazones. Lo compré. El poema es horrible, pero yo lo vi como un mensaje, una señal. Estoy desesperada por cualquier cosa subliminal.

Seis: 

Te gustan las rosas rojas

y rosas rojas me pides,

yo sólo pretendo a cambio

una humilde “no me olvides”.


Siete:

Quisiera que suceda algo astral. Que el cosmos le mande mensajes ocultos donde aparezca yo en su camino todo el día. En la calle, en el trabajo, en su casa, en intenet, en sus sueños. Que siempre se cruce con algo que le haga pensar en mi. Esas cosas pasan…

Bueno. En realidad sólo estoy esperando. Una amiga me dijo que tiene un amigo para presentarme. Qué depresión. Esas cosas me deprimen. Es como tener 30 años y comprarse un libro de Maitena.

Un horror.

Mi última historia de amor, termino antes de empezar.

 

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