En tiempo presente

En tiempo presente

 

Invitada por el comité Argentina Solidarity Campaign, Nora Cortiñas viajó al Reino Unido para hablar sobre los Derechos Humanos y las desapariciones en Argentina. En su paso por la Universidad de Cambridge, se refirió a Santiago Maldonado en tiempo presente y culpó al gobierno nacional por su “desaparición forzada”, porque ella sabe bien que elegir las palabras y el tiempo verbal son elecciones políticas

 

Una vez finalizadas las introducciones propias de la formalidad académica, llega su turno de hablar e inevitablemente se me pone la piel de gallina. Sé perfectamente quién es, pero es la primera vez que escucho su nombre completo. “Soy Nora Morales de Cortiñas”, se presenta en castellano frente a un público que en su mayoría ejercita desde temprana edad la lengua anglosajona. “Tengo dos hijos, Marcelo Horacio, que hoy tiene 62 años y Carlos Gustavo, que está desaparecido desde el 15 de Abril de 1977. Desde ese momento no sé absolutamente nada sobre qué pasó con él”. De pie, estoica a sus 87 años, Nora comienza su charla en la Universidad de Cambridge. Es su primera visita al Reino Unido y en su corta pero contundente agenda, tiene programada otra charla en Londres; una reunión con sindicatos y movimientos sociales; una conferencia de prensa; y un almuerzo en el Parlamento con Jeremy Corbyn, el fortalecido líder del partido laborista inglés.

Haciéndonos a todos un favor, los ubicados cerca de las ventanas del “Room S1” deciden cerrarlas, ya que no hay micrófono y su voz es tan baja como su estatura. Nora es categórica, nombra a la globalización y al sistema financiero como los grandes culpables de las desigualdades sociales en Latinoamérica, reafirmando los dichos previos de su compañera de panel Beverly Keene, directora de Jubileo Sur-Diálogo 2000, la ONG que tiene como objetivo combatir las deudas externas ilegítimas en América Latina y el Caribe. Ahora sí, se mete de lleno en su exposición sobre los “Derechos Humanos y Desapariciones en Argentina”. Repasa el modus operandi represivo de nuestra última “dictadura cívico-militar, económica  y eclesiástica”, y para avispar al público anglo parlante, lo asocia a la metodología Nazi: “Hubo más de 500 campos de concentración, como los que muchos de ustedes conocerán de sus abuelos por los campos que hubo en la Europa Nazi”. Acto seguido y demostrando una excelsa habilidad retórica, Cortiñas menciona el caso de Santiago Maldonado sumándolo, cual nudo narrativo, a la historia trágica de la Argentina: “Durante la última dictadura hubo una metodología de la represión brutal que es la desaparición forzada de personas que, lamentablemente, volvimos a repetirla hace unos días con la vida de Santiago Maldonado. Éste joven fue desaparecido por la Gendarmería y con la responsabilidad del gobierno nacional”.

Nora corre la foto de su hijo Gustavo que cuelga de su cuello y que, junto a su pañuelo blanco, forman parte de los ornamentos simbólicos de una lucha que lleva 41 años. Deja ver en primer plano la foto de Santiago, imagen que sumó desde su desaparición y que ahora lleva la inscripción “Presente”. Estaba en el aire, creo que todos percibimos su necesidad imperante de hablar del caso Maldonado. Es que para Nora, hablar en la actualidad de los Derechos Humanos en Argentina, es denunciar la desaparición forzada de Maldonado; así como en el pasado denunció otras tantas desapariciones.

Ella se encomendó a si misma la tarea de visibilizarlos, de hacerlos presentes en medios de comunicación, marchas y juicios. Por su cuello colgaron las fotografías de Ezequiel Demonty y Franco Casco. Llevaba la imagen de Luciano Arruga cuando interrumpió el teórico de Semiótica I en la Facultad de Ciencias Sociales, sede Parque Centenario. En aquella oportunidad, Nora ingresó al aula 201 y cual militante estudiantil (pero laureada en aplausos), se subió a la tarima para hablar del caso. La sala era gigante pero había micrófono. Esa fue la primera vez que su presencia me generó piel de gallina.

El presente simple es otro de los recursos narrativos que Nora utiliza; una estrategia en su lucha por visibilizar y no olvidar: “Santiago Maldonado es un joven de 28 años, que un día decidió irse afuera para ser solidario con las comunidades aborígenes en la defensa de sus tierras. Digo “es” porque, aunque ya apareció su cuerpo, lo tenemos presente, no lo queremos dar por muerto.” Y continúa con un tono aún más denuncista: “Estos días el Gobierno quiere desprestigiar a los Organismos de Derechos Humanos porque estamos investigando bien qué pasó con Santiago, que desapareció y luego su cuerpo apareció plantado en la orilla del río. Hay mucho ocultamiento.”

Al lado suyo se encuentra Dan Ozarow quien, con lapicera y cuaderno en mano, intenta registrar en tiempo y forma los dichos de Nora para luego traducirlos al inglés; tarea difícil teniendo en cuenta la verborragia de Cortiñas. “Parece que me dieran cuerda, no?”, bromea Nora ante los intentos desesperados pero respetuosos de Dan para darle un stop. Orzow es el secretario de la  Argentina Solidarity Campaign y el encargado de digitar, crowdfunding de por medio, la visita de Cortiñas. Su experiencia como voluntario en la Villa 31 de la Argentina post crisis lo llevó a convertirse en un erudito de la historia socio-económica de nuestro país, y a fines del año pasado publicó el libro titulado De la crisis de 2001 al kirchnerismo: cambios y continuidades (Prometeo). Desde el comité que profesa solidaridad con la Argentina, Dan organiza asambleas en Londres para discutir las políticas neoliberales signé Macri y coordinar manifestaciones que en los pasados meses se centraron exclusivamente en el reclamo de aparición con vida de Santiago. La última de las concentraciones se llevó a cabo el día anterior a la charla en Cambridge y contó con Cortiñas como invitada de lujo. Velas, flores y carteles convirtieron la paqueta vereda de la embajada Argentina en un altar improvisado.

Volviendo al claustro universitario y luego de cincuenta minutos de oratoria (en los que Nora permaneció todo el tiempo en pie), se da inicio al momento de las preguntas. Un señor levanta la mano y sin dar tiempo a la aprobación de la mediadora, se pone de pie y comienza a dirigirse a Cortiñas en un perfecto inglés. No se trata de una pregunta sino de una denuncia: “Mientras que en el pasado, la Embajada Argentina hubiera acompañado esta actividad. Ha sido boicoteada con mentiras. El actual presidente ha dicho” -hace una pausa y pasa al castellano para ser más contundente- “que los derechos humanos son un curro! Esta gente da vergüenza y hay que condenarlos”. Se trata de Guillermo Makin y su enojo es a causa de la carta que el actual embajador argentino Carlos Sersale Di Cerisano le envío el 31 de Octubre a Joanna Page, la directora del Centro de Estudios Latinoamericanos de Cambridge.

Agarro de la mesa una copia de la carta que se encuentra junto con otros volantes confeccionados por la Argentina Solidarity Campaign. En el documento, el diplomático se adelanta a la charla en Cambridge y expresa su disconformidad por los temas que se tratarán. Sersale Di Cerisano rechaza que se caracterice al gobierno de Mauricio Macri como neoliberal y por sobre todo, que se hable de “desaparición forzada” cuando se aborda el caso de Santiago Maldonado. Los párrafos siguientes se embarcan en argumentos para defender al gobierno de “Let´s Change” y a medida que leo,  se me hacen presentes las visitas que las madres realizaban en diferentes países pidiendo ayuda a organismos internacionales, mientras en Argentina se las acusaba de encabezar una campaña anti-patriótica.

De repente, mi lectura se interrumpe. Nora Cortiñas pide que la acompañemos a cerrar el encuentro con el grito que se escucha todos los jueves en Plaza de Mayo:

 

“Treinta mil detenidos desaparecidos, prentes

Treinta mil detenidos desaparecidos, prentes

Treinta mil detenidos desaparecidos, prentes.

Ahora y siempre

Ahora y siempre

Ahora y siempre.

“Hasta la victoria Siempre, venceremos.”

 

 

 

 

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