El milagro que la marihuana ofrece frente a la epilepsia

Son numerosos casos en el mundo de personas que usan el cannabis medicinal para mitigar el cáncer, convulsiones, artritis, esclerosis múltiple y otras enfermedades dolorosas que la medicina ya no puede controlar. En el Perú, el uso medicinal de la marihuana aún no es aprobado

Marian Elizabeth Torres Montoya toma ocho pastillas anticonvulsionantes al día. Tiene 17 años y su silencio es inquebrantable. No camina, no ve, pero sí escucha, pesa 20 kilos y sufre parálisis cerebral. Marian tiene solo a una persona en este mundo: su madre María del Rosario Montoya Vera, quien mientras se registra esta entrevista alista la dosis de comprimidos que tomará Marian en la mañana. Todo el cóctel de fármacos se diluye junto a un desayuno licuado. La jovencita se encuentra acostada en una de las camas del cuarto donde vive. La tranquilidad que demuestra es muy distante a la fiebre y convulsiones que anoche la aquejaron.

La señora Montoya Vera cuenta que su hija al día tiene aproximadamente 30 convulsiones que la atacan en tres niveles:suave,medio y fuerte. La última maltrata más a su pequeña, ya que la hace gritar, la pone rígida, roja,le contrae los músculos de su cara, la hace gritar y sufrir por largo rato.

“Ha habido días muy difíciles, a veces se ha quedado tres días enteros sin dormir y con la mirada hacia arriba”, narra la madre. Marian ha llegado a pesar hasta 18 kilos debido a que las convulsiones la afectan tanto que le quitan el apetito. La joven tiene epilepsia refractaria, la cual se da cuando los medicamentos anticonvulsionantes ya no controlan los repentinos estremecimientos que invaden su cuerpo. La única solución para calmar esta enfermedad es la marihuana.

En países como Chile, Argentina, México, España y otros, el uso medicinal de la marihuana es legal pues es el único tratamiento que ha devuelto a las familias la posibilidad de no ver a sus hijos seguir sufriendo más por las convulsiones. La manera de administrar esta planta a las personas que sufren este mal es a través de un aceite llamado Charlotte, cuyo nombre proviene de una niña estadounidense que a sus cinco años padecía más de 300 convulsiones a la semana. Lo que hace este óleo es reducir el número de los ataques.

Negligencia médica

Marian nació el 18 de febrero de 1999, en la Clínica Materno Infantil. Sus padres se dieron cuenta que a los tres meses no seguía los objetos con la vista, su cuello no lo mantenía derecho, por lo que la llevan al médico y este los deriva a Lima donde Marian estuvo hospitalizada 15 días y le realizaron una tomografía en la que visualizó un quiste de gran tamaño ubicado en el hemisferio cerebral izquierdo.

“Cuando fui al instituto Nacional de Ciencias Neurológicas de Lima me dijeron que ese daño se había producido por la demora en el parto”, recuerda Montoya Vera, mientras Marian se queja por algún dolor que comprueba la negligencia.

Ese 18 de febrero de 1999,desde las 8:30 de la mañana indujeron el parto a la señora María; sin embargo, a las 6:00 de la tarde recién sintió dolores tenues. Las enfermeras, al ver que no avanzaba en las dilataciones, llamaron a las 7:00 de la noche al doctor quien llegó a las 9:30 ante la insistencia de las asistentes. El médico al revisarla ordenó de inmediato una cesárea, para entonces el feto ya había sufrido daño.

“Al salir de alta los médicos no me dijeron nada, en el informe que pedí tampoco indicaban ningún daño”, precisa Montoya Vera. Años más tarde, quiso iniciar un juicio contra la clínica,pero ya no podía porque la negligencia había prescrito.

Problemas con EsSalud

La madre de Marian ha solicitado al seguro la importación del aceite de Charlotte, pero EsSalud denegó esta petición basándose en un Decreto Supremo, el cual indica que la marihuana en nuestro país es ilegal, dejando sin ninguna alternativa al sufrimiento que vive día a día su hija. Otro de los problemas que atraviesa Montoya Vera con el seguro es que este le pide que devuelva el uso del servicio desde el año 2012 hasta la fecha.

“Ellos aducen que no hubo relación laboral con la empresa que yo trabajaba, sin embargo ya he presentado mis descargos y me lo han denegado”, declara.

María,apenada,ve a su hija postrada en la cama y con voz quebrada comenta que desde abril no puede acceder a los servicios de EsSalud y que, además, no cuenta con ninguna entidad que la ayude. Marian ha cambiado su vida por completo. Le ha enseñado a amar los silencios y a luchar ante la adversidad.

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