"El día más largo del futuro" para pensar el presente

La ciencia ficción siempre le provee a los narradores esa otra orilla (imaginaria) desde donde pararse para mirar para acá, para nuestro pedacito de tierra: el futuro se transforma en el territorio sobre el que se proyecta (como analogía o como metáfora) algún rasgo del presente. Es probable que los capítulos de la serie inglesa “Black Mirror” sirvan para ejemplificar esto.

Allí está la historieta, también, que siempre nos tiene buenas narraciones para contar. Y es que el inimaginable Lucas Varela se nos apareció con una novelita gráfica muy interesante editada por Hotel de las Ideas, un proyecto editorial que tiene escasos años, pero que en los últimos ha empezado a publicar libros de historieta muy distintos entre sí, con mucha prolijidad y buen gusto.

Decía que la novela gráfica de Varela es interesantísima y por varias cosas. La primera es porque, si no me equivoco, es su primera narración más o menos extensa con guión propio. Lucas ha trabajado con Carlos Trillo (Sasha, El síndrome Guastavino) o con Diego Agrimbau (Diagnostics, en Francia, que recoge historietas cortas publicadas en la Fierro argentina), ambos grandísimos guionistas (el primero ya es pasado, el segundo es presente y futuro de nuestra historieta). Y para llevar adelante esta narración, Lucas elige prescindir de los globos de diálogo. Esto es: resignar la expresividad de la palabra como modo de vehiculizar sentidos para amplificar la atención que se preste sobre la expresividad de la gráfica, del ritmo y la cadencia que se trama al leer cada página, del color y de las contadas onomatopeyas que sí se permite introducir Varela.

Si la “mudez” de la historieta (concepto polémico que no quiero abordar ahora) y su estética ya de por sí son atractivas, la trama de esta novela gráfica también lo es. El mundo que fragua esta historia de ciencia ficción está cruzado por una disputa entre dos megacorporaciones que manejan absolutamente todo. En esta batalla abierta, los personajes “comunes” (personas y robots de distintos tipos) han caído de un lado o del otro y si por casualidad son hallados con algo que los asocie con la otra corporación tendrá problemas; en un contexto de espionaje y atentados mutuos, esto será moneda corriente.

Y entre medio de esto, un extraterrestre aparece, introduciendo un elemento que desatará este nudo de caprichos corporativos dejando huellas definitivas.

Hablaba al principio de la ciencia ficción como ese espacio-otro desde el que poder pensar el propio. Esto no sólo ocurre para los narradores, sino también para los lectores. Por eso es que “El día más largo del futuro” no es un relato salido de la nada: la imaginación del futuro desaforada que nos hace ver Lucas Varela en cada página está hablando a gritos de nuestro presente. Quien quiera leer, que lea.

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Discusión (1)

  1. Me da mucho placer, querido P, encontrarlo y leerlo por aqui tambien.
    Cuando vi el globito con esa foto de perfil, algo me dijo que visitara esa entrada.
    Salute frate!

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