Depuración feminista

El feminismo es un movimiento que lucha por la reinvidicación de los derechos de la mujer,que tiene como consecuencia la igualdad de género.
Para entender el concepto en su totalidad, podemos usar la imagen de un hombre y una mujer intentando llegar a la cima de una hipotética colina.
En la sociedad actual, el hombre está ubicado en una de las partes más altas de una escalera que lo lleva a dicha cima. La mujer, en cambio, no sólo se encuentra en la parte más baja de la colina, si no que debe además cargar con una mochila llena de piedras que le fue poniendo la humanidad con sus convenciones y estigmas.
El objetivo del feminismo es quitar de a poco esas piedras para que la mujer pueda subir los escalones, de la misma manera que los hombres. No es un ascensor que la posiciona directamente en la cima, o más alto que el hombre.
El feminismo simplementa aligera la carga de la mujer y como consecuencia (y NO como objetivo principal) eso permite la equidad.
Agustin Laje es un hombre joven de nacionalidad argentina que muchas fuentes informativas lo denoniman como escritor. Según él, el movimiento feminista es un “arma cultural de la nueva izquierda”. Su teoría se basa en que la dirigencia de la revolución ya no está en manos del proletariado (como lo proponía Marx), sino en manos de otro tipo de minorías. Él hace referencia al “indigenismo, feminismo, ecologismo, derechohumanismo, homosexualismo ideológico, garanto-abolicionismo” en una entrevista con Actuall.
Según él, todos estos son movimientos parecieran promover los derechos humanos pero en realidad son una máscara que utiliza la nueva izquierda para tapar su verdadero objetivo: una revolución que aspira promover y perpetuar el desorden y el caos.
En sus propias palabras: “bajo su máscara benevolente y bienintencionada, guarda tras de sí una estrategia imposible de visualizar para los perezosos e idiotas útiles que adhirieron al feminismo sin saber de qué se trataba: librar una batalla cultural que destruya la ‘superestructura’ que mantiene en pie el capitalismo.”
Con un poco de detenimiento, tal vez hasta resulte lógico que alguien como Agustin Laje haya llegado a este tipo de conclusión rebuscada y exorbitante.
Una persona de sexo masculino, blanca, con una ideología liberal-conservadora prende la televisión y ve a toda una multitud marchando por #NiUnaMenos. Abuelas, madres, hijas y nietas reclamando por derechos tan básicos que ni siquiera tendría que ser concevible su trangresión.
Me imagino su desconcierto ante tanto escándalo, considerando que la situación de la mujer progresó tanto y que nunca antes en la historia se encontró en una situación tan privilegiada. (sus palabras exactas fueron “las mujeres jamás estuvieron mejor que en la cultura occidental”).
Claro. Las mujeres pueden votar. Las mujeres pueden trabajar, no tiene que ser amas de casas. Las mujeres pueden manejar. Pueden divorciarse y mudarse solas.
No tenemos por qué quejarnos, ¿no?
Esos son los derechos que se nos fueron otorgados a lo largo de una intensiva lucha feminista, sí. Otro derecho que también se nos fue otorgado fue el de la vida y la libertad, pero yo no veo que se esté respetando mucho eso hoy en día.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó un informe en el 2016 en el que estimaba una brecha salarial entre hombres y mujeres del 23%.
Pero claramente no tenemos nada de qué quejarnos.
El 21 de noviembre de 2017 se calculó una cifra de 254 femicidios ejecutados a lo largo del año. Y esos son sólo los casos denunciados…
Pero claramente estamos exagerando.
Una mujer puede encamarse con 10 hombres y es considerada una puta.
Un hombre puede hacer lo mismo con 10 mujeres y es considerado un ganador.
Pero debemos estar completamente paranoicas.
Entonces, como todo en el mundo está tan en paz con el otro y respeta los derechos de cada uno, todas estas marchas y reclamos feministas deben ser una farsa. Un mísero títere ignorante que actúa guíado por un poder mayor, cuyo objetivo es la dominación mundial.
¡Nos descubrieron! La verdad es que cada vez que salimos a marchar por una compañera que violaron y asesinaron es porque estamos tratando de difundir ideas anárquicas. Totalmente.
Agustín Laje se refiere a movimientos como el feminismo como minorías y después pasa a hablar del poder hegemónico que éstos mismos ejercen…¿En cuál de las dos quedamos?
En una entrevista con Malena Pichot, Laje dice que cuando uno entra a una librería y busca un libro que critique la igualdad de género, no encuentra nada.
Eso es porque el machismo (considerado como la hegemonía completa y absoluta del hombre, que retiene inferior a la mujer) no se exhibe de forma explícita a la vista de todos. Está escondida en los fundamentos de la sociedad en sí. Desde los cuentos infantiles como La Cenicienta, en el que una mujer pobre puede escapar de su miserable vida en la cual es explotada y maltratada, únicamente gracias a un príncipe que la salva.
No hay una sección especial en la librería con un título con luces fosforescentes y flechas que diga “Machismo”. Está implícito en casi cada objeto de consumo. Por ejemplo, las publicidades de productos de limpieza, los cuales siempre muestran a una mujer limpiando.
Por ese motivo se dice que el feminismo es una revolución: porque intenta modificar estas bases sociales machistas preestablecidas. Pero no es algo a lo que tenerle miedo porque no busca la destrucción de ninguna especie.
Y cuando es una mujer la que abusa de un hombre, no saltamos ciegamente a defenderla por el simple hecho de compartir el mismo género. Analizamos el caso y las circunstancias, como lo haríamos con cualquier otra persona de cualquier sexo.
La razón por la que se habla de “Ni Una Menos” y no de “Nadie Menos”, no es porque ignoremos el hecho de que todo el mundo sufre de injusticias, sin importar su género.
Si no que claramente hay un séctor menos privilegiado que otro, y para estar un paso más cerca de ese futurítsico “Nadie Menos”, primero hay que prestarle atención al séctor cuya voz sigue siendo silenciada.
Porque por millonésima vez, el feminismo no consiste en la superioridad de la mujer. No consiste en el odio al hombre.
El feminismo es la liberación de la mujer que, como consecuencia, genera la igualdad entre los dos géneros.
Y por el bien futuro de nuestra sociedad, ojalá no haga faltar volver a repetirlo.

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