DÉJÀ-VU

DÉJÀ-VU

Ensayo periodístico de actualidad por Jorge Andrade.

 

¿Por qué asombrarse? Nada nuevo bajo el sol. La Historia se repite, nunca igual a sí misma pero manteniendo su coherencia a largo plazo.

Desde que la oligarquía nacional dejó de ganar elecciones a partir de la aplicación de la Ley Sáenz Peña, se dedicó a interrumpir violentamente todos los gobiernos de corte popular elegidos libremente:

1930, la entente cívico-militar, tras una coordinada y feroz campaña de desprestigio del gobierno de Hipólito Yrigoyen, derrocó al presidente. El manifiesto de la Junta Provisional acusaba al gobierno de la Unión Cívica Radical de los mismo vicios que la prensa oligárquica atribuye al gobierno kirchnerista.

En 1932 la derecha conservadora gana las elecciones gracias al “fraude patriótico”, como se conoce a todas las maniobras pre, concomitantes y post electorales a que acudió para arrebatar el gobierno a los verdaderos ganadores que habían sido los partidos progresistas.

En 1955 la llamada “Revolución Libertadora” depone al presidente Juan Domingo Perón, con las mismas excusas que su antecesora de 1930.

Dos golpes más destituyen a los gobiernos de Arturo Frondizi y Arturo Illia, ambos elegidos en elecciones viciadas por la proscripción del partido peronista.

En 1976 tiene lugar el golpe militar más cruento de todos los conocidos que todavía está fresco en la memoria histórica del país. Un golpe cívico-militar genocida que dispuso de buenas excusas para reinstaurar un gobierno de derecha, reaccionario, que dejó tierra arrasada en materia social y económica, instaurando un sistema que destruyó la industria nacional (obra perfeccionada por el gobierno libremente electo del peronista Carlos Saúl Ménen), benefició a los grupos agroexportadores y apostó por un proyecto económico basado en la valorización financiera. En este caso los golpistas contaron con la excusa que les proporcionó el desgobierno de María Estela de Perón, “Isabelita”, personaje débil y de escasas luces, que era manejada por la camarilla nazi-esotérica que dirigía el “brujo” “José López Rega, y que había conducido el país al caos institucional. También colaboraron involuntariamente en llevar al país a la anomia social los grupos guerrilleros que plantearon estrategias destinadas al fracaso.

En 1989 otro gobierno popular, el de Raúl Alfonsín, terminó de manera abrupta cuando un golpe, esta vez no militar sino de mercado, lo obligó a renunciar a su cargo y entregar el gobierno al presidente electo Ménem, que aplicaría un plan neoliberal en complicidad con los grupos económicos dominantes.

Y, por fin, llegamos al presente, cuando por primera vez en la historia nacional, la derecha obtiene el gobierno, aunque por pequeño margen, en elecciones irreprochables, Y en escasos tres meses ya ha desmantelado una gran parte de las conquistas, dificultosamente obtenidas, mediante avances y retrocesos, en doce años de reformismo democrático.

La derecha oligárquica ha obtenido el gobierno en elecciones limpias pero gracias a una campaña sucia en, por lo menos dos sentidos. En un sentido, merced al apoyo irrestricto mediante la manipulación mediática de la corporación global de la desinformación y la protección del partido judicial cooptado por el poder empresario nacional y transnacional en las sombras que hoy han emergido sin antifaces a la luz. En segundo lugar gracias a una inteligente y exitosa operación de propaganda.

Durán Barba y su maestro

En algún momento, en el curso de la campaña, el jefe de la propaganda macrista, Jaime Durán Barba, se fue de boca, quizá su único defecto público, y se manifestó admirador de Adolf Hitler. Sin embargo no es el Führer el paradigma que guía su vida sino un personaje fundamental del entorno de Hitler, como él lo es del entorno de Mauricio Macri. Me refiero a Joseph Goebbels.

Hannah Arendt en Besuch in Deutschland. 1950 (Visita a Alemania, 1950), dice lo siguiente:

“Las mentiras de la propaganda totalitaria se diferencian de las mentiras corrientes a las que recurre cualquier régimen no totalitario en dificultades, en que las primeras niegan en forma absoluta  el valor de los hechos. Todos éstos son susceptibles de modificación y todas las mentiras tienen la aptitud de volverse realidad. Los nazis han marcado de tal modo la conciencia de los alemanes, que éstos ya no pueden percibir la realidad como la suma de los acontecimientos duros e inevitables sino apenas como un conjunto continuo de situaciones y palabras cambiantes, es decir que lo que hoy es verdad mañana puede ser mentira…. No se trata aquí de adoctrinamiento sino de la incapacidad de los individuos para distinguir entre hecho y opinión, y de su aversión a hacerlo”.

En efecto, la propaganda, de la cual Joseph Goebbels fue un maestro y con su genio (maléfico para el juicio moral que no es el que entra en este caso) inició una nueva era de la propaganda que, desde entonces, tuvo el poder de intervenir en la conciencia de las personas. Los hechos dejan de ser hechos para ser imágenes que el detentador del poder puede modificar a su antojo y, como consecuencia de ese poder, cambiar la conciencia de las personas.

Jaime Durán Barba no es un genio, es un excelente profesional, un alumno aventajado de Goebbels que se puso al servicio de la maquinaria del poder real de la Argentina para modificar la conciencia de las personas y permitir el triunfo de sus ideas dominantes, escamoteándolas, a través de la artificial construcción de un partido político y un líder donde no hay ni una cosa ni la otra.

Hay múltiples ejemplos prácticos de su estrategia que nos hemos acostumbrado a escuchar machaconamente todos los días de las bocas de la troupe bien entrenada por el manipulador social y repetidas hasta el hartazgo por el poderoso oligopolio informativo que apoya y blinda al que fue candidato y hoy es presidente de la Republica. Hay postulados en el manual de Durán Barba, principios generales y también eslóganes para hechos particulares. Veamos:

El discurso: el maestro adiestró a toda la tropa, desde la cabeza-candidato a presidente, hasta el postulante a concejal del último pueblo perdido de la pampa. La instrucción que, hay que reconocerlo, la tropa cumplió y sigue cumpliendo en forma disciplinada, consiste en “no decir nada”. Nunca enunciar un propósito concreto, mucho menos un programa de acción y, prohibido bajo amenaza de anatema, expresar un solo principio ideológico. Los políticos de Cambiemos deben contestar siempre con vaguedades, frases hechas que también Durán Barba les indica en su manual. Por ejemplo, para citar los más conocidos: “Cerrar la grieta”, “Unir a todos sin diferencia de clase ni ideología” (Declaración ésta que subliminalmente trasmite la idea de “el fin de las ideologías”, que es uno de los apotegmas nacidos al calor de la implosión de los regímenes comunistas realmente existentes y que, junto con el de “el fin de la Historia” [Fukuyama] fue adoptado como divisa de guerra por la cuarta etapa del capitalismo o tardo capitalismo, o capitalismo financiero, sustentado en la teoría económica del neoliberalismo.) o “El fin de los enfrentamientos promovidos por el kirchnerismo” (que esconde la idea de “la lucha de clases no existe”, aunque calla estratégicamente quién debe conducir a esa supuesta sociedad “monoclasista”).

Otros dos eslóganes generalizadores de gran impacto son: “La revolución de la alegría”, que no explica a qué revolución se refiere, aunque sí quiere imponer la idea de que con ella, no importa cuál y cómo sea, todos serán felices. Y “Pobreza cero”, a la que, por supuesto, en ningún caso le sigue la enunciación de las medidas con que se implementará esa loable aspiración.

Después, en un nivel más particularizado, aparecieron otras palabras y frases claves de la propaganda. Una de las más usadas y exitosas, referidas al tipo de cambio, a las tarifas de los servicios públicos y a las variables macroeconómicas en general es “Sinceramiento”. “Sinceramiento” lleva implícita la premisa de que los ajustes que el tal “sinceramiento” implica, requieredel imprescindible sacrificio de la “gente”. Esta idea inyecta subliminalmente en el inconsciente del sujeto un concepto moral, no obstante que la teoría del neoliberalismo, racionalista a ultranza, desprecia la moral. Es el convencimiento de que su sacrifico es el precio inevitable que debe pagar por el despilfarro a que lo indujo el gobierno anterior y que ese sacrifico es justo porque toca por igual a toda la sociedad argentina. En ningún momento se aclaró lo que demuestra la realidad y es que el sinceramiento es una transferencia multimillonaria de la población de menores ingresos a favor de la de mayores ingresos (devaluación ya cercana al 60%, quita de impuestos a las exportaciones, inflación equivalente a ese porcentaje en los consumos populares.)

Otro eslogan exitoso es “Volver al mundo”, que significa arreglar a un costo exorbitante con los “fondos buitres”, con el riesgo de que se inicie una cascada de juicios de los adherentes a los dos canjes previos que se sientan perjudicados por la mayor quita que padecieron.El perjuicio presunto podría llegar a un monto que se calcula entre un mínimo de 200.000 millones de dólares y un máximo de 500.000 millones,hipotecando así no sólo a la generación actual sino el futuro de las generaciones venideras. “Volver al mundo” significa también iniciar un nuevo ciclo de endeudamiento con “el mundo”, al precio que éste nos fije, tanto de intereses como de comisiones de los bancos gestores internacionales, de los cuales son personeros los altos mandos del Ministerio de Hacienda y Finanzas. Y por supuesto oculta que en los últimos doce años la Argentina expandió sus relaciones con el mundo sin dejar de tenerlas, tanto políticas como económicas, con el tradicional primer mundo de los Estados Unidos y de Europa.

Otros eslóganes: “Ñoquis” y “Grasa militante” para estigmatizar a trabajadores víctimas de los recortes de gastos estatales y de la intolerancia ideológica.

“Ejercicio de las fuerzas de seguridad” (la vicepresidente Gabriela Michettidixit) por la represión de los obreros dejados en la calle por los patrones vaciadores de “Cresta Roja”

Y, para terminar y no hacer excesivamente largo este racconto de una lista innumerable, en estos últimos días el Ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, anunció que las ya súper ajustadas tarifas eléctricas, serán nuevamente “adecuadas”antes del invierno hasta alcanzar, se supone, su nivel de equilibrio, es decir de ganancias suficientes para mejorar la red de distribución que dejaron pudrir o, como acostumbran las empresas, para girar las ganancias en dólares al exterior.

Para terminar con el capítulo dedicado a la operación de propaganda del Goebbels ecuatoriano, debo aclarar, para aquellos de mis lectores que piensen que exagero en este paralelo entre el nazismo y el conservadorismo argentino, que no se nos olvide que Hitler llegó al poder a través de elecciones libres. Quizá Macri no sea Hitler y Cambiemos no sea el Nacionalsocialismo, pero es conveniente no descuidarse, porque en apenas dos meses se ve claramente la vocación autoritaria y violenta de nuestra derecha autóctona, con personajes tan brutales como el “milico Aguad” o, con un estilo menos cuartelero la oportunista y sinuosa “Piba” Patricia BullrichLuroPueyrredon, ex montonera, ex menemista, ex Alianza, ex López Murphy, ex aliada de Elisa Carrió y ahora PRO, a quien cuando le sale su costado “Rambo” está dispuesta a desalojar las calles a sangre y fuego tras dar un plazo de cinco minutos.

Los personajes

Sería imposible en el largo que puede tener esta nota hacer una semblanza ni siquiera de los más destacados personajes que integran el elenco gubernamental. Al paso he mencionado a Oscar Aguad y a Patricia Bullrich. Se los define con pocas palabras porque “por sus obras los conoceréis”. Patricia Bullrich, la más mediática, es bien conocida desde hace muchos años cuando se hizo cargo de defender la reducción del 13% en los haberes de jubilados y empleados públicos. Aguad, aunque fue diputado e interventor de la provincia de Corrientes antes de ser nombrado Ministro de Comunicaciones del actual gobierno, es mejor conocido por la foto en que aparece junto al represor Luciano Benjamín Menéndez,y actualmente por promover y defender los decretos violentadores de leyes que intervinieron la AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual) y la AFTIC (Autoridad Federal de Tecnologías de la Información). No obstante en los últimos días el Ministro de Comunicaciones dio pruebas de su competencia para el cargo cuando se mostró sorprendido ante la existencia de la internet.

Del Ministro de Hacienda y Finanzas he hecho una semblanza bastante amplia en mi anterior artículo titulado “Vidas paralelas”, aunque, tan rápido se desarrollan los acontecimientos que por entonces no se conocía su mayor expertise, la que le ha valido el seudónimo de “El gran estanflador”. Él mismo advertía en una entrevista televisiva de 2007 de que la situación más grave que podía vivir la economía de un país era la “estanflación” (del inglés stagflation) que significa estancamiento con inflación. Hoy, en su ejercicio como máxima autoridad económica del gobierno, lo ha logrado, el país ha entrado en recesión con una inflación que tiende al 40% anual y que, en el sensible rubro alimentos, que afecta principalmente a la población de menos recursos, se estima en el 60%, y ambas con tendencia creciente.

Tanto el ministro Prat-Gay como el personaje central de esta historia, el presidente Mauricio Macri, son egresados –Prat-Gay como economista y Macri como ingeniero civil- de una universidad, la Universidad Católica Argentina, que está clasificada en el puesto 410 en el orden internacional de calidad de institutos universitarios según la prestigiosa calificadora “QS WorldUniversity Rankings”, es decir una universidad de tercer orden. Allí envían los ricos a sus retoños con la finalidad de que éstos obtengan conocimientos y títulos habilitantes. Sin embargo, este propósito se ve, por lo menos, mediado por otros, de parte de los padres de los vástagos y de parte de la institución educativa. En el caso de los padres por el objetivo de que sus hijos se vinculen con sus pares para repartirse poder y negocios en el futuro, y de parte de la universidad, sin que esto signifique poner en duda su excelencia académica, por su objetivo comercial,dadas las abultadas matrículas que cobran a sus educandos.

Y ahora es sobre la historia personal y profesional del presidente que quiero explayarme un poco más.

Mauricio Macri es el típico hijo de rico. Al nacer lo encontró todo hecho por su padre, Francesco Macri, un self-mademan italiano, un emprendedor audaz y pícaro que supo insertarse en los grandes negocios de la Argentina y encontrar un lugar-antes del golpe cívico-militar de 1976, durante el golpe y después- en el elenco selecto de contratistas del Estado, a los que popularmente se conoce como “La Patria Contratista”. Mauricio fue “el hijo del patrón”, ocupó puestos de la más alta responsabilidad en el grupo económico fundado por Francesco y fue responsable de cuanto desaguisado y maniobra dudosa o sospechosa de fraudulenta realizaron las empresas del holding. A sólo título de ejemplo, cabe recordar la probada acusación de contrabando a Uruguay por la venta de autopartes que luego volvían ensambladas en vehículos armados en la Banda Oriental;éstos figuraban como importaciones directas de particulares. De este modo Sevel, la empresa de los Macri, se beneficiaba fraudulentamentedel régimen de promoción de las exportaciones, y evitaba pagar IVA y anticipo de Impuesto a las Ganancias por las importaciones. Cavallo y la Corte Suprema menemista se coludieron para absolver a Macri, padre e hijo, de las consecuencias económicas y penales de su proceder ilegal, y para perjudicar al Estado. Desguazó, vació y llevó a la quiebra al Correo Argentino que el gobierno de Carlos Menem privatizó y le concedió por treinta años sin abonar al Estado las regalías establecidas en el contrato de concesión. Ya como presidente de Boca Juniors se benefició de las comisiones por la compraventa de jugadores. Este mecanismo que es de conocimiento público no ha sido probado porque, a diferencia del club Barcelona, que fue acusado por un juez de delito fiscal y cuyo presidente se vio obligado a dejar su puesto por la sospecha de haber percibido coimas por la compra del jugador Neymar, las finanzas de Boca no han sido nunca auditadas. Se dice que el andamiaje contable para disimular las comisiones, en el caso de Boca, fue diseñado por el que fuera su tesorero durante la mayor parte de la presidencia de Macri, Daniel Angelici, el actual presidente de la institución. Como se puede deducir de estos ejemplos Macri no es un “pícaro” como su padre sino un beneficiario de los dineros bien o mal habidos por derecho de cuna. Otros ponen el ingenio por él.

Estos apuntes vienen a cuento porque hoy Mauricio Macri es presidente de la Argentina y los medios que han construido un escudo protector alrededor de su imagen pública se exprimen el magín para encontrar alguna cualidad que destacar del novel mandatario. Como saben que no pueden presentarlo como un individuo inteligente y mucho menos culto –cualidad hoy por hoy muy bajamente cotizada tanto para un político como para un líder empresario-tratan de buscarle aptitudes por el lado de la “zorrería” y así han intentado revestirlo de la imagen del “hábil negociador” en relación con sus encuentros en Davos con líderes del centro del mundo.Allí, éstos lo saludaron con condescendencia y le hicieron promesas de relaciones cordiales y vagas de presuntas inversiones para algún momento del futuro. Visto que los días, y ya meses, pasan sin el menor indicio de inversiones -más bien en lo que se han concentrado los inversores es en obtener beneficios usurarios de los bonos en default- la estrategia acerca del “hábil negociador” se cayó pronto. Ante lo cual, la nueva especie mediática lo apoda de “Equilibrista”, por su presunta sagacidad para moverse por desfiladeros peligrosos, como, acoto, la de pretender que las paritarias se limiten dentro de la banda del 20 al 25% que él y Prat-Gay decretaron como inflación oficial de 2016, siendo que la inflación reconocida por los índices de la CABA y de San Luis tiende al 40% anual de IPC (Índice de Precios al Consumo) y del 60% en alimentos, como dije más arriba.

Ante el poco éxito del intento de bautizarlo con los nombres de guerra de “El Negociador” o de “El equilibrista”, los medios han dado en titularlo “El nuevo líder de la América del Sur”, que se sustentaría en el parangón con algún presidente de los Estados Unidos. Resulta penoso para los panegiristas que la réplica sajona del italiano del sur es ni más ni menos que George Bush hijo. Su parecido biográfico con nuestro presidente es manifiesto. George W. Bush es hijo de rico, de un emprendedor norteamericano, George Bush padre, que fundó su propia empresa del petróleo. El hijo George tuvo también su compañía petrolífera, pero no la fundó sino que la fundió. Además, el personal que lo atendía cuando llegó a la Casa Blanca, asegura que a las diez de la mañana tenía que despertarlo y pedirle por favor que desayunara y fuera a su despacho a ocuparse de los asuntos de gobierno. Tampoco George hijo lograba emitir un discurso improvisado con coherencia, debían escribírselo para que lo aprendiera de memoria o soplárselo con un apuntador entre bambalinas-otro rasgo de similitud con nuestro presidente- y su coeficiente intelectual estaba lejos de ser brillante. Y no digo más.

Déjà-vu

¡Globos amarillos! Globos amarillos inflados de levedad se elevan en el aire diáfano de la Patria. Los Propios los aplauden a rabiar, los extraños, la “gente” que Durán Barba ha logrado embaucar los miran embobados: hacia el cielo suben sus ilusiones.  ¿Y después?

Hoy, cuando los globos de la Propaganda empiezan a reventar, se pincha la ilusión y quedan los datos duros de la cruda realidad: inflación galopante, pérdida brutal del poder adquisitivo de la población, despidos masivos, aumento de la desocupación, transferencias desvergonzadas de riqueza de los pobres a los ricos y, cuando cuadra, represión. Con la excusa del narcotráfico, la misma que usa la capital imperial, además de la del terrorismo, para avanzar sobre los derechos ciudadanos de la democracia liberal, se aprestan las fuerzas de seguridad a hacer “ejercicios” con los despedidos y los que reclaman por la recomposición de sus ingresos y con los amenazados de despido. El plan social y económico de la derecha queda al desnudo.

¿En qué consiste el tal plan, que aunque con objetivos claros, se está aplicando con medios apresurados y chapuceros?

Aquéllos que tenían uso de razón en 2001 deberían recordar en qué consiste. Y los algo más viejos que la tenían en 1976, deberían saberlo dos veces, gracias a la experiencia de Martínez de Hoz y al recordatorio de Menem-Cavallo-De la Rúa. Para los que no tuvieran entonces uso de razón y para los que sí la tuvieran pero hayan perdido la memoria, voy a recordárselo porque el déjà-vu de Macri-Prat-Gay (y en las sombras Melconian, Broda, y Espert, como los más conocidos entre muchos otros), consiste en exactamente lo mismo con algunas variaciones en las herramientas de implementación.

El plan económico de Macri y su corte consiste en lo siguiente:

  • Flotación de la cotización del dólar-
  • Devaluación masiva, eliminación de las retenciones a las exportaciones y reducción progresiva de las de la soja.
  • Aumento de las tarifas de los servicios públicos.
  • Reducción del Estado a su mínima expresión.
  • Nuevo ciclo de endeudamiento en dólares para financiar el déficit en pesos del presupuesto, el déficit heredado y acrecido artificialmente mediante la contabilidad pública imaginativa de Prat-Gay y el déficit creado por la pérdida de recursos derivada de la eliminación de retenciones y que no logre enjugarse con el ajuste de personal.
  • Apertura comercial irrestricta.

Voy a analizar las medidas enumeradas pero sin quedarme en las causas oficiales de las mismas sino incursionando en sus propósitos ocultos.

  • El gobierno aplica en forma disciplinada las directivas del Consenso de Washington que entraron en vigor tras la victoria del capitalismo occidental sobre las experiencias socialistas del bloque soviético. Diría que las aplica con más rigor que en el centro del sistema, ya que tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial flexibilizaron su postura después de la crisis global financiera que estalló en 2008 a partir de las hipotecas sub-prime (hipotecas basura) de los Estados Unidos y sus productos derivados y admitió la posibilidad de realizar controles de cambios. Pero ya se sabe que en la periferia los fundamentalismos suelen ser más extremos que en el centro y nuestros economistas ortodoxos necesitan para su complejo de inferioridad la terapia de la aprobación de los maestros del norte.
  • El gobierno habla de estimular las exportaciones. Las exportaciones que gozan de las ventajas comparativas de la pampa húmeda no necesitan estímulos. La que necesita estímulos es la producción agropecuaria regional y la industria pyme. La razón profunda de la devaluación y de la eliminación de las retenciones a las exportaciones es transferir a sus socios una riqueza instantánea (El Estudio Bein calculó la transferencia en 60.000 millones de pesos a valor actual por año) sin agregado de valor con la promesa de éstos, incumplida hasta pocos días atrás, de liquidar todas sus existencias retenidas en depósitos y silobolsas.
  • No niego la necesidad de incrementar las tarifas gradualmente y con un escalonamiento razonable en función de la capacidad adquisitiva del usuario, a fin de que los concesionarios de la red de distribución no sigan alegando como excusa de su inacción la falta de rentabilidad. Pero nunca olvidando que los servicios públicos no son mercancías sino que cumplen una función social y que también sirven como herramienta para estimular la actividad económica. Lo objetable es el tratamiento de shock implementado por el ex Ceo de Shell, José Luis Aranguren,así como que las excepciones al aumento sean muy acotadas y no automáticas sino puestas en cabeza del usuario.
  • El despido de los presuntos “ñoquis” y de la “grasa militante”tiene por fin, según el gobierno, modernizar la administración pública. Dejando de lado que ya hay casos comprobados en que la grasa es reemplazada, nepotismo mediante, por la “manteca” PRO, la finalidad mal oculta de los despidos es reducir gasto, o sea ajustar, y cercenar la capacidad del Estado de controlar los abusos de la empresa privada.
  • El nuevo ciclo de endeudamiento, que el gobierno disfraza con la falacia económica de que quiere evitar la emisión de moneda que produce inflación,es argumentalmente tan torpe que si se enterara de ella el tribunal que aprobó la tesis de maestrado de Prat-Gay en la Universidad de Pennsylvania, hoy lo bochaban. Es como si Estados Unidos para cubrir su enorme déficit tomara préstamos en euros en lugar de emitir dólares. Está probado que la monetización no es la causante de la inflación del país –y de otros países, entre ellos los del primer mundo- sino, más bien, que lo es la puja distributiva, el incremento de costos y la devaluación monetaria, pero además de este último extremo resulta obvio que la toma de deuda en dólares no contiene la emisión, pues para enjugar el déficit presupuestario en pesos debe emitirse pesos a cambio de los dólares, con lo cual se aumenta la base monetaria. Y tampoco se puede compensar la emisión “secándola” en la jerga, es decir retirando pesos a cambio, por ejemplo, de Lebac (Letra del Banco Central), porque el Tesoro necesita los pesos para pagar sus gastos.

La argumentación de Prat-Gay no es propia de un economista y sólo podría atribuírsela a un intento bien criollo de “engañar a la gilada” haciéndole creer que busca contener la inflación con una medida ortodoxa. En realidad lo que pretende el ministro es conseguir dólares con el fin de paliar, o mejor sería llamarlo encubrir, la recesión con la inyección de fondos externos a cualquier precio. Para conseguir los préstamos -que según la propaganda electoral iban a llover tras el triunfo de Macri y de los que, por el momento, no hay indicios- aceptan, podría decirse ruegan, el chantaje de los fondos buitre que cada día exigen más.

  • La apertura comercial, de cuyos efectos letales tuvimos cumplida experiencia en los años 90, ya está afectando la producción nacional, poniendo en peligro la supervivencia de numerosas pymes y de miles de puestos de trabajo. En realidad el país, con esta conducción irresponsable y entreguista, se ofrece mansamente a absorber la crisis del primer mundo abriendo las fronteras sin condiciones a sus productos y a sudumping. (Venta por debajo de los costos para competir deslealmente con los productos de industria nacional),

En conclusión, ¿cuál es el plan económico del gobierno de Cambiemos, si es que tiene alguno? Aunque torpemente implementado el gobierno de Mauricio Macri tiene un plan económico, nada original por cierto, el mismo del ministro de economía de la dictadura, Martínez de Hoz, y el mismo de Domingo Cavallo. Con peculiaridades técnicas que no hacen al objetivo final (“tablita” de Martínez de Hoz, “uno a uno” de Cavallo, flotación libre del cambio con Prat-Gay) este objetivo final es retornar a la Argentina exclusivamente agroexportadora y de algunos poco commodities más, una Argentina para, a lo sumo, 20 millones de habitantes. Es decir, limitarse a usufructuar las siempre cacareadas “ventajas comparativas” de la tierra.

La vicepresidente Gabriela Michettilo declaró offthe record y sus palabras trascendieron. Dijo que el modelo del gobierno para Argentina era el de la India. Según lo que se supo manifestó textualmente que había que terminar con la industria argentina porque es ineficiente, que había que basarse en el agro, para aprovechar las ventajas comparativas de nuestro territorio, y en los servicios.

O sea, presuntamente el gobierno no tiene interés en proteger a la mayor creadora de empleo en cualquier lugar del mundo: la industria.Más bien desea torpedearla y por eso la apertura a la importación de mercaderías no sólo producidas con mayor nivel de eficiencia (la eficiencia se obtiene gradualmente) sino subsidiadas. El resultado, que ya se vivió en los 90 es, inevitablemente, la destrucción del tejido industrial del país.

La devaluación y la quita de retenciones tiene el fin, no sólo, de favorecer a los grupos económicos que auparon a Macri a la presidencia con las transferencias de recursos de los pobres a los ricos sino, con la consiguiente inflación, bajar los salarios medidos en dólares y así favorecer, nuevamente, a los mismos grupos económicos productores de bienes primarios y a los exportadores.

Con la baja de los salarios se reduce el poder de compra de la población, lo que lleva al cierre de empresas y crece la desocupación. Éste es otro de los objetivos del plan del gobierno, crear “el ejército de reserva” que debilita el poder de lucha de los trabajadores y facilita la baja de salarios. A ello colabora también la apertura comercial. El objetivo declarado es luchar contra la inflación, el objetivo oculto es, una vez más, producir el cierre de empresas nacionales y los despidos de trabajadores que pasan a engrosar el citado “ejército”

Finalmente, la tercera pata del plan es volver al ciclo de endeudamiento externo. Para conseguir los dólares que los prestamistas “ávidos” de invertir en el país, según el discurso electoral, retacean, se eliminan todas las defensas del país frente a los capitales desestabilizadores. En primer lugar se intenta arreglar a cualquier costo con los fondos buitres. En segundo lugar se abre temerariamente las fronteras a los capitales “calientes”, es decir a los capitales golondrina. Para ello se elimina el encaje obligatorio no remunerado del 30%de los capitales ingresantesque debía mantenerse por un año,se reduce el requisito de permanencia de éstos  de 365 a 120 días y se autoriza a fondos extranjeros a comprar letras del tesoro. Se le deja el negocio servido a los capitales especulativos. Entran libremente, se colocan en letras a tasas superiores al 35% y se retiran cuando lo desean sin ningún control ni limitación.

Qué se pretende con el nuevo festival de endeudamiento. Sus primeros efectos son las suculentas comisiones quehay que pagarles a los bancos intervinientes y, ante la entrada de dólares de deuda con un mercado libre de cambios, la fuga de capitales, que se compensa con reendeudamiento. Esto lo sabe el gobierno y sus “expertos” pero la ceocracia trabaja para sus amigos y socios. Otro objetivo fundamental del endeudamiento es destinarlo a enjugar el déficit producido por la rebaja de impuestos a los grupos sostén del gobierno. Además, y a un plazo más largo, moderar la disparada del dólar (entrada de dólares, demanda de pesos, suba de la cotización del peso). Esta política favorece en primer lugar a los especuladores que luego de valorizar su capital con las tasas exorbitantes del Banco Central, compran dólares más baratos para fugar (esta es una de las más famosas “bicicletas”, muy bien conocida durante la dictadura y el menemato). El segundo beneficio de esta contención del dólar es electoral: mejora la capacidad adquisitiva del salario en dólares y financia un nuevo ciclo de compra de importación (“Deme dos” del Miami de Martínez de Hoz) mejorando la capacidad adquisitiva del salario, del que lo tenga, claro.

El final del cuento es conocido, o debería serlo si la memoria de tantos argentinos no fuera sorprendentemente frágil. Recuerdo el efecto:Quita de impuestos a los ricos, cae la recaudación. Menores ventas locales: cae la recaudación. Cierre de empresas por la competencia importada: cae la recaudación. Endeudamiento creciente, sube el gasto por intereses. Ajuste para pagar la deuda, cae la recaudación. Se inicia la espiral descendente de la recesión, luego la depresión y finalmente el estallido: ¡2001!

¿Por qué hemos iniciado de nuevo un camino nefasto y bien conocido?

Hasta aquí el análisis de este documento ha estado respaldado por datos objetivos. En este último capítulo me permitiré expresar libremente mi opinión personal sobre el proceso que llevó al triunfo de Cambiemos, opinión que, por cierto, no pretendo que nadie comparta.

¿Quiénes votaron a Cambiemos? En primer lugar los miembros de los grupos económicos que sustentaron la campaña de Mauricio Macri, sus socios y favorecidos por su política. Ellos son los productores y exportadores de bienes primarios (minería y agropecuario); la industria orientada a la exportación de productos con poco valor agregado y/o capital intensiva, el sector financiero, el sector importador y, claramente, la industria de los medios. (La enumeración en sólo enunciativa). Este nicho de votantes es minoritario porque los muy ricos son muy pocos. Son los jefes de las empresas transnacionales. El incremento de la extranjerización del capital en los últimos cuarenta años ha sido exponencial, así como los privilegios con que cuenta. El estatus de los grupos transnacionales hoy hace recordar al de las concesiones extranjeras en la China imperial que llegaban hasta la extraterritorialidad. Pues bien, las compañías extranjeras gozan hoy de privilegios similares. Tienen jurisdicción propia, pues los litigios se dirimen en los tribunales de Nueva York, o Londres, o alguno de los otros grandes centros financieros, o en el tribunal arbitral del CIADI del Banco Mundial. En unos y otro las naciones resignan soberanía, no sólo por ceder jurisdicción sino porque las empresas litigan con ellas en pie de igualdad.

Los integrantes nativos de este grupo de adeptos, que en la India colonial –cuyo actual modelo de crecimiento con miseria admira Gabriela Michetti- se conocían como “cipayos”, no se sienten argentinos no obstante su frecuentemente impostado nacionalismo, como cuando desfilan a caballo, disfrazados de gauchos, en las fiestas tradicionalistas. Ellos viven en los mismos enclaves de extraterritorialidad que los emisarios de las transnacionales, barrios cerrados con policía propia y jueces adictos. Tienen el mismo comportamiento extractivista que los colonizadores, toman a su país como un aguantadero al que le extraen su riqueza sin devolverle casi nada –sus contadores manipulan sus cuentas para que paguen pocos impuestos, no declaran sus posesiones suntuarias, tanto sean viviendas, como coches de alta gama o yates. De este grupo han surgido los dirigentes políticos que hoy nos gobiernan. Admiran a Estados Unidos –la burguesía del Centenario admiraba París, pero la burguesía inculta de hoy prefiere Orlando- en el país del norte cursan sus postgrados.Sturzenegger, Prat-Gay, Cavallo, desprecian a los intelectuales argentinos, los mandan a lavar los platos, los expulsan del país, están deculturizados, al punto de que el presidente Macri balbucea algo mejor en inglés que en castellano.

El segundo grupo de votantes convencidos son los ideológicos, individuos cuyas convicciones no están mediadas por el interés económico sinoque integran lo que podríamos llamar una derecha “pura”.

Con la suma de los votos de la derecha económica y la derecha ideológica no alcanza para ganar. Macri recibió el apoyo de una gran parte de la clase media y de una parte importante de las clases media baja y baja.

¿Qué pasa con la clase media? Las clases medias en todo el mundo se caracterizan por sus deseos de mejorar socialmente. En Argentina, un país de inmigración todavía reciente, el fenómeno es más notorio por la tradición de ascenso social que ha tenido durante buena parte del siglo veinte. Es el fenómeno de “M’hijo el dotor”,o sea el hijo del inmigrante obrero que llega a la universidad. De la clase media argentina ha salido lo mejor y lo peor de la sociedad. De ella han surgido científicos y artistas. Pero en la mentalidad de la clase media no sólo anida el deseo de progreso sino el arribismo. La clase media argentina mira con ansia y envidia a la clase alta, a la cual aspira a pertenecer, y con desconfianza y desprecio a la clase que está por debajo de ella. Hay un importante componente de voto ideológico también en la clase media. Es conservadora y defiende el ideario de la alta burguesía aunque eso la perjudique. Pero, además, en ese componente ideológico hay un temor a caer, a convertirse en clase baja, lo que sublima a través del “odio al negro”. La clase media de empleados, comerciantes y profesionales bautizó a Tecnópolis como “Negrópolis” porque le molesta codearse con los estamentos populares en el centro de exposiciones. Y odia al Centro Cultural Kirchner porque gracias a él, aunque penosamente parece que por un lapso corto, los sectores populares pudieron acercarse tímidamente al arte, Esta clase ha votado, y no por primera vez, en contra de sus intereses.

Pero, ¿y los grupos menos pudientes porqué votaron a Mauricio Macri? A mi parecer votaron porque los globos amarillos, la Propaganda, les contó una mentira que querían creerse. La mentira de la “Revolución de la Felicidad” que iba a colmar sus aspiraciones. Durante los doce años de gobierno kirchnerista compraron el auto, el plasma, el aire acondicionado, el 3 G, pero los globos de Durán Barba estimularon su ilusión de que podrían comprar un auto más lujoso, un plasma más grande, el 4G. ¿Tienen ellos la culpa? No, no la tienen. Son seres humanos normales, que reaccionan como tales y, por lo tanto, son vulnerables a la propaganda. El sistema capitalista necesita producir más y más, siempre más para evitar la crisis. Es una carrera loca hacia el vacío. Por eso la obsolescencia programada que cada vez fabrica productos más perecederos para que deban ser remplazados cuanto antes, o invierten en la producción de nuevos bienes iguales pero presuntamente superiores. Lasclases populares que tienen el celular 3G y aspiran a que gracias a la revolución de la alegría puedan comprar el 4G son carne de publicidad, aspiran al 4G cuando ya las noticias que vienen del primer mundo anuncian que allí, los felices ciudadanos que viven en el cielo de la tierra, están a punto de poseer celulares 5G.

El capitalismo corre una carrera desesperada tras la acumulación capitalista porque si se detiene entra en recesión. Y como para correr esa carrera y competir necesita bajar costos reduce los salarios, de modo que llega un momento en que la población no puede ya consumir más bienes porque agotó su salario y agotó su capacidad de endeudarse. Acontece entonces lo que se conoce como “crisis de sobreproducción”. Para sobrevivir, el capitalismo necesita destruir el capital hipertrofiado. ¿Pero es la crisis un acontecimiento democrático que destruye capital equitativamente? No. El capitalismo,mediante la crisis,destruye capital selectivamente. Por ejemplo, deja de pagar los derivados de las hipotecas sub prime(las conocidas como hipotecas basura) que los bancos habían convencido de suscribir a los jubilados japoneses. Los había convencido con la carnada de sus altos retornos que los codiciosos ancianitos japoneses, próximos a su muerte física, sin embargo quisieron usufructuar. ¿Eran mala gente los viejitos japoneses?¿Pagaron por ello el precio justo de su codicia? No, eran codiciosos porque el sistema capitalista los hizo codiciosos desde la cuna (jubilados japoneses o jubilados italianos, o españoles, o etc. por toda la faz de la Tierra capitalista.)

La economía ortodoxa, la teoría económica clásica, la teoría liberal o su variante aggiornada “neoliberal”,para que sus elegantes modelos teóricos cierren crea el concepto ilusorio del homo economicus.Éste sería un sujeto racional que decide cada una de las acciones de su vida con un objetivo claro: maximizar su beneficio. Pero he aquí que estas refinadas teorías se empecinan en desconocer la realidad sucia, se empeñan en desconocer, no sólo que el hombre es más complejo que el individuo simple y unidireccional que ellas fabulan, sino que el propio sistema que presumen describir crea las distorsiones que desmienten la teoría. El sistema capitalista creó la Propaganda, y la publicidad, actuando sobre el ser humano normal,le impide comportarse como un sujeto lúcidamente racional y lo convierte en un sujeto emocional, la Propaganda del sistema transforma al homo economicus en el Hombre Deseante.

Buenos Aires, marzo de 2016

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